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Blog: Karmenka desde los Polos

  • En España, tremendo contraste…

    Os escribo ya desde Salamanca. Un paso rápido por Punta Arenas, a la salida de la Antártida, para despedimos de los amigos que allí tenemos. Seguimos coordinando el posible trabajo para el futuro en el glaciar Contramaestre de Tierra del Fuego. En este sentido avanzamos algo tras nuestras conversaciones con el departamento de glaciología del INACH (Instituto Antártico Chileno), con la sección de Meteorología de la Armada y con la Dirección de Aguas. Parece que hay intereses comunes en el estudio de ese glaciar y posiblemente podamos llegar a trabajar en él.



    Después, como en un abrir y cerrar de ojos, todo se acaba. Cinco horas de avión de Punta Arenas a Santiago. Una espera de casi 9 horas en el aeropuerto de la capital chilena. Estiramos las piernas, paseando un poco por el entorno del aeropuerto. Al salir  nos sorprende una tremenda bocanada de contaminación. Se veía desde el aire antes de aterrizar, la ciudad de Santiago se encontraba cubierta por una bóveda de polución. Al parecer llevan mucho tiempo sin lluvias y ahora en el invierno hay menos viento que en época estival, lo que favorece que la contaminación se vaya quedando acumulada en la ciudad, ya que la cercana cordillera actúa de enorme barrera. Acostumbrados a respirar el aire puro de Patagonia y la Antártida, nos da la impresión de estar sumergidos en una piscina de polución.



    Inmediata ya la hora de salida de nuestro próximo avión, entramos en el aeropuerto y nos dirigimos a la zona de embarques. ¡Vaya, un verdadero caos! Está todo abarrotado de gente, sentada, echada y paseando por todos los rincones. ¿Qué ocurre? ¡Anda, es debido a la ceniza del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle! Con los vientos predominantes de Oeste a Este, llevan ya varios días con cierre del espacio aéreo en Argentina y Uruguay. Todos los vuelos que salen de Santiago rumbo a Buenos Aires y Montevideo están siendo cancelados.



    Con el nuestro no hay problema, ya que dejará las cenizas al Este y podremos continuar la ruta al Norte. Sólo nos tocan varios cambios de puerta de embarque, pero salimos bastante puntuales. Un largo recorrido de casi 14 horas hasta Madrid en el que mi mente revive una y otra vez las situaciones tan intensas vividas en estas últimas semanas. ¡Ha sido todo un verdadero éxito! ¡Qué afortunada me siento!



    España… ¡qué tremendo contraste ahora! De repente la temperatura la tenemos 40ºC más alta que de dónde venimos allá en la Antártida. Y la luz… los días son ahora interminables, no se acaban nunca. Pasamos de tener apenas 5 horas de luz con una continua ventisca a algo más de 15 horas de luz y sol brillando con intensidad en el cielo. Al cuerpo le cuesta asimilar un cambio tan grande en tan sólo unas horas…   



    A parte de ese enorme contraste natural, me meto de bruces en el mundo…, en el mundo, ¿cómo llamarlo? “civilizado” suelen decir. Pero sinceramente, no me gusta nada esa palabra porque no refleja la realidad. Prefiero denominarlo Vorágine y Torbellino, ambas con mayúscula, para darles más fuerza. Todo son prisas, premuras, urgencias. Cantidad de papeleos y formalismos que consumen el tiempo y no valen para nada o para muy poco… Tremendo contraste.



    No puedo dejarme impregnar por esta locura, tengo que escaparme antes de que inconscientemente quede atrapada y prisionera en sus redes. Un fin de semana en el campo, en la montaña, en la hermosa sierra -que por suerte, tan ceca tenemos en Salamanca-. Disfrutar con la familia, impregnarse de la naturaleza que está ahora tan preciosa y llena de vida. Todo verde, frondoso, los cerezos con sus frutas madurando, los castaños en flor, los pájaros trinando en continuo. Una mezcla de aromas que te impulsan a respirar profundamente y purgar el aire del interior.



    Y cómo no, en medio de esta naturaleza llena de vida, no podía faltar el deporte. Paseos por los robledales, caminatas, baños en las aguas frescas de los ríos de montaña y la bici… Me encanta este deporte sobre todo cuando puedo hacerlo en la montaña. Son horas en las que la mente queda libre para evadirse por donde lo desee. Esta vez, ha sido inevitablemente por la reciente expedición. Subir puertos con tu única energía y… la bici, ¡claro!, percibir el cansancio, el creer que uno ya no puede más… y entonces la mente actúa, toma el mando y consigue que el cuerpo siga pedaleando y llegue a la cumbre. ¡Es genial!    



    Una maravillosa naturaleza que ha sido capaz de llenarme de nuevo de vida. Ahora, la semana en la selva del cemento, será mucho más llevadera.

    • En España, tremendo contraste…
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  • Otro vuelo cancelado

    Ayer os estaba escribiendo justo en el momento en el que llegaron Gaby y Pepe. Como se reflejaba en sus caras y ya os anuncié, les ha ido muy bien. Durante los días que estuvieron en el Parque de Torres del Paine, aprovecharon estupendamente el tiempo. Tuvieron uno completamente cerrado y lluvioso, pero el segundo les cundió y Gaby pudo conseguir bastante buen material para su trabajo.

    Después cruzaron a la Patagonia Argentina, con base en Calafate, donde tuvieron mucha suerte con el tiempo. Les acompañó el sol en su recorrido por los frentes de los glaciares Perito Moreno, Upsala… Vienen realmente felices de su viaje.

    Os cuento también que Adolfo ya está recuperado totalmente. Ahora sólo le queda coger los kilitos que ha perdido durante estos días.

    Y sobre mi cruce a la Antártida… todavía en espera. Las instrucciones para hoy fueron estar lista desde las 7:00 de la mañana, pero en el hostal. Mejor que estar esperando en el aeropuerto militar. Van pasando las horas y me hago a la idea de no volar, no ya sólo hoy… sino abandonar la idea del cruce ahora a la Antártida.

    A las 10:00 me suena el teléfono. Debo presentarme de inmediato en el aeropuerto militar. “¡Vaya! No me lo puedo creer.” Una sonrisa asoma a mi cara, reflejando la alegría interior que me invade de golpe.

    Una vez en el aeropuerto, observo que completan la carga del Hércules. Pero estamos a la espera, al parecer hoy no es la niebla como ayer, sino los fuertes vientos cruzados que atraviesan allí la pista de aterrizaje. Con todo preparado se espera una oportunidad.

    Observando los movimientos de los militares en torno al avión, deduzco que el cruce de nuevo es cancelado. Así es, efectivamente, al cabo de unos minutos nos informan de ello. Me baja a Punta Arenas el Jefe de la División Antártica de las FACH (Fuerzas Aéreas Chilenas). Durante el recorrido en coche charlamos un buen rato y percibo a una persona vocacional con su trabajo. “Mañana a las 7:00 en el aeropuerto” me recuerda al dejarme frente al hostal. “Un atisbo de nuevo de esperanza” pienso para mis adentros. Veremos…

    La ventaja de esta cancelación es que me he podido unir a la comida de despedida con Adolfo, Gaby y Pepe. Sí, estos dos últimos regresan mañana a España. Tenemos una velada muy agradable y estamos felices por lo exitosa que ha sido la expedición al Tyndall.

    Al regresar al hostal nos enteramos de la reciente entrada en erupción del volcán Puyehue en la Cordillera de Los Andes, en la Provincia de Osorno. Nuestros dos expedicionarios se alertan: “¿Impedirá la nube de cenizas la salida de nuestro primer vuelo hasta Santiago de Chile?” Adolfo los tranquiliza: “En principio no parece, pues en la zona hay vientos predominantes del oeste al este. Argentina será principalmente la que sufra la caída de ceniza”.

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  • Un paisaje lunar. Mi lugar preferido en Islandia

    (crónica recibida por teléfono satelital. Fotos: Archivo Glackma)

    Os comento que empezamos ya con la retirada, hemos pasado de nuevo por la estación para chequear que todo queda funcionando perfectamente. Y, ¿sabéis? Por aquí también ha venido la nieve, de manera que cada vez estamos más contentos por la suerte que hemos tenido del momento en que realizamos la instalación. Lo del viento ha sido lo mejor, visto lo visto.

    De nuevo tomamos la pequeña avioneta, esta vez no ha sido “de papel” y ya estamos en Reykiavik. Nos queda el último paso para alcanzar España con un par de vuelos. Al final ¿sabéis que en nuestra ruta de los últimos días llegamos a rodear toda Islandia? ¡Eso sí!, privándonos ya de más intentos por el interior.

    Uno de los lugares que tenía ilusión de ver ahora -completamente cubierto de nieve- está en el pleno centro de Islandia. La primera vez que lo contemplé quedé maravillada y a partir de entonces siempre que puedo trato de verlo. Se trata de Askja y su entorno, kilómetros y kilómetros cubiertos de pumita. Parece un paisaje lunar. Moverse por ese entorno es como andar por otro planeta. ¡Es increíble! Os dejo algunas fotos que tengo de expediciones anteriores para que lo conozcáis.

    Y, ¿qué es Askja, aparte de uno de mis lugares preferidos? Os hablaba en el artículo anterior del sistema volcánico de Krafla. Pues bien, asociados a este rift y al sur de Krafla se encuentra el estratovolcán Askja, cuyo nombre se refiere a varias calderas anidadas en los alrededores de las montañas Dyngjufjöll, que apenas sobrepasan los 1500 metros. En una de estas calderas está el famoso lago Öskujuvatn que tiene una superficie de casi 12 kilómetros cuadrados y es el lago más profundo de Islandia con 220 metros.

    Kilómetros y kilómetros y kilómetros de este entorno están cubiertos por pumita o piedra pómez. Se trata de una roca volcánica, que es muy porosa y por tanto con una baja densidad, es decir flota en el agua. ¿Sabéis cómo se forma? Cuando la lava es proyectada al aire sufre una gran descompresión y como consecuencia se produce una desgasificación, quedando espacios vacíos separados por delgadas paredes de vidrio volcánico. Aquí hubo verdaderas lluvias de piedra pómez, quedando cubiertas grandes extensiones de terreno.  

    En la costa noreste del lago Öskujuvatn -del que os hablaba más arriba- adosado a Askja se encuentra un cráter de explosión algo más pequeño, con unos 150 metros de diámetro y 80 metros de profundidad, llamado Víti. Tiene un lago geotermal de agua azul-verdosa,  opalina, muy rica en minerales… Es maravilloso un baño aquí, en medio de la naturaleza virgen, sabiendo buscar horas en las que no hay ningún turista. Es de una paz totalmente gratificante. Paradójico con la palabra islandesa “víti”, que significa infierno ya que antiguamente se pensaba que el infierno se encontraba bajo los volcanes.

    Si os parece, cuando regrese a Salamanca os contaré una cosilla más de Islandia. Hemos visto que se combinan el hielo y el fuego, es decir los glaciares con los volcanes. Pero, ¿qué pasa cuando un volcán -ubicado bajo un glaciar- entra en erupción? Ya veréis que espectáculo y qué fuerza la de la naturaleza. Os lo cuento desde España, así como pequeños videos que he ido haciendo durante el viaje, que os los iré preparando y subiendo poco a poco, para que veáis algunas otras cosas de este país.
  • Barro hirviente y solfataras

    (crónica recibida por teléfono satelital. Fotos: Archivo Glackma)

    Tenemos un tiempo de lo más variado: algo de sol, lluvia, nieve, el viento que sigue haciéndonos compañía e incluso abundante nieve helada. Nuestros intentos de entrar hacia el interior por diferentes pistas han sido todos fallidos. Nos convencemos de que eso hay que dejarlo para el verano.

    Una de las veces ascendiendo rápido de cota, el volumen de nieve que había sobre la pista se incrementó casi sin ser conscientes de ello y en un ventisquero se nos quedó el coche. Tuvimos que apartar la nieve de debajo –sin pala-, utilizar las marchas cortas, el bloqueo diferencial, empujar, un poco de paciencia y lo logramos sacar. Otra de las ocasiones nos cayó una tremenda nevada por la noche y al día siguiente fue complicado no sólo encontrar la pista, sino avanzar por ella. De manera que al final nos convencemos que en esta época es mejor hacer un recorrido sin ascender mucho de cota y mantenernos lo más posible en la carretera perimetral.

    En nuestra ruta atravesamos una parte del rift en el norte de Islandia. Pasamos por el sistema volcánico de Krafla que cuenta con una caldera de aproximadamente 10 km de diámetro y una larga zona de fisuras. Se han registrado veintinueve erupciones de este volcán de 2 km de profundidad, teniendo lugar la última de ellas en 1984. Entre los años 1724-29 tuvieron lugar los llamados fuegos de Mývatn, donde numerosas fisuras volcánicas se abrieron y las fuentes de lava ocasionadas se pudieron ver desde el sur de la isla. Asociada a Krafla existe una planta geotérmica que abastece gran parte del consumo energético del país que está funcionando desde 1977. De ella os he dejado un par de fotos en uno de los primeros artículos de Islandia, cuando os hablaba del clima y la población.

    En los alrededores se puede contemplar una fantástica área geotermal plagada de barro hirviente, solfataras y fumarolas. ¿Sabéis que las solfataras se caracterizan por el olor a huevos podridos? Ello es debido a que desprenden ácido sulfhídrico, el cual en contacto con el aire deposita una pátina amarilla de azufre nativo.

    Otra curiosidad, ¿sabéis por qué surge ese barro hirviente en lugar de agua? Es debido a que en esa zona donde se produce, al acuífero subterráneo ya no le queda prácticamente agua, sólo la de la arcilla y por tanto aflora el barro hirviente.

    En el margen del sistema volcánico de Krafla se encuentra el lago Mývatn, que con sus 39 kilómetros cuadrados es el tercero en tamaño de Islandia, mientras que su profundidad sólo llega a los 4 metros. El área de este lago está considerada como El Dorado de los vulcanólogos y los ornitólogos, aunque también fascina a los interesados en la evolución del paisaje, la geología glacial y la geografía de los asentamientos. Podemos decir que es un extraordinario laboratorio al aire libre.  

     
  • Islandia, un verdadero contraste entre el hielo y fuego

    Estamos en el aeropuerto de Ámsterdam en Holanda, a la espera de nuestro siguiente vuelo que nos llevará hasta Reykiavik. Aprovecho estas horas de espera para hablaros un poco de Islandia, este país tan peculiar. Vamos a ver porqué.

    Es una especie de enorme meseta con una altitud media de 500 metros. Una gran cantidad de fiordos recortan su costa, sobre todo al noroeste. Pero, ¿qué es lo que hace que Islandia sea tan especial? Esta isla se encuentra entre la  separación de las placas tectónicas Euroasiática y Norteamericana, en lo que se llama rift. En concreto, forma parte de la llamada Dorsal Mesoatlántica, que es la cordillera a lo largo de la cual la corteza oceánica se forma y se propaga. Además la isla se ubica sobre una gigantesca caldera magmática, donde se va acumulando el magma bajo la corteza terrestre. Es por tanto una isla de origen volcánico y hay una alta actividad geológica. Por otro lado, debido a la latitud elevada, tiene una gran extensión cubierta por glaciares, en concreto el 12% de la totalidad de la isla. ¿Os imagináis los efectos tan brutales que se producen cuando se enfrentan los dos elementos: fuego y hielo? Os hablaré de ello alguno de estos días.



    Este rift o separación de las dos placas continentales cruza a Islandia de suroeste a noreste. ¿Sabéis que se separa 3,5 centímetros al año? Muy significativo y asociado al rift son los volcanes activos que hay. En Islandia tiene lugar una erupción volcánica como media, cada cuatro años. La última, la del Eyjafjalla la primavera del año pasado.

    Los volcanes más importantes son el Hekla con 1477 metros de altitud y Laki. Este último es el volcán de fisura más largo del mundo, tiene 25 kilómetros de longitud y más de cien cráteres.



    En el interior de Islandia hay grandes extensiones desérticas de basalto, de coladas de lavas petrificadas procedentes de diferentes erupciones, de cenizas y en general de todo tipo de rocas volcánicas. Podéis observar todos estos elementos en estas fotos que os dejo: subiendo al Hekla veis la cantidad de cenizas volcánicas que cubren todo, en la panorámica de Laki comprobáis como se pierde la vista con esta extensión kilométrica del volcán de fisura, y en la de detalle observáis cómo son las coladas de lava. Fijaros que aquí todo es… podríamos decir que “a lo grande”. Iros acostumbrando a eso por estas tierras.





    Os hablaba más arriba sobre la latitud elevada de este país. Fijaros que la parte más septentrional de la isla, casi toca el Círculo Polar Ártico que es el paralelo ubicado a latitud 66º 33’ N. En verano, en latitudes superiores a dicho paralelo hay luz durante las 24 horas del día… luego en invierno noche durante las 24 horas. De alguna manera se dice que la duración del día es de 6 meses y la de la noche otros tantos. Aquí, como prácticamente alcanzamos dicho círculo Polar, no son 24 horas con luz, pero casi. Eso es en verano, ahora estamos en la primavera, así que tendremos algunas horas de noche, ya que estamos en el cambio de la noche casi completa al día total.
    • Islandia, un verdadero contraste entre el hielo y fuego
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