El registro de CO2. Se dispara

El registro del Anhídrido Carbónico en la 
historia reciente de la tierra

Con el registro glaciar elaborado tras la extracción de testigos continuos de hielo en las perforaciones efectuadas, se observa que la concentración de CO2 en  la atmósfera terrestre durante los pasados 800.000 años hasta el periodo cálido actual (hace unos dos siglos), ha oscilado desde 180 ppm en los momentos más fríos, hasta 280 ppm en los más cálidos.

Esta variación en el contenido en CO2 de la atmósfera responde a causas naturales, cuyos mecanismos -antagónicos y por tanto reguladores- que las causan, son principalmente:

  • La producción de CO2 por las erupciones volcánicas, que aumentan su contenido en la atmósfera
  • La digestión de CO2 atmosférico por la formación de arrecifes en los mares cálidos y poco profundos, que disminuyen su contenido
  • La emisión de O2 (oxígeno) por los bosques durante el día y el verano polar, y de CO2 (dióxido de carbono) durante la noche, es decir la función clorofílica

El CO2 actúa como un gas de efecto invernadero. Cuanto mayor es su proporción en la atmósfera, la radiación térmica reflejada al espacio por la tierra -albedo- es tanto menor. Su efecto térmico se queda en la atmósfera, aumentando su temperatura.

Para ese aumento natural de CO2, entre 180 y 280 ppm se corresponde un aumento de temperatura ambiente media anual de 10ºC  y viceversa y una variación del nivel del mar del orden de 130 metros, correspondiente a la transferencia de masa entre el hielo glaciar y el agua oceánica.

Esta situación, motivada por causas naturales, ha permanecido así hasta el siglo XIX.

El CO2 se dispara

El calentamiento global por efecto invernadero generado por causas naturales que acabamos de describir, es válido hasta la mitad del siglo XIX, ya que desde entonces viene ocurriendoalgo en nuestro planeta que está interfiriendo la evolución natural del clima. A partir de entonces, la concentración de CO2 en el aire ha venido aumentando de manera exagerada, gradual pero creciente de manera acelerada.

En el final del periodo frío de la última glaciación, la concentración de CO2 estaba en 180 pmm (hace unos 15.000 años). En el periodo cálido posterior –el actual–, el CO2 alcanzó las 280 ppm (hace 150 años), en 2007 alcanzó las 380 ppmy en 2013 llegamos  a las 395 ppm de CO2.

Por lo tanto, tras un incremento de 100 ppm ocurrido por causas naturales a lo largo de 148 siglos, el mismo incremento (de otras 100 ppm) se ha alcanzado ahora tan solo en 2 siglos. Y sigue subiendo de manera acelerada.

¿Qué ocurrió hace siglo y medio?, ¿qué ha seguido sucediendo desde entonces?

La respuesta a las dos preguntas anteriores la tiene el hombre como responsable. Desde el inicio de la era industrial, el consumo de carbón y otros combustibles fósiles como el petróleo, generan nuevas fuentes de producción de CO2.

Este nuevo aporte de CO2 es antrópico, es decir generado por el hombre, y su evolución es cuando menos alarmante, pues aumenta con la población -que es exponencialmente creciente-  y con el nivel de vida. La llamamos sociedad de bienestar y es también creciente.

Comparando los registros paleoclimáticos de los hielos glaciares con los registros actuales de aumento de CO2 en las estaciones del Polo Sur (Antártida), del centro del Pacífico (Mauna Loa, Hawai) y del Ártico noruego (Zeppelín, Ny-Ålesund) -los cuales tienen la misma tendencia aunque diferente varianza-, debemos señalar que los valores de CO2 mayores de 290 ppm se deben ahora al hombre. Nosotros somos los causantes.

Si además, como hemos visto, a los aumentos de CO2 corresponden aumentos de temperatura ambiente, resulta que ahora la temperatura debería ser algunos grados más alta de la que tenemos en estos momentos. Si toda- vía esto no se ve, es por el efecto regulador de las aguas marinas, cuya inercia térmica es muy grande. Pero tengamos presente que el calentamiento global, en su componente antrópica, hace siglo y medio que está en marcha.

Así como la naturaleza posee un efecto regulador para paliar el aumento de CO2 producido por causas naturales, el hombre debiera estar obligado -a nuestro juicio- a establecer su correspondiente efecto regulador del incremento de CO2 que produce por causas antrópicas. ¿Será suficiente un estricto cumplimiento por todos los países de los protocolos de Kioto y Copenhague?

Debemos de tener en cuenta que, cualesquiera que sea el origen de una fuente de CO2, en menos de un año su contenido estará repartido homogéneamente en toda la atmósfera terrestre.