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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Nos dirigimos a la Patagonia Argentina

    Un par de días muy ajetreados en Punta Arenas, pero todo conseguido. Dejamos cerrada nuestra logística para cruzar a la Antártida el 1 de diciembre con un Hércules C-130 de Brasil. Parte del material que tenemos que llevar allí -casi 100 kilitos- se encarga el INACH (Instituto Antártico Chileno) de transportárnoslo hasta la Antártida con su carga durante la próxima semana en unos vuelos de la FACH (Fuerza Aérea Chilena). El resto de material, casi 150 kilos más, los tenemos ya en la Antártida, en una de las Bases, donde nos los dejan recogidos año tras año para no tener que andar moviendo tanto peso cada campaña.

    Y ahora, nos ponemos rumbo a la Patagonia Argentina con un 4x4. ¿Os venís con nosotros? ¡Va a ser genial! ¡Ya lo veréis!

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  • Una tremenda alegría y una gran ilusión… la Antártida está más cerca

    Os escribo en breve, es ya tarde y tengo que preparar todavía mi mochila para cruzar mañana a la Antártida.

    Adolfo sigue mejorando a pasos agigantados. Siguen las muestras de cariño de todos los amigos, más próximos y más lejanos, de todos los lugares.

     Yo me paso todo el día en el almacén de la Dirección de Aguas (DGA), que es una gran nave ubicada a las afueras de la ciudad. El lugar está fresquito, a temperatura ambiente, y hoy es un día despejado aquí en Punta Arenas y frío, los charcos se mantienen congelados durante todo el día.

    Hago un descanso para comer, más que nada por ver cómo va recuperándose Adolfo y cómo va tomando la primera comida después de salir del Hospital. A mí me viene muy bien el descanso y tomar algo caliente. Comemos en el Restaurante Asturias, un buen lugar en Punta Arenas, os lo aconsejo cuando vengáis por estas tierras. El dueño es asturiano… me encantó encontrar a un paisano de mi maravillosa tierra por estas latitudes. Preparan una comidita especial para Adolfo… todo son mimos, ¡no se puede quejar!

    Hay mucho material que limpiar, separar, clasificar, listar y recoger. Cuanto más ordenado quede, más fácil será en la próxima salida seleccionar lo necesario. ¿Sabéis? Al prepararlo para salir de expedición es todo un placer, porque estás a punto de partir… Pero recogerlo al regreso se hace cuesta arriba, ya que acabó la aventura.

    Sin embargo en esta ocasión, la ilusión que me acompañó todo el día, ¿sabéis cuál es? Que mañana probablemente salga para la Antártida!!! Hoy tuvo lugar el primer cruce -el que iba lleno de gente importante- mañana está programado el segundo que irá sobre todo, abarrotado de carga.

    Ya me empiezo a poner nerviosa… así que probablemente sí que pueda pisar mañana tierras antárticas. Será la primera vez que voy tan tarde, entrando ya casi en el invierno. Según os estoy escribiendo y dejando atrás el ajetreo de estos últimos días, empiezo a ser consciente que de nuevo, ya está casi al alcance de mi mano el Continente Blanco. Me va invadiendo una tremenda alegría y una gran ilusión. Los nervios parecen despertar…

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  • Fin de año en el avión rumbo a Chile



    Tres importantes acontecimientos concurren en este momento: iniciamos el nuevo año 2011 al mismo tiempo que ponemos en marcha este blog para escribiros desde las regiones polares y lo mejor de todo, en esta ocasión nos dirigimos especialmente a vosotros, los escolares de Salamanca, que vais a participar virtualmente en esta expedición a la Antártida. Presagio que esta concurrencia de circunstancias es signo de un buen augurio.

    Antes de nada os diré que soy profesora de la Universidad de Salamanca, soy matemática. ¡Sí, matemática! Pero no os asustéis por ello, a mis alumnos les gusta cómo les explico esta ciencia exacta. Mi investigación como científica está centrada desde hace ya una década en el campo de la glaciología, estudiando la evolución del calentamiento global utilizando para ello los glaciares, que tan sensibles son ante cualquier cambio.

    En esta línea de investigación hemos puesto en marcha el proyecto GLACKMA (Glaciares, Criokarst y Medio Ambiente), el profesor Adolfo Eraso y yo. Adolfo está en la Universidad Politécnica de Madrid, es químico y geólogo.

    Esto sólo fue una breve presentación, que seáis conscientes de que no somos sólo virtuales, ya nos iréis conociéndonos  mejor poco a poco. Y tras este breve preámbulo os diré que estamos ya… comenzando con la expedición a la Antártida. Nuestro primer avión salió de Madrid rumbo a Santiago de Chile a las 23:55 del 31 de diciembre de 2010. ¡¡¡¡Sí!!!, el 31 de diciembre, a punto de finalizar el año. Fue la opción más barata de vuelo que encontramos.



    Justo despegando nos encontrábamos tomando las 12 uvas, siguiendo las pautas de unas campanadas imaginarias. Tras casi 14 horas ininterrumpidas de vuelo llegamos a Santiago de Chile. Un poco cansado, sí, es verdad, tengo que reconocerlo. Después nos toca esperar 7 horas en el aeropuerto y embarcamos en otro avión rumbo a Punta Arenas, al sur de Chile. Son sólo 5 horas más de vuelo, pero se me hacen larguísimas pues el cansancio anterior comenzaba a dejar huella.

    Equipaje llevamos poco, sólo 2 sacas de 23 kilos cada una (lo permitido en el cruce) y de mano llevamos entre Adolfo y yo otras dos bolsitas (27 kilitos entre los dos). Por cargo habíamos enviado ya en noviembre una caja de 58 kilos con todo el material metálico para la instalación de unas nuevas sondas que debemos cambiar en la estación que tenemos midiendo en la Antártida. Además de eso disponemos de dos nidos de material allí donde vamos ahora, uno en la Base Rusa Bellingshausen en la Antártida (con 207 kilos), y otro en los almacenes de la Dirección de Aguas de Magallanes en Punta Arenas (de 234 kilos).

    Cuando por fin, a las 23:00 horas del 1 de enero de 2011 (en la Península Ibérica serían las 02:00 del 2 de enero) me meto en la cama en Punta Arenas, comienzo a ser consciente de que ya está al alcance de la mano el continente blanco. ¡Qué ilusión más grande!, de nuevo me siento afortunada de inmiscuirme en este mundo. En mi mente se agolpan recuerdos de la primera vez que viajé a la Antártida, fue ya en enero del 2000. A partir de ahí, he tenido la suerte de año tras año acudir a estas tierras heladas y sin embargo siento la misma ilusión que aquella mi primera vez, al ser consciente que ahora os llevo a todos vosotros, los escolares de Salamanca, a que conozcáis el continente blanco conmigo. Con todos estos pensamientos rondando por mi mente, el agotamiento de las 24 horas de viaje se apodera de mí y me quedo dormida.

    Os hago dos preguntas:

    1- ¿Os apetece participar virtualmente en esta expedición a la Antártida?

    2- ¿Qué os traeríais con vosotros de equipaje?

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