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Blog: Karmenka desde los Polos

El color azul del hielo

Si os pregunto, ¿de qué color es la cerveza? Me diréis rápidamente: “amarilla”. Y os vuelvo a plantear una cuestión: ¿y su espuma? “Blanca” me diréis todos a coro.

Y ¿qué es lo que ocurre? Es muy sencillo, el aire es el que le da ese color blanquecino.

Con el hielo pasa lo mismo, su color es el azul. El hielo es azul. Pero en la superficie lo vemos blanco porque debido al llamado “efecto de borde” -que no es más que una relajación de tensiones en la masa helada-  se forman pequeñas fisuras que se van llenando de aire y nos da ese aspecto más blanquecino. Por eso, por ejemplo, en el frente de un glaciar justo en el momento de producirse un desprendimiento, el hielo que queda en la pared -al descubierto- lo vemos azulado. Después, conforme va pasando el tiempo, y el aire va entrando en esas pequeñas fisuras generadas, adquiere el color azul.





De la misma manera en la superficie del glaciar vemos el tono más blanquecino y en el interior de las grietas, cuanto más recientes sean, más azuladas las veremos. Cuando descendemos en los moulins o sumideros en el glaciar, pasa lo mismo, del color blanquecino de la superficie vamos pasando gradualmente a un azul, cada vez más intenso… ¡Qué decir, qué es una verdadera maravilla internarse en las entrañas de un glaciar! Os lo estaréis imaginando…



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4 comentarios:

  • Por adriana (29/03/2011, a las 20:29)

    Karmenka: gracias por compartir tus conocimientos y os admiro por lo valiente que sois. Miro las fotos y me parece estar allí , hasta siento el vértigo. Un abrazo y adelante

  • Por manuela (30/03/2011, a las 11:51)

    ¿Qué tal Carmen?
    Ya nos has aclarado muy bien el porqué del color azul de los glaciares. Es impresionante ver esos paisajes . El Ellesmere y los conductos del Perito, son impresionantes, nos entusiasma.
    Un abrazo
    Manuela Recio

  • Por COLEGIOJOSEHERRERO (30/03/2011, a las 14:50)

    Saludos desde el José Herrero:
    Nos ha interesado mucho la explicación sobre el color azulado de los glaciares, lo hemos entendido y sinceramente, desconocíamos por completo que el hielo fuera de color azul. ¡Lo que estamos aprendiendo!¡ésto no nos lo cuentan los libros de texto y mucho menos nos muestran fotografías tan bonitas y tan reales!
    Ángel comenta que no puedes tener claustrofobia para vivir una experiencia así.
    Miguel está interesado por saber cúal ha sido la máxima profundidad a la que habéis descendido.
    Paco se pregunta si habéis estado alguna vez en peligro al realizar esos espectaculares descensos.
    Rocío se pregunta si el conducto de agua en el Perito Moreno tiene mucha profundidad.

    ¿Qué tal te vas adaptando a la vida salmantina?
    Un abrazo

  • Por GLACKMA ... (30/03/2011, a las 20:11)

    Me alegro que os haya gustado e interesado esta anécdota sobre el color del hielo, que como muy bien decís, “no os lo cuentan los libros”. Genial que os hayan gustado las fotos y que hayáis tenido la sensación de estar ahí dentro, explorando con nosotros.

    Ángel, efectivamente la claustrofobia es mejor “dejarla fuera”.

    Miguel, nosotros hemos bajado en hielo una profundidad máxima de 62 metros en Islandia. Pero, ¿sabes?, en Groenlandia han explorado moulins de hasta 200 metros de profundidad. ¡Sería genial estar allí!, ¿verdad?

    Paco, no, no arriesgamos nada. Os conté ya una vez, creo, que nos gusta lo que hacemos y queremos seguir haciéndolo por mucho tiempo…, así que lo del riesgo lo dejamos apartado. Trabajamos con mucha seguridad y con la “cabeza muy fría”. Eso es fundamental en estas exploraciones. Mantener siempre la calma y pensar que donde te metes, tienes que ser capaz de salir tú sólo otra vez.

    Rocío, ese conducto del Perito Moreno no era muy profundo. Se encontraba como a unos 25 metros bajo la superficie del hielo glaciar. Pero su longitud era de casi 4 kilómetros. ¡Sí, un recorrido de esa longitud, con meandro tras meandro! ¿Os imagináis qué maravilla? Además, fijaros bien, pues es lo que llamamos un conducto “endoglaciar” porque está completamente rodeado de hielo, no ha llegado a la roca de fondo que existe en el lecho del glaciar.

    ¿Qué tal me voy adaptando a la vida salmantina?... Durillo, durillo. A la ciudad ya me he hecho de nuevo. Lo que más me cuesta es acostumbrarme a que el espíritu de equipo que abundaba en tierras antárticas, acá no se encuentra en casi ningún lado. Prevalecen las individualidades y los egoísmos… Esto es lo peor.

    Pero…, tengo una buena noticia que os la escribiré para el viernes!

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