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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Concluida la instalación

    (crónica recibida por teléfono satelital.  Fotos: Archivo GLACKMA)

    La noche fue larga para mí… apenas pude dormir un par de horas debido a una molestia en uno de mis ojos. El otro día debió de picarme algún insecto y se me ha ido poniendo peor con el paso del tiempo. También me han aparecido unas picaduras en el dedo corazón de la mano derecha, y todas ellas no hacen más que hincharse y molestar, sobre todo de noche cuando estoy calentita en el saco de dormir.

    En mi larga noche en vela tuve la compañía del ruido de la lluvia al golpear con la tienda. A lo que se sumó después un fuerte viento que me mantenía en vilo, pensando si la tienda grande nos la levantaba y llevaba, qué haríamos con todo el material allí guardado.

    Agotada ya de cansancio y habiéndome acostumbrado a las incomodidades de las picaduras e hinchazones, logro coger el sueño cuando me suena el reloj a las 7:00 de la mañana. Todavía plena noche, la lluvia sigue cayendo y con el cansancio de no haber dormido, tengo que sacar toda mi fuerza de voluntad para salir del saco, dejar la tienda y afrontar la nueva jornada.

    Desayunamos y bajo la lluvia nos ponemos en marcha hacia la estación de trabajo, dejando atrás el campamento. No son agradables las condiciones de trabajo con el viento y la lluvia, pero tenemos que seguir con la instalación. Sin embargo un grupo unido, centrado en un objetivo es capaz de sacarlo adelante a pesar de las dificultades que puedan surgir.

    Se suceden las horas, termina la luz del día y conseguimos finalizar la instalación de la nueva estación que además queda perfecta. E incluso podemos comenzar con la campaña de aforos. Si alguno de los que nos va siguiendo en el Blog puede explicar a todos los nuevos que se han ido incorporando, qué es esto de la campaña de aforos y su relación con los valores que registramos en la estación recién instalada, os lo agradecería. Estoy realmente agotada y no me queda mucha energía para escribiros más.

    Aparte del cansancio estamos todos felices por el trabajo bien hecho. Una gran satisfacción se refleja en las caras de todos mis compañeros. Además gracias al teléfono satelital hemos tenido información sobre el cruce a la Antártida en los próximos días. ¡Va a ser genial! Ya os iré contando cómo vamos a hacer para sacar todos nuestros objetivos adelante.
  • Un buen trabajo en equipo

    (crónica recibida por teléfono satelital, Fotos: Archivo GLACKMA)

    Aprovechamos bien las horas de luz que tenemos, así que comenzamos a levantarnos y preparar el desayuno, todavía en penumbra. De esta manera cuando comienza la luz estamos ya caminando hacia la estación, llevando con nosotros el resto de material.

    Es un día muy intenso de trabajo para todos y tenemos suerte con el tiempo que nos acompaña. Entre sol y nubes, a veces más densas, pero nada de lluvia ni nieve como los días anteriores.

    Trabajamos muy bien en equipo, Adolfo, Agustín y yo ya nos conocíamos trabajando juntos en campo durante campañas anteriores en este glaciar. Agustín es oro puro para el trabajo en equipo y un perfecto todoterreno en todos los sentidos. Congeniamos muy bien los tres desde la vez que coincidimos en la primera campaña al Tyndall, hace ya casi diez años.

    Pero no sólo esto, sino que los nuevos, Gaby y Pepe, se han integrado perfectamente en la expedición. Gaby saca adelante su trabajo de realizadora, filmando y grabando, pero sin interferir para nada en el trabajo de la expedición. Además tanto ella como Pepe, se han integrado muy bien en el equipo, pendientes de cómo ayudar, qué hacer, cómo colaborar, cómo echar una mano… Está siendo una expedición ejemplar en cuanto a trabajo en equipo, hay un magnífico ambiente entre los cinco y de esta manera vamos juntos superando todas las dificultades que nos van apareciendo.

    Comenzamos con la instalación de las sondas nuevas en el río. Tenemos suerte y el nivel está bajo, ha sido una buena época la que seleccionamos para venir. Aún así en el lugar de anclaje de las sondas, el agua nos llega por el pecho. Estamos Agustín y yo metidos en el río haciendo los anclajes para fijar la estructura. Desde el exterior tenemos el apoyo indispensable de Adolfo y Pepe. Mientras, Gaby aprovecha para realizar una buena cantidad de tomas para ir teniendo material para el futuro documental.

    Os escribo ya al finalizar la jornada. Ha sido muy intensa pero terminamos todos satisfechos. Nosotros con la instalación y Gaby con el material grabado. En cuanto a la instalación se refiere, quedó ya la parte del río hecha, de manera que mañana continuaremos con todo el exterior, pera yo no tendremos que meternos en el agua fría.

    No me extiendo hoy más, estoy agotada y con ganas de irme al saco a dormir y recuperar. Mañana hay que volver a levantarse temprano para que seguir con el trabajo.

    Las fotos de archivo que os acompañan este texto son del final del verano. Como podéis, ver imposible entrar al río en esas condiciones.
  • Una buenísima noticia, no os lo vais a creer

    (crónica recibida por teléfono satelital.  Foto: Archivo GLACKMA)


    Amanecemos descansados y secos… pero tremendamente hambrientos. Ayer habíamos pasado todo el día sólo con unas barritas de cereales energéticas, ni desayuno, ni comida, ni cena… y eso que la jornada fue larga, de bastante desgaste y con el final durillo de la lluvia a la hora de montar las tiendas de dormir.


    Al levantarnos por la mañana, todavía tenemos que aguantar un poco más el hambre. Hay que montar la tienda grande en la que almacenaremos el material y la comida y nos permitirá cocinar y comer a pesar de los días que nos toquen con lluvia y viento. Sacamos fuerzas de donde ya casi no hay y con una perfecta colaboración de los cinco integrantes de la expedición montamos la tienda grande, a pesar del fuerte viento que nos obstaculiza un poco la tarea. Después, distribuimos el material dentro de ella y por fin clasificamos los víveres que traemos. Tenemos el estómago completamente vacío, así que decidimos hacer un café calentito y mientras lo tomamos y nos va entonando, preparamos una especie de comida-cena atrasada de ayer que pasa a ser nuestro desayuno de hoy. Con el estómago lleno, las energías renovadas, parecemos otros.


    Comenzamos a separar todo lo que es material de instalación, bastante pesado por cierto, al constar de una gran cantidad de estructuras metálicas. Nos lo repartimos entre todos, cada uno según sus posibilidades y lo vamos transportando hasta el lugar de la estación en el río, donde debemos hacer la nueva instalación. El lugar no está lejos del campamento, a unos 2 kilómetros, pero los caballos no pudieron continuar debido a una zona de piedras bastante grandes y a una destrepadita que hay que hacer en una pared.


    Alcanzamos el lugar, el río lleva poca agua en comparación con el verano, aún así en el punto seleccionado para realizar la instalación, el nivel nos llegará hasta el pecho cuando nos tengamos que meter en él a trabajar. Tenemos algunos ratos bastante agradables, en los que las nubes nos dejan disfrutar de unas espectaculares vistas de las Torres del Paine, así como de diversos glaciares.


    Una vez tenemos todo el material acarreado en el lugar de la estación, tras largos viajes, me dispongo a intentar de nuevo conseguir conexión con la sonda antigua instalada. Digo de nuevo, porque en la expedición pasada a este lugar, a principios de marzo al salir de la Antártida, lo intentamos de cien mil maneras posibles. E incluso llegamos a hacer otra caminata al lugar con ida y vuelta en un sólo día, cambiando el software del programa utilizado. Y todo el esfuerzo resultó en vano. Los que nos habéis ido siguiendo lo recordaréis perfectamente, ya que fue tremendamente desolador, y los que os habéis unido más recientemente podéis buscarlo en las entradas antiguas del Blog.


    Bueno, el caso es que me preparo con el ordenador, el nuevo cable de conexión, abro la tapa de protección del lector de la sonda, engancho el cable, abro el programa… y mi mente tranquiliza a mi corazón, que está nervioso. Muy nervioso. Algo me lleva a pensar –ya desde España así lo creía- que con el nuevo cable conseguiría hacer la conexión, pero algo también me quiere hacer ser realista y no ilusionarme demasiado para evitar la tristeza después. En medio de esa lucha interna, mi corazón palpita con fuerza y… casi se sale de mi interior cuando mis ojos abiertos de par en par, observan que sí consigo hacer conexión entre ordenador y sonda. Se acelera todavía más el pulso al comprobar que sí están todos los datos almacenados –más de 11.000- y en mi cara se dibuja una enorme sonrisa cuando logro descargarlos. “¡Sí, sí, sí, tenemos los datos, toda la serie, no hay laguna de datos en la información!” les digo a los demás a gritos. Los nuevos van a pensar que estoy loca, pero es que es la mejor noticia que me podían dar.


    Tras esta tremenda alegría, regresamos al campamento ya oscureciendo y de nuevo la lluvia nos viene a saludar. En el fondo, en el fondo, yo creo que se unió a compartir con nosotros la alegría de la noticia.


    La diferencia de hoy con respecto a ayer es que, aunque llegamos mojados, tenemos una tienda donde refugiarnos y donde poder cocinar y tomar algo caliente. Tras reponer fuerzas, terminamos de preparar el resto de material para llevar mañana y comenzar la instalación de las nuevas sondas.


    Mientras hacíamos todo esto -recogidos en la tienda- fuera una sorpresa se estaba preparando para brindar con nosotros esa buena noticia de hoy. Se había despejado parte de la bóveda celeste y atónitos nos quedamos un buen rato contemplando las estrellas que parecen tener hoy un brillo especial.

  • Una bonita jornada con un final durillo

    (Crónica recibida por teléfono satelital, Foto: archivo GLACKMA)

    Ayer al finalizar el día cuando estábamos en Puerto Natales, una intensísima lluvia nos recordó que la caminata podrá ser más o menos confortable según las condiciones meteorológicas que tengamos.
    Comienza nuestra jornada según los planes previstos. Tras levantarnos a las 6:00 de la mañana, abandonamos Puerto Natales para entrar en el Parque de Torres del Paine. Lo cruzamos en los dos vehículos hasta llegar al final de una de las pistas, junto a la guardería Grey. Ya están allí los dos baquianos con los cinco caballos. Bajamos el material y se hace la carga en las caballerías.
    Salen a paso ligero los caballos y nosotros nos ponemos en marcha. Tenemos por delante una caminata de 30 kilómetros, por zona de montaña media con sus subidas y bajadas. El día amanece nublado, pero sin lluvia por el momento.
    Vamos disfrutando de la caminata e incluso el sol con sus rayos nos acompaña en algunos momentos. Si para todos es espectacular el panorama que presenta esta zona del parque con sus zonas altas ya nevadas, más todavía lo es para Gaby y Pepe que lo contemplan por primera vez. Vamos haciendo alguna paradita para que Gaby pueda hacer su cometido de ir grabando algo de video.

    Según nos dijeron los guardabosques en la guardería Grey, ayer hubo por la zona lluvias muy intensas y continuas… ¡De buena nos hemos librado! Sólo sufrimos las condiciones del camino, que está en algunas zonas tremendamente empapado. Hay partes en las que parece avanzamos por ríos y otras en las que el barro se convierte en una continua compañía para las botas, produciendo algún resbalón de vez en cuando.
    Nos lleva todo el día la caminata y ya es casi de noche –las 17:00 horas- cuando nos toca atravesar un río que tenemos poco antes de alcanzar la zona donde vamos a instalar el campamento y donde esperamos nos hayan dejado todo el material los caballos. Bueno, todo, todo, no. Un par de barras metálicas de las que llevamos para hacer la instalación en el río, las encontramos por el camino. Se le debieron de caer al caballo que las llevaba… y menos mal que las vimos y las pudimos recoger con nosotros.
    El río que nos toca atravesar lleva bastante agua, debido a las lluvias intensas de los últimos días. ¿Cómo lo cruzamos? Quitándonos los pantalones para mantenerlos secos y para los pies optamos por varias versiones: utilizar unas zapatillas viejas para poder pisar las piedras del lecho, emplear unas segundas botas o sin nada. La corriente lleva bastante fuerza y hay que avanzar con una perfecta combinación de maña, equilibrio y fuerza… y lo más fundamental, la ayuda de unos con otros. Está algo más que fresquita el agua, de manera que nos refrigera los pies y piernas después de la larga caminata. Gabriela se siente orgullosa de haberlo podido cruzar llevando su mochila con el equipo de video a la espalda. “Después de esto, ¿dónde está el frío?” comenta sonriente.
    Llegamos al lugar donde vamos a instalar el campamento y efectivamente ahí tenemos el material transportado por los caballos. ¡Pero qué mala suerte, justo ahora se pone a llover! Y en un santiamén cobra fuerza la lluvia al mismo tiempo que la oscuridad completa se nos hecha encima.
    ¿Cómo termina nuestra jornada? Con ayuda de la luz de los frontales, montamos las tiendas para dormir bajo la cascada de lluvia que nos cae encima. El resto del material lo dejamos un poco protegido de la parte donde más azota la lluvia, mañana habrá que seguir montando el campamento, con esta lluvia no merece la pena, pues va a quedar todo empapado. Acomodamos los sacos dentro de las tiendas de dormir, nos quitamos las ropas mojadas y nos metemos dentro. Así nos quedamos al final de la larga jornada, sin cena ni nada. Mañana será otro día.
    Gaby manda un mensajito muy especial para su niñita Olivia: “Que no se te caigan esos dientes que se movían, a ver si aguantan un poco hasta mi regreso para ver al Ratoncito Pérez”.

  • En Puerto Natales, a la entrada del Parque de Torres del Paine

    La mañana del lunes se nos pasa con diferentes quehaceres distribuidos entre los cinco. Gaby acompañada de Pepe, aprovecha las luces que el sol nos brinda tras la nevada de ayer, para hacer algunas grabaciones de diferentes vistas de la ciudad. Agustín y Adolfo se encargan de buscar algunas herramientas que nos faltaban, entre otras una llave tubular especial para los anclajes que vamos a emplear y se me había olvidado empaquetar al preparar el material en Salamanca. Mientras tanto, yo me encargo de acoplar algunas últimas cosas de material.

    Nos juntamos todos y pasamos por el almacén de la DGA (Dirección de Aguas) donde tenemos el material preparado y embalado ya en bultos para la carga de los caballos. Lo distribuimos en dos vehículos, una furgoneta de la DGA y otra que pertenece a Agustín y nos la deja para poder realizar la expedición. Agustín sale en la de la DGA con Adolfo y casi todo el material, y la otra la llevo yo con Gaby y Pepe y el resto del material.

    Llegamos a Puerto Natales -capital de la provincia Última Esperanza- ya al final del día y evidentemente de noche, pues a las 17:00 ya oscurece. Mañana martes nos levantaremos a las 6:00 para dirigirnos directos hasta el Parque de Torres del Paine. Y una vez en él, nos acercaremos hasta la guardería Grey, al final de la pista. Ahí hemos quedado con los baquianos a las 8:30, haremos la carga en los caballos y nos pondremos en ruta hasta la estación que tenemos en el glaciar Tyndall a latitud 51ºS. Los caballos con la carga irán a su ritmo y… nosotros al nuestro.

    A ver si nos toca el día no muy cubierto y podemos contemplar a la llegada del parque, los majestuosos Cuernos y Torres del Paine. Y con un poco de suerte también tendremos en nuestro recorrido la posibilidad de ver el Gran Paine con sus 3050 metros.



    Esto de los Cuernos y las Torres se trata de una formación muy espectacular. ¿Sabéis cómo tuvo lugar? Hace unos 150 millones de años se formó una gruesa capa de roca sedimentaria (lutitas negras jurásicas con belemnites, amonites característicos de los terrenos jurásicos e ictitas, es decir, huellas de dinosaurios). Más tarde, durante la elevación de los Andes, tuvo lugar aquí una intrusión granítica que penetró en las citadas lutitas. Posteriormente, durante la época glaciar los campos de hielo cubrieron el macizo y, en su desplazamiento, erosionaron las rocas subyacentes. Al retirarse el hielo, quedó al descubierto el granito, de color claro, intercalado entre  las lutitas, de color oscuro, formando así el conjunto de nunataks tan característicos del Parque del Paine.

    Bueno, ahora a dormir que mañana nos toca una caminata de 30 kilómetros. Esperemos que no sea bajo la lluvia…
    • En Puerto Natales, a la entrada del Parque de Torres del Paine

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  • Más objetivos se unen a esta expedición al Sur

    Hoy amaneció nevando en Punta Arenas y concluye el día de nuevo con la nieve cayendo sobre las calles de la ciudad. Con este finalizar de la jornada tranquila de hoy, me siento ante el ordenador para escribiros nuestras novedades y me doy cuenta que tengo algo pendiente. Os tengo que hablar de los otros objetivos que tenemos en lista para esta expedición, pero que dependen de la logística y de ciertas condiciones para que se puedan llevar a cabo.

    Comencemos por el que, tal y como os decía el otro día, tenemos medio “colgando”. Se trata de lo siguiente, ¡escuchad! Cuando regresamos de la reciente campaña de la Antártida en el buque Lautaro hasta Punta Arenas, después del temido paso del Drake y en la navegación por los canales, vimos algo que nos gustó. ¿Qué fue? Uno de los glaciares de Tierra del Fuego, el llamado Contramaestre. Es un posible candidato a entrar a la red de estaciones de registro de descarga glaciar de GLACKMA. Está situado a una latitud intermedia entre la estación que tenemos en la Antártida Insular y la de la Patagonia Chilena, de manera que es un candidato en potencia. Pero tenemos que explorarlo y comprobar si es válido para instalar una estación de registro. Son varios los requisitos que se tienen que cumplir para poder trabajar en él.

    La logística no es sencilla, pero encontramos una alternativa. Hay un trasbordador, el Bahía Azul, que realiza el recorrido por los canales de Tierra del Fuego entre Punta Arenas y Puerto Willians. El capitán aceptó colaborar con nosotros llevándonos en uno de sus viajes, desembarcándonos en la costa próxima al glaciar y recogernos a su regreso a los pocos días. Pero no es tan sencillo como suena así a primera vista. La zona está llena de bajíos, de hecho el barco en su recorrido pasa alejado del lugar. Necesitan realizar la batimetría de esta parte del canal para conocer el fondo y ver las opciones de acercarnos a la costa en zodiac. No sabemos todavía si la han podido realizar y si es posible nuestro desembarco. En caso de que en este sentido fuera favorable, quedan aún más incógnitas como son las condiciones meteorológicas… que por estas tierras ya están próximas al invierno. Otro inconveniente son las pocas horas de luz que ya hay en la zona, sólo son 8 y la hora del desembarco en zodiac coincidiría en plena oscuridad. Siendo el lugar con tantos bajíos, no tener luz para realizar esta operación no es lo más adecuado. Probablemente mañana lunes, antes de salir para Puerto Natales, tengamos algo de información sobre estos interrogantes.

    Con respecto al nuevo objetivo que ha surgido de improviso y que tal y como os comentaba ayer si sale adelante será un verdadero broche de oro de la expedición, no os  podéis ni imaginar lo que es. Posiblemente en los primeros días de junio haya un par de cruces de un Hércules C-130 chileno a la Antártida… y existe la posibilidad de ir en uno y regresar en el segundo al día siguiente.

    ¿Qué supondría esto? Podría descargar los datos de la estación que tenemos allí y tendríamos el final de la onda de descarga de aquel glaciar en este año. Y justamente estamos, con un grupo de la Universidad de Zaragoza, trabajando en un modelo matemático que defina la descarga glaciar de esa estación, y si conseguimos poderlo validar con un año más de datos, sería estupendo. Es el momento idóneo para poder tener esos datos. ¡¡Sería genial!!

    Para este nuevo objetivo dependemos de varios factores también: que se aseguren los dos cruces del Hércules para poder regresar y no tener que quedarme a invernar en la Antártida, que por las fechas en las que tengan lugar los vuelos lo podamos coordinar con la expedición al Tyndall que es nuestro objetivo fundamental en este viaje y que las condiciones de nieve, allá en la Antártida, permitan alcanzar el lugar donde está instalada la estación de medida.

    Bueno, os iremos manteniendo al corriente de la información que vayamos recibiendo con respecto a las opciones de estos objetivos. Iréis sabiendo como nosotros si se van perfilando para poder llevarlos a cabo ahora o hay que postergarlos hasta el próximo verano austral.
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  • Chile conmemora hoy -21 de mayo- el Día de las Glorias Navales, y nosotros continuamos con los preparativos de la expedición

    Entre el atontamiento del viaje, la diferencia de 6 horas que tenemos ahora y la cantidad de gestiones realizadas en estos dos días en Punta Arenas, tengo la sensación de llevar aquí al menos una semana. Se nota que el invierno está ya próximo, los charcos de la lluvia caída ayer han aparecido hoy todos helados y así se han mantenido a lo largo del día.

    Ayer fue un día dedicado por completo a gestiones de coordinación, hay muchos detalles que atar en este sentido para que todo salga bien: transporte de personas y carga hasta Puerto Natales primero y posteriormente hasta el Parque de Torres del Paine, contrato de las caballerías para el transporte del material hasta la proximidad del glaciar, selección y revisión del equipo y material a llevar completando y buscando lo que falta, gestionando la logística para esa segunda parte de la expedición de la que todavía os tengo que hablar y coordinando más logística para un nuevo objetivo que ha surgido de improviso en este viaje y que si sale adelante será un verdadero broche de oro de la expedición.

    Están ya con Adolfo y conmigo los otros dos expedicionarios: Gabriela y Pepe. Hoy los cuatro, junto con Agustín –del personal de la Dirección de Aguas- hemos estado todo el día empaquetando el material en bultos acomodados a la carga de los caballos. Nos limitan el peso por caballo a 40 kilos. Realmente me sorprende que no los carguen más, en algunas de mis expediciones por terreno de montaña y en largos recorridos he transportado mochilas que pesaban hasta 42 kilos… Un caballo habitualmente se carga con 60 kilos, pero esas son las condiciones para el servicio así que nos tenemos que conformar. Hemos contratado 5 caballos entre los que irá repartida la carga, además de lo que llevaremos nosotros en nuestras mochilas.

    La coordinación entre nosotros cinco ha sido perfecta, un buen trabajo en equipo que ha permitido que prácticamente todo haya quedado listo, falta tan sólo conseguir algunas herramientas en concreto y la gasolina para el pequeño grupo electrógeno que llevamos. Esos pequeños detalles los terminaremos el lunes por la mañana, antes de salir hacia Puerto Natales.



    Por cierto, hoy 21 de mayo es un día especial en Chile. Se trata del Día de las Glorias Navales, en el que se conmemora el Combate Naval de Iquique ocurrido el 21 de mayo de 1879, que tuvo un gran significado en la Guerra del Pacífico. Murieron el capitán de fragata Arturo Prat junto con 149 hombres a borde de la corbeta Esmeralda, que fue hundida en combate por el monitor peruano Huáscar. Así en Chile, cada 21 de mayo se conmemora este hecho con desfiles y ofrendas florales, realizando 21 cañonazos al izar el pabellón a las 8 de la mañana, otro tantos a las 12:08 –momento en que se hundió el Esmeralda- y terminan realizando otros 21 cañonazos al arriado del pabellón a las 18:00 horas.



    Y de las palabras del Comandante Prat en esta batalla viene la conocida arenga en Chile: “¡Muchachos: la contienda es desigual, pero ánimo y valor!”
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  • A punto de salir de nuevo rumbo al Sur

    El tiempo pasa realmente volando. Parece que fue ayer cuando regresábamos de nuestra expedición a la Antártida y Patagonia Chilena, y resulta que ese regreso fue ya a principios de Marzo. Tras una dura y difícil adaptación al mundo civilizado después de haber estado dos meses y medio por tierras australes, hicimos una escapada al Norte -en concreto a Islandia- para cambiar las sondas que tenemos en la estación allí ubicada. Fue todo un éxito la mini-expedición.

    Después el reciente workshop a Bremerhaven, en el Norte de Alemania, sobre el proyecto europeo IMCOAST en el que participamos con nuestras investigaciones de la Antártida… Y ahora estamos saliendo de nuevo al Sur. Parece casi una locura, pero se han presentado las cosas de tal manera este año, que no podemos dejar -por comodidad nuestra- desatendidas las estaciones de registro de descarga glaciar que tanto esfuerzo nos ha supuesto poner en marcha y mantener generando datos dentro de GLACKMA



    ¿Dónde vamos ahora? A la Patagonia Chilena, en concreto al glaciar Tyndall que se encuentra en el espectacular Parque de Torres del Paine.

    ¿Qué vamos a hacer? Tenemos dos objetivos iniciales y fundamentales y hay un tercero que está todavía “colgando” por complicaciones logísticas. De este último os hablaré más adelante si logramos desde Punta Arenas coordinar la logística para poder llevarlo a cabo.

    De momento centrémonos en las dos primeras metas. Una ya la sabéis todos los que nos estáis siguiendo en el Blog desde que lo inauguramos a principios de año, se trata de cambiar la sonda que nos encontramos sin funcionar en la pasada expedición, por unas nuevas y más robustas. La otra meta es comenzar a trabajar en un documental de divulgación científica que sobre GLACKMA vamos a realizar en los próximos años.

    ¿Quiénes vamos? A Adolfo y a mí, ya nos conocéis de las pasadas expediciones. Se nos une Gaby, una realizadora que trabaja en Madrid Scientific Films, empresa que posiblemente a alguno de vosotros os suene, pues tiene una muy buena trayectoria en el mundo de documentales científicos. Ya veis que nos hemos tomado en serio lo de la divulgación. Además la confluencia es prometedora: unos científicos-aventureros con ganas de divulgar, una empresa especialista en la divulgación científica y un tema apasionante para el que hay que trabajar en lugares casi idílicos… Tiene buena pinta ¿verdad?  

    Pero además esta vez llevamos refuerzos. Viene Pepe, un voluntario que nos acompaña para echarnos una mano. Y finalmente allí en Punta Arenas se nos unirá Agustín, uno de los trabajadores de la Dirección de Aguas, con quienes tenemos un convenio de colaboración para esta estación de medida de la Patagonia.

    Yo ya dejé esta mañana la capital charra y me encuentro en Madrid. Hoy salimos hacia el Sur Adolfo y yo, para ir preparando con Agustín en Punta Arenas todo el material que tenemos que llevar a la expedición. Después se nos unen Gaby y Pepe.

    Nosotros estamos ya a punto de ir a Barajas y tomar el primer avión rumbo a Santiago Chile. Nos esperan 14 largas horas de “asiento empequeñecido” de avión. Una espera de 7 horas en el aeropuerto de Santiago y después de nuevo otro avión –nada, 5 horitas más- hasta Punta Arenas al sur de Chile. Prefería darme una caminata durante todo el tiempo del viaje, aunque fuera bajo la lluvia patagónica, que estar con las piernas encogidas en un asiento tantas horas… Pero es así, eso no lo puedo cambiar.
    • A punto de salir de nuevo rumbo al Sur

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  • 12/05/2011

    - Bremerhaven , AWI , IMCOAST

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    Desde Bremerhaven, con el proyecto de la Unión Europea IMCOAST

    Estamos en la última etapa de nuestra estancia en Bremerhaven, al norte de Alemania, donde llevamos reunidos toda esta semana. Se trata de un workshop de los diferentes participantes del proyecto europeo “IMCOAST: Impact of climate induced glacial melting on marine coastal systems in the Western Antarctic Peninsula region”.

    Dicho proyecto está dirigido por el prestigioso AWI (Alfred Wegener Institute) para Investigación Polar y Marina. Lo formamos 8 proyectos individuales y 13 proyectos asociados de diferentes países: Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, España, Inglaterra y Holanda. Nosotros aportamos aquí uno de esos proyectos individuales que forman la base de IMCOAST.

    ¿Qué es lo que se investiga en este macro proyecto? Para entenderlo os tengo que describir brevemente el “cuadro” actual. En los últimos 50 años en la Península Antártica Occidental se ha observado un rápido calentamiento regional de la temperatura del aire amplificado con la tendencia del calentamiento en el clima global. Los sistemas glaciares en esta zona muestran respuestas directas a los cambios climáticos, incluyendo el rápido retroceso del frente de los glaciares, la rotura y disgregación de las plataformas de hielo y la aceleración del deslizamiento de las masas de hielo en el interior, así como un incremento de la fusión glaciar que contribuye al aumento del nivel del mar. Las elevadas temperaturas en el Norte de la Península Antártica, han producido periodos de verano más largos con mayores valores de fusión y áreas más amplias que se han visto afectadas de los procesos de fusión. Además el rango anual en la temperatura de la superficie del mar varía ahora sobre 3-5ºC en la región de la Península Antártica Occidental y ya empiezan a ser evidentes importantes cambios en los sistemas costeros y de la zona pelágica.



    Con esa situación actual descrita, ya os puedo decir que la estrategia de IMCOAST se basa en combinar diferentes aspectos físico-hidrográficos, sedimentológicos, geoquímicos y biológicos para reconstruir y modelizar, tanto en tiempo pasado, presente y futuro, la tendencia del sistema debido a los sedimentos de la descarga glaciar tomando como referencia las costas de la isla de King George, en el Oeste de la Península Antártida.

    Y ahora, ¿cuál es el papel de GLACKMA en IMCOAST? Por un lado aportamos datos de la última década relativos a la descarga glaciar. Para ello utilizamos la estación CPE-KG-62ºS que ya conocéis y tenemos midiendo en esta zona de la Antártida desde Enero de 2002. Con ella contribuimos con la totalidad de las series temporales de intervalo horario que rondan ya los 90.000 datos en continuo por cada parámetro medido.

    Por otro lado, con una sonda multiparamétrica que instalamos en Caleta Potter -junto a la Base Argentina Jubany y el Laboratorio Alemán Dallmann-, cuantificamos el grado de aporte de los sedimentos sólidos en tiempo presente en esta caleta, para estimar la variación de la radiación solar en los ecosistemas marinos. Medimos también las características geoquímicas del agua proveniente de la descarga glaciar (curvas de Eh-pH), además de la temperatura del agua y conductividad para conocer la capacidad de hidrólisis de las rocas subglaciares  y su posible generación de nutrientes.



    Es decir que la aportación de GLACKMA representa una sólida base de datos reales para ser utilizada posteriormente por los otros subproyectos de IMCOAST. Y gracias a la estación ya histórica CPE-KG-62ºS que tenemos registrando datos en esta parte de la Antártida, los datos aportados se refieren a la última década, lo que supone un verdadero tesoro en este tipo de investigaciones.
    • Desde Bremerhaven, con el proyecto de la Unión Europea IMCOAST
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  • Despedida y más…

    Queridos amigos expedicionarios,

    Esta es una especie de carta de despedida. Fue un verdadero placer conoceros personalmente, me dejasteis maravillada por todo lo que habéis aprendido del tema. Las preguntas que hicisteis fueron muy acertadas, se notaba que sois ya unos entendidos sobre la materia. También reflejaban vuestra curiosidad, que ojalá la sigáis manteniendo siempre. Tener curiosidades en el campo que sea y mantener ilusiones, es lo que nos mantiene vivos a los seres humanos, con vida de verdad. Es lo que nos hace ser estrella brillando con luz propia y no reflejada.
    Como ya os dije en varias ocasiones, vuestro apoyo incondicional durante la expedición nos ha ayudado mucho. Pasase lo que pasase, ahí estabais con nosotros día tras día, ayudándonos a capear viento y marea. Las dificultades y los problemas se nos hicieron más fáciles y llevaderos, y los éxitos y los logros se nos engrandecieron al compartirlos con vosotros.

    Además de todo ello, os aseguro que vuestra participación va a ser inolvidable. Habéis inaugurado el Blog de Karmenka. ¡Imposible olvidaros! Como sabéis ya muchas cosas de nosotros, sois conscientes de la cantidad de años que llevamos investigando en este tema, y también os hemos contado alguna vez, que siempre hemos tratado de desarrollar en paralelo –de una u otra forma- la divulgación de lo que hacemos. Pero con vosotros hemos inaugurado una nueva línea de divulgación, dirigida a los escolares. Habéis puesto el listón muy alto para los siguientes participantes. Nos habéis demostrado que podemos y debemos continuar trabajando en esta línea de divulgación.

    y desde ya estáis invitados a seguirnos por él. ¡Os estaré esperando! Ya os he visto a alguno de vosotros en él y me hace mucha ilusión.

    Termino mi carta de despedida, diciéndoos que fue un placer entregaros los merecidos premios el pasado viernes. Y os aseguro que nosotros también recibimos uno muy especial por vuestra parte, que jamás olvidaremos: vuestros aplausos, sonrisas y miradas sinceras. Una inesperada recompensa que nos impulsará a seguir trabajando con vosotros, los más jóvenes.  


    ¡Hasta siempre amigos expedicionarios!

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