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Blog: Karmenka desde los Polos

  • En Salamanca, la nieve cayendo y mi mente... en el Hemisferio Sur

    Ya estoy en Salamanca. Desubicada, completamente desubicada. Tengo la sensación de acabar de despertarme de un sueño profundo y no saber todavía donde me encuentro, ni si el sueño ha sido real o ficción.

    Me siento de nuevo “diminuto personajillo”, aunque no os guste esa calificación, pero es mi percepción. Me han sacado de una aventura sin haberme consultado antes si quería continuar en ella o no… De golpe, me arrojan a otra historia y… aquí, ¡no entiendo nada! Es todo confusión, parece un mundo del revés. No percibo coherencia, ni solidaridad, no aflora esa amistad y camaradería antártica que rebosaban por todos los lugares en la anterior aventura de la que vengo. Me quiero iiiirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!!!!!!!!!!!!  

    La familia, los amigos, todos están bien, bonitos encuentros después de esta larga temporada… y tras habernos visto de nuevo, haber compartido tiempo juntos otra vez… pienso que ya está todo hecho en esta nueva historia, quiero volver a la anterior!!!!

    Hoy caen unos pequeños copos de nieve en Salamanca, tengo la sensación de que es una bienvenida que me da la ciudad pues al parecer, el invierno de momento, ha sido tremendamente seco y ni la nieve, ni casi la lluvia han hecho todavía acto de presencia.

    Miro un poco la previsión para los próximos días, la máxima será de 7ºC y tendremos mínimas por la noche de -2, -3 y -4ºC. Me alegro de vivir en Salamanca y poder encontrar ahora estas temperaturas un poco más asequibles a lo que se ha acostumbrado mi organismo. Aunque casi no hay viento, apenas 5, 10, 15 km/h… y así la sensación es casi de bocanadas de calor… ¿dónde quedaron esas rachas fuertes que hacían bajar la sensación térmica un montón de grados en la escala?

    Me chocan los comentarios de la gente: “¡qué frío!”. No digo nada, sólo pienso para mis adentros que se mueven en coche, o andan un poquito por la calle, después el resto del tiempo van a estar protegidos en sus casas o en los lugares de trabajo, con la calefacción puesta… No saben lo que es trabajar a la intemperie todo el día y con condiciones mucho más complicadas meteorológicamente hablando. Pienso que como sociedad nos estamos debilitando…

    Leo el reciente boletín de GLACKMA, el nº 2 , me sorprende a mí misma como vamos creciendo como Asociación. Observo todos los afiliados que ya pertenecen a GLACKMA. Y no puedo menos que daros las gracias a los que os habéis incorporado en la Asociación, a todos los que estáis participando activamente en ella, a todos los seguidores del Blog y por supuesto, a todos los jóvenes expedicionarios que nos estáis acompañando en esta segunda edición de “Ven a la Antártida”. ¡Un millón de gracias!

    Me termino de ubicar este fin de semana, manteniendo esa burbujita en mi entorno con el aire fresco y puro antártico, y para la próxima seguimos con la historia que ha quedado truncada y a medio narrar. ¿De acuerdo?

    • En el avion, de regreso

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  • Trabajo en equipo

    Continúo narrándoos algunas sensaciones más con las que me he llenado tras las últimas conferencias impartidas. Y para ello os voy a empezar hablando metafóricamente, creo que de esta forma me será más fácil transmitiros lo que quiero.



    Los que me vais conociendo a través del Blog habréis podido adivinar ya, que me gusta mucho hacer deporte. Practico unos cuantos, según mis posibilidades de tiempo. Pero sobre todo me gustan los deportes de fondo, en los que la fuerza mental es imprescindible para seguir adelante.

    Uno de los que habitualmente más practico cuando estoy en España es el ciclismo y me encanta sobre todo en montaña. Cuando vas subiendo y escalando puertos y llega ese momento en que crees que no vas a ser capaz de más… Notas que tus piernas quieren parar, no parecen tuyas, no quieren obedecerte… Miras hacia abajo, ves todo lo que has ascendido ya, la carretera así desde arriba parece una cuerda metida en un bolsillo. Levantas la cabeza y ves que todavía te queda mucho por subir. Dentro de la pendiente del puerto, cuando te parece que vas al límite la carretera se muestra ante ti todavía con algunos grados más de inclinación. La bici casi se quiere parar… Jadeas, bebes un poco del agua del que te queda ya completamente caliente. El sudor te cubre la cara, te empaña las gafas… La mente a marchas forzadas no hace más que mandar órdenes y órdenes a las piernas… “no os detengáis ahora, un poco más…”

    Y entonces aparece tu equipo, te arropan, te pones a rueda, te cortan el viento… ahora es más fácil. Y comienza a aparecer gente que no conoces pero que desde los bordes de la carretera te animan con sus voces, recibes agua fresca, alguna barrita energética… No sabes cómo, pero casi en un abrir y cerrar de ojos, el cansancio parece haberte abandonado, las piernas vuelven a coger su ritmo y la cabeza por fin, puede dejar de mandarles órdenes…

    Imaginaros después otro día y otro y otro. El cansancio acumulado va dejando mella, también es verdad que te vas fortaleciendo y al ir logrando tus pequeñas metas de cada día, te vas animando para seguir jornada tras jornada luchando por tu objetivo final.



    Esas sensaciones son las que tengo con GLACKMA. Uno comienza avanzando casi en solitario, al principio éramos solamente Adolfo y yo. Después GLACKMA creció, se fue forjando un equipo, ¡impresionante grupo! Cuando las fuerzas personales para seguir adelante con esta tarea que nos hemos puesto nosotros mismos, se sienten debilitadas, encuentras el amparo y el aliento del equipo. Entonces, no sabes cómo, pero te sientes reconfortado y puedes continuar. Es una verdadera coordinación de grupo. Y ahora además con la Asociación, estáis entrando a participar y colaborar muchos de vosotros que nos leéis y espero que sigáis incrementando ese número poco a poco.

    Cuando comenzamos hace ya más de una década con lo que llamamos GLACKMA, nos pagábamos nosotros los viajes, las sondas, el material, todos los gastos, conseguíamos tan sólo algún patrocinador que nos daba, no dinero, sino “especias”. Con nuestros esfuerzos llegamos a demostrar que la idea que pusimos en marcha merecía la pena y así comenzamos a conseguir poco a poco subvenciones… Desarrollamos durante la década pasada todo lo que tenemos en marcha, esa red de ocho estaciones en las regiones polares, midiendo en continuo -cada hora- la descarga glaciar.

    Y ahora, ¿qué está pasando?, la crisis nos afecta también a nuestros proyectos y nos hemos vuelto a quedar sin subvenciones. Pero una cosa está clara, todo el esfuerzo de tantos años no lo vamos a dejar perder, vamos a mantener -como sea- operativas y funcionando esas estaciones de registro glaciar e indicadoras en tiempo presente de la evolución del calentamiento global.

    ¿No habéis oído eso de “Muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, hechas por mucha gente pequeña, pueden transformar el mundo”? En eso creemos nosotros y en esta línea hemos puesto en marcha varias estrategias.

    Una de ellas y la más importante es conseguir afiliados a GLACKMA, son sólo 12 euros anuales. “¡No es nada!” diréis, pero os aseguro que con muchos afiliados, sí conseguiremos algo. Tenemos como objetivo conseguir 300 afiliados para este otoño, y 3000 en 3 años (a 1000 por año…). Como algunos de los que nos han escuchado en estas conferencias, que nos decían, “es una cuota muy asequible, en realidad es tan sólo 1 euro por mes”… Ojalá muchos de vosotros penséis igual y os afiliéis, en nuestra página os iremos incluyendo en GLACKMA.

    Otra de las vías que hemos puesto en marcha ha sido, también a costa nuestra, reeditar dos de los libros que habíamos escrito y se habían agotado. Ahora somos además una editorial y la hemos inaugurado con esas reediciones (Cuevas en Hielo y Diario Polar). De momento los estamos vendiendo en nuestras conferencias y pronto estarán accesibles en una tienda virtual en la web. Hemos hecho también unas camisetas, muy chulas por cierto, también a la venta.



    Una tercera estrategia, importantísima, es el Voluntariado. Hemos abierto varias propuestas para que colaboréis con nosotros. Algunas de las necesidades que más nos urgen son las siguientes: gestión documental, tratamiento de imágenes, catalogación de fondos bibliográficos, diseño y programación de páginas web, expertos en Joomla, gestión y animación de comunidades de usuarios, educadores medioambientales dispuestos a viajar…

    Los puntos suspensivos del párrafo anterior significan que cualquier otra cosa nos hace falta. De verdad, ¡creedme! Hay infinidad de cosas por hacer. De hecho pensad que todo lo que hemos conseguido hasta ahora ha sido siempre Voluntariado… de unos poquitos solamente. Imaginaros lo que podemos llegar a hacer con más gente colaborando.

    Y de verdad, insisto, que si os apetece participar en el Voluntariado de GLACKMA, pero no sabéis cómo, nos mandéis un correo a glackma@glackma.es, y nosotros os buscamos alguna línea que encaje en vuestras posibilidades y habilidades. De verdad… ¡¡¡hay trabajo para todos!!!

    A modo de ejemplo, al terminar las conferencias de estos días, se nos acerca una traductora y nos dice que ella no puede venir con nosotros a ayudarnos en las expediciones, pero que si necesitamos traducir al inglés, que contemos con ella. ¡¡¡Genial!!! Por supuesto, nos movemos mucho a nivel internacional, su ayuda en las traducciones nos va a ser de una gran ayuda. Otro espectador se acercó a decirnos que va a intentar conseguirnos que podamos impartir cursos de técnicas en hielo y así poder conseguir alguna ayuda económica. ¿Veis lo que os digo? Hay infinidad de cosas en las que podéis participar como Voluntarios.

    Termino con una frase de Andrew Carnegie: “El trabajo en equipo es la habilidad de trabajar juntos hacia una visión común. Es el combustible que le permite a la gente común obtener resultados poco comunes”.

    • Trabajo en equipo
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