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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Un viaje en el tiempo

    Guardar un instante en el tiempo pero una inmensidad en el alma. Una foto es solo una foto, un recuerdo, un instante, una captura… Sin embargo esa imagen puede ser mágica porque te transporta a un mundo de sensaciones experimentadas en el momento de realizarla. 

    La naturaleza me fascina -ya lo sabéis- y dentro de ella, el mundo polar para mí es indescriptible. Buscando fotografías para una próxima conferencia, me detengo ante ésta. ¿Por qué? No lo sé. Solo soy consciente de que mi mente en cuestión de milésimas de segundo, emprendió un viaje en el tiempo y hurgando dentro de mí aparecieron infinitas sensaciones, emociones que habían quedado tatuadas en mi esencia. 

    Es una imagen sacada desde un barco, navegando por la zona de la Península Antártica hace algunos años. No sé si a vosotros os puede evocar algo: paz infinita, majestuosa serenidad, radiante quietud, felicidad profunda… No lo sé. Por si acaso podéis hacer un paréntesis en este estresado mundo y disfrutar de un rato de relax, os la dejo aquí. 

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  • Emprendemos el viaje rumbo al Sur…

    Últimos días que están siendo una verdadera locura. ¡Sí!, siempre pasa igual. Parece que lo llevo todo encaminando, cerrando poco a poco cosas, dejando otras apuntadas y ordenadas para resolver a mi regreso en una lista de espera… casi interminable, y al final, no sé cómo, pero surgen tal cantidad de imprevistos que me obligan a estar ocupada las casi 24 horas que tiene cada día. Este ajetreo no hace sino incrementar mis ganas de “escaparme” de lo que suelo llamar “este mundo civilizado” y desear inmiscuirme pronto en la nueva aventura polar científica. ¿Quién dijo que la ciencia y la aventura están separadas?

    ¿Queréis conocer nuestro plan de viaje? Salimos al inicio del 13, y ¡tan al comienzo del día!, a las 00:35. Volamos a Santiago de Chile, pero no directos, tenemos que pasar por Lima, donde nos tocará esperar algunas horas en el aeropuerto, pero que serán bienvenidas para estirar las piernas después de casi 14 horas en ese primer vuelo. En Santiago de Chile otra espera, hasta embarcar en el último avión que nos llevará a Punta Arenas, donde llegaremos a la madrugada, pero del día siguiente. Por cierto, ¿ubicáis todos estos lugares en Sudamérica, verdad?  

    Con esperas incluidas será un viaje de 34 horas… ¡Un poco largo! Y todavía no estaremos en la Antártida, pero sí mucho más cerca. Después viene el cruce al Continente Blanco, que será en un avión brasileño, un Hércules C-130, cuando la ventana meteorológica nos lo permita… Pero, de todo esto os hablaré en el próximo artículo, ya desde Punta Arenas.

    Ahora os voy a dar una buenísima noticia, tanto para los expedicionarios que nos acompañáis en este viaje, como para los profesores que os guían. Vais a estrenar material de apoyo, ¡que os va a encantar! Aprenderéis muchas cosas que nos serán útiles y necesarias a lo largo de la expedición.

    Para los más jóvenes -que estáis en primaria- Pingüi os presenta unos cuadernos de meteorología con varios temas. Empezaréis con El Ciclo del Agua, en el que nuestro amigo Pingüi os contará los cambios de estado de la materia y cómo el agua tiene la particularidad de encontrarse en los tres: sólido (hielo), líquido (agua propiamente dicha) y gaseoso (vapor de agua). ¡Sí, es muy peculiar!

    Y fijaros bien, que nosotros lo que vamos a hacer a la Antártida es estudiar cómo se funde el hielo glaciar, es decir, que estamos estudiando uno de esos cambios de estado, el paso de sólido a líquido con aporte de calor, en este caso es la temperatura ambiente la que produce esa fusión, ese deshielo glaciar. Por cierto, vuestros profesores cuentan también con una guía de estos cuadernos, especial para ellos. 

    Los que estáis en secundaria disfrutareis con el Cuaderno del Joven Científico. Y, ¿qué es esto Karmenka?, me diréis. Es una guía que os va a iniciar en vuestros primeros pasos de la investigación, pero no de una manera teórica sino totalmente práctica, como os gusta a vosotros.

    Y, ¿cómo nos vamos a organizar? Tenemos esta semana y la próxima porque luego empezáis vuestras vacaciones de Navidad. A ver si para antes de iros de vacaciones, los más jóvenes habéis podido trabajar con ese primer cuaderno de El Ciclo del Agua, y los de secundaria, habéis leído la presentación (Mi aventura polar científica) que os he dedicado con mucho cariño en el cuaderno y habéis resuelto las cuestiones de la primera ficha, investigando un poco sobre las características más peculiares de la Antártida.

    Os quiero decir que todo este material que tenéis el privilegio de estrenar, ha sido preparado con mucha ilusión y de forma altruista por algunos de los voluntarios de GLACKMA, en concreto la Meteorología por Empar, el Cuaderno del Joven Científico por Alejandro y la maquetación en ambos casos por Susana. Ojalá que lo sepáis aprovechar, vuestros profesores también, y tened presente que lo que ha movido a estos voluntarios a trabajar de forma desinteresada es su ilusión por ayudarnos a transmitir y divulgar lo que hacemos. Todos nosotros confiamos en que tenéis el futuro del planeta en vuestras manos. Confiamos de verdad en vosotros y vuestras capacidades.    

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  • Segundo día de conducción

    Ayer el día de viaje nos fue muy bien. Mereció la pena madrugar y salir tempranito, pues cuando el sol se disponía a mostrar su poderío de nuevo, ya estábamos por el Norte de España. En San Sebastián encontramos niebla, y a partir de ahí al cruzar a Francia no volvimos a verlo más, una densa capa de nubes lo mantuvieron oculto todo el trayecto.

    Según avanzábamos iba teniendo una sensación muy agradable, voy a ver si soy capaz de describírosla. Me sentía como embadurnada con una capa gruesa de un fuerte pegamento, y según iban pasando los kilómetros era como si lograse poco a poco desprenderme de ese envoltorio pegajoso. Una sensación como de liberación del mundo civilizado. Sí, ya lo sé, todavía andamos en ese mundo, pero es cómo ver cada vez más cerca el momento en que va a quedar atrás una larga temporada.

    Al mismo tiempo, mi mente se iba liberando poco a poco de todos esos “residuos” que se le pegan a uno al andar unos meses seguidos, por lo que ya sabéis que yo llamo el mundo civilizado, aunque de “civilizado” tiene poco…

    ¿Sabéis? Intenté en las ocasiones en las que yo iba de copiloto, tratar de ponerme a hacer alguna cosilla en la que mi mente tenía ganas de meterse y tiene pendiente de hace tiempo… Pero no fui capaz. Me sentía todavía saturada, como sin posibilidad de movimiento en los engranajes del cerebro para avanzar con el pensamiento e ideas. Es esa especie de ungüento pegajoso del que poco a poco, kilómetro a kilómetro, voy siendo consciente de cómo se queda atrás.

    En nuestro paso por Burdeos, pillamos un poco de atasco y me sorprendieron varios vehículos franceses que al ver nuestro coche, fijarse en la matrícula y descubrir nuestra procedencia de Hispania, nos sonreían, levantaban el pulgar y nos decía: “¡España campeona!”. Vaya, que poder tiene el fútbol, me sorprendí de nuevo.

    Así, sin más novedades, llegó el final del día, por lo que nos apartamos de la carretera aprovechando las ventajas de llevar un todoterreno y bajo unos árboles que nos cubrieron a modo de techo, nos tumbamos a dormir con los sacos, en lo que fue el primer vivaqueo de esta expedición. ¡Qué gusto, estirar las piernas!

    Hoy repetimos nuestra estrategia de levantarnos temprano, recoger los sacos y ponemos en ruta pronto. Sigue nublado y nos toca algo de lluvia. Creo que definitivamente nos hemos liberado del calor asfixiante que pasamos en España estos días pasados. 

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  • Vuelo a Punta Arenas, la puerta antártica chilena

    Han sido unas últimas jornadas largas y pesadas por el viaje tan largo dentro del avión, pero todo ha ido bien. El primer vuelo es realmente pesado, prácticamente 14 horas que unidas a las horas de espera en el aeropuerto antes de salir, se hacen casi inacabables. Lo peor es el escaso espacio que queda en el asiento con las piernas encogidas durante tanto tiempo. Lo bueno es el cansancio acumulado de los últimos días con todos los preparativos, pues uno se duerme en cualquier lugar. Yo creo que hubiera sido capaz de quedarme dormida incluso enrollada en una caja… Llegamos así a Santiago de Chile.

    Aprovechamos para estirar un poco las piernas en el aeropuerto, donde nos toca una espera inicial de 5 horas, que termina siendo otra más, pero ya dentro del avión pues estuvieron cargando el oxígeno, que al parecer no estaba listo. Emprendemos por fin el vuelo a Punta Arenas, al sur de Chile. Aunque este salto es ya más corto, apenas llega a las 5 horas, no sé cómo sentarme en el asiento. Tengo unas tremendas ganas de llegar y tumbarme estirada…

    En este último vuelo, el trayecto se realiza siguiendo la Cordillera Andina de norte a sur en su último tramo. A unos 1000 kilómetros al sur de Santiago comienzan a aparecer una numerosa serie de conos volcánicos que se extienden hasta las proximidades de Puerto Montt. Entre ellos destacan por su actividad reciente los del sistema Puyehue y Cordón Caulle.

    Este último entró en erupción el pasado 4 de junio, poco antes de nuestra vuelta de la última expedición invernal de la Antártida. En aquella ocasión no pudimos verlo al sobrevolar la zona, ya que el avión voló muy bajo -a tan sólo 2700 metros de altitud- y por la costa desde Punta Arenas a Santiago de Chile para evitar las cenizas. La pluma de la erupción se desarrolló exclusivamente hacia el Este, es decir, sin afectar apenas a los vuelos en territorio chileno, pero generando un gran caos en el espacio aéreo del sur de Argentina, especialmente en el entorno de Barriloche. El motivo de esta dirección predominante hacia el Este, se debe a que una de las Corrientes de Chorro Oeste-Este del Hemisferio Sur se ubica en estas latitudes.

    Os decía que en aquella ocasión no pudimos ver la erupción, pero ahora… ¡sí!, hemos tenido esa suerte. Y es que desde entonces, está todavía activo. Ahora sobrevolando a 11300 metros de altitud hemos visto el penacho de ceniza y piroclastos que arroja el volcán. Ahí os he preparado un pequeño vídeo para que lo veáis también vosotros.



    Pero no todo es perfecto… con ilusión esperaba poder contemplar el Campo de Hielo según avanzábamos al sur, pero las nubes poco a poco fueron cubriendo todo hasta que una densa capa nos hizo imposible ver nada. Lo dejo pendiente, a ver si a nuestro regreso está despejado y os puedo hacer un pequeñito vídeo de esa bonita parte del Hielo Patagónico Norte y Sur.

    En este seguimiento que nos hacéis en esta ocasión, la estrategia de trabajo para vosotros va a ser un poco diferente del curso pasado. ¿En qué sentido?  Es sobre los trabajos que os voy encargando. Habrá uno más completo cada quincena, de manera que tengáis dos semanas para poder realizarlo con tiempo y os salga muy bien. Yo os avisaré claramente y sabréis que se trata de un trabajo quincenal con toda claridad, no os preocupéis. A parte de eso y como vi el curso pasado, que os gusta que os vaya haciendo pequeños encargos, así lo haré. De manera que os iré orientando con breves cuestiones complementarias a los textos que os escribo para ayudaros a su compresión total. Y por supuesto, os queda siempre abierto el escribirnos y saludarnos, hacernos cualquier observación, contarnos lo que vais haciendo, cómo vais siguiendo el blog… A partir de ahora, estando lejos de nuestro país, todos esos comentarios nos ayudan a seguir con nuestra misión y nos alegran la jornada.

    Para que empecéis calentando motores, os encargo dos cosillas muy sencillas, que con vuestras propias palabras me digáis que es la Corriente del Chorro y que son los piroclastos.

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  • En España, tremendo contraste…

    Os escribo ya desde Salamanca. Un paso rápido por Punta Arenas, a la salida de la Antártida, para despedimos de los amigos que allí tenemos. Seguimos coordinando el posible trabajo para el futuro en el glaciar Contramaestre de Tierra del Fuego. En este sentido avanzamos algo tras nuestras conversaciones con el departamento de glaciología del INACH (Instituto Antártico Chileno), con la sección de Meteorología de la Armada y con la Dirección de Aguas. Parece que hay intereses comunes en el estudio de ese glaciar y posiblemente podamos llegar a trabajar en él.



    Después, como en un abrir y cerrar de ojos, todo se acaba. Cinco horas de avión de Punta Arenas a Santiago. Una espera de casi 9 horas en el aeropuerto de la capital chilena. Estiramos las piernas, paseando un poco por el entorno del aeropuerto. Al salir  nos sorprende una tremenda bocanada de contaminación. Se veía desde el aire antes de aterrizar, la ciudad de Santiago se encontraba cubierta por una bóveda de polución. Al parecer llevan mucho tiempo sin lluvias y ahora en el invierno hay menos viento que en época estival, lo que favorece que la contaminación se vaya quedando acumulada en la ciudad, ya que la cercana cordillera actúa de enorme barrera. Acostumbrados a respirar el aire puro de Patagonia y la Antártida, nos da la impresión de estar sumergidos en una piscina de polución.



    Inmediata ya la hora de salida de nuestro próximo avión, entramos en el aeropuerto y nos dirigimos a la zona de embarques. ¡Vaya, un verdadero caos! Está todo abarrotado de gente, sentada, echada y paseando por todos los rincones. ¿Qué ocurre? ¡Anda, es debido a la ceniza del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle! Con los vientos predominantes de Oeste a Este, llevan ya varios días con cierre del espacio aéreo en Argentina y Uruguay. Todos los vuelos que salen de Santiago rumbo a Buenos Aires y Montevideo están siendo cancelados.



    Con el nuestro no hay problema, ya que dejará las cenizas al Este y podremos continuar la ruta al Norte. Sólo nos tocan varios cambios de puerta de embarque, pero salimos bastante puntuales. Un largo recorrido de casi 14 horas hasta Madrid en el que mi mente revive una y otra vez las situaciones tan intensas vividas en estas últimas semanas. ¡Ha sido todo un verdadero éxito! ¡Qué afortunada me siento!



    España… ¡qué tremendo contraste ahora! De repente la temperatura la tenemos 40ºC más alta que de dónde venimos allá en la Antártida. Y la luz… los días son ahora interminables, no se acaban nunca. Pasamos de tener apenas 5 horas de luz con una continua ventisca a algo más de 15 horas de luz y sol brillando con intensidad en el cielo. Al cuerpo le cuesta asimilar un cambio tan grande en tan sólo unas horas…   



    A parte de ese enorme contraste natural, me meto de bruces en el mundo…, en el mundo, ¿cómo llamarlo? “civilizado” suelen decir. Pero sinceramente, no me gusta nada esa palabra porque no refleja la realidad. Prefiero denominarlo Vorágine y Torbellino, ambas con mayúscula, para darles más fuerza. Todo son prisas, premuras, urgencias. Cantidad de papeleos y formalismos que consumen el tiempo y no valen para nada o para muy poco… Tremendo contraste.



    No puedo dejarme impregnar por esta locura, tengo que escaparme antes de que inconscientemente quede atrapada y prisionera en sus redes. Un fin de semana en el campo, en la montaña, en la hermosa sierra -que por suerte, tan ceca tenemos en Salamanca-. Disfrutar con la familia, impregnarse de la naturaleza que está ahora tan preciosa y llena de vida. Todo verde, frondoso, los cerezos con sus frutas madurando, los castaños en flor, los pájaros trinando en continuo. Una mezcla de aromas que te impulsan a respirar profundamente y purgar el aire del interior.



    Y cómo no, en medio de esta naturaleza llena de vida, no podía faltar el deporte. Paseos por los robledales, caminatas, baños en las aguas frescas de los ríos de montaña y la bici… Me encanta este deporte sobre todo cuando puedo hacerlo en la montaña. Son horas en las que la mente queda libre para evadirse por donde lo desee. Esta vez, ha sido inevitablemente por la reciente expedición. Subir puertos con tu única energía y… la bici, ¡claro!, percibir el cansancio, el creer que uno ya no puede más… y entonces la mente actúa, toma el mando y consigue que el cuerpo siga pedaleando y llegue a la cumbre. ¡Es genial!    



    Una maravillosa naturaleza que ha sido capaz de llenarme de nuevo de vida. Ahora, la semana en la selva del cemento, será mucho más llevadera.

    • En España, tremendo contraste…
    • En España, tremendo contraste…
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  • Un paisaje lunar. Mi lugar preferido en Islandia

    (crónica recibida por teléfono satelital. Fotos: Archivo Glackma)

    Os comento que empezamos ya con la retirada, hemos pasado de nuevo por la estación para chequear que todo queda funcionando perfectamente. Y, ¿sabéis? Por aquí también ha venido la nieve, de manera que cada vez estamos más contentos por la suerte que hemos tenido del momento en que realizamos la instalación. Lo del viento ha sido lo mejor, visto lo visto.

    De nuevo tomamos la pequeña avioneta, esta vez no ha sido “de papel” y ya estamos en Reykiavik. Nos queda el último paso para alcanzar España con un par de vuelos. Al final ¿sabéis que en nuestra ruta de los últimos días llegamos a rodear toda Islandia? ¡Eso sí!, privándonos ya de más intentos por el interior.

    Uno de los lugares que tenía ilusión de ver ahora -completamente cubierto de nieve- está en el pleno centro de Islandia. La primera vez que lo contemplé quedé maravillada y a partir de entonces siempre que puedo trato de verlo. Se trata de Askja y su entorno, kilómetros y kilómetros cubiertos de pumita. Parece un paisaje lunar. Moverse por ese entorno es como andar por otro planeta. ¡Es increíble! Os dejo algunas fotos que tengo de expediciones anteriores para que lo conozcáis.

    Y, ¿qué es Askja, aparte de uno de mis lugares preferidos? Os hablaba en el artículo anterior del sistema volcánico de Krafla. Pues bien, asociados a este rift y al sur de Krafla se encuentra el estratovolcán Askja, cuyo nombre se refiere a varias calderas anidadas en los alrededores de las montañas Dyngjufjöll, que apenas sobrepasan los 1500 metros. En una de estas calderas está el famoso lago Öskujuvatn que tiene una superficie de casi 12 kilómetros cuadrados y es el lago más profundo de Islandia con 220 metros.

    Kilómetros y kilómetros y kilómetros de este entorno están cubiertos por pumita o piedra pómez. Se trata de una roca volcánica, que es muy porosa y por tanto con una baja densidad, es decir flota en el agua. ¿Sabéis cómo se forma? Cuando la lava es proyectada al aire sufre una gran descompresión y como consecuencia se produce una desgasificación, quedando espacios vacíos separados por delgadas paredes de vidrio volcánico. Aquí hubo verdaderas lluvias de piedra pómez, quedando cubiertas grandes extensiones de terreno.  

    En la costa noreste del lago Öskujuvatn -del que os hablaba más arriba- adosado a Askja se encuentra un cráter de explosión algo más pequeño, con unos 150 metros de diámetro y 80 metros de profundidad, llamado Víti. Tiene un lago geotermal de agua azul-verdosa,  opalina, muy rica en minerales… Es maravilloso un baño aquí, en medio de la naturaleza virgen, sabiendo buscar horas en las que no hay ningún turista. Es de una paz totalmente gratificante. Paradójico con la palabra islandesa “víti”, que significa infierno ya que antiguamente se pensaba que el infierno se encontraba bajo los volcanes.

    Si os parece, cuando regrese a Salamanca os contaré una cosilla más de Islandia. Hemos visto que se combinan el hielo y el fuego, es decir los glaciares con los volcanes. Pero, ¿qué pasa cuando un volcán -ubicado bajo un glaciar- entra en erupción? Ya veréis que espectáculo y qué fuerza la de la naturaleza. Os lo cuento desde España, así como pequeños videos que he ido haciendo durante el viaje, que os los iré preparando y subiendo poco a poco, para que veáis algunas otras cosas de este país.
  • Islandia, un verdadero contraste entre el hielo y fuego

    Estamos en el aeropuerto de Ámsterdam en Holanda, a la espera de nuestro siguiente vuelo que nos llevará hasta Reykiavik. Aprovecho estas horas de espera para hablaros un poco de Islandia, este país tan peculiar. Vamos a ver porqué.

    Es una especie de enorme meseta con una altitud media de 500 metros. Una gran cantidad de fiordos recortan su costa, sobre todo al noroeste. Pero, ¿qué es lo que hace que Islandia sea tan especial? Esta isla se encuentra entre la  separación de las placas tectónicas Euroasiática y Norteamericana, en lo que se llama rift. En concreto, forma parte de la llamada Dorsal Mesoatlántica, que es la cordillera a lo largo de la cual la corteza oceánica se forma y se propaga. Además la isla se ubica sobre una gigantesca caldera magmática, donde se va acumulando el magma bajo la corteza terrestre. Es por tanto una isla de origen volcánico y hay una alta actividad geológica. Por otro lado, debido a la latitud elevada, tiene una gran extensión cubierta por glaciares, en concreto el 12% de la totalidad de la isla. ¿Os imagináis los efectos tan brutales que se producen cuando se enfrentan los dos elementos: fuego y hielo? Os hablaré de ello alguno de estos días.



    Este rift o separación de las dos placas continentales cruza a Islandia de suroeste a noreste. ¿Sabéis que se separa 3,5 centímetros al año? Muy significativo y asociado al rift son los volcanes activos que hay. En Islandia tiene lugar una erupción volcánica como media, cada cuatro años. La última, la del Eyjafjalla la primavera del año pasado.

    Los volcanes más importantes son el Hekla con 1477 metros de altitud y Laki. Este último es el volcán de fisura más largo del mundo, tiene 25 kilómetros de longitud y más de cien cráteres.



    En el interior de Islandia hay grandes extensiones desérticas de basalto, de coladas de lavas petrificadas procedentes de diferentes erupciones, de cenizas y en general de todo tipo de rocas volcánicas. Podéis observar todos estos elementos en estas fotos que os dejo: subiendo al Hekla veis la cantidad de cenizas volcánicas que cubren todo, en la panorámica de Laki comprobáis como se pierde la vista con esta extensión kilométrica del volcán de fisura, y en la de detalle observáis cómo son las coladas de lava. Fijaros que aquí todo es… podríamos decir que “a lo grande”. Iros acostumbrando a eso por estas tierras.





    Os hablaba más arriba sobre la latitud elevada de este país. Fijaros que la parte más septentrional de la isla, casi toca el Círculo Polar Ártico que es el paralelo ubicado a latitud 66º 33’ N. En verano, en latitudes superiores a dicho paralelo hay luz durante las 24 horas del día… luego en invierno noche durante las 24 horas. De alguna manera se dice que la duración del día es de 6 meses y la de la noche otros tantos. Aquí, como prácticamente alcanzamos dicho círculo Polar, no son 24 horas con luz, pero casi. Eso es en verano, ahora estamos en la primavera, así que tendremos algunas horas de noche, ya que estamos en el cambio de la noche casi completa al día total.
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  • En el aeropuerto de Santiago de Chile

    En este momento estamos en el aeropuerto de Santiago de Chile, tras unas horas de espera tomaremos ya nuestro avión hasta Madrid.

    Os escribo estas líneas para deciros que me quedan algunas cosas pendientes por contaros. Se han sucedido tan rápidamente los acontecimientos en la expedición que he ido acumulando unas cuantas notas en mi cuaderno de bitácora para escribiros. Así que una vez lleguemos a España, os seguiré durante unos días escribiendo algunos artículos hasta que complete todo lo que tenemos pendiente.

    Ahora, todavía sin terminar la expedición y a punto de meterme en el mundo “civilizado”, os quiero dar las gracias por todo el apoyo incondicional que hemos recibido durante estos meses con vosotros desde el otro lado de la pantalla. Realmente ha sido una experiencia maravillosa para nosotros.

    El próximo artículo lo recibiréis ya desde España. ¡Ah!, por cierto, si me veis por Salamanca, no dudéis en pararme y saludarme. Sería para mí una verdadera alegría encontraros por las calles de la capital charra.


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  • Ya en Punta Arenas

    Pisando tierra firme en Punta Arenas. Todavía sintiendo el bamboleo del barco. Sentada en una silla con el portátil sobre las piernas para escribiros estas líneas, tengo la sensación de continuar navegando. De hecho mi cuerpo todavía sigue acompañando el movimiento del barco, imaginario ya. Eso quiere decir, que realmente me había hecho a la navegación.

    El resto del día por los canales fue divino. Desde que me levante a las 4:30 todo el día en el puente de mando y en cubierta. Estuvo muy nublado, llovió en ocasiones, pero la belleza de estos parajes no se podía ocultar. Ya os prepararé unas cuantas fotos y videos.

    Ahora, atontada, aturdida… Punta Arenas, la civilización, ruidos, coches, gente… ¡Puf, qué contraste! Y gracias a los 5 días de barco me ha dado tiempo a ir asimilando el final de la campaña antártica, sino el contraste sé que hubiera sido mucho peor.

    Ahora, viernes ya, sin un respiro, tenemos que ir a las oficinas de la División de Aguas, para coordinar con ellos nuestro trabajo en Patagonia. No quede tiempo ni para descansar. Tan sólo he parado estos minutejos para escribiros estas líneas.

    Con todo coordinado y la llegada un poco más asimilada, os escribiré después. Tengo ganas de leer todos los comentarios que nos habéis ido escribiendo en estos días. Son una verdadera infusión de ánimo y disfruto mucho con vuestras notas.

    ¡Hasta luego, incondicionales seguidores!

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  • Aprovechando la espera en Punta Arenas os voy a enseñar el Hielo Patagónico que sobrevolamos al venir










    Al ser retrasado el cruce para la Antártida, tengo tiempo para poder subiros algunos videos de los glaciares del Hielo Patagónico que tomé desde el avión .

    Cómo sabéis la Cordillera de los Andes es una cadena de montañas de América del Sur, con una altitud media de 4000 metros y extendiéndose a lo largo de la costa del Océano Pacífico durante 7500 kilómetros. Formada por el movimiento de subducción de la Placa de Nazca debajo de la Palca Sudamericana, los movimientos sísmicos y la actividad volcánica han tenido un gran protagonismo. Actualmente hay elevadas cordilleras junto a extensos altiplanos y profundos valles longitudinales.   

    En el sur, esta cordillera constituye la frontera natural entre Chile y Argentina. De esta parte es de la que os voy a mostrar a continuación algunos detalles.

    En primer lugar podéis ver los efectos de un volcán que recientemente había entrado en erupción.  Una pequeña erupción, donde los depósitos que veréis son solamente de ceniza volcánica.



    Y a continuación fijaros en diferentes glaciares de la Patagonia (se llama así a esta región más austral de América del Sur, abarcando territorios de Chile y de Argentina). Fijaros bien en estos vídeos donde distinguiréis perfectamente los glaciares de esta zona montañosa, sus seracs o grietas y las morrenas formadas por los materiales que el hielo transporta.

    Observad cómo estos glaciares están perfectamente encajados en sus valles y fijaros los lagos que se forman en los frentes de los mismos debido al hielo que se funde y cómo de dichos lagos surgen los ríos que se alimentan con el agua proveniente del deshielo.  Ya veréis cómo en la Antártida encontraremos otro tipo de glaciar diferente, no estarán encajados en valles, serán enormes casquetes glaciares.











    Ahora quiero que observéis este video y me digáis cómo creéis que se forma este fenómeno.  ¿Qué pensáis vosotros?


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