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Blog: Karmenka desde los Polos

Nos adentramos en el corazón de Islandia

(Crónica recibida por teléfono satelitario)

Me despierto hacia las 6:00 como es habitual en mí. Siento la lluvia golpear la tienda de campaña y al abrir los ojos la poca luz que entra a través de las telas de la misma, me hace sospechar que además debemos de estar en medio de una densa capa de niebla.

Salgo del saco, me visto y efectivamente compruebo que el agua y la niebla siguen nuestras huellas con intención de no abandonarnos. Cojo mi toalla y el jabón y en un meandro recogido del río me desnudo y me doy mi bañito matinal. Me encantan estos baños en el agua fresquita, en plena naturaleza, en medio de esta soledad natural y encanto mágico del entorno. Baños a los que no renuncio a pesar de la lluvia que cae. De alguna manera me llenan de una gran energía natural llena de paz que percibo cómo se va acumulando en algún lugar de mi interior… creo que a modo de reserva para tenerla lista cuando sea necesario echar mano de ella.

En el coche, protegida de la lluvia cojo el ordenador y me pongo a escribir algún artículo para el blog. Parece que la lluvia no nos va a dejar, así que aviso a los demás en las tiendas de campaña y les propongo empezar a recoger. Nos toca quitar las tiendas mojadas y quedarnos de momento sin desayuno, pero el buen humor no nos abandona. También esto tiene su encanto.

Salimos de la pista de Laki a la carretera de circunvalación de la isla, la nacional 1. Paramos en el pueblo Kirkjubaejarklastur y en la gasolinera hacemos una paradita larga para llenar el vehículo de combustible, desayunar y trabajar un poco de gabinete con el ordenador y cuadernos de notas, mientras la lluvia no cesa de caer en el exterior.

Tras algunas horas de trabajo y observando que parece que el cielo oscuro comienza a presentar indicios de querer levantar un poco, nos ponemos en ruta por la carretera de circunvalación hacia el sur, hasta alcanzar la pista F208. Es el inicio de nuestro cruce por el interior de Islandia. Queremos brindarles a Cristina e Irene este recorrido de suroeste a norte, atravesando completamente el corazón de Islandia. Sólo así se podrán dar cuenta realmente de cómo es esta maravillosa isla volcánica generada en el centro del Atlántico, en medio de las placas tectónicas de América del Norte y Europa.

La capa de nubes se va haciendo menos densa según avanza el día y al mismo tiempo la lluvia disminuye y se va haciendo intermitente. El circular por estas pistas del interior para las que es necesario, sí o sí, un vehículo 4x4 preparado para vadear ríos, tiene la ventaja que disminuye con creces la cantidad de vehículos con los que te cruzas en el camino.

La pista va jugando de cerca con un hermoso río, el Skaflá, que ha tenido que abrir su cauce de nuevo entre coladas de lava que cubrieron su anterior recorrido, provenientes del complejo volcánico de Landmannalaugar. El paisaje según avanzamos es realmente hermoso e indescriptible. No es posible ni con fotos, ni con videos tratar de recoger todo lo que uno alcanza a sentir cuando está en estos lugares. Hay una dimensión más que no se percibe con los sentidos, es posible sólo sentirla en el interior de cada uno y llenarse de ella en ese momento, como si fuera una fuerte inhalación de aire puro que nos purga y limpia según entra en el interior.

Casi sin darte cuenta el paisaje va cambiando poco a poco. Y de las antiguas coladas de lava cubiertas ya por vegetación -presentando ese contraste típico entre el negro y el verde- pasamos a zonas con calderas y volcanes en las proximidades de Landmannalaugar. De hecho la pista atraviesa una de estas hermosas calderas, colonizada ya en parte por vegetación y atravesada por un río.

Seguimos con decenas de kilómetros con este paisaje hasta que de nuevo sin ser conscientes de ello un nuevo cambio se está produciendo a nuestro alrededor. Poco a poco vamos entrando en la zona llamada Spregisandur, que es un gran desierto interior de sandur. ¿Sabéis que es esto? Son zonas que han estado cubiertas por glaciares y están formadas por materiales de arrastre del mismo. Son muy inestables y fácilmente se queda el vehículo enterrado en ellas si te sales de las roderas. Son una especie de desiertos, kilométricos en este caso, debido a las enormes dimensiones del glaciar que cubría esta zona interior de Islandia. Habitualmente al circular por ellas, el polvo que se levanta parece inyectarse a presión por cualquier resquicio del vehículo. En esta ocasión, la lluvia reciente nos ha favorecido en este aspecto y apenas tenemos una mota de polvo.

En medio de esta soledad en el interior de Islandia, buscamos un pequeño arroyuelo para acampar. Un nuevo indicio en el entorno nos indica que el paisaje va a cambiar de nuevo. El sandur comienza a aparecer salpicado de fragmentos de lava roja. 

  • Belleza indescriptible
  • Desierto de sandur en Spreginsandur
  • En el complejo volcánico de Landmannalaugar, caldera colonizada por vegetación y cruzada por un río
  • Glaciar Hofsjökull en el interior del Spreginsandur
  • Río Skaflá abriéndose cauce nuevo por las coladas de lava
  • Vadeo tras vadeo para avanzar por el interior
  • Zona de intercambio, donde el sandur se va cubriendo de lava roja

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1 comentario:

  • Por Alejandro Alvarez Luque (11/08/2012, a las 18:46)

    Recuperamos el relato de Karmenka para, al menos yo, quedarme embobado leyéndola: se despierta a las seis, lluvia y niebla, no se amedrenta (ya nos ha dado, repetidas veces, pruebas de que es inasequible al desaliento, en trances bien difíciles
    no pierde la calma y su enorme coraje le lleva a superarlos), jabón y toalla y a lo que ella llama "agua fresquita" a darse un baño reparador y, como ahora se dice, a cargar las pilas... de energía natural. Buen reservorio para cuando haga falta, que es seguro que necesitará dado el programa intenso y arriesgado que habitualmente desarrollan.
    Sigo opinando que los paisajes son muy bellos y las fotografías lo demuestran.
    Un regalo que agradecemos.

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