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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Yo no me doy por vencida

    Asimilada la emoción primera ocasionada por el sinsabor de no conseguir la conexión con los equipos instalados en el río, toca establecer un plan B y después si es necesario un C y un D y así hasta agotar todas las opciones. En breve os cuento que estas sondas con las que trabajamos son alemanas. A lo largo de estos veinte años que estamos trabajando en GLACKMA con ellas, hemos podido comprobar que así como físicamente son muy robustas, el software que han generado está lleno de debilidades. Añadimos a esto que según van saliendo versiones nuevas tanto de sondas, como de programas y sistemas operativos en los ordenadores, los problemas que surgen en el sentido de compatibilidades entre ellos son cada vez mayores. Todo esto se resuelve mucho más fácil en casa o en la oficina que aquí en campo te ves limitado por este tipo de problemas.

    Ante este panorama toca buscar y rebuscar distintas habilidades informáticas y no perder la paciencia, ni el ánimo, ni el pensar que se va a conseguir. La actitud es muy importante ante cualquier situación en la vida. Nuevo día, tras algunos cambios en el ordenador, en el programa, en diferentes configuraciones, vuelta a la estación, plan B en marcha, nuevo intento, nueva decepción… “Esto empieza a no gustarme de verdad”.

    Mientras continuamos con otros trabajos en el glaciar, la cabeza descansa del problema, lo aborda en perspectiva, maquina nuevos planes y sigue con la esperanza de que a lo mejor es posible. Una dormida de 8 horas tras llevar casi una semana en la que de media salían al día tan solo 4 horas, completa el estado óptimo para afrontar de nuevo el problema.

    Tras dos horas de pelearme en la tienda con el ordenador, el software, los puertos de salida, los controladores, el cable interface, etc. etc. etc., cargo los bártulos en la mochila y me pongo en ruta hacia la estación en el río. Mis botas avanzan sobre la hermosa y espesa tundra, acomodándose a un paso más bien lento para lo que soy yo. Por un lado quiero llegar pronto para probar el nuevo plan C, pero por otro no, pues no me apetece tener que abordar otra derrota. Es una especie de contradicción interna que no merece la pena de ser abordada, pues aunque sea el paso tan lento, llegará el momento de alcanzar la estación.

    Ya está ante mis ojos, el corazón palpita con fuerza. A modo de relámpagos pasan por mi mente los momentos tan duros vividos en esta estación. Aforos en el río con el agua hasta el pecho, salvada de ser arrastrada y tragada por su cauce en un par de ocasiones, frío helador instalado en los huesos después de la hora que dura cada medida, instalación de las distintas versiones de las sondas siempre en invierno para poder acceder más fácilmente al fondo del lecho del río cuando éste lleva poco agua. Trabajo, trabajo y trabajo, esfuerzo regalado a esta investigación, sacrificio tanto personal como económico … ¿Habrá merecido la pena? Siento ante mis espaldas una responsabilidad casi infinita, ayuda de los afiliados a GLACKMA y de los que habéis hecho donaciones para aliviarnos un poco el peso económico de esta expedición ante la falta de financiación. Casi me asfixia tanta responsabilidad…

    Toca repetir la maniobra, abrir la tapa del recinto protector, encender el ordenador, conectar el cable interface, abrir el programa, intentar conectar con la sonda y esperar, esperar…, el tiempo se me hace infinito, no quiero ver el recuadro otra vez en la pantalla, ese acceso denegado con el equipo… ¡¡¡Conexión, conexión, conexión!!! ¡¡¡Lo conseguí!!!, ¡¡¡Sí, sí, sí!!! Como si fuera una explosión fortísima imposible de contener, un torrente de emoción me sacude, me bambolea, se apodera de mí. Un río de lágrimas que no cesa y parece no tener fin, me ayuda a relajarme y concentrarme en la extracción de datos. Por cada parámetro medido en cada una de las sondas, descargo 42.000 datos… Valiosísima información, es oro puro, un magnífico tesoro. La serie de datos que empezamos en este glaciar en el 2002 y con registro cada hora, no se ha detenido. Siento mis lágrimas -secas ya por el viento- en las mejillas, en las que se dibuja una sonrisa infinita y en mi interior se instalan y agarran con fuerza una gran satisfacción y felicidad infinitas. ¡Sí, merece la pena todo este esfuerzo! Millones de gracias a todos los que habéis colaborado para sacar adelante esta expedición, el logro conseguido es vuestro también. Este tesoro recogido os pertenece, habéis puesto vuestro granito de arena para que esto sea posible.

    • Karmenka emocionada tras obtener conectar con las sondas

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  • ¿Qué hacemos en GLACKMA?

    Sobre el casquete glaciar

    ¿Sabéis? Reconozco que hemos tenido una gran suerte con la emisión del programa de Al Filo de lo Imposible sobre GLACKMA el pasado domingo, aconteciendo mientras nosotros seguíamos en nuestra expedición antártica. Sí, es verdad, hemos perdido la emoción del directo, pero nos la habéis transmitido muy bien vosotros. Y además, ha sido muy oportuno el programa, porque ahora os quería hablar de cómo medimos, dónde medimos, qué medimos, para qué medimos… y de todas estas cuestiones se ha hablado -y además con imágenes- en el programa de Al Filo. ¿Os ha quedado alguna duda de algo?, ¿seríais capaces de hacer un resumen de nuestro objetivo fundamental en GLACKMA?

    Sabéis por tanto ya, que no sólo es esta estación de la Antártida la que tenemos, sino que son ocho en total. Cuatro de ellas están en las regiones polares Árticas (Islandia, Ártico sueco, Norte de los Urales y Svalbard) y otras cuatro en el Sur (Patagonia Chilena, Patagonia Argentina, Antártida Insular y Peninsular). Y todas ellas están registrando datos cada hora… ¡Imaginaros qué cantidad de información nos están dando! Con la red de estaciones de GLACKMA, lo que estamos haciendo es registrar la evolución en tiempo presente del calentamiento global.

    Cuando se trata de un glaciar de montaña tenemos el hielo encajado en un valle. El hielo que se funde sale en forma de agua por el frente de dicho glaciar. Y aunque se generan varios ríos de fusión en el frente del mismo, buscamos glaciares donde se junten todos en uno sólo para poder instalar ahí nuestras sondas y medir todo esa agua procedente de la fusión glaciar.

    Pero, ¿qué ocurre en la Antártida? Aquí lo que tenemos es un casquete glaciar. No se trata de un glaciar encajado en un valle, todo lo contrario, es una especie de caparazón enorme de hielo, que cubre todo. Si recorremos la isla King George en su contorno, ¿con qué nos encontramos? Casi toda la costa está cubierta por un casquete glaciar de algo más de 1300 kilómetros cuadrados, llegando al mar enormes acantilados de hielo.

    ¿Qué ocurre entonces con el hielo que se funde en el glaciar? Los ríos generados en su interior, debido a la fusión, terminan saliendo al exterior, alcanzando directamente el mar. Algunos caen a modo de cascadas desde esos acantilados de hielo y otros salen directamente al mar, en la parte del hielo que queda bajo sus aguas. En cualquiera de los dos casos no podemos medir esa cantidad de  agua. ¿Qué hacemos entonces?

    Buscamos alguna zona donde ese enorme casquete glaciar se haya retirado ya y nos haya dejado al descubierto la tierra, el lecho rocoso bajo el glaciar. De manera que cuando sale el agua por el frente del glaciar, hasta que llega al mar tenga que hacer un pequeño recorrido fluvial por tierra.  Y en ese recorrido del río buscamos algún posible lugar para fijar nuestras sondas de medidas. En este caso, tenemos un cañón por el que pasa el río y ahí es donde tenemos instalados los instrumentos de medida, de esta estación que está registrando datos cada hora desde enero del 2002. ¡Fijaros cuánta información registrada!

    Os dejo para esta semana la siguiente unidad de Pingüi, donde os habla sobre los diferentes tipos de nubes. Ya veréis qué actividades tan interesantes os propone. A ver si os convertís en unos buenos “cazadores de nubes”. Y para los más mayores os pido trabajar con la Ficha 3 del Cuaderno del Joven Científico, a ver qué descubrís sobre algunas de las características más peculiares de la Antártida.

    ¡A trabajar todos, expedicionarios virtuales! A ver qué tal va la semana.

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  • Y por fin llega el día esperado

    El viaje desde España fue realmente una paliza. Parecía que todo iba bien, primero el largo recorrido hasta Lima donde nos vino estupendamente la espera para caminar de un lado para otro en el aeropuerto y estirar las piernas. Después otro cruce hasta Santiago de Chile, otra espera en el aeropuerto y finalmente el último salto hasta Punta Arenas… Ese fue matador, se notaban las horas interminables de los vuelos anteriores y os confieso que no sabía ya ni cómo sentarme en la butaca. Me dolía todo, estaba agotaba, y aunque muerta de sueño el inmenso cansancio no me dejó ni dar una pequeña cabezada para lograr descansar.

    Sin embargo la ventaja de todo ese cansancio es que nos hemos acostumbrado rápidamente a la diferencia horaria. En este momento son 4 horas con España. Hay épocas del año en que la diferencia es de 6 horas, cuando coincide el horario de verano en España y el de invierno en Chile y viceversa. Por cierto, esas 4 horas que tenemos de diferencia, ¿cómo son?, ¿con adelanto o con retraso con respecto a vosotros? Y, ¿por qué son así?... Pensad un poco en el sentido del giro de la Tierra.

    Estos días en Punta Arenas se nos han pasado volando. Tenemos un montón de conocidos y amigos por estas tierras australes. Fijaros que cada año desde el 2000 estamos viniendo a la Antártida y salvo uno que cruzamos desde Ushuaia, el resto hemos salido desde el Sur de Chile. Por cierto, me imagino que tenéis ubicado en el mapa estas dos capitales australes, la chilena y la argentina, ¿verdad?

    Como os decía, los encuentros y reuniones de estos días no han cesado. Además hemos tenido que preparar más material. Sí, sí, aparte de todo el que habéis visto en el vídeo del artículo anterior. Resulta que nosotros no sólo trabajamos en la Antártida donde vamos ahora, tenemos ocho estaciones en las zonas polares de los dos hemisferios. Todas estas estaciones están registrando datos de la descarga glaciar, es decir el hielo que se funde. Y esos registros se realizan cada hora. A instalar estas estaciones comenzamos en el 2001, cuando iniciamos lo que llamamos el proyecto GLACKMA. ¡Imaginaros cuántos datos tenemos ya! A ver, dejemos de imaginar lo que se puede contar, ¿me decís vosotros cuántos datos (de ese parámetro que hemos mencionado de la descarga glaciar) tenemos por año en cada una de las estaciones?

    En este diseño de investigación que hemos puesto en marcha es muy importante esa distribución a diferentes latitudes y en ambos hemisferios de las estaciones de Glackma, así como el registro continuo y plurianual de datos. No son valores puntuales, aislados que pueden dar lugar a equivocaciones. Son registros continuos que nos indican la evolución temporal del calentamiento global.

    Y, ¿por qué os empecé a hablar de las ocho estaciones al deciros que tuvimos que preparar aquí más material? Porque como habéis visto en el enlace de las estaciones a nuestra web, una de ellas se encuentra en la Patagonia Chilena, en concreto en el glaciar Tyndall. ¡Venga, localizadlo también en el mapa! ¿A qué distancia está de Punta Arenas?

    Para trabajar en esa estación tenemos un convenio con la Dirección de Aguas de la Región de Magallanes al Sur de Chile y en la colaboración que llevamos a cabo, entre otras cosas nos permiten guardar en sus almacenes material nuestro. Esta estrategia nos sirve para ahorrar mucho en los viajes, pues no debemos de andar moviendo grandes cantidades de material, que además es muy pesado.

    Os he puesto como título al artículo “Y por fin llega el día esperado”, y ¿por qué? Je, je, porque mañana cruzamos por fin a la Antártida. Acaban de informarme que parece que habrá ventana meteorológica que permita el cruce y nos piden estar en el aeropuerto a las 8:00 de la mañana. El avión no es uno cualquiera, es un Hércules C-130 de Brasil, cuatrimotor de hélice, de los especiales de carga muy comunes en logística militar. Nosotros vamos sentados en unas especies de redes que hacen las veces de asientos. Y, ¿sabéis por qué es necesaria la ventana meteorológica? Porque donde aterrizamos en la Antártida, no es un aeropuerto habitual y por supuesto que no hay radar de cabecera de pista. Los pilotos tienen que tener visibilidad para aterrizar, esa es la razón por la que se necesita la ventana meteorológica. Por eso es muy habitual que estos cruces se cancelen, se retrasen o incluso que lleguen a estar sobrevolando el lugar a la espera de poder aterrizar y si no se dan las condiciones deben regresar a origen. Por tanto tienen que llevar una buena reserva de combustible.  

    Cómo veis la emoción está asegurada. Crucemos los dedos y esperemos que mañana podamos ya dormir en nuestra deseada Antártida.

    En cuanto a la Unidad Didáctica que os presenté la semana pasada, no sé si habéis podido trabajar con ella. Decidme cómo vais. En caso de que hayáis hecho ya la actividad final propuesta del “viaje de la gota del agua”, podéis elegir 2 ó 3 de los mejores de la clase y escribirlos aquí en el Blog. Os diría que podéis escribir todos, pero eso no depende de mí, sino de vuestros profesores. Lo dejo en vuestras manos, vosotros decidís.

    Y con respecto a los de Secundaria, no sé si estáis trabajando algún grupo, si es así, si habéis solucionado las cuestiones de la Ficha 1 del Cuaderno del Joven Científico nos las podéis escribir también en el Blog.

    ¡Espero vuestros trabajos, expedicionarios virtuales!

    • Karmenka en el puerto de Punta Arenas
    • Interior de un Hercules C-130

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  • La instalación y mantenimiento de las sondas de medida… no es tarea fácil

    Casquete glaciar, con circulación de rios procedentes del hielo fundido

    Continuando con la forma de medir la descarga glaciar aquí en la Antártida, os contaré hoy algo que algunos de vosotros ya sabéis por la campaña anterior, pero para muchos otros es cosa nueva, así que vamos a ello.

    Quedamos ya el otro día que seleccionábamos un punto en la zona, donde confluye todo el agua procedente del hielo que se funde de una parte de ese enorme casquete glaciar, y es en ese punto donde medimos. Vimos en el vídeo que os había dejado, el buen lugar que encontramos en el cañón, donde pasa toda el agua integrada y además las paredes de roca nos permiten fijar las sondas.

    Como muy bien habéis observado en el vídeo, tenemos varios instrumentos midiendo. Pero, esos equipos, ¿se instalaron ellos solitos?, ¿qué miden?, ¿cada cuánto tiempo miden?, ¿desde cuándo están midiendo? Tranquilos, tranquilos, que os voy a responder a todas estas preguntas.

    Las sondas de medida están recogiendo datos cada hora y durante todo el año. No sólo eso, sino que año tras año. Y, ¿desde cuándo? Pues fijaros, estamos midiendo en este lugar desde inicio de febrero del 2002. Sí, he dicho bien, no me he confundido, ¡¡¡desde el 2002!!! Cada sonda mide varios parámetros y con cada uno de ellos tenemos ese registro horario y continuo desde entonces. ¿Os imagináis cuántos datos, cuánta información? Ahora me entenderéis perfectamente cuando os digo que conocemos muy bien cómo está evolucionando este glaciar durante la última década.

    Esos equipos de medida los hemos tenido que reinstalar en varias ocasiones a lo largo de esta década. Pensad que quedan todo el año ahí a la intemperie y las condiciones en el invierno son durillas. Tienen, por tanto, una caducidad. Así que nos hemos encargado de que antes de que dejasen de funcionar, tuvieran otros al lado para sustituirlos. No es tarea fácil.

    A lo largo de estos años, como toda la electrónica ha avanzado mucho, hemos podido ir mejorando con cada reinstalación, la robustez de los equipos. Ahora resisten mucho mejor a las condiciones de intemperie y además tienen una mayor memoria para almacenar esos datos que almacenan.

    La última de estas reinstalaciones de las sondas de medida, la realizamos la campaña anterior. En su día en el Blog os expliqué con detalle cómo lo hicimos, además de enseñaros fotos y prepararos algunas tomas de vídeo.

    Sobre la cuestión planteada al principio, de ¿qué miden? De momento os quedáis con la idea de que son varios parámetros, como os decía más arriba, con los que buscamos conocer la cantidad de agua qué pasa por ese río, pues es el hielo fundido… Pero de esto lo dejamos para otro artículo, ¡que os lo tengo que explicar bien! 

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  • Más objetivos se unen a esta expedición al Sur

    Hoy amaneció nevando en Punta Arenas y concluye el día de nuevo con la nieve cayendo sobre las calles de la ciudad. Con este finalizar de la jornada tranquila de hoy, me siento ante el ordenador para escribiros nuestras novedades y me doy cuenta que tengo algo pendiente. Os tengo que hablar de los otros objetivos que tenemos en lista para esta expedición, pero que dependen de la logística y de ciertas condiciones para que se puedan llevar a cabo.

    Comencemos por el que, tal y como os decía el otro día, tenemos medio “colgando”. Se trata de lo siguiente, ¡escuchad! Cuando regresamos de la reciente campaña de la Antártida en el buque Lautaro hasta Punta Arenas, después del temido paso del Drake y en la navegación por los canales, vimos algo que nos gustó. ¿Qué fue? Uno de los glaciares de Tierra del Fuego, el llamado Contramaestre. Es un posible candidato a entrar a la red de estaciones de registro de descarga glaciar de GLACKMA. Está situado a una latitud intermedia entre la estación que tenemos en la Antártida Insular y la de la Patagonia Chilena, de manera que es un candidato en potencia. Pero tenemos que explorarlo y comprobar si es válido para instalar una estación de registro. Son varios los requisitos que se tienen que cumplir para poder trabajar en él.

    La logística no es sencilla, pero encontramos una alternativa. Hay un trasbordador, el Bahía Azul, que realiza el recorrido por los canales de Tierra del Fuego entre Punta Arenas y Puerto Willians. El capitán aceptó colaborar con nosotros llevándonos en uno de sus viajes, desembarcándonos en la costa próxima al glaciar y recogernos a su regreso a los pocos días. Pero no es tan sencillo como suena así a primera vista. La zona está llena de bajíos, de hecho el barco en su recorrido pasa alejado del lugar. Necesitan realizar la batimetría de esta parte del canal para conocer el fondo y ver las opciones de acercarnos a la costa en zodiac. No sabemos todavía si la han podido realizar y si es posible nuestro desembarco. En caso de que en este sentido fuera favorable, quedan aún más incógnitas como son las condiciones meteorológicas… que por estas tierras ya están próximas al invierno. Otro inconveniente son las pocas horas de luz que ya hay en la zona, sólo son 8 y la hora del desembarco en zodiac coincidiría en plena oscuridad. Siendo el lugar con tantos bajíos, no tener luz para realizar esta operación no es lo más adecuado. Probablemente mañana lunes, antes de salir para Puerto Natales, tengamos algo de información sobre estos interrogantes.

    Con respecto al nuevo objetivo que ha surgido de improviso y que tal y como os comentaba ayer si sale adelante será un verdadero broche de oro de la expedición, no os  podéis ni imaginar lo que es. Posiblemente en los primeros días de junio haya un par de cruces de un Hércules C-130 chileno a la Antártida… y existe la posibilidad de ir en uno y regresar en el segundo al día siguiente.

    ¿Qué supondría esto? Podría descargar los datos de la estación que tenemos allí y tendríamos el final de la onda de descarga de aquel glaciar en este año. Y justamente estamos, con un grupo de la Universidad de Zaragoza, trabajando en un modelo matemático que defina la descarga glaciar de esa estación, y si conseguimos poderlo validar con un año más de datos, sería estupendo. Es el momento idóneo para poder tener esos datos. ¡¡Sería genial!!

    Para este nuevo objetivo dependemos de varios factores también: que se aseguren los dos cruces del Hércules para poder regresar y no tener que quedarme a invernar en la Antártida, que por las fechas en las que tengan lugar los vuelos lo podamos coordinar con la expedición al Tyndall que es nuestro objetivo fundamental en este viaje y que las condiciones de nieve, allá en la Antártida, permitan alcanzar el lugar donde está instalada la estación de medida.

    Bueno, os iremos manteniendo al corriente de la información que vayamos recibiendo con respecto a las opciones de estos objetivos. Iréis sabiendo como nosotros si se van perfilando para poder llevarlos a cabo ahora o hay que postergarlos hasta el próximo verano austral.
    • Más objetivos se unen a esta expedición al Sur

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