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Blog: Karmenka desde los Polos

Misión imposible

(Crónica recibida por teléfono satelitario) 

El mismo día de llegada al campamento de Jose, Tato, Emilio y Gaby, teníamos ya nosotros todo preparado para empezar a instalar el sistema de aforos y realizar el primero.

Ya os he contado alguna vez de qué se trata esto de aforar. Es medir directamente el caudal que fluye por el río en un momento determinado para un nivel en concreto. Tenemos que realizar varios aforos –entre 10 y 20 suelen ser necesarios- para poder determinar con precisión la relación entre el nivel del río que lo obtenemos con las sondas instaladas y el caudal que medimos directamente en el río.

¿Cómo hacemos ese aforo? A lo largo de una sección transversal adecuada del río, creamos secciones más pequeñas y en cada una de ellas medimos profundidad -es decir el calado del río- y la velocidad que lleva el agua. Así con sección y velocidad podemos calcular el caudal en cada uno de esos tramos a lo largo del perfil transversal del río. Integrando todo eso después, obtenemos el caudal.

Sólo me queda deciros cómo medimos esa velocidad. Lo hacemos con una hélice, contamos las vueltas que gira en un determinado tiempo y después con el algoritmo correspondiente de la hélice utilizada, obtenemos la velocidad.

Una persona lleva todo este equipo consigo y a lo largo de ese perfil transversal del río va realizando las mediciones. Esa es la razón por la que este tipo de aforos se llama “por vadeo”. La máxima profundidad que es posible aforar por vadeo es de 1,20 metros, y para velocidades de agua no muy grandes. Mayores profundidades o grandes velocidades, hacen imposible mantenerse en pie en el río y realizar buenas mediciones.

Una vez que os he recordado lo básico de los aforos, retomo la narración. Llegados todos los expedicionarios nos disponemos a preparar el lugar de aforos. Como este río lleva mucho caudal y las profundidades andan al límite de poder realizar el aforo por vadeo, lo primero es fijar una cuerda de seguridad a lo largo de ese perfil transversal seleccionado en el río.

La estrategia que seguimos fue buscar aguas arriba un lugar más ancho y con menos velocidad de agua. Desde una orilla me eché a nadar para llegar a la otra, seleccionando la trayectoria adecuada para que el resultado entre mi nado y la velocidad de la corriente, me permitiesen alcanzar el lugar deseado.

Estaba totalmente tranquila pues Emilio estaba aguas abajo con todo preparado por si la corriente me arrastraba para poder detenerme. Sujetando  una cuerda en el extremo de partida, me eché a nadar con el otro extremo atada a mi cuerpo y así logramos pasar una primera cuerda más fina, tras las que vino otra de más sección para poder  utilizarla posteriormente de seguridad.

Una vez fijada esa cuerda, mi intención es regresar ayudándome con la misma a la orilla inicial. Nada más alejarme un metro de la orilla, la altura y velocidad del agua levantan mis piernas y no me queda más remedio que cruzar el río sujeta con una mano a la cuerda, braceando con el otro brazo y aleteando con los pies.

Mi desolación al alcanzar la orilla inicial donde estaban todos, saltaba a la vista. “No podemos aforar por vadeo. ¡No podemos! El río lleva demasiada velocidad y profundidad” Todo eso pensaba mientras los miraba uno a uno al llegar de nuevo junto al equipo, pero no era capaz de pronunciar palabra. Sólo me quedaba energía para mover la cabeza negativamente.

Según los miraba me iba dando cuenta que cada uno en su interior estaba pensando alguna solución alternativa. Tras escucharlos me llega de nuevo algo de ánimo. Intentamos probar en algún otro punto del río, que aunque quizás no sea tan idóneo como este para las mediciones, pero que la velocidad y profundidad del mismo nos permita aforar.

Intento tras intento. Siempre ellos pendientes de mi seguridad y yo sin miedo alguno de meterme donde fuera con tal de encontrar donde poder medir. Intento fallido tras intento fallido. De todos los posibles puntos que intentamos  ninguno fue válido, el río me arrastraba en sus caudalosas aguas.

¡Qué desolación! No nos queda más remedio que olvidarnos de este objetivo tan fundamental de la expedición. Esperemos que los otros salgan adelante. Gaby con su cámara ha ido grabando todo, así que con el tiempo terminaréis viviendo estos intentos fallidos como si hubierais estado con nosotros.

Emilio me pregunta exactamente cómo son las mediciones que debo de hacer y con todo detalle le explico la operación. Según lo voy haciendo, soy consciente que está pensando alguna estrategia nueva. Con su voz tranquila y la seguridad que transmite en los momentos complicados, propone para  mañana preparar un sistema que permita que yo pueda ir flotando sobre el río, atravesando así ese perfil transversal para poder hacer las mediciones. Sólo quedaría por ver que yo flotando así, puedo sujetar con fuerza y sin movimiento, la hélice en la varilla mientras aforo.

Nos acostamos ya tarde tras todos esos intentos fallidos y aunque cansada no logro dormirme, mi mente sigue en el río alternando entre dos pensamientos, lo peligroso que está el río para trabajar en él y lo imposible que va a ser aforar en esta ocasión. Así, en calma ya, dentro del saco y bajo la tienda de campaña, soy consciente que ha sido una suerte no haberme encontrado sola realizando los intentos de esta tarde, pues creo que hubiera arriesgado más de la cuenta.    Me reconforta pensar en el apoyo de todos los que me rodean y el buen trabajo en equipo.

  • Campamento GLACKMA
  • Vista del glaciar Kviarjokull desde el campamento
  • Desayunando en el campamento

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