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Blog: Karmenka desde los Polos

18/12/2017

- sueño , ilusión , velero

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El secreto del éxito

Era agosto cuando os escribía el último artículo en el blog. Lo hice desde mi “astillero particular” creado en torno al velero que lleva parte de mi alma. Me faltaba muy poco ya para terminarlo y echarlo por fin al agua, tras cuatro años de trabajos intermitentes durante los fines de semana. Confiaba en que a principios de septiembre el velerito saborearía las aguas del Cantábrico y yo me llenaría de sensaciones inolvidables.

No pudo ser, no me dio tiempo a terminarlo para entonces. Abriéndoos mi corazón os confieso que la desilusión me hizo una visita. Tenía tantas ganas ya… que lo veía en el agua, lo imaginaba surcando los mares, me imaginaba en la bañera del velero con la caña en la mano, oteando el horizonte y manejando el timón. ¡Qué ilusiones!, ¿verdad? Como una niña pequeña llena de ingenuidad…

A partir de aquel momento se sucedieron las semanas, una tras otra, sin respiro alguno, ni siquiera para un ratito de sosiego y quietud conmigo misma. Los cuatro meses de septiembre a diciembre, vinieron y pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Desbordada de trabajo y quehaceres, no pude dedicar ni cinco minutos a mi velerito. Según avanzaban los meses, mi sensaciones fueron variadas. De una primera etapa en la que creía que iba a poder volver a retomar los trabajos en breve, a una segunda en la que lo percibía lejos, como si fuera una historia de otra vida o se hubiera tratado de un sueño que finalizó de golpe al despertarme. Se sucedió una tercera etapa en la llegué a sentir que lo tenía abandonado… Y ahora estoy en la cuarta, más gratificante que las anteriores. Voy a poder retomar el trabajo en las vacaciones de Navidad.

En estos momentos estoy como en una cuenta atrás antes de lanzarme con fuerza a una carrera, y al mismo tiempo como una pequeña aprendiendo a restar con los dedos de las manos y esperando con una ilusión desbordante lo que anhela con toda su inocencia. Y yendo un poco más allá en la imaginación, sumergiéndome en la grandeza del Cosmos, del Universo, el velero parece representar una Nebulosa, brillante por esos gases y polvo estelar que la forman y con esa fantástica apariencia que nos encandila irremediablemente. Con su capacidad de generar nuevas estrellas… nuevas aventuras, proyectemos a la Tierra…

Y en medio de tal amalgama de recuerdos y sensaciones, con este final -que en realidad es un inicio- cercano en potencia, y liberándome de la vorágine del mundo en estas semanas navideñas, me evocan un par de reflexiones que aquí os las dejo por si os aportan algo, igual que lo hacen habitualmente conmigo:

“Los grandes logros requieren grandes riesgos”.

“El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder entusiasmo”.

  • El secreto del éxito

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