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Blog: Karmenka desde los Polos

  • ¿Queréis acompañar a mi mente en el río?

    Concentración. Primero que el río no me lleve. Precaución en los puntos donde la corriente empuja más y la profundidad es mayor. Las piernas siempre en tensión aguantando la fuerza del agua y los golpetazos de las piedras que arrastra en tantas ocasiones. El agua está más bien “fresquilla”, no llega a los 0ºC, pero no sube por encima de 1ºC. Viene directamente del glaciar, es ese hielo que se está fundiendo.

    El equipo para realizar estos aforos (mediciones de caudal instantáneo en los ríos) es muy delicado. Hay que trabajar muy fino con él. Es de mucha precisión. Hélice, cuentavueltas electrónico, sujeción correcta de la varilla, altura adecuada del punto de medición... Cuando la profundidad es grande, mantener la orientación correcta de la hélice es tarea complicada. La fuerza del agua es impresionante.

    Al principio las manos trabajan decentemente, pero según se van quedando frías, se incrementa la incomodidad para sujetar con fuerza y realizar correctas las mediciones. Mantente en esa posición, sin mover un solo músculo durante un minuto mientras la hélice gira según la velocidad del agua y el cuentavueltas hace eso: “contar las vueltas”. Repite medición para comprobar que no hay error en la medida. Avanza 30, 40 ó 50 centímetros -según sea la anchura del río-, con cuidado de que el agua no te envuelva en su cauce. Vuelve a prepararte para otra medición. Primero mide profundidad y después acorde con ella, recoloca la hélice en la varilla. Vuelve a contar vueltas de la hélice girando según velocidad… Y así, hasta alcanzar la otra orilla. Suelen ser unos 45-60 minutos en total, lo que dura uno de estos aforos en el río.

    No sé cuándo, pero llega un momento en que el frío ya se ha apoderado de ti, por fuera y por dentro. Y con ello la fatiga muscular. Eres consciente de que tienes que dejar la mente alejada de esa sensación y concentrarte en la medición. No puede haber error. Es como un entrenamiento. Las primeras veces me costaba más. Después le fui “cogiendo el truco”. Aún así, en ocasiones es difícil. La mente te quiere traicionar. Tremendamente caprichosa, la muy pilla aprovecha esos momentos para preguntarte: “¿Por qué estás haciendo esto?”; “Y si en lugar de estar aquí congelada estuvieras tumbada, relajada, leyendo, al calorcito…”; “Piensa que además tienes que autofinanciar el proyecto en muchas ocasiones”; “¿Y tú crees que la gente valora este trabajo?”; “¿Servirá para algo tanto esfuerzo?”; “Si la sociedad parece haber perdido el rumbo, tú no puedes hacer nada”...

    ¡¡¡Puf!!! Llegados a ese punto, te das cuenta de que el cuerpo está temblando de frío. ¡¡Calma, calma!! Concentración. Lo que importa ahora son las medidas. Fuera pensamientos. No les prestas atención. Los dejas ir, como si observases a un tren con sus vagones pasar delante de ti. Abstracción de esos razonamientos. Toca centrarse en el trabajo. Comienzas a mover los músculos interiormente para generar calor. Descubres con agrado que estás venciendo al tembleque y poco a poco se va esfumando. Te sumerges en tu tarea.

    Y así con paciencia resistes los 45-60 minutos del aforo… Es un triunfo alcanzar la otra orilla. ¡Bravo! Salgo del agua. ¡Conseguido! Una infusión caliente del termo, una caminata, unos saltos… hay que quitar el frío. Y ahora, ¿cuándo tocará medir otra vez? No se sabe, hay que estar pendiente del río, de las variaciones de su nivel. Él es el jefe para esta labor. Puede ser dentro de cinco horas, de diez o al día siguiente. Lo único seguro es que habrá que volver…

    Si por las condiciones meteorológicas existentes, el frío que se agarró a tu cuerpo no te abandona fácilmente, lo mejor es después de tomar algo caliente y moverte un poco, meterte en el saco dentro de la tienda de campaña. Viviendo a la intemperie es la opción más acertada. Si además coges un poco el sueño y duermes unos minutos, cuando abres los ojos y contemplas encima el techo de la tienda de campaña y a tu alrededor el saco, tu cara se ilumina con una sincera sonrisa, te llenas de un exquisito confort y te sientes tremendamente afortunada. ¡¡Ya estoy lista para volver al río!!

    • Karmenka aforando en el río glaciar

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  • 28/03/2017

    - Ártico , GLACKMA , aforos

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    Pasión por la ciencia

    En el Ártico a 79ºN. Primera estación instalada de GLACKMA en el 2001. No solo hay equipos midiendo y registrando datos en continuo, es necesario un trabajo de campo.

    Realizando aforos en el río que proviene del glaciar. El agua no está a 0º, pero no llega a 1º. Cada medición dura unos 45 minutos dentro del río y hay que medir varias veces cada día. Sin botas…

    Hay que sacar la expedición adelante. Toca remangarse los pantalones para tenerlos secos después y meterse así en el río. La sonrisa es solo para la foto…

    • Karmenka midiendo en un río glaciar

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  • En medio de mi preocupación, os cuento qué vamos a hacer en los Urales

    Estoy preocupada por vosotros, jóvenes expedicionarios. He ido dejando pasar los días, primero los carnavales, después semanas y más semanas, esperando vuestro trabajo sobre el último artículo en relación al vídeo de divulgación. La desilusión se iba apoderando de mí poco a poco. Sólo los expedicionarios bejaranos del Marqués de Valero han afrontado el reto de responder a las preguntas que os hice. Que por cierto, me distéis una gran alegría, según iba leyendo vuestras respuestas tan acertadas.

    Tengo ahora una gran duda, no sé si los demás expedicionarios llegasteis a ver el vídeo y os falta sólo el último pasito, de escribir las respuestas, o no lo habéis visto. Mi duda es razonable, pues ahora suponiendo que todo lo que se cuenta en el vídeo lo conocéis, voy a continuar con este artículo. Y, claro está, me preocupa que no podáis seguir el “hilo”…

    Os quería hablar sobre nuestros objetivos en los Urales para esta próxima expedición. En este caso se trata de una de las estaciones más jóvenes que tenemos en GLACKMA. Fuimos allí por primera vez en el verano de 2009, y además de la exploración necesaria para la búsqueda de un glaciar adecuado, realizamos la instalación de la estación y la campaña de aforos en el río. Es decir, que en aquella campaña la estación quedó funcionando y registrando datos cada hora.

    Desde entonces no hemos vuelto a aquel lugar y por tanto los datos que se van registrando y guardando en la memoria, ¡nos la van llenando!. Si no queremos perder esa valiosa información, tenemos que ir a sacar esas series de datos, chequear que todo está bien, mirar si hay que volver a ajustar algo,… En definitiva, dejarla de nuevo operativa para que siga registrando información por más años, evitando perder esa continuidad de los datos medidos, que tan valiosa es.

    El problema con que nos encontramos es que estamos sin presupuesto… parece que los “recortes” se extienden y perduran en el tiempo. Pero, nos preguntamos: ¿podemos dejar perder esa información, así sin más, por culpa de la falta de financiación? No entra en nuestra filosofía el dejar en el olvido el trabajo y esfuerzos realizados durante años. No nos queda más remedio, que con nuestras aportaciones económicas personales, “salvar” esa información. ¿Se os ocurre otra cosa?, ¿tenéis alguna otra idea?

    Por cierto, este año como no hemos estado en la Antártida no conocéis a nuestro amigo Pingüi. Pero aquí os lo presentamos, él os enseñará el ciclo del agua en nuestro planeta. ¡Ya veréis qué interesante! A ver si nos escribís a todos vuestra historia de la gota de agua que se propone en ese cuadernillo como actividad.

    • En medio de mi preocupación, os cuento qué vamos a hacer en los Urales

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  • ¿Qué hacemos en GLACKMA?

    Sobre el casquete glaciar

    ¿Sabéis? Reconozco que hemos tenido una gran suerte con la emisión del programa de Al Filo de lo Imposible sobre GLACKMA el pasado domingo, aconteciendo mientras nosotros seguíamos en nuestra expedición antártica. Sí, es verdad, hemos perdido la emoción del directo, pero nos la habéis transmitido muy bien vosotros. Y además, ha sido muy oportuno el programa, porque ahora os quería hablar de cómo medimos, dónde medimos, qué medimos, para qué medimos… y de todas estas cuestiones se ha hablado -y además con imágenes- en el programa de Al Filo. ¿Os ha quedado alguna duda de algo?, ¿seríais capaces de hacer un resumen de nuestro objetivo fundamental en GLACKMA?

    Sabéis por tanto ya, que no sólo es esta estación de la Antártida la que tenemos, sino que son ocho en total. Cuatro de ellas están en las regiones polares Árticas (Islandia, Ártico sueco, Norte de los Urales y Svalbard) y otras cuatro en el Sur (Patagonia Chilena, Patagonia Argentina, Antártida Insular y Peninsular). Y todas ellas están registrando datos cada hora… ¡Imaginaros qué cantidad de información nos están dando! Con la red de estaciones de GLACKMA, lo que estamos haciendo es registrar la evolución en tiempo presente del calentamiento global.

    Cuando se trata de un glaciar de montaña tenemos el hielo encajado en un valle. El hielo que se funde sale en forma de agua por el frente de dicho glaciar. Y aunque se generan varios ríos de fusión en el frente del mismo, buscamos glaciares donde se junten todos en uno sólo para poder instalar ahí nuestras sondas y medir todo esa agua procedente de la fusión glaciar.

    Pero, ¿qué ocurre en la Antártida? Aquí lo que tenemos es un casquete glaciar. No se trata de un glaciar encajado en un valle, todo lo contrario, es una especie de caparazón enorme de hielo, que cubre todo. Si recorremos la isla King George en su contorno, ¿con qué nos encontramos? Casi toda la costa está cubierta por un casquete glaciar de algo más de 1300 kilómetros cuadrados, llegando al mar enormes acantilados de hielo.

    ¿Qué ocurre entonces con el hielo que se funde en el glaciar? Los ríos generados en su interior, debido a la fusión, terminan saliendo al exterior, alcanzando directamente el mar. Algunos caen a modo de cascadas desde esos acantilados de hielo y otros salen directamente al mar, en la parte del hielo que queda bajo sus aguas. En cualquiera de los dos casos no podemos medir esa cantidad de  agua. ¿Qué hacemos entonces?

    Buscamos alguna zona donde ese enorme casquete glaciar se haya retirado ya y nos haya dejado al descubierto la tierra, el lecho rocoso bajo el glaciar. De manera que cuando sale el agua por el frente del glaciar, hasta que llega al mar tenga que hacer un pequeño recorrido fluvial por tierra.  Y en ese recorrido del río buscamos algún posible lugar para fijar nuestras sondas de medidas. En este caso, tenemos un cañón por el que pasa el río y ahí es donde tenemos instalados los instrumentos de medida, de esta estación que está registrando datos cada hora desde enero del 2002. ¡Fijaros cuánta información registrada!

    Os dejo para esta semana la siguiente unidad de Pingüi, donde os habla sobre los diferentes tipos de nubes. Ya veréis qué actividades tan interesantes os propone. A ver si os convertís en unos buenos “cazadores de nubes”. Y para los más mayores os pido trabajar con la Ficha 3 del Cuaderno del Joven Científico, a ver qué descubrís sobre algunas de las características más peculiares de la Antártida.

    ¡A trabajar todos, expedicionarios virtuales! A ver qué tal va la semana.

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  • ¿Queréis saber cómo medimos la descarga glaciar en la Antártida?

    Salida de agua en el frente del glaciar

    Nos quedaba pendiente afrontar un tema importante en nuestra expedición. ¿Cómo medimos la descarga glaciar en la Antártida? Habíamos visto cómo hacíamos estas mediciones en el glaciar Huemul de la Patagonia Argentina, donde estuvimos antes de cruzar a la Antártida.

    En aquel caso, al ser un glaciar de montaña teníamos el hielo encajado en un valle. Al hielo que se fundía, no le quedaba otra alternativa que salir en forma de agua, por el frente de dicho glaciar. Habíamos visto que aunque salían varios ríos de fusión por el frente del hielo, se juntaban todos en uno que avanzaba por el valle y en un punto idóneo era donde teníamos instaladas nuestras sondas para medir todo esa agua procedente de la fusión. (Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar)

    Pero, ¿qué ocurre en la Antártida? Hemos visto ya en alguno de los videos y fotos que os he mostrado durante la expedición, que aquí lo que tenemos es un casquete glaciar. No se trata de un glaciar encajado en un valle, todo lo contrario, es una especie de caparazón enorme de hielo, que cubre todo. Si recorremos la isla King George en un barco, por todo su contorno, ¿qué nos vamos encontrando? Casi toda la costa estará cubierta por ese casquete glaciar, llegando al mar enormes acantilados de hielo.

    ¿Qué ocurre entonces con el hielo que se funde en el glaciar? Los ríos generados en su interior, debido a la fusión, terminan saliendo al exterior, alcanzando el mar. Algunos caen a modo de cascadas desde esos acantilados de hielo y otros salen directamente al mar, en la parte del hielo que queda bajo sus aguas. En cualquiera de los dos casos no podemos medir esa cantidad de  agua. ¿Qué hacemos entonces?

    Buscamos alguna zona donde ese enorme casquete glaciar se haya retirado ya y nos haya dejado al descubierto la tierra, el lecho rocoso bajo el glaciar. De manera que cuando sale el agua por el frente del glaciar, hasta que llega al mar tenga que hacer un pequeño recorrido por tierra.  Y en ese recorrido del río buscamos algún posible lugar para fijar nuestras sondas de medidas.

    En este caso, tenemos un cañón por el que pasa el río y ahí es donde hemos instalado los instrumentos de medida. Quedan algunas cosas pendientes todavía para terminar de explicaros cómo medimos, pero os lo iré contando en los siguientes artículos. No os quiero abrumar con demasiada información de sopetón. 

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  • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar

    Me quedó pendiente ayer contaros con algo más de detalle qué es lo que medimos en esas sondas que dejamos instaladas. Estamos registrando lo que llamamos descarga glaciar, que no es más que el hielo que se funde en forma de agua.

    Primero, debemos de seleccionar un glaciar que nos permita realizar esta investigación, son varias circunstancias que se deben dar, no creáis que es tan fácil. Aquí hicimos una expedición sólo exploratoria en el verano austral del 2009, recorriendo varios glaciares de la zona y uno de los posibles y de más fácil acceso fue este, el glaciar Huemul.



    El hielo que se va fundiendo en los glaciares, termina saliendo por su frente, formando diversos ríos. Como buscamos conocer todo el hielo que se funde en dicho glaciar, necesitamos medir todo esa agua. Por tanto, para facilitar el trabajo y reducir el error, es conveniente que todos los ríos generados en el frente del glaciar, se terminen juntando en uno sólo, para medir en dicho lugar. En este caso, van a parar todos a una laguna y tras ella sólo sale un único río, que es donde hemos instalado la estación. Por cierto, una laguna con unos colores preciosos.

    Necesitamos además tener alguna zona de roca en alguno de los márgenes del río, para poder fijar las sondas que quedarán todo el año midiendo y registrando datos. Con dichos instrumentos obtenemos datos de varios parámetros del río y con un complemento de trabajo que debemos realizar midiendo directamente en el agua, terminamos calculando el caudal en continuo, es decir, el agua que lleva el río cada hora y por lo tanto conocemos  el hielo que se funde. Cuando crucemos a la Antártida os explicaré estos trabajos que debemos realizar en el río para terminar conociendo el caudal. Ahora de momento quedaros con la idea que con esas sondas terminamos registrando datos de la descarga glaciar en continuo, es decir que conocemos el hielo que se funde en dicho glaciar durante todo el año y un año tras otro.

    Os decía más arriba que en el año 2009 realizamos una expedición exploratoria a la zona, seleccionamos este glaciar y posteriormente en febrero de 2010 regresamos con todo el material para realizar la instalación de la estación de medida. Desde entonces no habíamos regresado y por eso ahora hemos extraído de la memoria de las sondas los datos almacenados durante casi estos dos años.

    Para el trabajo en esta zona, habíamos comenzado una colaboración con la Unidad Académica de San Julián de la UNPA (Universidad Nacional de la Patagonia Austral). Nosotros nos encargábamos de instalar y mantener la estación de medida de descarga glaciar y ellos una estación meteorológica, pues precisamos también de datos meteorológicos para complementar la investigación. Ya que de esa manera podemos analizar qué relación existe entre los diferentes parámetros meteorológicos y el hielo que se funde.

    Bueno, ¿qué pasó con la UNPA? No sabemos. Nosotros cumplimos con nuestra parte del trabajo, pero la estación meteorológica no se ha instalado. Por eso, para tener al menos algunos parámetros de la meteorología, instalamos en esta ocasión un sensor que mide temperatura ambiente y humedad relativa.



    Pues bien, ya sabéis lo que medimos en esta estación, que llamamos CPE-HUE-49ºS. ¿Por qué ese nombre? Por las siglas de Cuenca Piloto Experimental ubicada en el glaciar Huemul de la Patagonia Argentina, a latitud 49ºS. Es una de las más recientes que tenemos en GLACKMA.

    Contentos porque todo queda bien en esta estación, regresamos a El Chaltén, nos despedimos de nuestros amigos y con el 4x4 de nuevo nos ponemos en ruta al Campo de Hielo Norte. Queremos explorar un poco los glaciares de esta zona, por si encontramos alguno donde poder instalar en el futuro una nueva estación de GLACKMA… cuando se consiga financiación para ello.

    El camino es largo, subiremos por Argentina para pasar después a Chile, pues es la única opción por tierra que tenemos de adentrarnos en el Campo de Hielo Norte. El paisaje promete ser espectacular… a ver si el tiempo nos acompaña.

    • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar
    • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar
    • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar

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  • Alcanzamos el glaciar Huemul

    Al sonar el despertador a las 4:30 de la mañana, observo por la ventana que está completamente cubierto. No se alcanza a ver ni el propio Fitz Roy… Bueno, me quedo sin poder filmar el amanecer en estas cumbres… Otra vez será. Retomo el sueño hasta las 7:00, hora en que nos levantamos y nos ponemos en camino hacia el glaciar Huemul. Son 37 kilómetros.

    Nos toca algo de lluvia de vez en cuando, pero no es continua así que es bastante llevadera. La temperatura es de 6ºC y en algunas ocasiones baja algo, pues el agua se convierte en agua-nieve. Pensad que andamos por el Hemisferio Sur, por tanto estamos en el final de la primavera y en zona de montaña.



    El último ascenso para alcanzar el glaciar lo tenemos que realizar a través de un bosque precioso de lengas. Cuando llegamos a nuestra estación de medida, lo primero que tenemos que hacer es cruzar un pequeño río de apenas 3 metros de ancho, pues las sondas de medida las tenemos en el otro margen del río. En una mochila preparo el ordenador de campo, los cables para conectar con las diferentes sondas de la estación… y me quito las botas, calcetines y pantalones para cruzarlo.



    Podía haber traído unas botas, pero eran necesarias unas un poco altas y ocupan su volumen en la mochila, que ya viene suficientemente cargada y pesada. Además ahora no precisamos realizar ningún trabajo adicional de mediciones en el río, sólo se utilizarían para cruzarlo hasta la estación. El agua viene directamente del glaciar y… no está a 0ºC, pero no llega a 1ºC. Poniendo en la balanza todas esas circunstancias, decidí no traerme las botas.

    Así que con las piernas y pies desnudos cruzo el río con mucho cuidado de no ser arrastrada por la corriente en el punto de más caudal, pues a pocos metros agua abajo tengo una cascada. ¿Sabéis que pienso cada vez que me toca andar descalza sobre las piedras de un río? Que está muy bien eso de llevar calzado, pero que nos hemos hecho a nosotros mismo “blandengues” con tantas comodidades. Pienso en estos momentos en todos los que acostumbrados a andar descalzados son capaces de caminar sobre estas piedras del río sin sentir el menor daño…

    Una vez alcanzado el otro extremo del río, enciendo el ordenador, abro las tapas de los cabezales que protegen los lectores de las sondas y me dispongo a tratar de vaciar los datos almacenados en las mismas. Como sabéis los que nos seguís de campañas anteriores, sois conscientes del momento tan tenso… ¿por qué? Porque no siempre ha sido posible hacer la conexión entre el ordenador y las sondas, porque en ocasiones los aparatos se han dañado y han dejado de registrar datos, porque en ocasiones descubres que todo el trabajo y el esfuerzo realizado durante años se pierden en un segundo al encontrarnos algún daño o mal funcionamiento en los aparatos que dejamos midiendo año tras año en el lugar.



    Pero en esta ocasión, el momento de tensión e incertidumbre antes de conectarme con los aparatos, fue sólo un momento pasajero y pronto la sonrisa ilumina mi cara al comprobar que está todo funcionando perfectamente y que tengo ya en mi poder las series de datos continuas de los dos últimos años. Son datos que quedan registrados cada hora… seguro que sabéis calcular cuántos datos por parámetro medido he bajado al ordenador, desde la última vez que estuvimos aquí el 18 de febrero de 2010.

    Pero… os estaréis preguntando, ¿qué estamos midiendo con estos datos?, ¿por qué tanto esfuerzo para conseguir estas series continuas con mediciones registradas cada hora?... Os resuelvo todas estas incógnitas mañana, compañeros expedicionarios.

    • Alcanzamos el glaciar Huemul
    • Alcanzamos el glaciar Huemul
    • Alcanzamos el glaciar Huemul

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  • El color azul del hielo

    Si os pregunto, ¿de qué color es la cerveza? Me diréis rápidamente: “amarilla”. Y os vuelvo a plantear una cuestión: ¿y su espuma? “Blanca” me diréis todos a coro.

    Y ¿qué es lo que ocurre? Es muy sencillo, el aire es el que le da ese color blanquecino.

    Con el hielo pasa lo mismo, su color es el azul. El hielo es azul. Pero en la superficie lo vemos blanco porque debido al llamado “efecto de borde” -que no es más que una relajación de tensiones en la masa helada-  se forman pequeñas fisuras que se van llenando de aire y nos da ese aspecto más blanquecino. Por eso, por ejemplo, en el frente de un glaciar justo en el momento de producirse un desprendimiento, el hielo que queda en la pared -al descubierto- lo vemos azulado. Después, conforme va pasando el tiempo, y el aire va entrando en esas pequeñas fisuras generadas, adquiere el color azul.





    De la misma manera en la superficie del glaciar vemos el tono más blanquecino y en el interior de las grietas, cuanto más recientes sean, más azuladas las veremos. Cuando descendemos en los moulins o sumideros en el glaciar, pasa lo mismo, del color blanquecino de la superficie vamos pasando gradualmente a un azul, cada vez más intenso… ¡Qué decir, qué es una verdadera maravilla internarse en las entrañas de un glaciar! Os lo estaréis imaginando…



    • El color azul del hielo
    • El color azul del hielo
    • El color azul del hielo
    • El color azul del hielo

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  • Icebergs, growlers y brass, ¿qué es esto?

    Por lo que habréis ido observando a lo largo de toda esta expedición ya sabéis que cuando el frente de los glaciares alcanza el mar, se van desprendiendo continuamente fragmentos, los llamados "growlers", que navegan por las aguas arrastrados por las corrientes marinas o por el viento, o según el tamaño quedan varados, hasta que se van extinguiendo.

    ¿Distinguimos los icebergs, “growlers” y “brass”? Todos son fragmentos de hielo en el mar pero se diferencian por su tamaño.

    - Los icebergs o témpanos tienen forma tabular y son los más grandes, pueden tener desde 1 kilómetro cuadrado hasta varios miles de kilómetros cuadrados, ¡sí, sí, he dicho varios miles! Aquí os dejo una foto de uno de ellos pequeño, y otra de un detalle al aproximarse… ¡Fijaros qué maravilla!





    - Los growlers son de forma variada y poseen un tamaño intermedio, desde unos 50 metros cúbicos hasta un kilómetro cuadrado. ¿Sabéis? Growler significa gruñón. Y es que cuando se acumulan en las bahías, el sonido que producen es similar al de un tren lejano que no llega nunca.



    - Finalmente, los más pequeños se conocen como brass y pueden tener cualquier forma. Su tamaño oscila entre el medio metro cúbico hasta los 50 metros cúbicos. Lo que significa la palabra brass es escombro. ¡Clarísimo, por tanto!, ya no se nos va a olvidar nunca.



    Pero los frentes de los glaciares no se quedan inmutables cuando han perdido un fragmento, un ruido ensordecedor resuena en toda la bahía, acompañado de un eco que prolonga su duración. Inmediatamente tratas de descubrir dónde se ha fragmentado, la pista es evidente: en el frente blanquecino del glaciar un tono azulado del hielo no puede ocultar el lugar del incidente. Este proceso es llamado “calving” en glaciología.

    Os propongo una especie de adivinanza para que la penséis en los próximos días y hagáis vuestras averiguaciones: ¿por qué queda ese tono azulado en el frente del glaciar dónde se ha producido recientemente un desprendimiento?
    • Icebergs, growlers y brass, ¿qué es esto?
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  • Crecimiento acelerado del calentamiento global

    Bueno, y con todas estas estaciones que tenemos de registro de descarga glaciar, distribuidas en los dos hemisferios, ¿qué es lo que estamos encontrando? En todas ellas se registra una evolución muy acelerada del calentamiento global. ¡En todas!

    Como tenemos reciente lo de la rápida generación de las grietas en esa zona de la Antártida durante el verano austral del 2005/06, os diré que los cambios que tuvieron lugar en ese glaciar durante el verano, podemos describirlos casi con el adjetivo de catastróficos. Se formaron además de esas enormes grietas, una serie de sumideros (los pozos verticales de los que habíamos hablado en la exploración de un glaciar en el interior) de grandes dimensiones para el tipo de glaciar del que estamos hablando. Estos moulins o sumideros en hielo son más propios de otro tipo de glaciares, como los de Patagonia por ejemplo, pero para nada de esta zona de la Antártida. Pues bien, a partir de ese verano, estas formaciones empiezan a ser ya habituales en el Collins. Además, durante ese verano de tanto cambio, corrían por la superficie del glaciar tal cantidad de ríos que al andar con los crampones se iba chapoteando en el agua…



    Otro dato, la descarga glaciar –es decir el hielo que se funde- en esa zona antártica se duplicó en 13 años, en el periodo de 1987 al 2000. ¡Increíble!, ¿no? Pero aún hay más. Se ha vuelto a duplicar en tan sólo cuatro años, del 2003 al 2006, y el número de días en los hay descarga glaciar ha sido también el doble en esos cuatro años (de 76 días en el verano austral del 2003 a 142 en el del 2006).



    Y si comparamos los dos hemisferios, a la misma latitud encontramos que la descarga glaciar es de 3,5 a 4 veces mayor en el Ártico que en la Antártida.

    Fijaros por ejemplo, otro detalle en la Patagonia. Allí en el 2006 seleccionamos otra cuenca glaciar próxima a la anterior ya que estaba disminuyendo muy rápidamente y no queríamos quedarnos sin registro de medida en esa zona. Realmente tomamos una buena decisión porque cuando hemos ido en esta ocasión, ese glaciar donde habíamos comenzado a medir en el 2002, ha disminuido tanto que prácticamente ha desaparecido.

    Y otro detalle, en el Ártico a 79º N de latitud…, es decir, muy arriba ya, nos encontramos lo siguiente. Se trata de Svalbard, donde tenemos otra de las estaciones. Ahí, la temperatura en invierno llega a los -40ºC y en el verano está próxima a 0ºC. De hecho, en esta última década durante la que visitamos el lugar año tras año, vamos comprobando cómo va siendo más alta. Al principio podía pasar de 0ºC y llegar a los 3ºC, pero no duraba más de una semana. Poco a poco, fue rebasando esa cifra, para alcanzar alguna vez la de 7ºC, y son ya varias semanas en el verano en las que la temperatura está sobre 0ºC.

    Y, ¿queréis saber qué ocurrió hace cuatro años? La temperatura alcanzó los… 19ºC. ¡Sí, 19ºC! ¡Increíble! No se mantuvo, alcanzó ese pico un día y volvió a descender. Pero 19ºC a latitud 79ºN es muchísimo. Imaginaros el hielo de los glaciares con esas temperaturas. Si queréis saber lo que nos pasó con la estación, leed aquí: “Svalbard. La temperatura alcanzó…

    Como os comentaba al principio, en todas las estaciones en las que estamos midiendo, estamos encontrando esa evolución muy acelerada del calentamiento global. Una década en la que los cambios están siendo muy significativos. ¿Qué pasará en los próximos años?, ¿qué estamos haciendo como sociedad?
    • Crecimiento acelerado del calentamiento global

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