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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Midiendo intensidad de luz en las aguas de Caleta Potter

    Hoy acompañamos a Dolores en sus mediciones en Caleta Potter. Es un buen día para la navegación en zodiac y deseo poder hacer algunas buenas grabaciones de este trabajo llevado a cabo por los biólogos marinos.

    Gracias Dolo por dejarnos acompañarte en tu trabajo.

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  • Un viaje en el tiempo… en zodiac frente al glaciar Collins

    En zodiac I

    ¿Recordáis cómo es el mapa de la isla Rey Jorge (King George) dónde estamos? ¿Os acordáis de lo que os conté que estaba cubierta por un enorme casquete glaciar? Vais a entender hoy muy bien, qué es eso de un casquete glaciar.

    Estuvimos el otro día reconociendo cambios que han ocurrido en la zona de nuestro trabajo con respecto al año pasado y llegamos andando hasta Capitanía de Puerto de Bahía Fildes. Entramos a saludar a la gente de la Armada, a los amigos de este año pasado que todavía estaban y a la nueva dotación que va a reemplazarlos esta próxima campaña.

    Según había avanzado el día, la niebla había ido aumentando y en estos momentos se cerraba todavía más. Nuestro camino de regreso sería en condiciones normales de sólo unos 6 kilómetros, bastante sencillo. Pero estamos en una época -el final de la primavera- en la que la nieve se está fundiendo y en las zonas libres de hielo que os marcaba el otro día en el mapa, es casi imposible andar en estos momentos. En las zonas más bajas se forman verdaderas trampas en la nieve a modo de lagunas, donde se va acumulando el agua proveniente de la fusión. Lo peor es que muchas veces no las ves hasta que te has metido en el agua hasta la cintura.

    Esta situación hace que haya que buscar los pasos por las zonas más elevadas, convirtiendo los 6 kilómetros en unos 10. Y además al avanzar por las zonas altas te vas encontrando en las laderas con verdaderos ventisqueros (zonas donde quedan acumuladas grandes cantidades de nieve) que dificultan el andar, ya que la nieve no está dura como en el invierno y al pisar sobre ella te entierras. La única ventaja es que no te hundes en agua. Imaginaros esta situación que os he descrito y añadirle la niebla impidiendo buscar el camino mejor para el regreso. ¡Nada fácil!  

    Surge entonces la amabilidad y las ganas de ayudar que reina en estas zonas antárticas y que tan pronto se contagia a los que llegan nuevos. En Fildes, recién terminaban un trabajo de carga con el barco argentino El Castillo y sin dudarlo un instante nos ofrecen aproximarnos por mar a la zona de nuestro campamento. ¡Estupendo! Será muy rápido y nos evitarán todo lo engorroso del camino de regreso.

    Embarcamos en la zodiac con cuatro de los integrantes de la nueva dotación y … ¡nos esperaba todavía una tremenda sorpresa! En lugar de llevarnos directamente, dan un rodeo y entramos en la llamada Caleta Collins. El casquete glaciar que cubre la isla llega hasta al mar en esa caleta -como en casi toda la isla- tal y como os describí el otro día con el mapa.

    A pesar de la niebla y el mal tiempo, disfrutamos de la navegación en las proximidades del glaciar. Contemplar esas paredes de hielo alcanzando el mar,  ese azul que se vislumbra más acentuado en aquellos lugares donde recién se produce un derrumbe de parte de la pared, encontrar los pedazos desgajados flotando sobre el mar en las proximidades… es tan difícil de describir la sensación que te invade cuando estás ahí al lado. Pareciera que has realizado un viaje en el tiempo a un lugar inexistente y en constante cambio…

    Observamos las entradas de algunas cuevas en el hielo en las paredes del glaciar y… un arco precioso también en el hielo. De momento disfrutad con el entorno que os trato de reflejar un poquito en el vídeo de hoy y ya os iré contando más adelante a qué son debidas todas estas formaciones en el hielo glaciar.

    Me quedé confundida cuando al desembarcarnos tras el paseo por Caleta Collins, dice Adolfo que habíamos estado más de una hora navegando… Yo creía que tan sólo habían sido cinco minutos. Tanto había disfrutado, que la noción del tiempo me cambió por completo.

    Lo que si os dejo ahora es una cuestión abierta: ¿os acordáis como era el glaciar Huemul de la Patagonia Argentina donde tenemos una estación que mide la descarga glaciar, es decir ese hielo fundido? Volved a ver la imagen de ese glaciar encajado en un valle entre montañas. Recordad que tenía varias salidas de agua de deshielo en su frente, que iban a parar todas a una laguna de la que salía después un único río. Y era en ese río donde teníamos nuestra estación de medida y registrábamos, con mediciones cada hora, el caudal del mismo. En resumidas cuentas, nos permite conocer el hielo que se funde durante todo el año en el glaciar.

    Mi pregunta ahora es: ¿cómo vamos a poder medir aquí la descarga glaciar  donde el hielo llega directamente al mar? Por esas cuevas que veis en los acantilados de hielo, está saliendo agua de fusión del mismo… pero llega directamente al mar. Id pensando sobre este tema… 

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  • Trabajo de gabinete y otras cosas…

    Pasada esta primera mitad del año y con cinco expediciones a nuestra espalda, ha llegado el momento de detener un poco la marcha y cambiar de quehaceres. ¡Sí!, he dicho cinco expediciones en tan sólo seis meses: Antártida y Patagonia en el verano austral, Islandia en la primavera boreal y de nuevo Patagonia –esta vez en el otoño-, para terminar con el colofón de oro de la Antártida invernal.

    Con estos seis meses prácticamente fuera de casa desarrollando las tareas de campo, llega un momento en que hay un atasco espectacular en el trabajo de gabinete. Creo que tendría ocupación para 100 personas durante al menos un año entero. Así que habrá que ir avanzando poco a poco… Con ánimo me zambullí en esta nueva etapa y sobre todo, con la satisfacción de tener todas las estaciones de GLACKMA funcionando en perfectas condiciones y continuando con el registro de datos.



    Aunque atiborrada de trabajo, puede más en mí la ilusión por aprender cosas nuevas, que el pensar que no voy a tener tiempo. A ratitos he empezado a estudiar navegación a vela, para sacarme en primer lugar el título de Patrón de Embarcaciones de Recreo y poco a poco continuar formándome en esa línea.

    ¿Por qué?, os preguntaréis. Todo tiene su razón, lo único que os lo contaré más adelante, cuando esté más avanzado. Sólo os adelanto que os va a encantar a todos los que nos seguís y como nosotros sois amantes de la naturaleza, la ciencia y la aventura… ¡Ya lo veréis! Será una tremenda sorpresa…

    De momento empecé con un libro, estudiando todo teóricamente y ¡claro!, llega un momento en que el lío de nombres y conceptos que tengo en la cabeza es enorme. Tengo que ver un barco… y probar.



    Chema, otro socio de la Asociación GLACKMA y relacionado con esa fantástica sorpresa de la que en su día os hablaré, ha conseguido que pueda realizar una primera toma de contacto con un barquito de vela. ¡Genial, genial, genial! Nos vamos a Alicante a navegar. Será mi primera navegación a vela. ¡No me lo puedo creer! Estoy feliz y con una ilusión tremenda. Mi cabeza comienza ya a imaginarse la aventura…          

    • Trabajo de gabinete y otras cosas…
    • Trabajo de gabinete y otras cosas…
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  • Zarpamos en el Lautaro rumbo a Punta Arenas

    Nuestro plan inicial era salir de la Antártida a Punta Arenas en un vuelo de las Fuerzas Aéreas Chilenas que estaba previsto hacia el 20-23 de febrero. Después desde Punta Arenas dirigirnos a la Patagonia Chilena, al glaciar Tyndall donde tenemos más trabajo de campo previsto para realizar. Finalmente regresar a España el 4-5 de marzo.

    Pero todos nuestros planes desaparecieron como un azucarillo en el café, al moverse la fecha del Hércules C-130 chileno. La semana pasada vino de visita el Presidente de Chile acompañado del de Ecuador, y se han modificado todos los planes de vuelo. El nuestro, en concreto, se retrasa algunas semanas… eso nos hace cambiar todos los planes iniciales.

    En nuestra estancia en Bahía Fildes aprovechamos para poder indagar qué otras posibles alternativas tenemos para regresar a Punta Arenas. Parece que habrá un vuelo uruguayo (también un Hércules C-130) a finales de febrero o principios de marzo. Esos son los planes iniciales, después cualquier retraso obligado por la meteorología haría que no llegásemos a tiempo de nuestro vuelo en los primeros días de marzo a España.

    Parece que también habrá un vuelo brasileño para finales de febrero, pero todavía no hay calendario fijo. Esa opción haría que pudiéramos salvar nuestros billetes de regreso a España, pero no tendríamos tiempo de trabajar en la Patagonia Chilena, lo cual implicaría tener que regresar a estas latitudes en algún otro momento en los próximos meses.

    Habíamos regresado a nuestro campamento para terminar con el trabajo en el río, pensando cómo superar esta nueva dificultad. El trabajo está muy avanzado, prácticamente está listo ya que la ventaja de estar acampados en el lugar de trabajo es que nos permite un control total para seleccionar los momentos idóneos en los cuales realizar las mediciones.

    Con estas incertidumbres en la cabeza, aparece la solución como por arte de magia. De nuevo el protagonista, Roberto, el jefe de Bahía Fildes, que se ha convertido en esta expedición en una especie de ángel de la guarda para nosotros. Nos consigue poder regresar en barco a Punta Arenas, con el chileno Lautaro. Se trata de una Patrulla Naval Antártica Combinada entre Chile y Argentina, que recorre estas zonas antárticas durante el verano austral. Por parte de la Armada Chilena está el Lautaro y por parte de la Armada Argentina es el Castillo. Cubren los cuatro meses estivales con turnos de un mes, de manera que cada uno viene a esta región antártica por dos veces.

    Esta Patrulla Naval Antártica Combinada se realiza conjuntamente por ambas Armadas desde 1998, mediante un acuerdo que establece la operación de buques de otros países en aguas antárticas durante la temporada estival, y tiene por objeto salvaguardar la vida humana en el mar, el control y combate a la contaminación y el mutuo apoyo para enfrentar emergencias marítimas en dicha zona.

    Con nuestro trabajo terminado, recogemos el campamento, secando, listando, clasificando y empaquetando todo el material. Parte quedará aquí recogido hasta otra campaña. En esta ocasión el almacén estará en la Base Uruguaya Artigas, en lugar de en la Rusa Bellingshausen. El resto de material lo llevaremos con nosotros en el barco hasta Punta Arenas, ya que es del que tenemos guardado en los almacenes de la Dirección de Aguas de Magallanes, con quienes trabajamos en Patagonia.



    Embarcaremos en el Lautaro mañana, domingo 13. Desde ahí nos dirigiremos a Caleta Potter, frente a la Base Argentina Jubany, donde llegará el Castillo y harán el relevo… Después rumbo a Punta Arenas.

    ¿Cómo tendremos el paso del Drake? La navegación durará 3 días si el tiempo es favorable o 5 días horribles si el mar está bravo. Crucemos los dedos para que tengamos el mar más o menos calmado…

    Gildo, nuestro enlace en España os irá colgando algunos artículos que le he dejado preparados para estos días mientras navegamos. Y puntualmente os irá informando de cómo va la navegación, ya que estaremos en contacto con él con el teléfono satelitario.

    Como me han quedado muchas cosas por contaros todavía, seguiré preparando artículos sobre la Antártida. He hecho unas cuantas tomas de videos y fotos de la fauna de la zona, para poder describiros las hermosas playas antárticas… aunque algo ya sabéis por la lectura que habéis hecho en ese resumen del 2000.

    Hasta que estemos de nuevo en tierra firme, ¡amigos expedicionarios!

    • Zarpamos en el Lautaro rumbo a Punta Arenas

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