Últimos comentarios

Selecciona una categoría:

Blog: Karmenka desde los Polos

  • Ciencia, investigación y divulgación: GLACKMA

    Jóvenes expedicionarios, qué alegría tan grande me produce ver la ilusión tan contagiosa con la que habéis empezado esta Aventura Polar. Algunos ya os habéis ido presentando y os empezamos a ubicar, por lo menos geográficamente. Otros os falta todavía por hacer ese primer contacto. Vuestros profesores y maestros os han inscrito en la actividad, pero todavía no os conocemos. ¡Os esperamos! Ya veréis que sencillo es participar.

    Mientras os seguís presentando y los que ya lo habéis hecho vais investigando y buscando información sobre los Urales, su localización, clima, fauna y vegetación, os voy a decir algo más de nosotros para que nos sigáis conociendo.

    Adolfo y yo pusimos en marcha el proyecto GLACKMA en el año 2001. Ya os iré hablando con detalle más delante de qué es lo que hacemos en ese proyecto. Pero como para nosotros es muy importante no sólo la investigación, sino también la divulgación, dimos un paso más. ¿Cuál fue ese paso? Fundamos a finales del año 2010 una asociación sin ánimo de lucro, con el mismo nombre: GLACKMA. Es una Asociación abierta para que todo aquel que lo desee pueda formar parte. Para que vayáis sabiendo un poco más de nuestro proyecto, nuestro trabajo y la Asociación, os propongo que veáis el vídeo de presentación que aparece en nuestra web.

    Expedicionarios, espero vuestras investigaciones sobre los Urales y vuestros comentarios y primeras impresiones sobre el vídeo.

    Ah!, un trabajito más os encargo. Navegad por nuestra web y buscad el significado de GLACKMA.

    • Adolfo y Karmenka explorando en el gaciar Kviarjokull de Islandia

    Etiquetas:

  • Bienvenidos expedicionarios de ¡Ven a la Antártida!

    A partir de hoy vais a ser los expedicionarios virtuales que nos acompañan en esta aventura polar científica al Continente Blanco. Os haremos partícipes de nuestra expedición, compartiremos con vosotros el día a día, nuestro trabajo, nuestros logros, pero también nuestras preocupaciones, nuestros problemas, nuestras dificultades… ¡todo, todo, todo! Os alegrareis con nosotros con los objetivos que vayamos cumpliendo entre todos y nos tendréis que animar en los momentos que nos haga falta. Nosotros desde la Antártida y vosotros, expedicionarios incansables, trabajaremos en conjunto desde este Blog.

    Por nuestra parte nos presento, somos Adolfo y Karmenka. Adolfo es químico y geólogo y da clases en la Escuela de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid. Yo soy matemática y doy clases en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Salamanca. Una curiosa combinación de conocimientos: química, geología, matemáticas… para estudiar los glaciares, el deshielo de los glaciares. Interesante, ¿verdad?

    Pero, ¿de qué estación se habla en el video?, enviar datos vía radio, pero ¿qué datos?, ¿cómo hacéis el viaje?...  Cuántos interrogantes os habrán surgido al ver el video, expedicionarios virtuales. Iréis encontrando respuesta a todas vuestras preguntas a lo largo de esta aventura científica.

    De momento, a los profesores y maestros que os guiarán en esta expedición, recordad que tenéis las instrucciones y el formulario de inscripción en nuestra web de GLACKMA. Y como ya os había anunciado, este año tenemos novedades: contamos con unidades didácticas como material de apoyo para que podáis trabajar mucho mejor con vuestros expedicionarios en las aulas.

    ¡¡¡Rumbo al Sur!!!

    Etiquetas:

  • Comienza nuestra Campaña Boreal…

    ¡¡Sí, sí, sí!!! Llegó por fin nuestra Campaña Boreal. Alejarse de estos 40ºC que secan nuestro país para trabajar más fresquitos en dos de las estaciones de medida de GLACKMA. Primero en Islandia y después en Svalbard.

    A Islandia salimos ya, pero ya, ¡¡¡¡ya!!! Vamos, que si me descuido un poco, nos ponemos en ruta sin avisaros antes. Regresamos pasado ya el ecuador de agosto y en menos de una semana estamos volando a Svalbard, hasta mediados de septiembre.

    A ver, por partes. De momento nos centramos en Islandia, que lo de Svalbard suena muy lejano todavía. En Islandia planeamos varias actividades que os iré detallando sobre la marcha. Ya lo sabéis.

    Os adelanto que tenemos que hacer una completa campaña de aforos para la estación nueva que instalamos en la primavera del año pasado. Vendrá también Gaby con su cámara, que tras la expedición del año pasado a Patagonia, vuelve con nosotros para continuar trabajando en el documental de divulgación de GLACKMA. Nos acompaña Jose, que ha empezado a realizar su tesis doctoral con los datos de esta estación de descarga glaciar que tenemos en Islandia. Emilio y Tato nos darán apoyo técnico para la parte exploratoria de glaciar y de apoyo logístico.

    Pero todavía hay más: ocho afiliados de GLACKMA vienen a hacer un curso de aforos y de descarga glaciar, a la vez que recorrerán una buena parte de Islandia. Además un grupo de cinco personas del equipo de “Al Filo de lo Imposible” que dirige Carmen Portilla, estarán con nosotros para grabar con GLACKMA uno de los programas de “Viviendo al Filo con” que se emitirán a finales del año.

    Y finalmente en la segunda mitad de la expedición, realizaremos un recorrido por Islandia.

    Adolfo y yo salimos en un todoterreno para allá con el fin de poder llevar todo el material y tener después allí el vehículo para desplazarnos. Recorreremos Europa hasta alcanzar el norte de Dinamarca, donde tomaremos un ferry que nos llevará hasta Islandia. El resto de participantes, irán llegando en avión, según sus actividades están enmarcadas en la expedición.

    Así que sin más… en un par de días nos ponemos en ruta!!!!

    • Glaciar Kviarjökull en Islandia, donde GLACKMA tiene la estación de medida

    Etiquetas:

  • Viaje en zodiac a la Base Coreana King Sejong

    En Caleta Marian I

    Lo que os voy a narrar ocurrió en un día, digamos que descanso de nuestro trabajo, aprovechando una de esas esperas que la naturaleza te brinda intercaladas entre las etapas de mediciones y toma de datos.

    Os tengo que presentar a dos amigos antárticos que hicieron posible este día tan especial. Son Nancy y Nelson, quienes trabajan dentro de la estructura del INACH (Instituto Antártico Chileno) y están al cargo del mantenimiento de la Base Escudero, una pequeña base científica chilena. Se encuentra al lado de Frei, otra Base Chilena, pero en este caso perteneciente a las Fuerzas Aéreas. Bueno, no os cuento más, pues ya os las había localizado en la zona.

    Escudero, -la Base Científica- está abierta sólo en periodo de verano. Verano austral, por supuesto. Es decir en estos días. Pero fijaros que incluso ha estado cerrado durante las fiestas navideñas. Pues bien, Nancy y Nelson son los encargados de mantener operativa la base y ellos sí que pasan aquí el invierno entero. De hecho realizan este trabajo ya por tres años, ¡sí, tres años! Ellos son antárticos de verdad.

    Se les presenta la necesidad de tener que ir hasta la Base Coreana King Sejong, para llevarles a unos investigadores japoneses -que están estos días en la Base-, unas cajas que habían llegado con material para ellos. Nos invitaron a acompañarles y sin dudarlo un instante la aceptación por nuestra parte es inmediata. ¡A King Sejong!, ¡en zodiac!, ¡por supuesto! De nuevo se enciende en mí esa llama de aventurera que no se ha logrado apagar nunca.

    Recorremos primero Adolfo y yo los 5 kilómetros que nos separan de Escudero y en la playa de Bahía Fildes nos juntamos con ellos. Preparamos entre todos la zodiac, el material para llevar y embarcamos rumbo a la Base Coreana. El mar está muy tranquilo ya que apenas hay viento. Nelson es el timonel y Nancy la proel. La navegación es tranquila y disfruto una enormidad mientras hago algunas grabaciones de vídeo, apañándomelas con las ondulaciones de la pequeña zodiac para que no salgan demasiado movidas.

    Al aproximarnos a King Sejong, Caleta Marian donde se encuentra ubicada, nos sorprende con una sorpresa que al mismo tiempo supone una pequeña complicación. Hay bastantes fragmentos de hielo flotando que se han desprendido del acantilado glaciar del fondo de la bahía y el viento los acumula frente a la costa de la Base. Son un verdadero peligro para la navegación en la zodiac, pueden pincharla en un abrir y cerrar de ojos. Es fundamental aquí la orientación del proel, que va pendiente de indicar al timonel qué rumbo tomar en todo momento para ir esquivando estos hielos.

    Cuando los frentes de los glaciares llegan directamente al mar, se van desprendiendo fragmentos de hielo. ¿Sabéis que flota siempre en torno a un octavo? Es decir, que la mayor parte del bloque de hielo se encuentra bajo las aguas. Estos hielos navegan por las aguas arrastrados por las corrientes marinas o por el viento y según el tamaño quedan varados hasta que se van extinguiendo. Hablando del tamaño, existe una clasificación según sea éste. Así encontramos los “icebergs”, los “growlers” y el “brass”.

    Los “icebergs” o témpanos tienen forma tabular y son los más grandes, pueden tener desde 1 kilómetro cuadrado hasta varios miles de kilómetros cuadrados, ¡sí, sí, he dicho varios miles!

    Los “growlers” son de forma variada y poseen un tamaño intermedio, desde unos 50 metros cúbicos hasta un kilómetro cuadrado. ¿Sabéis? “Growler” significa gruñón. Y es que cuando se acumulan en las bahías, el sonido que producen es similar al de un tren lejano que no llega nunca.

    Finalmente, los más pequeños se conocen como “brass” y pueden tener cualquier forma. Su tamaño oscila entre el medio metro cúbico hasta los 50 metros cúbicos. Lo que significa la palabra “brass” es escombro. ¡Clarísimo, por tanto!

    Aquí, al aproximarnos a la Base Coreana, los fragmentos que veréis en el vídeo son de este último tipo, del llamado “brass”. En el vídeo también podréis ver la amabilidad de los coreanos y la gran alegría y emoción que sentí al ver la bandera de España izada en su mástil, debido a nuestra visita. Esos pequeños gestos, en estos lugares, te hacen sentir muy bien.

    Por cierto, una curiosidad que se desveló en el transcurso de nuestra conversación con los coreanos. Esta Base King Sejong se inauguró a principios de marzo de 1988, y por casualidad Adolfo estuvo presente. ¡Sí!, recién regresaba de participar en el montaje de la Base Española Juan Carlos I. Los coreanos al escuchar esto se quedaron muy sorprendidos. ¡Fue un hecho que ocurrió ya hace 24 años!

    Comienza a levantarse viento y tenemos que regresar antes de que las condiciones empeoren y eviten la navegación en la pequeña zodiac. Fue un maravilloso viaje de regreso, bueno… digo “maravilloso” porque para mí fue así, pero soy consciente que la mayor parte de la gente pensaría otra cosa.

    El mar de fondo y sus olas se notaban con intensidad e iban aumentando con bastante rapidez. Esto nos obliga a agarrarnos con fuerza para no salir disparados y por supuesto estar pendientes de las olas que vienen para conocer la intensidad de cada una antes de zarandear el bote. A ello se une nieve casi helada que golpea nuestras caras… ¡es genial!

    Entrando ya en la zona protegida de la bahía se termina el combustible de la zodiac y Nelson tiene que dejar el timón para realizar la carga con uno de los depósitos de reserva. No me faltó ni un segundo para salir disparada y ofrecerme de voluntaria a manejar la zodiac y ejercer por primera vez aquí en aguas antárticas mi reciente título de Patrona de Embarcación de Recreo.

    Con la caña en la mano, gobernando la embarcación y pensando para mis adentros “ojalá se hiciera interminable este momento…”, me lleno de una alegría que no os podría describir. En mi cara se debió de dibujar una sonrisa de oreja a oreja que no se borró durante todo el tiempo que ejercí de timonel, según me dijeron cuando desembarcamos.     

    Un día inolvidable en mi registro antártico. ¡Muchas gracias Nancy, muchas gracias Nelson, muchas gracias amigos antárticos!

    Ver galería

    Etiquetas:

  • Un diminuto personajillo emprende una nueva aventura

    Karmenka y Adolfo en el puerto de Punta Arenas

    Un par de días en Punta Arenas bastan para organizar una nueva exploración. Será breve, pero no por ello dejará de ser una nueva andanza gracias a la cual, un diminuto personajillo que anda perdido por estas tierras del sur, consiga esa aclimatación que dentro de poco le hará falta para meterse de lleno en el mundo civilizado, en ese mundo alocado y que a toda velocidad avanza continuamente estresado.

    Nuestro viaje de regreso a España empieza el 24 de enero en la madrugada chilena y hasta entonces, con este adelanto de la salida de la Antártida, nos queda una semana que hay que aprovechar. ¿Sabéis? Nuestro inicial regreso a España estaba fijado para mitad de febrero, pero durante estos meses se han sucedido una serie de acontecimientos en cuanto a logística antártica y cambios de vuelos de las líneas regulares se refieren, que terminaron fijando nuestra llegada a España para el 25 de enero.

    Si ya ese adelanto de medio mes me parecía precipitado, os podéis imaginar los cambios de esta última semana lo que han supuesto para este personajillo. Pero bueno, otra cosa no, pero adaptados a los cambios y a los imprevistos estamos, pues trabajando en zonas polares es una de las cosas que están más a la orden del día.

    En cuanto tuvimos que dejar el Continente Blanco, lo primero que se nos vino a la mente fue tratar de resolver algo que tenemos pendiente desde hace prácticamente un año, cuando en febrero del año pasado salíamos de la Antártida en el barco chileno Lautaro. En ese viaje, al pasar entre los canales vimos un glaciar, el Contramaestre, que es firme candidato para que GLACKMA llegue a instalar una nueva estación de medida de descarga glaciar.

    Nos hace falta realizar en primer lugar una expedición exploratoria, para reconocer el glaciar y ver si de verdad es posible que trabajemos en él. Pensamos que ahora en esta semana podríamos intentarlo, pero no ha sido así. Falta hacer la batimetría del entorno para estudiar las posibilidades del desembarco en el lugar y falta conseguir la logística para ello. Con más tiempo a lo mejor hubiéramos logrado algo, pero así de la noche a la mañana, totalmente imposible.

    Pero como experimentados exploradores polares nunca establecemos un único plan. Simultáneamente y ya por costumbre, tenemos siempre el plan A, el B, el C… y así una larga fila. De manera que si falla uno se activa el siguiente y si este también lo hace, automáticamente entra otro y así sucesivamente.

    Restructuramos los planes comiendo en el restaurante Asturias. Este lugar nos gusta, es muy acogedor, tiene una preciosa arquitectura cuidando cada detalle. El dueño es amigo nuestro ya de hace años y de hecho siguiendo el Blog sabe en qué parte del mundo andamos y cuándo nos va a ver por su restaurante comiendo. Encontrarse con sangre asturiana aquí a estas latitudes es para esta asturiana que escribe una gran alegría.

    Bueno, que me he despistado con mi tierrina, ¿cuál es nuestro plan para esta semana de espera hasta viajar a España? Esta madrugada volaremos rumbo al norte de Chile a la Región de Arica y Parinacota. Haremos un recorrido en un todoterreno por el altiplano chileno, donde estudiaremos el permafrost y las nieves perpetuas, moviéndonos entre altitudes de 5000 y 6000 metros.

    Os llevaremos de nuevo virtualmente con nosotros en esta nueva aventura, os mantendremos informados con ayuda del teléfono satelital, que será el único medio de comunicación del que dispongamos por allí. ¿Queréis acompañar a este diminuto personajillo en esta nueva aventura? ¡Estáis todos invitados!  

    Ver galería

    Etiquetas:

  • ¿Sabéis dónde estamos ahora?... En la Base Argentina Jubany

    Vista panoramica de la Base Argentina Jubany

    Os he hablado ya de la noción del tiempo tan natural y fantástica que nos envuelve en estos lugares, así que espero que me entendáis y sepáis disculpar lo que a simple vista puede parecer un desorden. “¿Qué querrá decirnos Karmenka ahora?” os estaréis preguntando. Al terminar de leer este artículo me entenderéis… eso espero.

    Durante los últimos días hemos estado recogiendo el campamento y el material que en él teníamos. Recogerlo significa en primer lugar secarlo, cosa que hemos podido hacer gracias al apoyo de la Base Artigas. Después clasificarlo, listarlo y seleccionar qué parte dejamos almacenada en esta zona de la isla hasta nuestro retorno y qué parte nos llevamos con nosotros.

    “¿A dónde?”, querréis saber. Os estoy escribiendo ahora desde la Base Argentina Jubany, donde llegamos ayer. Volver a buscar el mapa que os había adjuntado en el artículo Compartiendo un asado uruguayo con la dotación chilena de Fildes y localizar dónde estamos ahora. Jubany es una Base Argentina que está en Caleta Potter, una preciosa caleta y muy protegida. En esta Base se encuentra también el laboratorio alemán Dallmann. Tienen un acuerdo de colaboración ambos países para trabajar juntos en este lugar. Nuestro trabajo aquí es complementario del que realizamos en la otra parte del glaciar Collins y tiene que ver con el proyecto europeo IMCOAST en el que participamos.

    Para detallaros nuestro trabajo de investigación en esta zona, vais a tener que esperar un poco. No es que os quiera mantener en vilo con lo que hacemos sino que daremos tiempo a que los más jóvenes regresen a sus clases de las vacaciones y se puedan poner al día otra vez con el Blog. Además antes de explicaros el trabajo que desarrollamos aquí, para que lo entendáis perfectamente, tengo pendiente resolveros la cuestión que quedó abierta antes de iros de vacaciones, de “cómo medimos la descarga glaciar en este casquete que ocupa la isla completa”. No, no se me ha olvidado que está esta cuestión abierta, estoy esperando el regreso de los más jóvenes.

    ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, hasta Jubany? Os cuento. Anteayer, día 1 de Enero, dejamos todo recogido, con lo que os expliqué que significaba “recogido” y coordinamos con Capitanía de Puerto Bahía Fildes para el viaje… ¿Os acordáis dónde estaba esta Base? Es chilena, está junto a la de Frei, también chilena, pero mientras que esta última pertenece a las Fuerzas Aéreas, Capitanía de Puerto Bahía Fildes está organizada por la Armada, es decir la Marina.

    Les pedimos a ellos, a los marinos la posibilidad del transporte en zodiac desde Bahía Fildes hasta Caleta Potter, y con esas ganas de ayudar y apoyar a la ciencia que tienen, no dudaron ni un instante en darnos este apoyo logístico. Ellos tienen buenas zodiac y para este trayecto que es de unos 16 kilómetros por mar y con el tiempo tan cambiante en la zona, nos dan una gran seguridad.

    Al realizar con ellos el contacto por radio el 1 por la noche, nos informan que la meteorología para el día siguiente se prevé con niebla y nieve. No es lo mejor para la navegación en zodiac, así que nos proponen ir hasta su base a primera hora de la mañana y esperar allí listos con todo el material hasta que se abra una ventana y podamos realizar la travesía.    

    Así lo hacemos, tras el desayuno nos llevan los uruguayos desde Artigas hasta Fildes en el vehículo oruga. Por el camino ya vamos observando que la niebla existe pero está alta, nieve cae pero no mucha y lo mejor de todo,  apenas hay viento, que para la navegación en zodiac es un gran enemigo. “Parece que vamos a tener suerte” pienso para mis adentros.

    Efectivamente, cuando llegamos a Fildes, ya está la dotación preparando la zodiac. Cargamos el material, nos subimos y rumbo a Jubany. Disfruto como una enana, me encanta la navegación y más en estos lugares. La nieve golpeando la cara, observando los frentes de hielo en toda la costa, pingüinos nadando y buscando su alimento. Se me hace cortísimo el viaje, ¿por qué se me pasa volando el tiempo cuando voy navegando?, ¿por qué siempre me pasa lo mismo?, ¿por qué no está más lejos la Base Jubany? Y para rematar el viaje, a la entrada de Caleta Potter un par de yubartas parece que salen a recibirnos.

    Concluyo el artículo con lo que os quería transmitir al principio, sobre el tiempo y el desorden que quiero sepáis entender. Os escribo ahora que estamos en Jubany para que sepáis por donde andamos y que estéis al corriente, pero como me han quedado tantísimas cosas por contaros de este mes que llevamos en la Antártida, probablemente vaya alternando las historias de donde estamos ahora con las anteriores.

    Pero no os preocupéis, este desorden a primera vista estará siempre ubicado en el tiempo real y os iré describiendo cuándo y dónde ha acontecido cada aventura. ¿Sabéis? Son tantas las vivencias nuevas que se acontecen en cada momento, que para poder llevar el Blog al día necesitaría que fueran de 48 horas o más. La realidad no es esa, todos lo sabemos, así que os pido saber entender el “desorden aparente” temporal de lo que os voy a ir contando. Serán como piezas de un puzle que os voy dando poco a poco, pero tendréis la información suficiente para irlas encajando en el lugar adecuado.

    Ver galería

    Etiquetas:

  • Una verdadera odisea

    Apenas duermo tres horas en toda la noche, muchas sensaciones y emociones experimentadas en un solo día. Con seguridad sé que recordaré esta jornada a lo largo de mi vida. En el exterior, el tremendo vendaval y la cellisca son mis compañeros inseparables que a modo de música de fondo en un película, me hacen sentir con más intensidad todo lo recientemente acontecido.

    Por fin es hora de levantarse. ¡Qué ganas de ponerme manos a la obra! Fuera todavía hay completa oscuridad. Tras el desayuno y según va aclarando el día, Roberto comienza con sus investigaciones para tratar de ayudarme. Lo primero es confirmar la meteorología para hoy. Efectivamente el parte que dieron ayer como predicción se está confirmando, e incluso con rachas de viento más fuertes todavía. El siguiente paso es corroborar que no hay plan de vuelo para hoy. De momento todo perfecto…

    Otra observación que Roberto ha ido haciendo desde ayer es controlar la evolución de la presión atmosférica. Parece que ahora comienza a subir un poco… Quizás tengamos un ratito no tan complicado y las condiciones del exterior nos dejen llegar a la estación. Realmente sabe manejar la situación en un lugar con tan difíciles condiciones.

    A continuación organiza la expedición: en una moto delante irá Alfonso llevándome, que ya conoce el camino de ayer, una segunda moto con otros dos compañeros vendrá detrás por seguridad. Yo llevaré las raquetas y donde no podamos continuar avanzando, saldré andando hacia el lugar acompañada de Jaime, otro miembro de la dotación que viene en la segunda moto.

    Tengo todo mi equipo listo y hacia las 10:00 que parece no estar tan cerrado, nos ponemos en ruta. Avisan a la Base Uruguaya Artigas de que salimos hacia la zona, para que estén informados del movimiento por si necesitamos algún tipo de ayuda. Parece que algo más tarde, ellos van a venir hacia acá con un vehículo oruga. De manera que si tenemos algún problema por el camino nos encontrarán y podrán echarnos una mano.

    Nada más recorrer unas decenas de metros es fácil comprobar que las condiciones nada tienen que ver con las de ayer. El recorrido parece estar infranqueable, la tormenta prolongada durante la tarde, la noche y ahora por la mañana, ha acumulado grandes cantidades de nieve en cada pequeño recoveco del camino.

    Alfonso se maneja de manera espectacular con la moto y rápidamente nos coordinamos para evitar que se atasque cada poco, inclinándonos sobre ella, dando pequeños saltitos y demás estrategias que vamos aprendiendo sobre la marcha. En otras ocasiones, nada más que la moto queda bloqueada y atrapada en la nieve, me bajo yo sin perder un solo instante, él pone marcha atrás, le ayudo empujando el vehículo y logramos liberarla.

    Los otros dos compañeros que nos siguen en la otra moto, tienen más problemas, se nota que no han tenido el “entrenamiento” de ayer. Cuando se les queda atascada acudimos a echarles una mano para liberarla, empleando para ello las palas que llevan las motos con el fin de apartar la nieve.



    Las condiciones un poco menos malas duran realmente poco, comienza de nuevo a cerrarse. El viento nos azota con fuerza, acompañado de nieve helada. Con dificultad podemos ir eligiendo el lugar por el cual hay menos nieve acumulada para pasar. En ocasiones tenemos que apartarnos incluso las gafas de ventisca para tratar de ver algo… Está realmente complicado.

    La temperatura es baja y con el viento y el movimiento en la moto, la sensación térmica estará por los -40ºC, pero con tanta actividad para lograr avanzar unos metros, no nos damos cuenta de ello. Es una verdadera odisea, pero voy disfrutando de ella. ¡Está genial tanto esfuerzo para ir superando poco a poco las dificultades! Al ver el trabajo en equipo tan bien coordinado y teniendo todos en mente el objetivo a cumplir, ya estoy completamente segura de que al menos a la estación llegaremos. Otra cosa será lo que encuentre allí con las sondas, pero ya sé que voy a llegar a ellas.



    Estando en medio de uno de estos atascos con las motos, en un tremendo ventisquero, aparece el vehículo oruga de los uruguayos. ¡Genial, a tiempo! Dan varias pasadas hacia delante y hacia atrás por la zona, para tratar de compactar un poco la nieve, pero aún así las motos no suben la cuesta llena de nieve. Las atamos con una cuerda a la oruga y así suben la pendiente… Ahora ya, los dos kilómetros que nos quedan por recorrer son más sencillos.



    Un último atasco a tan sólo unos 400 metros de nuestro objetivo. Se quedan ellos liberando los vehículos mientras salgo yo con las raquetas a la estación. Una vez que logro alcanzarla, poso mi mochila en el suelo sobre la nieve, buscando protegerla un poco de la ventisca. Comienzo a preparar todo lo que me hace falta, mientras siento con fuerza el latir de mi corazón. Entre mis nervios y la lentitud de los movimientos a causa del frío, me siento realmente torpe. ¿Podré solucionar algo? Al menos que pueda dejar las sondas funcionando a partir de ahora…
    • Una verdadera odisea
    • Una verdadera odisea
    • Una verdadera odisea
    • Una verdadera odisea

    Etiquetas: