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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Reconfortante…

    La vida está llena de pequeños detalles que son tremendamente reconfortantes. Sólo hay que ver y saber mirar al mismo tiempo, oír y ser capaces de escuchar lo que oímos. Cuando miramos y escuchamos, intentamos entender y comprender la armonía de nuestro entorno.

    Hoy os voy a contar uno de estos detalles y para ello primero os pongo en situación. Llegada a Punta Arenas tras la expedición de la Antártida, es decir, en un abrir y cerrar de ojos “aterrizaje forzoso en el mundo civilizado”. Sinsabor interno por no haber conseguido nuestro objetivo principal de la expedición, tristeza en el corazón por la despedida en la Base Rusa Bellingshausen, melancolía por alejarse de la paz y tranquilidad infinitas del Continente Blanco… ¡¡Tremendo popurrí en lo más profundo de mi ser!! ¿Os imagináis?

    Llegamos al pequeño hostal donde solemos alojarnos en Punta Arenas en nuestras idas y venidas antárticas y donde ya somos como de casa. Es un negocio familiar y la verdad es que nos sentimos tratados como si fuéramos de esa familia. Rocío, una de las hijas de los dueños, en cuanto se entera que hemos regresado, nos busca. Un fuerte abrazo, un enorme beso y una sonrisa gigantesca. Tiene unas tremendas ganas de saber cómo nos ha ido…

    Con sus 11 añitos me cuenta que se va toda la familia a ver el glaciar Perito Moreno, que irá al Museo de Hielo que hay en Calafate donde se explica la formación de los glaciares, que le encantan los glaciares por su inmensidad y por el color azul del hielo… ¡¡jaja, coincidimos en gustos!!

    Hablando con ella, le comento que todos los expedicionarios virtuales que de España están acompañándonos en la expedición, estarían encantados de poder ir con ella en realidad -y no virtualmente como los llevo yo- a ver el inmenso glaciar Perito Moreno. Con una gran madurez me dice: “Sí, a mí me fascina la naturaleza y me considero muy afortunada de vivir en este lugar. Estoy muy agradecida de poder tener los glaciares tan cerca…”

    Como son unos cuantos años ya, yendo y viniendo al Sur, conocemos a Rocío desde que era mucho más pequeña. Recuerdo con emoción cómo hace unos 3 ó 4 años, habiendo regresado de la Antártida y a punto de salir a Patagonia, se acerca a Adolfo y a mí y nos regala unos dibujos que nos había hecho. Cada uno con su mochila preparada, nuestras ropas de campo y nuestros rasgos característicos que nos sacó a la perfección. “Un recuerdo, para que tengáis suerte en Patagonia”, nos dijo.

    ¿No es verdad que la vida nos está continuamente brindando y regalando motivos para ser felices? Sólo tenemos que saber mirar cuando vemos y escuchar cuando oímos. 

    • Rocio y Karmenka

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  • Ahora sí, ¡llegó el final!

    Toda historia tiene un inicio y… tarde o temprano, le llega el final. No puede ser de otra manera. Y ahora, ¡sí que sí!, llegó el final a nuestra expedición y sus mini expediciones complementarias.

    En unas horas comienza nuestro retorno desde el Hemisferio Sur al Norte. A la madrugada tomamos nuestro primer avión desde Punta Arenas a Santiago de Chile y después el “saltito” de las casi 14 horas con el que alcanzaremos Madrid. Por carretera hasta Salamanca… y… y… no sé… cambiar la mentalidad para adaptarme al mundo estresante, pero conservando una burbuja a mi alrededor para no perder la tranquilidad y libertad antártica.

    Comenzaba diciendo que llegó el final de la expedición, pero… es fantástico pensar que nuestra expedición virtual continuará hasta que termine de transmitiros las aventuras vividas en la Antártida. Seguro que de esta manera la inmersión en el mundo civilizado me resulta mucho más fácil.   

    • Llego el final

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  • Todavía en Punta Arenas, quizás mañana…

    Estamos todavía por la capital magallánica. Os cuento cómo van los planes:

    Brasil tenía planificados tres cruces a la Antártida, uno para el 30 de noviembre, el segundo para el día 1 de diciembre y el último para el 2. Nosotros estábamos considerados en el segundo.

    Ayer salió por la tarde el primero, pero una vez que alcanzó la Antártida y tras varios intentos de aterrizaje, ante las malas condiciones de visibilidad de la pista, tuvo que regresar a Punta Arenas.

    Al final hoy ha conseguido realizar ese primer cruce, pero ya no ha habido ventana meteorológica para el segundo. Así que mañana, probablemente nos toque a nosotros.

    En primer lugar debéis saber que a la zona de la Antártida que vamos es a la insular, en concreto a King George (la isla Rey Jorge). Es una de las islas del archipiélago de las Shetland del Sur. A los que no sepáis donde está, os animo a buscarla con el Google Earth.

    ¿Qué ocurre entre el Estrecho de Magallanes y esta zona insular? Que es una zona con frecuentes frentes de borrascas y el tiempo no es muy bueno. Por otro lado, el aeropuerto es de ripio y no hay radar de cabecera de pista, por lo tanto se tienen que dar unas condiciones meteorológicas aptas para poder realizar un aterrizaje visual. Por eso se habla de esperar una ventana meteorológica, que sería un paso entre dos borrascas.

    Esperemos que mañana nos toque una de esas ventana… ¡¡Nos vemos en la Antártida, expedicionarios!!

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  • 30/11/2011

    - Patagonia

    7 comentarios

    Termina la etapa patagónica y comienza la antártica

    Exploradoras y exploradores… os cuento que he ido con un poco de retraso con los artículos del Blog. Lo he tenido muy difícil para poder ir encontrando lugares con internet y al mismo tiempo que fuera compatible con nuestros recorridos de exploración. Por estas zonas que nos hemos ido moviendo, no es tan fácil encontrar una opción de trabajar con internet.



    Os dejo ahora tres vídeos que os he hecho con la última parte de exploración, que nos ha llevado tres días. Os propongo una especie de juego. Mirad los vídeos y describidme lo que veis, lo que hemos conseguido o lo que no hemos conseguido en nuestro propósito inicial al querer recorrer el Campo de Hielo Norte. Ayudaros del mapa que os dejé el otro día y localizar la ruta que hemos seguido, os he puesto suficientes pistas en los vídeos para que podáis descubrirlo.



    Sobre nuestro regreso a Punta Arenas os contaré que pasamos a Argentina por el paso fronterizo Río Jeinemeni que está al lado de Chile Chico. Y de ahí salimos por la carretera 43 de Argentina hasta el Atlántico, bajamos al Sur por la costa hasta Río Gallegos por la carretera 3. Al poco de pasar esta conocida ciudad argentina y a través del paso fronterizo Integración Austral (nombre argentino) o Monte Aymond (denominación chilena) entramos de nuevo en Chile para continuar rumbo a Punta Arenas. Fue un recorrido más largo que por el que subimos al Norte, pero la carretera era asfaltada casi en su totalidad. Resultó una mejor opción que la pista 40 que tomamos a nuestra ida al Campo de Hielo. ¿Sabéis que en todo el recorrido desde que salimos de Punta Arenas hasta regresar, hemos hecho 4000 kilómetros? Y casi todos, ¡en pistas de ripio!



    Aprovechando el final de esta etapa patagónica y el inicio de la próxima antártica, os quiero preguntar una cosa sobre los vídeos, ya que siendo novata en esto de grabar y editar, quiero mejorarlo. ¿Os gustan cómo van?, ¿os ayudan a entender el texto y por dónde andamos?, ¿cómo preferís que sean?, ¿qué cambiarías? Ayudadme con una buena crítica y así lograremos entre todos mejorar la técnica.

    Os digo que recién llegamos a Punta Arenas y mañana… ¡¡¡cruzamos a la Antártida!!!. Volaremos en un Hércules C-130 de Brasil… ¿sabéis? Estoy nerviosa. A pesar de llevar ya más de una década cruzando cada año al Continente Blanco, mis nervios siempre afloran cuando se trata de embarcarme de nuevo en una aventura a la Antártida. Y fijaros que este año será ya mi  tercer viaje a este lugar (verano: febrero-marzo 2011, invierno: junio 2011… y ahora en primavera desde el 1 de diciembre de 2011).

    Ojalá tengamos ventana meteorológica que permita el aterrizaje y mañana podamos pisar el Continente Blanco.

    …………..

    Justo estaba subiéndoos este artículo al Blog cuando una llamada rompe con esta esperanza de cruzar mañana. Parece que la opción de volar se retrasará al menos un día. Ya os contaré…

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  • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón

    Creo que poco a poco me vais conociendo y a estas alturas os habréis dado cuenta de que no me suelo dar por vencida muy fácilmente. Desde que estuvimos en la estación nueva del Tyndall y no pudimos sacar los datos de las series de una de las sondas, mi cabeza no dejó de pensar. ¿Por qué ha dejado de funcionar este aparato? Fue instalado en el 2006 y en principio le quedarían todavía 3 ó 4 años de vida. Es verdad que puede haber ocurrido un problema, pero las condiciones meteorológicas en esta zona no son tan rudas como en las estaciones que tenemos en la Antártida o en el Ártico.

    Mi mente no quedaba tranquila, rebuscaba y rebuscaba cualquier indicio para poder encontrar una solución. Debía de tenerlo todo en mi cabeza dando vueltas, porque durmiendo de repente me desperté. Esa sonda es una de las antiguas, ahora han sacado modelos nuevos que son con los que estamos reinstalando las estaciones y dichos modelos funcionan con el mismo software, pero una versión nueva. ¿Pudiera ser que hubiera algún tipo de incompatibilidad entre la versión nueva del software y las antiguas sondas? Contacté a la empresa alemana que crea estas sondas y les planteé mi duda. No están seguros del todo, pero no descartan que hubiera algún tipo de incompatibilidad en determinados aparatos.

    Hay por tanto una pequeña probabilidad de que esté funcionando… Casi no nos queda tiempo, salimos el viernes ya a Santiago de Chile. El jueves tenemos la conferencia divulgativa aquí en Punta Arenas. Pero hay que hacer un esfuerzo e intentarlo. No queda más remedio que hacer una especie de maratón, un raid.

    Organizamos de nuevo con la gente de la DGA y coordinamos. Esta tarde nos llevan hasta Puerto Natales. Allí dormimos. Mañana tempranito nos acercan hasta la guardería Grey. Y ahí quedarán Adolfo y el conductor de la DGA con su teléfono satelital como centro base de apoyo por si ocurriera algo. Yo me llevaré nuestro satelital.



    Comenzaré a andar a las 7:00 de la mañana. No salgo antes porque los pumas cazan de noche y por la madrugada pueden estar todavía terminando su cacería. ¿Y sabéis que en el parque hay unos 50-60 pumas? Y a partir de ahí andar y correr, correr y andar, hasta que alcance mi objetivo. Es la estación nueva, así que me queda más cerca que la antigua, son sólo unos 30 kilómetros (de ida y otros tantos de vuelta, ¡claro!). Y la mochila no pesará prácticamente nada, unos 10 kilos… Así que será como ir volando. Me tiene que dar tiempo a regresar antes de que oscurezca.





    Estoy convencida de que podré hacerlo, serán unos 60 kilómetros por montaña, subiendo y bajando collados continuamente. Aprovecharé las bajadas y llanos para ir corriendo y en las subidas mantendré un paso ligero pero sin correr. Esa combinación sé que me funciona bien. ¿Sabéis que esto ya tuve que hacerlo hace cuatro años? Sí, aquí, en el mismo lugar. Y era la estación antigua, o sea 37 kilómetros, e iba con una mochila de 20 kilos.



    En aquella ocasión me tocó un tiempo muy bueno. Ahora mi preocupación es la lluvia de estos días, que va aumentando el barro en el camino y no está en condiciones tan cómodas de hacer el recorrido. Y el propio día de mañana…, espero que no me toque mucha lluvia.



    Bueno, amigos expedicionarios… a ver si os puedo transmitir mi alegría al regreso, contándoos que he podido hacer la extracción de datos y que la sonda queda funcionando perfectamente. Cruzo los dedos… ¡Ojalá el esfuerzo merezca la pena!

    Os dejo encargado que me escribáis sobre el puma. Ya sabéis, buscad la información, contrastadla y después contádmelo con vuestras propias palabras.
    • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón
    • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón
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  • Fundación de la ciudad de Punta Arenas. Fuerte Bulnes y Puerto del Hambre

    Hoy os voy a contar un poquito sobre la fundación de Punta Arenas. Actualmente tiene unos 150.000 habitantes y es la capital de la Región de Magallanes. Vive fundamentalmente de la minería de hidrocarburos y carbón, la ganadería ovina y la industria pesquera. Además es puerto de abastecimiento para el tráfico de barcos de gran tonelaje a través del Estrecho de Magallanes, así como principal puerto aéreo y marítimo para las expediciones a la Antártida. Como os podéis imaginar, esta última es la parte que siempre me ha atraído más de la ciudad.





    A unos 60 km de Punta Arenas hacia el Pacífico, siguiendo el Estrecho, se encuentra el llamado Fuerte Bulnes, que fue fundado en 1843 y representó el primer enclave chileno en la tierra austral. Veintitrés personas habían formado parte de aquella expedición colonizadora que quedó en el fuerte y donde permanecieron hasta que, cinco años más tarde fueron trasladados a un mejor asentamiento, más adecuado que el inicial ya que contaba con leña, agua, puerto más grande y mejor clima para enfrentarse a los entonces rigores australes. Es así como se funda en 1848 el llamado Sandy Point (Punta Arenosa), como figura en las cartas náuticas levantadas por las expediciones inglesas. Es la actual ciudad de Punta Arenas.







    Existe una reconstrucción histórica del Fuerte Bulnes, levantada en el centenario de su establecimiento, en 1943 y restaurada en 2002. Hace unos 3 ó 4 años en una espera para cruzar a la Antártida, nos acercamos a verlo. Es una forma de embeberse de la historia de la ciudad. ¡Qué buena reconstrucción!, tras un gran portalón de acceso que abre hueco entre sus muros perimetrales y aparecen todas sus dependencias, la iglesia, la cárcel… ¡todo!, me parecía estar viajando a lo largo de la historia, adentrarme en los secretos del pasado.





    Y ciertamente el lugar elegido era privilegiado para la defensa, pues sobre el acantilado rocoso del cerro Santa Ana, sobre el que está situado, contaba con una protección natural inigualable que permitía un dominio completo sobre el Estrecho de Magallanes.









    Y tan sólo a 7 km de este fuerte, en la bahía Santa María se encuentra el llamado Puerto de Hambre o ruinas de la ciudad Rey Don Felipe, que ya conocéis por vuestras investigaciones. En esta bahía, cerrada también por grandes acantilados rocosos, se fundó la ciudad Rey Don Felipe en 1584. Se construyeron casas y una iglesia para 103 colonos, soldados y religiosos.



    Pero ¿qué ocurrió? La falta de abastecimiento y los rigores de la zona acabaron con los colonos y cuando en 1587 recaló el corsario inglés Tomás Cavendish, sólo encontró un sobreviviente, un cuerpo colgando de la horca de la plaza y, en algunas viviendas, cadáveres de moradores tendidos con sus ropas. Cavendish puso el nombre de Port Famine (Puerto Hambre) a este lugar, como muy bien habíais apuntado.
    • Fundación de la ciudad de Punta Arenas. Fuerte Bulnes y Puerto del Hambre
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  • Llegamos encharcados a Punta Arenas


    De nuevo en Punta Arenas tras regresar del Hielo Patagónico Sur. Agua, agua y más agua… así fueron nuestros últimos días por el Parque de Torres del Paine. Días agotadores. Os escribo estas líneas antes de echarme a dormir tras una ducha y cena reconfortantes. Mañana será otro día y seguro que después de un sueño reparador se verán las cosas con mejores ojos.

    Descansada ya, leeré mañana todos los comentarios en el blog que nos habéis escrito esta semana. Recordaré con cariño las entrevistas que me hicisteis a través del teléfono satelital cuando lea los resúmenes que de ellas habéis escrito para compartirlas con los demás expedicionarios… Todo eso lo dejo para mañana, quiero estar descansada y disfrutar de la lectura.

    Nos quedan unas cuantas gestiones por realizar hasta que tomemos nuestro primer avión a Santiago de Chile la mañana del próximo viernes 4 de marzo, para llegar a España al día siguiente por la tarde.
    En lo que respecta al material, lo primero es ponerlo a secar, ya que traemos todo chorreando. Debemos limpiar y lavar lo que quedará en nuestro “nido de material” de la Dirección de Aguas (DGA) y listarlo cuidadosamente antes de recogerlo. Por otro lado tenemos que coordinar muy bien con el personal de la DGA nuestro regreso a estas tierras para la reinstalación de la estación del glaciar Tyndall. Hay que dejar preparado material y organizada la logística para transportar los 200 kilos –al menos- que tendremos que llevar para esa expedición. Tendremos también que coordinar muy bien, cómo enviaremos desde España todo ese material que necesitaremos.

    En otro orden de cosas, tenemos pendiente impartir una conferencia divulgativa aquí en Punta Arenas, que nos la están organizando diferentes organismos. Les parece un tema muy interesante para dar a conocer. Y finalmente nos iremos juntando con los diferentes grupos de amigos que aquí tenemos, para irnos despidiendo de ellos.

    Muchas cosas para pocos días. Pero de momento por hoy, se acabó la larga jornada. Nos habíamos levantado a las 5:00 de la madrugada para retirar, todo mojado, el campamento. Recorrer el camino también bajo la lluvia hasta alcanzar la guardería Grey, donde los colegas de la DGA nos recogieron con el vehículo. Y desde allá, directos a Punta Arenas, recorriendo los 450 kilómetros -no todos asfaltados- que los separan. Por fin, después de andar toda la semana encharcados, dormir en seco será todo un placer. Estoy completamente segura de ello.

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  • Ya en Punta Arenas

    Pisando tierra firme en Punta Arenas. Todavía sintiendo el bamboleo del barco. Sentada en una silla con el portátil sobre las piernas para escribiros estas líneas, tengo la sensación de continuar navegando. De hecho mi cuerpo todavía sigue acompañando el movimiento del barco, imaginario ya. Eso quiere decir, que realmente me había hecho a la navegación.

    El resto del día por los canales fue divino. Desde que me levante a las 4:30 todo el día en el puente de mando y en cubierta. Estuvo muy nublado, llovió en ocasiones, pero la belleza de estos parajes no se podía ocultar. Ya os prepararé unas cuantas fotos y videos.

    Ahora, atontada, aturdida… Punta Arenas, la civilización, ruidos, coches, gente… ¡Puf, qué contraste! Y gracias a los 5 días de barco me ha dado tiempo a ir asimilando el final de la campaña antártica, sino el contraste sé que hubiera sido mucho peor.

    Ahora, viernes ya, sin un respiro, tenemos que ir a las oficinas de la División de Aguas, para coordinar con ellos nuestro trabajo en Patagonia. No quede tiempo ni para descansar. Tan sólo he parado estos minutejos para escribiros estas líneas.

    Con todo coordinado y la llegada un poco más asimilada, os escribiré después. Tengo ganas de leer todos los comentarios que nos habéis ido escribiendo en estos días. Son una verdadera infusión de ánimo y disfruto mucho con vuestras notas.

    ¡Hasta luego, incondicionales seguidores!

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  • Cruce a la Antártida cancelado por la meteorología. Seguimos a la espera.



    Estamos en Punta Arenas, al Sur de Chile, esperando para el cruce hacia la Antártida. Este último paso tenemos previsto hacerlo con un avión militar chileno, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Chilena (FACH). Estaba previsto hacerlo hoy mismo, pero ha sido retrasado por la mala meteorología de la zona de la Antártida donde debe aterrizar. Pensad que no es un aeropuerto tradicional, la pista es de tierra y no hay radar de cabecera de pista, por tanto el aterrizaje tiene que ser con referencias visuales y las condiciones meteorológicas deben de permitirlo.

    El domingo, día 2 de enero, fue un día tranquilo y de descanso del viaje, poco a poco nos vamos acomodando a la diferencia horaria (tenemos 4 horas menos que en la Península Ibérica). Lunes y martes fueron días de visitas, encuentros y organización, por un lado con el INACH (Instituto Antártico Chileno), la DGA (Dirección General de Aguas de la región de Magallanes) y varios amigos que tenemos aquí y trabajan en la gestión de logística antártica. Tuvimos que seleccionar primero parte de los instrumentos y equipos del nido de material que nos guardan en la DGA, y nos hace falta ahora en la  Antártida. Posteriormente gestionamos y coordinamos el transporte de este material hasta la Antártida.

    A esperar…, paciencia. No queda otra alternativa.  Según avanza el día los nervios se van incrementando, al misma tiempo que la incertidumbre sigue siendo la que manda en estas condiciones. ¿Podremos mañana volar?
    • Cruce a la Antártida cancelado por la meteorología. Seguimos a la espera.

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  • Fin de año en el avión rumbo a Chile



    Tres importantes acontecimientos concurren en este momento: iniciamos el nuevo año 2011 al mismo tiempo que ponemos en marcha este blog para escribiros desde las regiones polares y lo mejor de todo, en esta ocasión nos dirigimos especialmente a vosotros, los escolares de Salamanca, que vais a participar virtualmente en esta expedición a la Antártida. Presagio que esta concurrencia de circunstancias es signo de un buen augurio.

    Antes de nada os diré que soy profesora de la Universidad de Salamanca, soy matemática. ¡Sí, matemática! Pero no os asustéis por ello, a mis alumnos les gusta cómo les explico esta ciencia exacta. Mi investigación como científica está centrada desde hace ya una década en el campo de la glaciología, estudiando la evolución del calentamiento global utilizando para ello los glaciares, que tan sensibles son ante cualquier cambio.

    En esta línea de investigación hemos puesto en marcha el proyecto GLACKMA (Glaciares, Criokarst y Medio Ambiente), el profesor Adolfo Eraso y yo. Adolfo está en la Universidad Politécnica de Madrid, es químico y geólogo.

    Esto sólo fue una breve presentación, que seáis conscientes de que no somos sólo virtuales, ya nos iréis conociéndonos  mejor poco a poco. Y tras este breve preámbulo os diré que estamos ya… comenzando con la expedición a la Antártida. Nuestro primer avión salió de Madrid rumbo a Santiago de Chile a las 23:55 del 31 de diciembre de 2010. ¡¡¡¡Sí!!!, el 31 de diciembre, a punto de finalizar el año. Fue la opción más barata de vuelo que encontramos.



    Justo despegando nos encontrábamos tomando las 12 uvas, siguiendo las pautas de unas campanadas imaginarias. Tras casi 14 horas ininterrumpidas de vuelo llegamos a Santiago de Chile. Un poco cansado, sí, es verdad, tengo que reconocerlo. Después nos toca esperar 7 horas en el aeropuerto y embarcamos en otro avión rumbo a Punta Arenas, al sur de Chile. Son sólo 5 horas más de vuelo, pero se me hacen larguísimas pues el cansancio anterior comenzaba a dejar huella.

    Equipaje llevamos poco, sólo 2 sacas de 23 kilos cada una (lo permitido en el cruce) y de mano llevamos entre Adolfo y yo otras dos bolsitas (27 kilitos entre los dos). Por cargo habíamos enviado ya en noviembre una caja de 58 kilos con todo el material metálico para la instalación de unas nuevas sondas que debemos cambiar en la estación que tenemos midiendo en la Antártida. Además de eso disponemos de dos nidos de material allí donde vamos ahora, uno en la Base Rusa Bellingshausen en la Antártida (con 207 kilos), y otro en los almacenes de la Dirección de Aguas de Magallanes en Punta Arenas (de 234 kilos).

    Cuando por fin, a las 23:00 horas del 1 de enero de 2011 (en la Península Ibérica serían las 02:00 del 2 de enero) me meto en la cama en Punta Arenas, comienzo a ser consciente de que ya está al alcance de la mano el continente blanco. ¡Qué ilusión más grande!, de nuevo me siento afortunada de inmiscuirme en este mundo. En mi mente se agolpan recuerdos de la primera vez que viajé a la Antártida, fue ya en enero del 2000. A partir de ahí, he tenido la suerte de año tras año acudir a estas tierras heladas y sin embargo siento la misma ilusión que aquella mi primera vez, al ser consciente que ahora os llevo a todos vosotros, los escolares de Salamanca, a que conozcáis el continente blanco conmigo. Con todos estos pensamientos rondando por mi mente, el agotamiento de las 24 horas de viaje se apodera de mí y me quedo dormida.

    Os hago dos preguntas:

    1- ¿Os apetece participar virtualmente en esta expedición a la Antártida?

    2- ¿Qué os traeríais con vosotros de equipaje?

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