Últimos comentarios

Selecciona una categoría:

Blog: Karmenka desde los Polos

Una frágil avioneta de papel

(Crónica recibida por teléfono satelital, fotos: Archivo GLACKMA)

Subimos a una avioneta Cesna en el pequeño aeropuerto interno de Reykiavik. Está nublado, no vamos a poder ver mucho desde el aire. En cuanto nos alejamos de la zona costera y entramos algo al interior, entre nube y nube observamos que hay bastante nieve todavía. Cruzamos desde la capital islandesa situada al suroeste de la isla hasta Höfn, al sureste.

Atravesamos por tanto la parte sur de Islandia, sobrevolando cerca del casquete glaciar Eyjafjallajökull –bajo el que tuvo lugar la erupción del volcán Eyjafjalla el año pasado-. Este casquete glaciar es pequeño, apenas tiene una superficie de 100 km2, y justo a su lado hacia el este se encuentra el Myrdalsjökull algo mayor, unos 300 km2. Pero si seguimos avanzando hacia el noreste nos encontramos con el gran Vatnajökull, que como os decía ayer tiene una extensión de unos 8300 km2 y es el glaciar más grande de Europa. Al sureste de este enorme casquete es donde tenemos seleccionada nuestra lengua glaciar Kviarjökull de 13 km2, en el que está instalada la estación de registro de descarga glaciar. Una ayudita aquí, veteranos expedicionarios, contadle a los demás porqué hemos seleccionado una lengua glaciar pequeña y no trabajamos en todo el Vatnajökull.

Habitualmente la pequeña avioneta sobrevuela el sur de este enorme casquete glaciar en su ruta a Höfn, pero en esta ocasión lo bordeamos, dejándolo a nuestra izquierda y avanzando justo sobre la costa del sur de la isla. ¿Por qué razón? Vientos muy fuertes dominan toda la superficie del Vatnajökull. Son los llamados vientos catabáticos. Este tipo de viento, que puede llegar a alcanzar velocidades altísimas y racheadas, es propio de los glaciares. El aire más frío, que sabéis que es más denso, va adquiriendo velocidad por la pendiente del glaciar y como no encuentra ningún obstáculo, llega a alcanzar velocidades muy altas. Esta velocidad la mantiene mientras siga en contacto con el hielo, pues continua frío y por tanto más denso.

Al estar ya próximos a Höfn, la pequeña avioneta tiene que adentrarse hacia el interior, abandonando la costa… y ¿qué ocurrió? El viento a su capricho nos bamboleaba hacia todos lados. Tenía la sensación de estar subida a una frágil avioneta de papel, que parecía iba a rasgarse en cualquier momento o a ser tragada por los vientos hacia no sé dónde. Rápidamente a mi mente regresaron las sensaciones de tan sólo hace un mes, cruzando el temido Drake en el pequeño Lautaro, al regreso de la Antártida.

Tras unos cuantos minutos con esta sensación, en la que se palpa el peligro, vamos bajando cota y aparece ante nosotros la pequeña pista de aterrizaje. ¡Puff! ¡Qué tremendo!, ¡Qué bamboleos! Parece de papel, una avioneta de papel… ¡qué frágil! Directos hacia fuera de la pista, parece que nos vamos a estrellar… Sudores fríos recorren mi cuerpo completamente. Me temo lo peor… Nos aproximamos y entramos en la pista de lado. El piloto logra controlarla. ¡Conseguido! Fantástico aterrizaje en tan duras condiciones. Estamos a salvo, podemos continuar con la expedición.

Compartir:

2 comentarios:

  • Por manuela (11/04/2011, a las 14:49)

    ¿Qué aventuras las vuestras?
    No os dan tregua ni el agua, en el estrecho de Drake ni el aire con la avioneta. Nos ha interesado mucho el concepto de vientos catabáticos. ¿Vaís con la misma ropa áque en la Antártida o es diferente?
    Hasta pronto un saludo
    BEATRIZ GALINDO

  • Por COLEGIOJOSEHERRERO (12/04/2011, a las 14:52)

    ¡Menudas emociones estáis viviendo!
    Esta mañana intentando dar respuesta a la ayudita que nos pides, hemos repasado en clase la diferencia entre glaciares de montaña y casquetes glaciares.
    En los primeros, al estar encajados en un valle glaciar, la instalación de las sondas de medida es más fácil ya que hay que buscar el río donde llega el agua de las diferentes salidas de agua del glaciar; en los casquetes glaciares es más complejo saber la superficie que alimenta el río, ya que son masas de hielo que ocupan toda la superficie terrestre y llegan hasta el mar, con lo que se supone que se vierte gran cantidad de agua al mar que es difícil de medir ( o por lo menos lo hemos entendido así)
    Aunque hemos recordado que en una ocasión nos hablaste de unos radades que estudian a través de las masas de hielo como es la roca del fondo ( como si el hielo fuera transparente) y que facilitan por tanto la tarea de decidir sobre qué zona trabajar. Cuando puedas contactar con nosotros ya nos contarás si ésto lo hemos entendido bien.
    Hasta pronto, que ya tenemos cita para nuestro próximo encuentro en Salamanca a la vuelta de vacaciones. Según nos han informado será el viernes 6 de mayo en el centro " Julián Sánchez el Charro". Allí estaremos.

Escribe un comentario:

*:
*:
*: