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Blog: Karmenka desde los Polos

Tremendo robo con agresividad

(Crónica recibida por teléfono satelitario)   

El primero en empezar a levantarse es Adolfo. Antes de que terminase de salir de la tienda se oye cercano cómo un coche con un motor potente se pone en marcha y acelera casi a tope en pocos segundos. “¡Nos han robado!, seguro” digo en voz alta, tras escucharlo.

Adolfo es el primero en ver el Defender, tras subir un pequeño desnivel de apenas 6 metros en el que protegidas habíamos instalado las tiendas de campaña. “¡Nos han robado, está el coche abierto y un montón de cosas esparcidas alrededor!” dice Adolfo en voz alta.

Mi corazón comienza a latir con fuerza, quiero pensar que no es real, que estoy soñando… Islandia es un país tremendamente seguro en este sentido. Los propios islandeses tienen por costumbre dejar las casas abiertas e incluso las llaves en los coches. No puede ser…, no puede ser cierto.

Tremenda imagen contemplo. Las cuatro puertas del Defender abiertas, las dos delanteras con los cristales rotos. Un barullo de cosas revueltas por el suelo completa la estampa. Adolfo ya está junto al coche analizando tranquilo la situación. Su tranquilidad me llega y me hace ser consciente de la realidad, tenemos que hacernos con la situación con calma.

Al aproximarme observo que el revoltijo de cosas en el exterior no es nada en comparación con el caos que hay en el interior. Han abierto prácticamente todas las bolsas y vaciado su interior, buscando lo que les interesaba, el resto está mezclado con los cristales… parece que una bomba hubiera explotado en el interior del vehículo.

Aparecen las chicas, su cara refleja también el impacto por lo que tenemos delante. Todo lo teníamos en el coche, se habrán llevado todo lo que hayan deseado. Sólo les han quedado por abrir una bolsa de ropa y las cajas de comida e utensilios de cocina. Seguro que eso es lo que les faltaba cuando sintieron a Adolfo levantarse y se pusieron en marcha a toda velocidad, temerosos seguramente de que pudiéramos ver el vehículo en el que huían.

En seguida pienso en el ordenador, los datos de la estación están todos en él. Siempre hago una copia de seguridad y la dejo enviada por internet, por si acaso ocurre algo para no perder la información. En esta ocasión todavía no lo había hecho. ¡Vaya, vaya, vaya! Información irrecuperable, son los datos horarios desde abril del 2011. Un año y medio de datos… ¡perdidos! Catastrófico para la expedición, un verdadero caos. Me invade una tremenda tristeza e impotencia… ¿Por qué?

Ojeando un poco por encima en medio del caos del interior, descubro el ordenador. “¡No se lo han llevado, no se lo han llevado! Tenemos todos los datos”, grito sonriente. Ya no me parece todo tan caótico, ya no siento que sea una catástrofe tan grande. Tenemos lo irrecuperable… el resto poco a poco iremos reponiendo según haya posibilidades. Nos ha salvado que se trataba de un ordenador un poco extraño, robusto, de campo, pesado… poco normal y difícil de vender… Eso nos ha salvado.

En un primer análisis confirmamos lo que era de esperar, nos han robado las carteras con todo el dinero, las tarjetas bancarias, la documentación, las cámaras de fotos, de vídeo, GPS, teléfonos móviles… lista que se va incrementando según vamos separando y ordenando el revoltijo caótico entre los cristales. Es una tremenda pérdida económica, pero al menos los datos de la estación los tenemos con nosotros.

Se ha salvado el teléfono de Cristina -que tenía con ella en la tienda- y comienza a hacer las gestiones para que nos cancelen todas las tarjetas y después a la policía local para avisar del suceso.

Sabiendo que está avanzando en este sentido, me despreocupo de esos temas y me centro en ir habilitando cuanto antes el Defender y poniendo orden a las cosas. Nos espera un día muy largo y tenemos que tratar de salir de aquí cuanto antes para poder empezar a solucionar algo en Reikiavik. Adolfo con paciencia va quitando los cristalitos del interior del coche y recogiendo del suelo antes de que vuelen, los tickets, comprobantes y facturas de los gastos que llevamos, e Irene tratando de separar y ordenar sus cosas.

En medio de este caos pero con la felicidad de tener los datos con nosotros, el impacto de la agresión y lo caótico de la situación parecen quedar en un segundo plano. Mientras clasifico y ordeno, trato de comprender… pero no puedo. ¿Por qué?, ¿Por qué lo han hecho?, ¿Por qué nos ha pillado tan confiados?, ¿Por qué hemos parado a acampar en esta zona turística si nunca lo hacemos?, ¿Por qué no puedo dar marcha atrás al tiempo?, ¿Por qué no puedo cambiar la historia? Una gran cadena de porqués se agolpa en mi mente sin ser capaz de ubicarlos, de darles una respuesta…

Sin nada de dinero con nosotros soy consciente que el combustible que tenemos en el Defender debemos de estirarlo al máximo para poder llegar a Reikiavik… Y allí, ¿a dónde?, ¿qué nos deparará el día?  

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4 comentarios:

  • Por Alejandro Alvarez Luque (18/08/2012, a las 17:10)

    Tenía pensado escribir un comentario final cuando acabase el maravilloso viaje que tan bien nos cuenta Karmenka. Pero, claro, hoy el relato era para tratar de describir el caos tras el robo y me puede el sentimiento de solidaridad para con vosotros.¡Qué faena! Bien que habiáis cometido la imprudencia de acampar en zona turística, bien que carteras y demás objetos de valor se deben tener al lado (es decir, en la tienda. Lo que tampoco es un seguro total). Pero es tan fácil razonar a "toro pasado"...Como consuelo queda el ordenador intacto. Ya hubiera sido demasiado que se lo hubieran llevado. Lo peor es la sensación de impotencia ante la malvada acción de unos ladrones que actuarán a sus anchas en un país que tiene fama de seguro. No os canso más: ¡ánimo! y en "peores plazas habéis toreado"(hoy me sale el lenguaje taurino con lo poco que me gusta la fiesta). Saldréis de ésta y sólo os deseo que los trámites de denuncias y demás sean soportables, el combustible os llegue y que pueda proseguir el viaje sin más contratiempos. Un fuerte abrazo envolvente.

  • Por oiergorosabel (20/08/2012, a las 08:03)

    Me cago en la pichorra.

  • Por susana (20/08/2012, a las 08:05)

    ¡¡¡Vaya susto y vaya mala suerte!!! Os envío muchos ánimos y mis mejores deseos para el resto del viaje. Lo importante es que vosotros estáis bien y que además los datos no se han perdido. Todo lo demás se puede arreglar!!!
    Como dice Alejandro es fácil razonar a "toro pasado", pero el tiempo no retrocede, así que lo mejor es aprender de los errores y mirar hacia adelante. La misión que tenéis es lo suficientemente importante como para que estéis dando vueltas al asunto, lo mejor es dejar este suceso como un mal recuerdo y enfocar todas vuestros esfuerzos en lo que queda de expedición. Sois fuertes y sé que esto no podrá con vosotros!!!!
    Un abrazo enormeeeee y un beso muy grande para todos!!!

  • Por Empar Landete Bermell (20/08/2012, a las 10:53)

    Con que impotencia se queda una cuando ve esta barbarie...

    A mí me sucedió algo parecido hace unos años , pero el robo fue a menor escala ..por eso te entiendo Carmen, menos mal que el ordenata con los datos del trabajo no se fue con los amigos de lo ajeno, eso os habrá dado un pelin de alegria ,dentro del destrozo acaecido .
    No te puedes imaginar como os entiendo , la sensación desoladora y desconcertante que se te queda en el alma...

    Carmen no te preguntes tantos porqués ... las cosas a veces se hacen porque sí , ná más...y nosotros no podemos controlar muchas de las situaciones que nos rodean .

    Y Carmen sí puedes cambiar la historia futura , adelantandote en el tiempo. Piensa en ello , y te harás mucho más fuerte .
    Espero que este evento no te empañe mucho el recuerdo del maravilloso viaje que estáis realizando .

    Os mando un fuerte abrazo y todo mi apoyo amig@os...

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