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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Un diminuto personajillo emprende una nueva aventura

    Karmenka y Adolfo en el puerto de Punta Arenas

    Un par de días en Punta Arenas bastan para organizar una nueva exploración. Será breve, pero no por ello dejará de ser una nueva andanza gracias a la cual, un diminuto personajillo que anda perdido por estas tierras del sur, consiga esa aclimatación que dentro de poco le hará falta para meterse de lleno en el mundo civilizado, en ese mundo alocado y que a toda velocidad avanza continuamente estresado.

    Nuestro viaje de regreso a España empieza el 24 de enero en la madrugada chilena y hasta entonces, con este adelanto de la salida de la Antártida, nos queda una semana que hay que aprovechar. ¿Sabéis? Nuestro inicial regreso a España estaba fijado para mitad de febrero, pero durante estos meses se han sucedido una serie de acontecimientos en cuanto a logística antártica y cambios de vuelos de las líneas regulares se refieren, que terminaron fijando nuestra llegada a España para el 25 de enero.

    Si ya ese adelanto de medio mes me parecía precipitado, os podéis imaginar los cambios de esta última semana lo que han supuesto para este personajillo. Pero bueno, otra cosa no, pero adaptados a los cambios y a los imprevistos estamos, pues trabajando en zonas polares es una de las cosas que están más a la orden del día.

    En cuanto tuvimos que dejar el Continente Blanco, lo primero que se nos vino a la mente fue tratar de resolver algo que tenemos pendiente desde hace prácticamente un año, cuando en febrero del año pasado salíamos de la Antártida en el barco chileno Lautaro. En ese viaje, al pasar entre los canales vimos un glaciar, el Contramaestre, que es firme candidato para que GLACKMA llegue a instalar una nueva estación de medida de descarga glaciar.

    Nos hace falta realizar en primer lugar una expedición exploratoria, para reconocer el glaciar y ver si de verdad es posible que trabajemos en él. Pensamos que ahora en esta semana podríamos intentarlo, pero no ha sido así. Falta hacer la batimetría del entorno para estudiar las posibilidades del desembarco en el lugar y falta conseguir la logística para ello. Con más tiempo a lo mejor hubiéramos logrado algo, pero así de la noche a la mañana, totalmente imposible.

    Pero como experimentados exploradores polares nunca establecemos un único plan. Simultáneamente y ya por costumbre, tenemos siempre el plan A, el B, el C… y así una larga fila. De manera que si falla uno se activa el siguiente y si este también lo hace, automáticamente entra otro y así sucesivamente.

    Restructuramos los planes comiendo en el restaurante Asturias. Este lugar nos gusta, es muy acogedor, tiene una preciosa arquitectura cuidando cada detalle. El dueño es amigo nuestro ya de hace años y de hecho siguiendo el Blog sabe en qué parte del mundo andamos y cuándo nos va a ver por su restaurante comiendo. Encontrarse con sangre asturiana aquí a estas latitudes es para esta asturiana que escribe una gran alegría.

    Bueno, que me he despistado con mi tierrina, ¿cuál es nuestro plan para esta semana de espera hasta viajar a España? Esta madrugada volaremos rumbo al norte de Chile a la Región de Arica y Parinacota. Haremos un recorrido en un todoterreno por el altiplano chileno, donde estudiaremos el permafrost y las nieves perpetuas, moviéndonos entre altitudes de 5000 y 6000 metros.

    Os llevaremos de nuevo virtualmente con nosotros en esta nueva aventura, os mantendremos informados con ayuda del teléfono satelital, que será el único medio de comunicación del que dispongamos por allí. ¿Queréis acompañar a este diminuto personajillo en esta nueva aventura? ¡Estáis todos invitados!  

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  • Me siento como un personajillo al que han desgajado de su historia

    A la madrugada ya del viernes os escribo este artículo. Sólo para deciros que acabamos de pisar tierra en Punta Arenas. Todo se precipitó como nunca nos había ocurrido. Apenas cinco horas antes nos informan que podremos salir de la Antártida en un Hércules C-130 chileno que llega al Continente Blanco lleno de periodistas para la visita de los presidentes.

    Todavía no he asimilado que la Antártida quedó allá, lejos… hasta otra campaña. No, todavía no lo he asimilado. Llegamos a la madrugada a Punta Arenas y lo primero que me sorprende es la noche, la oscuridad. Por la latitud a la que nos encontrábamos y la época de verano, no teníamos oscuridad, tan sólo un breve crepúsculo.

    Durante todo el trayecto del aeropuerto al pequeño hostal donde nos alojamos, he tenido una sensación extraña. Todo lo que veía no lo asimilaba. Las imágenes de la ciudad, los coches, las casas no han entrado en mí todavía. No sé cómo, pero percibo que mi mente se ha quedado remolona allá en el Continente Blanco, como si se hubiera separado de mi cuerpo.

    Ya os contaré cómo nos vamos a organizar estos días que nos quedan hasta nuestro regreso a España, todavía no lo sé, pero está claro que no nos vamos a quedar quietos en la ciudad. Tengo muchísimas cosas todavía por contaros de la Antártida, tengo muchos vídeos todavía por editar y mostraros… Se vive con tanta intensidad en aquella tierra helada, que necesito al menos el doble de tiempo para contaros un mínimo de lo acontecido.

    Así que no sé cómo ni en qué orden… pero seguiré tras el Blog narrándoos las aventuras vividas. De momento sólo os puedo decir que me siento como un personajillo al que han desgajado de su historia, sin haberle consultado. 

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  • O se precipita nuestra salida de la Antártida… o perdemos el regreso a España

    Tras varias gestiones en medio de este caos protocolario que envuelve a las bases de la zona, debido a la inmediata visita de los presidentes de Chile y Uruguay, parece que hemos logrado algo.

    Esta tarde teníamos una nueva posibilidad de regreso a Punta Arenas sin perder nuestros billetes a España, lo único es que se nos precipitaba bastante la salida. Como si fuera de la noche a la mañana todo se acababa ya. La opción se planteaba para el día 16 de enero… es decir, ¡ya!

    Y, ¿por qué hablo en pasado si era esta misma tarde? Recién información recibida hace tan sólo unos minutos se contradice con esa anterior. No sé si es el caos de la visita presidencial que hace que todos anden nerviosos o realmente se ha producido tal desbarajuste en el calendario logístico que no tienen forma de organizarlo de nuevo.

    Seguimos con la incertidumbre… o se nos retrasa perdiendo nuestro vuelo a España o se precipita de forma inesperada. Realmente esto es la Antártida, no me cabe la menor duda. 

    • O se precipita nuestra salida de la Antártida… o perdemos el regreso a España

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  • Complicaciones logísticas

    Desde la Base Argentina Jubany, hemos regresado ya a  nuestra zona inicial de trabajo. El viaje en zodiac estuvo muy bien, el mar estaba bastante tranquilo, tuvimos sólo una pequeña complicación pero terminó bien. Encontramos en una zona en el mar frente a la Caleta Marian -donde se encuentra ubicada la Base Coreana King Sejong- un montón de hielos flotando. Salían desde el frente del glaciar al fondo de la Caleta y debido al viento se extendían en una amplia franja en el mar. En esa parte la navegación tuvo que ser tremendamente cuidadosa y con una baja velocidad para evitar que hielos picasen la zodiac.

    Ahora estamos inmersos en un verdadero caos logístico. Nuestra salida de la Antártida a Punta Arenas estaba coordinada con un Hércules C-130 de las Fuerzas Aéreas Chilenas (FACH), quienes levantaron ya la restricción para llevar a civiles tras los problemas que os comentaba a nuestra venida al Continente Blanco.

    Pero ahora ese vuelo ha sido cancelado, se ha modificado completamente todo el calendario de cruces del verano. ¿Sabéis por qué? Se espera que el viernes 13 vengan de visita los presidentes de Chile y de Uruguay. Entrarán en un Hércules de las FACH y ello ha modificado todos los vuelos previstos posteriormente. 

    Estamos tratando de buscar nuevas opciones y coordinar nuestra salida de la isla Rey Jorge, sin perder las opciones del vuelo de regreso de Punta Arenas a España. No sé qué pasará… pero esto es un verdadero ajetreo con la preparación de estas visitas. Os mantengo al corriente de lo que podamos o no podamos solucionar. 

    • Hercules C-130 recién aterrizado en la Isla Rey Jorge

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  • XVII Aniversario de la BCAA (Base Científica Antártica Artigas)

    ANTARKOS XVIII, nueva dotación de Base Artigas

    Haciendo ese salto en el tiempo que nos permite la libertad que aquí lleva arraigada, regreso a la Base Artigas en el vídeo que os quiero mostrar. Se trata de un evento que tuvo lugar el 22 de diciembre…

    ¡Ya el 22 de diciembre! Parece que ha pasado un año entero desde entonces, debido a la cantidad de vivencias que se suceden una tras otra y prácticamente cada una, nueva y diferente de las anteriores. Todo ello hace que uno se sienta vivo, lleno de energía. Cada día que amanece me pregunto: “¿qué pasará hoy?, ¿qué viviré hoy?”. Y por más que intente adivinar, al finalizar la jornada en mi reflexión diaria, me percato que no lo había adivinado cuando trataba de imaginarme el día al levantarme.   

    Lo que os quiero mostrar hoy es la celebración del XXVII Aniversario de la Base Artigas. Fue el 22 de diciembre, al día siguiente de haberse ido la dotación anterior de la Base Uruguaya (ANTARKOS XXVII) y la primera celebración que le correspondía ya organizar a la nueva (ANTARKOS XXVIII).

    Llevan ya 27 años aquí en la Antártida con una Base abierta durante todo el año. Como curiosidad os contaré un recuerdo que, con mucho cariño, guarda Adolfo. Su primera vez en la Antártida fue en el verano de 1987/88, participando en el montaje de la Base Española en la isla Livingston, base que como sabéis se llama Juan Carlos I y sólo se mantiene abierta durante los veranos.

    ¿Y sabéis cómo llegó Adolfo en esa, su primera vez, al Continente Blanco? De pie y por el aire. Sí, volando en un pequeño bimotor Fairchild 572 de Uruguay… y de pie porque no había asientos en el interior. Estaba rodeado de depósitos de combustible suplementarios para poder hacer el cruce. No está mal, ¿verdad?   

    En el vídeo vais a disfrutar con los diferentes medios de transporte que utilizaron los vecinos de las bases próximas para poder asistir a dicha ceremonia. Con vuestros propios ojos vais a poder ver que… ¡esto es otra historia!

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  • Entrevista a Arturo Bethencourt, Radio-operador de la Base Artigas

    Mientras continuamos con el trabajo en la Base Argentina Jubany, hacemos un alto en el tiempo para seguir con las entrevistas semanales del personal de la Base Uruguaya Artigas.

    En esta ocasión vais a conocer la misión del radio-operador. Recordad que se trata de un integrante de la dotación anterior ANTARKOS XVII, que ya hace algunos días regresaron a sus hogares tras un año antártico. Los imagino ahora a todos en plenas vacaciones en el verano del Hemisferio Sur. Un beso muy grande para todos los componentes de ANTARKOS XVII, si os acordáis del Blog y lo seguís consultando. 

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  • ¿Sabéis dónde estamos ahora?... En la Base Argentina Jubany

    Vista panoramica de la Base Argentina Jubany

    Os he hablado ya de la noción del tiempo tan natural y fantástica que nos envuelve en estos lugares, así que espero que me entendáis y sepáis disculpar lo que a simple vista puede parecer un desorden. “¿Qué querrá decirnos Karmenka ahora?” os estaréis preguntando. Al terminar de leer este artículo me entenderéis… eso espero.

    Durante los últimos días hemos estado recogiendo el campamento y el material que en él teníamos. Recogerlo significa en primer lugar secarlo, cosa que hemos podido hacer gracias al apoyo de la Base Artigas. Después clasificarlo, listarlo y seleccionar qué parte dejamos almacenada en esta zona de la isla hasta nuestro retorno y qué parte nos llevamos con nosotros.

    “¿A dónde?”, querréis saber. Os estoy escribiendo ahora desde la Base Argentina Jubany, donde llegamos ayer. Volver a buscar el mapa que os había adjuntado en el artículo Compartiendo un asado uruguayo con la dotación chilena de Fildes y localizar dónde estamos ahora. Jubany es una Base Argentina que está en Caleta Potter, una preciosa caleta y muy protegida. En esta Base se encuentra también el laboratorio alemán Dallmann. Tienen un acuerdo de colaboración ambos países para trabajar juntos en este lugar. Nuestro trabajo aquí es complementario del que realizamos en la otra parte del glaciar Collins y tiene que ver con el proyecto europeo IMCOAST en el que participamos.

    Para detallaros nuestro trabajo de investigación en esta zona, vais a tener que esperar un poco. No es que os quiera mantener en vilo con lo que hacemos sino que daremos tiempo a que los más jóvenes regresen a sus clases de las vacaciones y se puedan poner al día otra vez con el Blog. Además antes de explicaros el trabajo que desarrollamos aquí, para que lo entendáis perfectamente, tengo pendiente resolveros la cuestión que quedó abierta antes de iros de vacaciones, de “cómo medimos la descarga glaciar en este casquete que ocupa la isla completa”. No, no se me ha olvidado que está esta cuestión abierta, estoy esperando el regreso de los más jóvenes.

    ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, hasta Jubany? Os cuento. Anteayer, día 1 de Enero, dejamos todo recogido, con lo que os expliqué que significaba “recogido” y coordinamos con Capitanía de Puerto Bahía Fildes para el viaje… ¿Os acordáis dónde estaba esta Base? Es chilena, está junto a la de Frei, también chilena, pero mientras que esta última pertenece a las Fuerzas Aéreas, Capitanía de Puerto Bahía Fildes está organizada por la Armada, es decir la Marina.

    Les pedimos a ellos, a los marinos la posibilidad del transporte en zodiac desde Bahía Fildes hasta Caleta Potter, y con esas ganas de ayudar y apoyar a la ciencia que tienen, no dudaron ni un instante en darnos este apoyo logístico. Ellos tienen buenas zodiac y para este trayecto que es de unos 16 kilómetros por mar y con el tiempo tan cambiante en la zona, nos dan una gran seguridad.

    Al realizar con ellos el contacto por radio el 1 por la noche, nos informan que la meteorología para el día siguiente se prevé con niebla y nieve. No es lo mejor para la navegación en zodiac, así que nos proponen ir hasta su base a primera hora de la mañana y esperar allí listos con todo el material hasta que se abra una ventana y podamos realizar la travesía.    

    Así lo hacemos, tras el desayuno nos llevan los uruguayos desde Artigas hasta Fildes en el vehículo oruga. Por el camino ya vamos observando que la niebla existe pero está alta, nieve cae pero no mucha y lo mejor de todo,  apenas hay viento, que para la navegación en zodiac es un gran enemigo. “Parece que vamos a tener suerte” pienso para mis adentros.

    Efectivamente, cuando llegamos a Fildes, ya está la dotación preparando la zodiac. Cargamos el material, nos subimos y rumbo a Jubany. Disfruto como una enana, me encanta la navegación y más en estos lugares. La nieve golpeando la cara, observando los frentes de hielo en toda la costa, pingüinos nadando y buscando su alimento. Se me hace cortísimo el viaje, ¿por qué se me pasa volando el tiempo cuando voy navegando?, ¿por qué siempre me pasa lo mismo?, ¿por qué no está más lejos la Base Jubany? Y para rematar el viaje, a la entrada de Caleta Potter un par de yubartas parece que salen a recibirnos.

    Concluyo el artículo con lo que os quería transmitir al principio, sobre el tiempo y el desorden que quiero sepáis entender. Os escribo ahora que estamos en Jubany para que sepáis por donde andamos y que estéis al corriente, pero como me han quedado tantísimas cosas por contaros de este mes que llevamos en la Antártida, probablemente vaya alternando las historias de donde estamos ahora con las anteriores.

    Pero no os preocupéis, este desorden a primera vista estará siempre ubicado en el tiempo real y os iré describiendo cuándo y dónde ha acontecido cada aventura. ¿Sabéis? Son tantas las vivencias nuevas que se acontecen en cada momento, que para poder llevar el Blog al día necesitaría que fueran de 48 horas o más. La realidad no es esa, todos lo sabemos, así que os pido saber entender el “desorden aparente” temporal de lo que os voy a ir contando. Serán como piezas de un puzle que os voy dando poco a poco, pero tendréis la información suficiente para irlas encajando en el lugar adecuado.

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  • El Blog de Karmenka cumple un año

    Hoy, 1 de enero de 2012, estamos de cumpleaños. ¡Sí!, el Blog de Karmenka cumple un añito de andaduras en este mundo virtual. Hace un año, poco antes de estrenar el que ayer finalizamos, subíamos a un avión rumbo a Chile, comenzando así nuestra expedición a la Antártida. El cambio de año se produjo ya en el aire, volando. Aterrizamos en Santiago de Chile, donde nos tocaba esperar unas horas en el aeropuerto antes de nuestro siguiente vuelo a Punta Arenas.

    Fue un tremendo esfuerzo el de Gildo -nuestro imprescindible socio de GLACKMA que desde Madrid nos tiene todo siempre a punto- para que estuviera listo el Blog en la expedición que comenzaba. Yo tenía una tremenda ilusión y me sentía como un niño con un juguete nuevo… No me aguanté más y ahí, en el aeropuerto de Santiago sin haber concluido todavía el viaje, escribí el primer artículo para este Blog.

    Comenzábamos al mismo tiempo con la primera edición del Concurso “¡Ven a la Antártida!” y os confieso que me atraía mucho la idea que salió de GLACKMA de poner esto en marcha, pero al mismo tiempo me preocupaba. No sabía si sería capaz de mantener un blog, de sacar adelante la divulgación que nos habíamos propuesto realizar. ¿Podría conseguir que la gente en general y los más jóvenes en particular, disfrutaran con lo que hacemos? Se me planteaba un difícil reto, escribir sobre algo que es ciencia, naturaleza, respeto y sensibilización por el medio ambiente… tratar de llegar a los lectores en un mundo virtual, frío, lejano, como artificial… no íbamos a tocar los temas que tanto atraen a la población en general: el fútbol, los famosos… Todo en mi cabeza eran dudas de si saldría bien, de si sería capaz, pero una cosa tenía claro, desbordaba ilusión por, al menos, intentarlo.

    A lo largo del año se han ido sucediendo las expediciones, comenzamos con la de la Antártida en enero y febrero. Ese era nuestro objetivo para la primera edición del Concurso “¡Ven a la Antártida!”. Después el Blog seguiría su curso, pero el concurso ahí finalizaba.

    Entonces ocurrió algo hermoso, los colegios participantes nos seguían, así que decidí llevarlos virtualmente a la expedición de la Patagonia Chilena que hicimos a continuación. Regresamos a España y en Semana Santa tuvimos que acudir a Islandia para hacer una reinstalación de la estación que allí tenemos. Los jóvenes expedicionarios seguían con nosotros. Posteriormente bajamos de nuevo al Sur, a la Patagonia Chilena. Comenzando el invierno austral surge la oportunidad de cruzar de nuevo a la Antártida. Nuestros incondicionales expedicionarios seguían con nosotros. ¡Era buena señal!

    Hace ya casi dos meses comenzamos con nuestra expedición por la Patagonia Argentina y la exploratoria del Campo de Hielo Norte en Chile, todo ello antes de cruzar de nuevo acá a la Antártida. ¡Vamos!, que en un año de vida, esta es la octava expedición narrada en el Blog… no está mal, ¿verdad?

    En el Blog es todo sinceridad, lo que está ocurriendo es lo que os narro, no lo sé hacer de otra manera. Cuando todo va bien así os lo hago saber y me encanta veros disfrutar y alegraros con nuestros triunfos. Cuando las cosas salen mal así os lo transmito y nos llegan vuestros ánimos… Recuerdo ahora al escribiros esto, dos de los artículos que os mandé durante la pasada campaña invernal antártica, fue un tremendo contraste el sentimiento en ambos escritos que se acontecieron muy próximos el uno al otro, y tal cual fueron y tal cual me sentía os lo narré. En “Una profunda tristeza, tan oscura y fría como la larga noche invernal antártica” me sentía así, pero como todos sabemos una tormenta -por dura y complicada que sea- no dura siempre y a los pocos días os pude transmitir mi alegría en El éxito es el fracaso superado por la perseverancia.

    En esta última etapa del blog habéis visto que he comenzado también a trabajar con vídeo, para tratar de mostraros más y mejor lo que hay por estos lugares, y poco a poco voy mejorando la técnica y aprendiendo. Empeño pongo todo el que tengo y tiempo le dedico lo que puedo… y un poco más. 

    Como veis el Blog va evolucionando, pero hay mucho trabajo detrás. Sin embargo os digo también que es una tremenda satisfacción saber que os llega lo escribo, que os gusta, que logro virtualmente que viváis con nosotros estas experiencias. Los colegios estáis ya encaminados con las actividades y  domináis bien la dinámica del concurso. Cada mensaje, cada comentario, cada respuesta que nos dais a las preguntas planteadas, nos llega de alegría. Ver como los más jóvenes os vais implicando con los “trabajitos” que os voy proponiendo, me llena de una enorme satisfacción.

    Y vosotros, todos los demás que seguís el Blog, cuando perdéis el miedo y os atrevéis a escribirnos, a darnos mensajes de ánimo, a expresar lo que disfrutáis con estas lecturas… no os podéis ni imaginar la inyección de energía que me transmitís. A pesar del esfuerzo y trabajo que me supone, algo dentro de mí me grita a voces, que merece la pena seguir con el Blog adelante.

    Quiero desde aquí y en este primer cumpleaños de “Karmenka desde los Polos”, daros las gracias a todos los lectores. Si no fuera por vosotros, el Blog no existiría, tenedlo por seguro. Gracias por estar del otro lado de la red, gracias por existir en este mundo virtual que ha mantenido con vida -durante al menos un año- a este Blog.         

    Aprovecho para desearos a todos vosotros -seguidores incondicionales- un FELIZ 2012. Ojalá todos juntos y un montón de seguidores más que se unan a nosotros, podamos celebrar el próximo año, el segundo añito del Blog. 

    • Karmenka y al fondo el glaciar Nelson en la Antártida
    • Indicador frente a la Base Artigas

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  • Entrevista a Denis Ferreira, Cocinero de la Base Artigas

    Denis en la Base Artigas

    Continúo con las entrevistas a los miembros de la dotación ANTARKOS XXVII, que ya hace una semana dejaron la Base Artigas. ¡Qué sensación tan extraña al ser consciente de que ya fue hace una semana! Voy a tratar de explicárosla, a ver si soy capaz. Está relacionada con lo que os comentaba en el último artículo sobre la noción de tiempo que tenemos aquí, con esa libertad del tiempo que todo lo impregna.

    Al ser consciente de que hace una semana salieron de la Antártida los componentes de la anterior dotación de la Base Uruguaya, surgen dentro de mí dos sensaciones, que en un principio parecen contradictorias, pero no lo son.

    Por un lado, percibo que dejaron el Continente Blanco hace muchísimo tiempo, en la escala del mundo civilizado podría decirse que equivalente a un año. Por otro lado, la sensación es cómo si tan sólo hace unas horas hubieran dejado estas tierras. Parece contradictorio, pero no lo es. Son tantas las vivencias que se suceden aquí, todas ellas nuevas, profundas, llenas de sensaciones, que parece que tenga que haber pasado un año entero de los de la civilización para que todas tengan cabida. Y por otro lado, los momentos compartidos con los verdaderos amigos antárticos son tan intensos, tan verdaderos, tan inolvidables, que siguen todavía presentes en nuestro interior, lo cual da ese matiz en la escala de tiempo, que parece acabasen de salir hace tan sólo unas horas.

    Con estas reflexiones que se han agolpado en mi mente según comenzaba a haceros la presentación de este vídeo os dejo con la entrevista. En este caso se trata de Denis Ferreira, el que ha sido el Cocinero de la Base durante todo este año. Cuando veáis el vídeo, fijaros en un detalle. El tener presentes a los demás, a los que rodean a uno, hasta en el hecho de tratar de preparar comidas que gusten a todos, en tratar de buscar que cada uno se encuentre como en su casa. Esto hace que el espíritu antártico envuelva estos lugares. Ojalá el mundo civilizado se contagiara un poco de estos pequeños detalles, olvidando la competitividad que cada vez está más a la orden del día.

    Denis, estarás disfrutando ya con los tuyos, tras un año de lejanía de tu hogar. Estarás saboreando unas merecidas vacaciones. Desde aquí te deseo lo mejor. ¡¡Muchas gracias por la entrevista!!

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  • Nochebuena en la Base Artigas y Navidad en la pingüinera de Ardley

    Nidos de pinguinos en Ardley

    Casi sin darnos cuenta llegaron las fiestas navideñas. En estos lugares se pierde por completo la noción de tiempo, ni se sabe el día del mes en el que se está y mucho menos si es lunes, martes, miércoles… o qué otro día de la semana. Se llega a olvidar uno hasta del mes en el que se está, así que imaginaros. Da igual. Es otra noción diferente.

    Ahora que escribo esta realidad soy consciente de que ese es seguramente el secreto por el que el tiempo parece pararse en estos lugares. No lo contamos, no lo encasillamos, apenas miramos el reloj… de alguna manera el tiempo es libre, no ha conseguido el hombre etiquetarlo, catalogarlo, y por eso la libertad que el tiempo lleva de forma natural, te envuelve y te sientes libre. No te sientes estresado y sin embargo no paras de hacer cosas. ¡Ojalá en el mundo civilizado se pudiera volver a esto!

    Con esta noción tan especial del tiempo, llegó la Navidad y la nueva dotación de la Base Artigas, nos invita a pasarla con ellos. Fue una blanca navidad como en el invierno del hemisferio norte, pues se pasó todo el 24 nevando hasta la mañana del 25. Tas hacer un muñeco de nieve, llega Papa Noel con regalos para todos. Como en familia pasamos la tarde juntos, se termina de preparar la cena, se hace un picoteo para aguantar hasta la hora de la cena que es más tarde de lo habitual. Cenamos todos juntos, brindamos… Es una nueva dotación entre la que se empiezan a establecer los lazos de una verdadera familia para pasar todo el año juntos y no han dudado por un instante en acogernos entre ellos en estos días tan especiales.  

    Para el día de Navidad, el 25, quería algo especial. Llevaba tiempo con una idea en la mente, que por cuestiones del trabajo y la meteorología todavía no había podido llegar a realizarlo. Tenía el deseo de ir hasta la pingüinera de Ardley. Es un verdadero paraíso. Se trata de una isla que está unida a la de King George -en la que estamos- por un istmo. De manera que conociendo las tablas de mareas, en bajamar se puede cruzar sin necesidad de zodiac. Desde Capitanía de Puerto Bahía Fildes, el segundo -Felipe-, me pasa esta información. Tengo 4 horas a mediodía del 25 para poder cruzar por el istmo y regresar a pie antes de que la marea suba y cubra esta unión entre las dos islas.

    Al levantarme el 25 por la mañana, lo primero que hago es observar el cielo, fijarme en el viento… Está nublado y parece que va a caer algo de nieve, pero tengo que intentarlo. Preparo mi mochila con el equipo fotográfico, las bolsas estancas para protección en caso de que nieve, mi ropa de abrigo y me pongo en marcha. Tengo un largo camino por recorrer hasta llegar al istmo.

    Aunque no hace mucho frío, la sensación térmica baja por causa del viento, que es bastante fuerte. Sin embargo no soy consciente de ello, mi mente durante todo el camino va ya flotando en otro mundo, pensando sólo en el paraíso natural en el que me voy a inmiscuir en breve.

    Y así es. Llego a Ardley, cruzo por el istmo. ¡Qué buena y certera información me pasó Felipe con los datos de la bajamar y la franja horaria en la que podría atravesar a pie!

    Es un verdadero santuario de pingüinos. Miles de estas simpáticas aves habitan la isla. Habitualmente se pasan la mayor parte del tiempo en el mar, donde muestran sus fantásticas habilidades, sin embargo ahora están prácticamente todas en sus nidos, cuidando y dando calor a sus crías. ¿Sabéis? Se han adelantado con las crías… otro signo de que el calentamiento global está haciendo mella. En esta época esperaba encontrarlos incubando y si acaso alguno un poco más adelantado con las crías recién nacidas. Y sin embargo me encuentro con los polluelos en todos los nidos y ya algo grandecitos.

    ¿Sabéis que los pingüinos son gregarios y muy sociables? La especie que abunda en esta isla es el papúa, hay algunos riscos con el adelia y de vez en cuando aparece algún barbijo. Todas ellas alcanzan un tamaño aproximado de 70 cm., y durante el invierno emigran a regiones donde el mar está descongelado ya que se alimentan de peces, pequeños crustáceos y cefalópodos. Regresan a las pingüineras a mediados de octubre. Ponen dos huevos y la incubación se realiza por los dos integrantes de la pareja, alternándose. Las crías de los adelia siempre van algo más adelantadas y son algo más grandes.

    Es todo un privilegio avanzar entre los nidos, por las zonas más despejadas para no molestarlos, siempre muy despacio, en medio de riscos próximos al mar y con el casquete glaciar de la isla Nelson como telón de fondo por un lado y nuestro glaciar Collins por el otro.

    Adentrarte en este paraje tan espectacular, rodeado de ellos, viendo que no los perturbas, escuchando sus cánticos,… hace que te sientas como en otro pequeño paraíso. Observándolos y observándolos me quedo ensimismada, el tiempo se pasa volando y cuando me quiero dar cuenta, queda el tiempo justo para regresar cruzando el istmo antes de la subida de marea.

    Hago un montón de fotografías y grabaciones. No me ha dado tiempo ahora a editaros un video con las tomas que realicé, pero lo tendréis… Probablemente regresaremos a España y continúe preparados vídeos y subiéndoos al blog una gran cantidad de cosas que no me da tiempo ahora a mostraros. De momento os dejo unas fotos para que disfrutéis de este entorno.

    Al dejar Ardley, tomo un atajo en el camino, por una trepada en una zona de acantilados en la costa. Con la marea baja es posible seguir este camino, que además me conduce directa a Capitanía de Puerto Bahía Fildes. Quería pasar a saludar a la gente de la Armada, a decirles un “Feliz Navidad” y agradecerles la información tan certera con la bajamar, que hizo posible este cruce a la pingüinera.

    Me ven helada y me sacan algo caliente… que terminó siendo una completa comida. Era ya media tarde y comí con ganas. Entonces me di cuenta que llevaba todo el día fuera, a la intemperie, que el recorrido total a pie supone unos 25 kilómetros, que no había desayunado, ni me había llevado nada de comer conmigo -de la ilusión que tenía por pasar el día de Navidad en el paraíso de la pingüinera-.

    Me sentía muy reconfortada, me iba llenando de energía y percibía el aprecio de la nueva dotación de Fildes. Una dotación se va, otra nueva llega y qué hermoso es ese cambio en el que no se pierde el espíritu antártico y mantiene su continuidad. Ese sentir y percibir que te encuentras en casa de nuevo. No eres un extraño. No estás sin hogar por estos lugares.

    Recuperada por completo retomo de nuevo el camino, me quedan todavía 6 kilómetros por recorrer para llegar al campamento. “¡Qué día más bonito de Navidad!”, voy pensando para mis adentros. Lejos del mundanal ruido del mundo civilizado, alejada por completo de ese mundo consumista que lo es más todavía en estas épocas navideñas.        

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