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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Unas vacaciones por delante…

    Este artículo os lo dedico especialmente a vosotros, amigos expedicionarios de Salamanca, que nos habéis acompañados desde vuestros colegios durante estas últimas expediciones.  

    Me pongo en vuestro lugar y recuerdo con nostalgia mis largas vacaciones de estudiante. Había tiempo para todo… ¡Era genial!

    Os quiero transmitir algo de lo que me he ido percatando según van pasando los años, por si os vale de algo a vosotros.

    Uno va creciendo y poco a poco va percibiendo una sensación de que no hay tiempo para nada, de que queremos hacer una gran cantidad de cosas pero que nos falta tiempo para ello. Pasan las semanas, los meses, los años… volando.

    Creo realmente que hemos creado una sociedad “alocada” en este sentido. Todo funciona a velocidades supersónicas… es como un tren que viaja a toda velocidad y el torbellino que genera te arrastra y ya no eres capaz de salir de ahí.

    Hace unos meses escuché a un niño de 5 años decir convencido: “no tengo tiempo para nada”. Me hizo reflexionar mucho. Recordé mi infancia y mi juventud… yo siempre tenía tiempo y nunca dejaba de hacer cosas. Sólo al entrar en el mundo laboral comencé a tener esa sensación de falta de tiempo -que es intermitente- pues durante las expediciones el tiempo lo percibo como infinito, no se acaba nunca y siempre hay más y más. Ese mundo sin prisas, ni agobios, con tiempo para todo, nos hace mucho más felices.

    Por eso creo que el tiempo lo podemos entender como un ente mágico y pienso que desde jóvenes se debe aprender a tener la sensación de que hay tiempo para todo. Os propongo que en estas vacaciones comencéis con este aprendizaje. Es muy buen momento porque además de descanso, las vacaciones nos regalan un baúl inmenso de tiempo.



    Todos sabéis que descansamos de algo cambiando de actividad. Descansar no significa “no hacer nada”. Puede que estos primeros días hayáis saboreado el “no hacer nada” literalmente, pero una vez repuestos… hay que volver a la actividad.

    Es muy importante que os planifiquéis, os organicéis. Es una especie de estrategia que bien planteada os va a llevar a una victoria con toda seguridad. Plantearos actividades con vuestros amigos, pero no olvidéis a vuestra familia. Buscaros actividades intelectuales y físicas para intercalarlas. ¿Sabéis que se compaginan muy bien estos dos tipos de tareas? Plantearos pequeños desafíos. También os digo que el intercalar de vez en cuando el “no hacer nada” es positivo, pues teniendo esos momentos de ocio es cuando se desarrolla la imaginación.

    Ya veréis como al final del verano habréis hecho un montón de cosas y recordareis unas vacaciones que son significativas y nada rutinarias.

    Os propongo que vayáis escribiendo aquí algunas posibles actividades para realizar, ya veréis qué enriquecedor es compartirlo con los demás. Damos ideas a los otros y nos las dan a nosotros.
    • Unas vacaciones por delante…

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