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Blog: Karmenka desde los Polos

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  • Compartiendo un asado uruguayo con la dotación chilena de Fildes

    Mapa King George, bases antarticas

    En la isla de Rey Jorge donde estamos, es la mayor de las Shetland del Sur, con una superficie de 1150 kilómetros cuadrados, 95 kilómetros el largo máximo y 25 kilómetros el ancho máximo. Está prácticamente cubierta por un glaciar de casquete, toda una enorme masa de hielo. Si observáis con detalle el mapa que os dejo de la isla, veréis algunas pequeñas partes en las que el glaciar ya se ha retirado (aparecen de color oscuro en el mapa, el glaciar está señalado con el blanco).

    Fijaros cómo las bases antárticas están ubicadas en esos lugares donde el hielo ya se ha retirado. En ese mapa tenéis dos chilenas: Frei (que llevan las fuerzas Aéreas Chilenas) y Escudero (la científica). Faltaría marcar otra chilena: Capitanía de Puerto de Bahía Fildes que pertenece a la Armada. Está ubicada entre Escudero y la costa. La bahía de esta zona que veis en el mapa se llama Bahía Fildes.  

    Próximas a estas bases chilenas, observáis la China Great Wall, la Rusa Bellingshausen y ya más próxima al glaciar la Uruguaya Artigas. El día de nuestra llegada en el Hércules C-130, en el vehículo oruga uruguayo recorrimos el paso entre la chilena Frey (donde se ubica el aeropuerto) hasta Artigas, próxima al glaciar y al lugar donde posteriormente hemos acampado.

    En otras bahías observáis las bases: Coreana King Sejong, Argentina Jubany, Polaca Artowski, Brasileña Comandante Ferraz. El resto que aparecen no son bases abiertas todo el año, son sólo refugios de verano.

    Con toda esta descripción en vuestras mentes, ahora os voy a hablar de dos Bases, la Uruguaya Artigas y la Chilena de la Armada Capitanía de Puerto de Bahía Fildes. En esta época del inicio del verano es cuando las dotaciones de las bases hacen los relevos y se sustituyen las dotaciones. Fijaros que pasan aquí manteniendo las bases operativas durante todo el año, lejos de sus familias. Y así como las condiciones en el verano son más fáciles, en el invierno alcanzan casi los -30ºC (bajo cero) con fuertes y continuas ventiscas. Otra gran diferencia es que ahora tenemos luz las 24 horas, pero en el invierno es al revés, cuentan con una larga noche invernal.

    Estas condiciones hacen que la gente que decide venir a trabajar un año entero a la Antártida, es por lo general gente muy especial. Los integrantes de una dotación terminan formando una gran familia, pero no sólo ellos, sino con sus compañeros de bases más próximas. Se crean unos vínculos muy especiales de amistad. ¿Sabéis como lo llamamos por aquí? Espíritu antártico. Y realmente es algo que no puede ser descrito, hay que sentirlo dentro de uno para entender su significado. Es algo tan especial que parece venir de otro mundo diferente. Basta muchas veces con encontrarte con alguien un par de veces y ya se han entrelazado esos vínculos de amistad antártica que de antemano sabes que perdurarán para siempre… Si los que venimos sólo una temporada corta, llegamos a percibirlo con fuerza, me imagino lo hermoso que será para todos los que pasan aquí un año entero.

    En mi descripción anterior en particular os ubicaba dos de las Bases, la Uruguaya Artigas y la  Chilena de la Armada Bahía Fildes. Las dotaciones de ambas están a punto de salir. De hecho, en la de Fildes ya está la dotación nueva y ya han realizado el relevo, aunque los anteriores todavía no han podido salir. El relevo de la uruguaya está a punto de llegar.

    Como despedida hicieron en Artigas un asado uruguayo para compartir con los amigos chilenos de Fildes, al que también estuvimos invitados nosotros. Aprovechando que estaban juntas las dos dotaciones que en la campaña pasada nos habían ayudado tanto, Adolfo y yo les hicimos entrega de unos pequeños obsequios, como recuerdo de GLACKMA. El espíritu antártico del que os hablaba antes, estaba presente entre nosotros. Teniéndolos a todos reunidos, quise dirigirles unas breves palabras para agradecerles todo el apoyo y cariño que nos habían dado, pero… me fue imposible. Me emocioné completamente… Todavía ahora, algunos días después, cuando estoy escribiendo esto y recordando aquellos momentos, me invade la emoción de nuevo. Así es el espíritu antártico… ¿os dais cuenta cómo no es posible describirlo? Hay que sentirlo…

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