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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Impresionados por la belleza del paisaje

    Como os podéis imaginar, dejamos la capital Coyhaique en un abrir y cerrar de ojos. Viniendo de la tranquilidad Antártida, las ciudades grandes resultan agobiantes… Nos iremos adaptando a la civilización poco a poco.

    Abandonamos enseguida la ruta que va a Puerto Aysen y tomamos la pista tranquila hacia Villa Ortega. El paisaje es increíble. Nos quedamos muy gratamente sorprendidos. No conocíamos esta parte chilena y tenemos la impresión de que vamos a quedar maravillados.

    Además, ¿sabéis que os digo? Después de vivir durante meses en el desierto blanco antártico, contemplar ahora vegetación frondosa cubriendo montañas que se suceden unas tras otras hasta perderse en la lejanía, es todo un contraste. Imposible no sorprenderse ante estas grandezas…

    Voy a compartir este recorrido con todos vosotros, os iré haciendo una selección de fotos del entorno y os las iré subiendo sucesivamente en el Blog. ¡Merece la pena! Y es además la mejor manera de que conozcáis un poquito la Región de Aysen, que es de una gran belleza natural. ¿Os parece?

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  • ¿Queréis inmiscuiros en el Campo de Hielo Norte Chileno?

    Al terminar nuestra campaña antártica y antes de regresar a España, ¿sabéis por dónde estuvimos? Completando la exploración del campo de Hielo Norte Chileno -que habíamos iniciado un año antes, también al finalizar la correspondiente campaña antártica-. Fijaros que como la logística antártica es tan impredecible y es muy difícil que coincida exacta la coordinación de los vuelos regulares desde España hasta Punta Arenas con el cruce a la Antártida, o viceversa al dejar el Continente Blanco, siempre aprovechamos esas esperas para trabajar en Patagonia, bien en la parte chilena o en la argentina. Sabéis ya, que en cada una de ellas tenemos una estación registrando datos de descarga glaciar, dentro de esta red de estaciones de GLACKMA.

    El año anterior lo que comenzamos fue a explorar el Campo de Hielo Norte, que está en la Patagonia Chilena pero a una latitud más baja que cualquiera de esas dos estaciones que os mencionaba antes. Lo que buscábamos es un nuevo glaciar que cumpliera los requisitos necesarios para poder llegar a instalar otra estación. Ya sabéis que cuantas más estaciones tengamos en la red -variando las latitudes- mucho mejor, ya que tendremos más información de la evolución del calentamiento global.

    Con nuestra exploración del año anterior, encontramos en una primera aproximación un glaciar candidato a ser explorado con más detalle en una segunda fase, en la que habría que corroborar que se cumplen todos los requisitos que necesitamos. Debido a la gran extensión del Campo de Hielo Norte, no nos fue posible terminar por completo el recorrido. Y antes de realizar esa segunda fase exploratoria para descartar o no el glaciar candidato, es necesario completar la exploración general de los diferentes glaciares del Campo de Hielo Norte, por si alguno presenta características más optimas que el hasta entonces localizado.

    De manera que al terminar nuestra campaña antártica en esta ocasión, nos propusimos rematar la faena, a ver si lográbamos completar esa primera exploración más general del Campo de Hielo Norte.

    Sin apenas descanso, llegando a Punta Arenas del Continente Blanco, tomamos un nuevo avión que nos lleva hasta Coyhaique, la capital de la Región de Aysen en Chile. El nombre de Coyhaique viene del término tehuelche “Koy Aike”, que significa laguna-campamento. ¿Y sabéis por qué? Porque el objetivo fundamental cuando se fundó en 1929 era facilitar la tarea de colonización de la zona.

    Tras alquilar un vehículo y sin pérdida de tiempo, pues no son muchos los días que tenemos, nos ponemos en ruta…  

    • Vista panoramica de Coyhaique
  • Encuentro con los jóvenes expedicionarios

    Jóvenes expedicionarios que nos habéis seguido desde diciembre -cuando comenzamos nuestra expedición a la Antártida- y nos habéis acompañado a lo largo de todos estos meses… ¿sabéis que os digo? ¡Que por fin llegó el momento de dejar la virtualidad!

    Adolfo y yo estamos muy orgullosos de vuestra compañía, día a día nos habéis dado aliento en los momentos tan complicados que nos fueron surgiendo. Vuestra ilusión por aprender ha sido contagiosa, vuestra concienciación medioambiental ejemplar. Vuestros profesores, que a pesar de lo denso del programa escolar se las han ingeniado para ayudarnos con esta divulgación, merecen toda nuestra gratitud y seguro que vosotros, jóvenes expedicionarios, habéis sido conscientes también de su esfuerzo y se lo habéis agradecido de la mejor forma: aprendiendo y trabajando.

    No os quiero ni decir lo satisfechos y contentos que están Empar, Alejandro y Susana (voluntarios de GLACKMA) al ir comprobando según avanzaba la expedición, lo bien que habéis trabajado con esas unidades didácticas tan atractivas que os han preparado.

    Jóvenes expedicionarios os esperamos el próximo 17 de Mayo a las 11:00 horas en el CC Julián Sánchez "El Charro" en Salamanca. Estaremos a vuestra disposición para poderos resolver todas aquellas dudas y curiosidades que os hayan quedado sin responder.

    Tenemos también que agradecer a la Fundación Salamanca Ciudad de Saberes  su apoyo ayudándonos a difundir esta actividad entre los centros y la organización de este encuentro del próximo 17 de Mayo, en el que por fin nos conoceremos.

    • Encuentro con los jóvenes expedicionarios

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  • Reconfortante…

    La vida está llena de pequeños detalles que son tremendamente reconfortantes. Sólo hay que ver y saber mirar al mismo tiempo, oír y ser capaces de escuchar lo que oímos. Cuando miramos y escuchamos, intentamos entender y comprender la armonía de nuestro entorno.

    Hoy os voy a contar uno de estos detalles y para ello primero os pongo en situación. Llegada a Punta Arenas tras la expedición de la Antártida, es decir, en un abrir y cerrar de ojos “aterrizaje forzoso en el mundo civilizado”. Sinsabor interno por no haber conseguido nuestro objetivo principal de la expedición, tristeza en el corazón por la despedida en la Base Rusa Bellingshausen, melancolía por alejarse de la paz y tranquilidad infinitas del Continente Blanco… ¡¡Tremendo popurrí en lo más profundo de mi ser!! ¿Os imagináis?

    Llegamos al pequeño hostal donde solemos alojarnos en Punta Arenas en nuestras idas y venidas antárticas y donde ya somos como de casa. Es un negocio familiar y la verdad es que nos sentimos tratados como si fuéramos de esa familia. Rocío, una de las hijas de los dueños, en cuanto se entera que hemos regresado, nos busca. Un fuerte abrazo, un enorme beso y una sonrisa gigantesca. Tiene unas tremendas ganas de saber cómo nos ha ido…

    Con sus 11 añitos me cuenta que se va toda la familia a ver el glaciar Perito Moreno, que irá al Museo de Hielo que hay en Calafate donde se explica la formación de los glaciares, que le encantan los glaciares por su inmensidad y por el color azul del hielo… ¡¡jaja, coincidimos en gustos!!

    Hablando con ella, le comento que todos los expedicionarios virtuales que de España están acompañándonos en la expedición, estarían encantados de poder ir con ella en realidad -y no virtualmente como los llevo yo- a ver el inmenso glaciar Perito Moreno. Con una gran madurez me dice: “Sí, a mí me fascina la naturaleza y me considero muy afortunada de vivir en este lugar. Estoy muy agradecida de poder tener los glaciares tan cerca…”

    Como son unos cuantos años ya, yendo y viniendo al Sur, conocemos a Rocío desde que era mucho más pequeña. Recuerdo con emoción cómo hace unos 3 ó 4 años, habiendo regresado de la Antártida y a punto de salir a Patagonia, se acerca a Adolfo y a mí y nos regala unos dibujos que nos había hecho. Cada uno con su mochila preparada, nuestras ropas de campo y nuestros rasgos característicos que nos sacó a la perfección. “Un recuerdo, para que tengáis suerte en Patagonia”, nos dijo.

    ¿No es verdad que la vida nos está continuamente brindando y regalando motivos para ser felices? Sólo tenemos que saber mirar cuando vemos y escuchar cuando oímos. 

    • Rocio y Karmenka

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  • 29/03/2013

    - Antártida

    2 comentarios

    Actitud positiva y perseverancia…

    Terminó la campaña antártica y no se logró instalar el nuevo equipo que llevábamos para transmitir vía radio los datos de la estación de medida. No, no se logró poner el equipo en marcha. Fue grande la desilusión con la falta de profesionalidad de la empresa alemana donde compramos toda la instrumentación. Nos sentimos “tirados” y “abandonados”. Ellos habían conseguido vender su “producto” y después se desentendieron completamente.

    No os podéis imaginar la tristeza con la que de nuevo volvimos a armar aquellas cajas en la que transportamos todo el material, embalamos todo el equipo cuidadosamente en ellas y de nuevo las embarcamos en el Hespérides. Llegarán a Cartagena a finales de mayo. Las tendremos que recoger nuevamente y después las enviaremos a la empresa alemana. Estamos seguros de que lo que pagamos por el equipo no nos lo van a devolver, visto lo visto. Pero está claro que nosotros no nos vamos a quedar con un equipo que no funciona…

    A pesar de que este objetivo no se logró sacar adelante con éxito, los que ya nos conocéis sabéis que nos gusta afrontar la vida con una actitud muy positiva. Y eso hemos hecho en esta ocasión. Fijaros, la estación de medida está funcionando con el equipo nuevo que habíamos instalado hace un par de años. Estamos registrando datos en continuo desde enero de 2002 en el que instalamos definitiva esta estación de medida en la Antártida y comenzamos con las mediciones. Son medidas que se registran cada hora, fijaros bien: ¡cada hora desde enero de 2002, ya hay un montón de información!

    Con esa reinstalación que hicimos hace un par de campañas antárticas, la estación quedó muy mejorada, con equipos más robustos, en doble por si llega a haber un problema con uno para no perder esa continuidad de los datos que es tan importante, y además la memoria de almacenaje de los equipos es mucho mayor que la que teníamos anteriormente.

    Por todo ello nuestra sensación, tras no poder poner en marcha en esta ocasión el envío de datos vía radio, no queda empañada por una actitud negativa o de derrota. ¡Sí, es verdad!, si todo hubiera salido bien, ahora mismo estaríamos pudiendo acceder a los datos que allí se generan, en tiempo presente desde aquí, desde España. ¿Pero sabéis cómo nos lo planteamos? Tenemos que volver, no sé cuando podrá ser. Quizás en un par de años, no lo sé ahora a ciencia cierta, pero lo que está claro es que tenemos que volver. Hay que intentar de nuevo, con otro tipo de equipos, realizar la instalación que tenemos en mente. El Instituto Antártico Uruguayo y el Servicio Geográfico Militar siguen con interés en esta colaboración conjunta. Probablemente busquemos este tipo de equipos en Rusia, parecen ser más robustos en todos los sentidos y con la fiabilidad que no nos han aportado los alemanes.

    Por la trayectoria del trabajo que realizamos en las zonas polares, estamos muy acostumbrados a tener imprevistos y problemas habitualmente. No son lugares fáciles para trabajar y sacar los objetivos adelante. Por eso es tan importante para nosotros, no hundirse ante las adversidades, ni entristecerse, al contrario, nos ayudan a mejorar las estrategias, a seguir siempre hacia delante.

    Una cosa está clara, en esto y en todo en la vida. Es muy importante afrontar cada día con una inmensa actitud positiva. Ser capaz de contagiarla alrededor de cada uno, en nuestro entorno allá donde cada uno se encuentre. Y si esta actitud positiva en la vida, va acompañada de perseverancia, os aseguro que prácticamente todo lo que nos propongamos, lo vamos a conseguir. Y por suerte, estos dos elementos moran en mi interior…

    • Amanecer antartico

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  • ¡¡Vaya semanitas de adaptación!!

    Desde nuestra llegada de la expedición han pasado ya tres semanas… ¡y vaya semanitas! Una verdadera vorágine que intenta una y otra vez capturarme. ¡Sí, sí!, habéis leído bien “intenta”, porque no lo consigue. Tengo unos aliados inseparables que no me abandonan en esta misión. ¿Queréis saber algo más de estos aliados? Son los gratos recuerdos del Sur, ¡sí!, tan sencillo y tan inusitado como unos gratos y sinceros recuerdos.

    Muy bien analizaba y describía Alejandro hace algunas semanas en el artículo “El Espíritu Antártico”, la razón de estas sensaciones. Por un lado, el paisaje helado con su grandeza y sencillez al mismo tiempo, colmado de un profundo silencio y una soledad inmensa, inundando todo de una paz contagiosa.  Y por otro, sus gentes que son capaces de crear un entorno donde priman la solidaridad, la lealtad, la sinceridad, el desinterés, la bondad, la honradez, la confianza, la camaradería…

    Juntad ahora esos ingredientes, imaginad el fantástico resultado… pues ese es el tesoro que tengo guardado en mi interior. Esas añoranzas de un ambiente tan confortable y armonioso que podría calificar de idílico.

    Os decía en el último artículo… de hace ya tres semanas (vaya velocidad de vértigo aquí en el mundo civilizado), que el contraste es grande. Sigo percibiendo esa tremenda disparidad, pero voy saliendo adelante. Resueltos los temas más urgentes, retomo el Blog.  Expedicionarios, es un verdadero placer ver cómo seguís avanzando, despacito en estas últimas semanas, pero avanzando. Se nota que andáis de exámenes. Sería estupendo si podéis continuar cada grupo por donde lo tenéis pendiente, a ver si cuando os vayáis de vacaciones sois capaces de mirar al cielo, observar las nubes y hacer vuestras primeras predicciones.

    Cuando tengáis todo el trabajo hecho, podemos ir pensando en juntarnos todos y así nos conocemos en realidad y pasamos de la virtualidad al mundo real. 

    • La inmensa paz antártica

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  • En el alocado mundo civilizado…

    Tras la etapa de tránsito en el Campo de Hielo Norte chileno, nos encontramos ya  en el “alocado mundo civilizado”. ¡Qué tremendo contraste!

    Andar por las calles entre la gente, pisar hormigón y baldosines continuamente, coches circulando alrededor, ruido ensordecedor en cualquier lugar, un olor extraño en el aire… y prisas, prisas para todo. Hay plazos de tiempo para realizar cualquier cosa. Una velocidad de vértigo. Así es cómo avanza este mundo civilizado. Cuando ya se lleva una temporada viviendo en él, el organismo se  adapta, ¡qué remedio!, pero ahora, llegar del “paraíso de la tranquilidad” y encontrarse con esto, es no entender nada. ¡Puf! 

    Mi sensación, ¿queréis saber cómo la percibo? Me encuentro como flotando, como si estuviera viendo toda esta realidad desde otro mundo, con otra perspectiva. Percibo a mi alrededor que todo se mueve a esa velocidad supersónica y yo- todavía sin adaptarme a esta nueva situación- continuo avanzando a mi paso, tratando de entender lo que ocurre a mi alrededor.

    Queridos expedicionarios, no sé si lográis entenderme, si sois capaces de comprender el contraste tan grande…, mientras yo lo voy asimilando os dejo trabajito. Los más pequeños tenéis un nuevo tema, la precipitación. Después de todo lo que habéis aprendido y experimentado con el ciclo del agua, las nubes y los tipos de ellas, con este nuevo tema englobareis todo lo anterior. ¡Ya veréis qué relación existe entre todo!   Y para los mayores, los que estáis comenzando con vuestras investigaciones antárticas, tenéis la ficha 4 sobre la flora y la fauna antárticas. ¡Ya veréis las reservas que atesora este paraíso blanco!

    ¡Adelante a todos con el trabajo! Yo me iré adaptando y así en breve os contaré todo lo pendiente que tengo con vosotros. Por cierto, os adelanto que tenemos buenas noticias sobre el Campo de Hielo Norte. 

    • En el alocado mundo civilizado…

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  • El Espíritu Antártico (por Alejandro Álvarez Luque)

    Cuando hace unos días leí el relato en el que Karmenka nos contaba su triste despedida de la Antártida experimenté una sensación difícil de explicar: antes que nada, empatía y solidaridad para con ella, con su angustia que, por la incontenible emoción, le llevó hasta las lágrimas,(a buen seguro también a más de uno/a al leerla).

    Pero en seguida intenté preguntarme qué tendrá el continente helado, reino inmaculado de los hielos que, año tras año, produce en Karmenka una sensación de total abandono, desubicación le llama ella, que le sumerge por unos días en un estado de profundo abatimiento.

    Y me atrevo a decir que son dos las causas: por un lado la cegadora belleza del lugar, ese silencio profundo, esa inmensa soledad que debe envolverle a uno e impregnarle de una paz y sosiego difícil de alcanzar en el mundo en que vivimos y me temo que será imprescindible cuando te despides pensar si no será la última vez que alcances aquel territorio sublime. Por otro lado, aquí sí, el espíritu antártico, esa profunda y fraternal solidaridad para con los demás seres humanos que la habitan, incluyendo animales y plantas y el mágico entorno. Tiene que ser una consecuencia de constatar lo débil y desamparada que es cada persona en condiciones tan extremas y hostiles, lo que lleva a que afloren los mejores comportamientos de que uno es capaz.

    La fotografía que ilustra la despedida es todo un significativo poema: todos esbozan una sonrisa para inmortalizar el instante, pero se adivina una gran tristeza al saber que tendrán inexorablemente que separarse, una vez más, y esperar que el destino los vuelva a reunir en el mismo fantástico lugar para poner de manifiesto, de nuevo y renovado, el mismo espíritu antártico.

    Que así sea. Un abrazo emocionado para Adolfo y Karmenka y mucho ánimo de parte de todos los expedicionarios que os llevarán y acompañaran en la ya próxima aventura antártica.

  • ¡Qué tristes son las despedidas!

    Tratar de describiros cómo fue nuestra despedida en la Antártida, me llena de nuevo de emoción. No tengo casi palabras para este artículo, está lleno de sentimientos. Fue tremendamente conmovedor.

    Las despedidas de la Antártida son siempre muy difíciles, pues alejarse de lo que significa “la tranquilidad antártica” a todos los niveles es muy complicado. Eres consciente que en breve estarás de nuevo inmerso en el “alocado mundo civilizado”… ¡Tremendo contraste!

    Por mucho que pueda contaros, narraros, describiros… ¡creedme!, está a años luz de lo que se siente interiormente. Sólo si se ha vivido esta experiencia antártica se entiende de verdad.

    A toda esta realidad, añadid que hemos estado viviendo en nuestra casa, la Base Rusa Bellingshausen. No hemos sido unos extranjeros, hemos formado parte de una gran familia integrada por una veintena de personas. ¡Cómo no va ser triste la despedida!

    Siempre que está Oleg como jefe, consigue un equipo muy unido. Tiene esa habilidad para crear un grupo que se mueve en una verdadera atmósfera de familia. A algunos conocíamos de otras campañas, pero muchos fueron en esta ocasión la primera en la que nos encontramos y ¿sabéis la magia del entorno? A los pocos días, éramos ya todos como amigos de siempre.

    Una inolvidable fiesta con barbacoa incluida preparan en nuestro honor para la despedida. Cada uno te entrega un pequeño obsequio, muchos hechos por ellos mismos empleando sus habilidades. ¡Qué detalle tan agradable!

    El día de nuestro vuelo, todos estábamos tristes. Nosotros porque nos íbamos y ellos por nuestra partida. Eran conscientes además de que su estancia en el Continente Blanco también se acercaba a su fin. Está próximo a llegar el barco que lleva a la nueva dotación con todos los víveres y materiales que necesitan para un año más. La dotación de Oleg está cerrando su estancia de un año en la Base.

    Llega el día… el avión aterriza y todo se precipita. El final ha llegado de verdad. De nuevo esa sensación extraña del tiempo: parece haber sido un año entero en la Antártida, gracias a la cantidad de vivencias de estas semanas.

    No podemos detener más el tiempo, hay que subirse al avión ya. Abrazo tras abrazo, nos vamos despidiendo de cada uno. Un nudo se me instala en la garganta, no soy capaz de articular palabra… y mucho menos de detener las lágrimas. Quedan libres, resbalando por las mejillas… hasta que manos amigas las retiran.

    El avión con un viaje que parece un túnel en el tiempo, una aproximación al “mundo civilizado”. Llegada a Punta Arenas, atontada, desubicada, viajó mi cuerpo pero mi mente parece haberse quedado todavía deambulando por la Antártida… Le costará unos días alcanzar a mi cuerpo.

    Tengo que haceros un balance de lo que fue nuestra expedición antártica, lo que logramos hacer y lo que fue imposible, los planes de futuro… pero será en otro artículo. Ahora tenemos una etapa intermedia entre la “tranquilidad antártica” y el “alocado mundo civilizado” que es en el Campo de Hielo Norte chileno… y gracias a ella ese “salto” no será tan duro.

    • Preparando para la barbacoa

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  • ¿Queréis entrevistarnos por el teléfono satelital?

    Para la próxima semana vais a ser vosotros, los jóvenes expedicionarios, los encargados de escribir a todos los demás en el Blog. ¿Queréis saber cómo?

    Vais a hacernos una entrevista en directo. Os contactaremos por medio del teléfono satelital. Vosotros tendréis las preguntas preparadas y debéis de tomar buena nota de las respuestas que os demos, pues después escribiréis la entrevista completa a todos los demás seguidores del Blog. Además de la entrevista (preguntas y respuestas), debéis de contarnos vuestras sensaciones con la experiencia.

    Las entrevistas se realizarán entre el martes y el jueves de la próxima semana (5, 6 y 7) a partir de las 13:00 hora de la Península. La entrevista será de unos 5 minutos por grupo, así que pensaros muy bien las preguntas.

    Debéis de tener en cuenta que la conexión por el teléfono satelital va con un poco de retardo. Eso debemos de tenerlo bien presente para no solaparnos las voces. Tened en cuenta también que se nos puede cortar la comunicación por la pérdida momentánea de satélites. Si eso ocurre, os volvemos a llamar a continuación en cuanto recuperemos la señal, para terminar la entrevista.

    ¿Y sobre qué nos vais a entrevistar? Aquí os lo dejamos libre, para que vosotros elijáis o propongáis algún tema. Algunas posibilidades son: dudas que os hayan quedado de nuestro trabajo, o de lo que hacemos en GLACKMA, curiosidades que tengáis, o si queréis saber sobre nuestros inicios en esta investigación o sobre dificultades o problemas… Es a vuestra elección.

    Alejandro se pondrá en contacto con vosotros para coordinarnos a todos, que os podamos llamar y que no se repitan los temas. Y después ya sabéis, una buena redacción para escribirlo en el Blog y contárselo a todos los demás.  

    • Conducto endoglaciar

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