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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Crecimiento acelerado del calentamiento global

    Bueno, y con todas estas estaciones que tenemos de registro de descarga glaciar, distribuidas en los dos hemisferios, ¿qué es lo que estamos encontrando? En todas ellas se registra una evolución muy acelerada del calentamiento global. ¡En todas!

    Como tenemos reciente lo de la rápida generación de las grietas en esa zona de la Antártida durante el verano austral del 2005/06, os diré que los cambios que tuvieron lugar en ese glaciar durante el verano, podemos describirlos casi con el adjetivo de catastróficos. Se formaron además de esas enormes grietas, una serie de sumideros (los pozos verticales de los que habíamos hablado en la exploración de un glaciar en el interior) de grandes dimensiones para el tipo de glaciar del que estamos hablando. Estos moulins o sumideros en hielo son más propios de otro tipo de glaciares, como los de Patagonia por ejemplo, pero para nada de esta zona de la Antártida. Pues bien, a partir de ese verano, estas formaciones empiezan a ser ya habituales en el Collins. Además, durante ese verano de tanto cambio, corrían por la superficie del glaciar tal cantidad de ríos que al andar con los crampones se iba chapoteando en el agua…



    Otro dato, la descarga glaciar –es decir el hielo que se funde- en esa zona antártica se duplicó en 13 años, en el periodo de 1987 al 2000. ¡Increíble!, ¿no? Pero aún hay más. Se ha vuelto a duplicar en tan sólo cuatro años, del 2003 al 2006, y el número de días en los hay descarga glaciar ha sido también el doble en esos cuatro años (de 76 días en el verano austral del 2003 a 142 en el del 2006).



    Y si comparamos los dos hemisferios, a la misma latitud encontramos que la descarga glaciar es de 3,5 a 4 veces mayor en el Ártico que en la Antártida.

    Fijaros por ejemplo, otro detalle en la Patagonia. Allí en el 2006 seleccionamos otra cuenca glaciar próxima a la anterior ya que estaba disminuyendo muy rápidamente y no queríamos quedarnos sin registro de medida en esa zona. Realmente tomamos una buena decisión porque cuando hemos ido en esta ocasión, ese glaciar donde habíamos comenzado a medir en el 2002, ha disminuido tanto que prácticamente ha desaparecido.

    Y otro detalle, en el Ártico a 79º N de latitud…, es decir, muy arriba ya, nos encontramos lo siguiente. Se trata de Svalbard, donde tenemos otra de las estaciones. Ahí, la temperatura en invierno llega a los -40ºC y en el verano está próxima a 0ºC. De hecho, en esta última década durante la que visitamos el lugar año tras año, vamos comprobando cómo va siendo más alta. Al principio podía pasar de 0ºC y llegar a los 3ºC, pero no duraba más de una semana. Poco a poco, fue rebasando esa cifra, para alcanzar alguna vez la de 7ºC, y son ya varias semanas en el verano en las que la temperatura está sobre 0ºC.

    Y, ¿queréis saber qué ocurrió hace cuatro años? La temperatura alcanzó los… 19ºC. ¡Sí, 19ºC! ¡Increíble! No se mantuvo, alcanzó ese pico un día y volvió a descender. Pero 19ºC a latitud 79ºN es muchísimo. Imaginaros el hielo de los glaciares con esas temperaturas. Si queréis saber lo que nos pasó con la estación, leed aquí: “Svalbard. La temperatura alcanzó…

    Como os comentaba al principio, en todas las estaciones en las que estamos midiendo, estamos encontrando esa evolución muy acelerada del calentamiento global. Una década en la que los cambios están siendo muy significativos. ¿Qué pasará en los próximos años?, ¿qué estamos haciendo como sociedad?
    • Crecimiento acelerado del calentamiento global

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  • Diario de la caminata al Tyndall

    ¿Queréis saber cómo fue todo? Os lo narro a modo de esquema:

    - Martes 1, 18:00 h. Salimos de Punta Arenas a Puerto Natales, donde llegamos ya por la noche. Justo para cenar algo e ir a dormir. El cielo está completamente estrellado, no hay nubes que oculten estos astros. Maravillada y ensimismada contemplo las constelaciones que pueden verse en el Hemisferio Sur. Otro día os escribiré sobre esto, es muy interesante para saber orientarse en el campo.

    - Miércoles 2, 4:30 h. Nos levantamos para ponernos en ruta hasta el Parque de Torres del Paine. Allí nos dirigimos al final de una de las pistas, donde se encuentra la guardería Grey. Por el camino, todavía de noche… vemos un puma cruzar la carretera. ¡Increíble!... Es el primero que veo. ¡Es un animal impresionante! Se desliza ágil, ágil, como un… como un felino que es. ¡Majestuoso! Impone respeto. El resto del trayecto lo hago en silencio, sólo al final pregunto a Adolfo y al chófer de la DGA, “¿qué puedo hacer si me encuentro con un puma en mi recorrido?”

    - 7:00 h. Me pongo en camino. La primera hora de caminata es una especie de calentamiento. Hay que desentumecerse de venir sentada en el coche. Ando ligera y poco a poco voy echando alguna carrerita. A la hora ya me encuentro mejor, puedo aumentar mi ritmo. El tiempo me acompaña, no llueve y el sol se esconde de vez en cuando entre las nubes, evitando que me deshidrate por el calor acompañado del esfuerzo físico.

    - 10:30 h. Alcanzo la estación. Son 30 kilómetros subiendo y bajando montañas. Tengo que cruzar un río que me da un susto, casi me arrastra la corriente. Viene mucho más alto que el otro día. Ha estado lloviendo estos días y el caudal ha aumentado mucho. Descalza y sin pantalón para mantenerlo seco, no es la mejor forma de atravesar un río así de caudaloso.

    - 10:30 a 12:00 h. Estoy en la estación, “peleándome” con el ordenador y la sonda. Pruebo ciento una mil opciones… No consigo hacer conexión. No me quiero dar por vencida, pero soy consciente que es inútil seguir intentándolo. La sonda ha dejado de funcionar. Triste, desilusionada, abatida, afligida… todo el esfuerzo para nada. En mi comunicación de teléfono satelital a satelital, informo a Adolfo y el colega de la DGA, que no hay nada que hacer, que empieza mi retorno. Me animan. No pasa nada, regresamos en mayo e instalamos nuevos equipos.

    - 12:00 a 15:30 h. Recorro de nuevo los 30 kilómetros para llegar hasta el vehículo. Ahora me resultan más pesados que antes los tramos de barro debido a la lluvia de los días pasados. El agua del río que tengo que cruzar descalza la siento más fría, más fuerte, más caudalosa. El camino me parece más largo… ¡No, no!, no puede ser, no puedo permitir quedarme triste por esto. Entonces, según voy andando, empiezo a pensar las cosas positivas de la experiencia: he visto un puma en la realidad, estoy teniendo una magnifica caminata por el Parque de Torres del Paine, donde la nieve en las cotas altas ya ha empezado a caer, regresaremos en mayo e instalaremos equipos mejores y más modernos y además hay otra cosa que ya os contaré otro día, probablemente vamos a poder instalar una nueva estación en otra glaciar a otra latitud más elevada, entre ésta y la de la Antártida. Exactamente al sur de la Cordillera Darwin, en tierra de Fuego (os prometo que os hablo de esto otro día).



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    Jueves 3, 1:00 h. Ya en Punta Arenas, amigos expedicionarios os escribo este artículo para que estéis al corriente tanto de lo acontecido como de lo no acontecido, aunque no por ello deseado.
    • Diario de la caminata al Tyndall

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