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Blog: Karmenka desde los Polos

Nos ponemos en ruta

(Crónica recibida por teléfono satelital, Fotos: Archivo GLACKMA)

Concluida la instalación de la nueva estación, las sondas antiguas funcionando perfectamente, la serie de datos -almacenados durante el año- extraída con éxito, llenos de felicidad por lo conseguido, con unos días de margen hasta nuestro regreso, un coche en las manos y en medio de este país con una naturaleza tan espectacular… ¿qué otra cosa podemos hacer sino es recorrer algunos lugares de la isla?


Prácticamente conocemos todas las carreteras, pistas, caminos… ya que llevamos haciendo expediciones a este país durante años, y cuando nos ha quedado tiempo disponible hemos aprovechado para recorrer y aprender. Porque andar por Islandia es cómo ir pasando página tras página de un maravilloso libro de geología. Observando, teniendo interés, curiosidad y leyendo se puede aprender un montón aquí.


Os confieso que ha sido viajando por este país, donde me he aficionado a la geología. De pequeña era ya una verdadera amante de la naturaleza, de las exploraciones, de lo desconocido… pero con Islandia aprendí a leer en campo y a aficionarme por la geología. Adolfo fue un gran maestro en esta faceta. Recuerdo que le pedía siempre que todo lo que viese o analizase o pensase -según iba observando lo que tenía delante- que lo fuera contando en voz alta. Mi interés fue tal que siendo ya profesora de matemáticas en la universidad, realicé varios cursos en la licenciatura de geología primero e ingeniería geológica después. De esta manera logré completar mi formación para la investigación que actualmente llevo a cabo en el mundo de la glaciología.


 Os decía más arriba que conocemos prácticamente todos los rincones, pero siempre ha sido en verano. Sólo una vez estuvimos en pleno invierno, cuando las condiciones de nieve, hielo y noche polar no permitían moverse demasiado. Y ahora, es la primera vez que estamos en este país en la primavera. Es por tanto muy interesante para nosotros explorar en esta estación alguna de las zonas que tanto conocemos por aquí.


Comenzamos nuestra ruta ascendiendo hacia el norte por el este. Una parte del recorrido la hacemos por la carretera de circunvalación asfaltada, pero en cuanto podemos nos metemos por las pistas interiores. La primera gran diferencia que encontramos es la nieve que hay todavía. Y es que realmente el país queda completamente cubierto de blanco en invierno y ahora va fundiéndose poco a poco. De hecho, lo que en verano es hierba y tundra cubriendo todo con una especie de tapiz de tonos verdosos, ahora es completamente marrón. Según se va fundiendo la nieve aparece debajo la vegetación, quemada por el frío. Se irá recuperando poco a poco hasta volver a adquirir en la época estival, ese tono verdoso típico de Islandia.


La carretera de circunvalación como va prácticamente a nivel del mar, está libre de nieve, pero en cuanto ganamos unas decenas de metros de cota ya está todo cubierto de nieve e incluso hielo. En las ruedas del coche tenemos clavos, así con el hielo no hay problema. Con lo que tenemos que tener cuidado son con las zonas de nieve acumulada, los ventisqueros y en los puntos donde la nieve se va fundiendo. De manera que la precaución habitual que hay que tener en verano con los vadeos de ríos –algunos muy caudalosos-, ahora hay que completarla en otras facetas. De hecho en muchas de las pistas, nos encontramos con el cartel de “cortado o intransitable”.

Hablando de ríos os adelanto que son muy numerosos y bastante caudalosos debido a las importantes precipitaciones y al deshielo de los glaciares. Sin embargo ninguno es navegable debido a las rápidas corrientes. Casi todos son turbios ya que van cargados de detritos y el color de las aguas es lechoso –el típico de las aguas provenientes de glaciares-.


Intentamos transitar por una pista que avanza junto al Jökulsá Á Fjöllum, que es el segundo río más largo de Islandia -206 kilómetros- y cuenta con la mayor cuenca -7.750 kilómetros cuadrados-. A pesar de ello no es más que el cuarto más caudaloso, ya que la región que recorre es una de las más secas del interior de Islandia. Tiene una impresionante cascada, Dettifoss, de 45 metros de altura y 100 metros de ancho, con una media anual de caudal de 193 metros cúbicos por segundo. ¡Son cifras impresionantes!

No logramos llegar hasta ella ahora, todo queda en un intento fallido. La pista está cortada por grandes acumulaciones de nieve en las zonas más altas y por enormes torrentes que la atraviesan. Pero al menos disfrutamos del paisaje primaveral islandés, que para nosotros en España sería más que invernal. Las fotografías que os dejo son de la época de verano, de una de nuestras expediciones anteriores.

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1 comentario:

  • Por manuela (17/04/2011, a las 18:22)

    ¿Qué tal aventureros?
    Nos alegramos de vuestra final feliz y que podáis disfrutar de estas minivacaciones y de los paísajes islandeses, que por cierto son espectaculares. Aunque tengaís dificultad de llegar a vuestro destino, el paisaje de los torrentes, alivia ese percance.
    A la vuelta de las vacaciones ( el 26 de abril) seguiremos en contacto.
    Un saludo muy cordial y vacaciones para todos.
    BEATRIZ GALINDO

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