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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Hermoso baño de ilusión sincera

    Estamos ya por España con una asfixia de calor increíble, y aunque tengo que contaros todavía el final de la expedición -tarea pendiente para un siguiente artículo- quiero narraros, en el momento presente, las visitas que me han dado tiempo a realizar a los centros expedicionarios. El cole terminaba ya, así que había que apresurarse y aprovechar esos ultimísimos días antes de vacaciones.

    Por tiempo, por distancia y por economía -que la expedición me ha dejado en números rojos- solo he podido visitar a los centros participantes de Salamanca, tanto de la ciudad como de su provincia. También ha coincido que han sido los expedicionarios que más han participado en el blog, así que de alguna manera pueden considerarlo como un premio a su continuo apoyo y trabajo. La primera cosa que querían saber nada más verme, era qué había ocurrido con la sonda, “¿la encontrasteis?, ¿tenéis los datos?, ¿estaba bien?”... Ellos ya saben lo que ha pasado, los demás tendréis que esperar al siguiente post del blog.

    Comienzo con el Colegio San Estanislao de Kostka ubicado en la propia capital charra, son alumnos de 4º ESO, entre 15 y 16 años. Después me voy a la sierra y en Béjar, acudo a dar una sorpresa a los expedicionarios de 11-12 años, de 6º de primaria del Marqués de Valero.

    Tengo muchas anécdotas y no os puedo contar aquí todas, pero para que os hagáis una idea, os relato alguna. Me llama la atención que los expedicionarios más mayores del primer colegio, acudan a verme a las 8:30 de la mañana, no siendo obligatorio tener que estar esa hora y ese día en clase… La juventud tiene sus tesoros, nosotros tenemos que saber darles oportunidades que merezcan la pena y que ellos sean capaces de elegir. Me encantó la pregunta: “¿Cómo te has hecho expedicionaria?”

    En Béjar fue increíble porque entre su profesora Isabel y yo, preparamos un plan sorpresa que dio un magnífico resultado. Cuando aparecí se echaron todos sobre mí para darme un gigante abrazo y me sacaron fuera del pabellón por la energía con la que se lanzaron… Volví a entrar y completar los abrazos a los que habían quedado más distantes en ese hermoso e inolvidable abrazo grupal. Charlamos, jugamos, me regalaron una foto del grupo, me decoraron la pizarra. Hermosa pregunta: “¿Cómo haces para, después de recibir un contratiempo y otro y otro y otro, seguir siempre hacia adelante?”. Preciosa despedida bajando yo por la acera y ellos acompañándome desde el patio en todo el recorrido y a través de la verja coreando en grupo: “Karmeeeenka, Karmeeeennka… Karmenka te queremos mucho”.

    Segundo día de visitas y último día de cole -ya veis, apurando al límite-, empiezo a primera hora con otro centro en Salamanca, también de 6º de primaria en el José Herrero y de nuevo a la sierra, en este caso para ver a los expedicionarios entre 3 y 12 años de Los Jarales, juntando a los colegios de San Miguel de Valero, de San Esteban de la Sierra y de Valero, pues se trata de un Colegio Rural Agrupado.

    En el José Herrero es un grupito reducido pero súper cercano. Charlamos y charlamos y charlamos con una gran proximidad. El tiempo se me pasó volando, tenía que dejarlos para continuar mi ruta a la sierra. Me encantó el comentario que hicieron: “Era bonito veros sonrientes en los vídeos a pesar de las dificultades que estabais pasando”. Recibí unos regalos sorpresa que de forma espontanea unos expedicionarios me habían hecho… ¡Qué detalles! Hermosa despedida con abrazos muy cercanos y sinceros. Me dan las gracias por la visita y por haberlos hecho expedicionarios.

    Sin perder un instante me pongo en ruta a Valero para poder ver a los expedicionarios de los tres pueblos antes de que se vayan. Es el último día de cole, último rato de la mañana… Por los pelos… Nada más llegar, Inés -la coordinadora de los tres colegios- me presenta a Álvaro, ese expedicionario de tres años que me había dicho en el blog que me quería mucho e insistía según avanzaba la expedición, que me quería mucho. No se podía creer que estuviera allí, Inés le decía: “Es Karmenka, es ella de verdad, de carne y hueso”. Qué abrazo más bonito Álvaro, jamás olvidaré tu carita emocionada… Habían estado utilizando el blog no solo para las clases de ciencias naturales, sino también como lecturas y aprendieron que una matemática no solo sabe de matemáticas. Y de nuevo la pregunta: “¿Cómo podéis hacer todas las cosas, aunque algunas sean tan difíciles?”. Después nos vamos a las piscinas naturales del río de Valero y nos damos un baño. Inés me había llevado un bañador -¡vaya detalle!-, así que pude meterme en el agua con todos estos expedicionarios.  

    A todos los participantes de todos los centros les habían encantado los vídeos, estaban maravillados y querían más… ¡Infinitas gracias Carlos por tanto trabajo y tan bien hecho! Ya ves que estos pequeños gigantes saben valorar el esfuerzo mucho mejor que algunos adultos. Seguro que estarán pendientes de los vídeos que vayas realizando en el futuro, con todo ese magnífico material que has grabado en esta expedición.

    Hablando de vídeo, aquí os dejo uno -si me permito el lujo de llamarlo así- que recoge algunos momentos de estas visitas. Está hecho con el teléfono, todo sin preparar, improvisando. Me da un poco de vergüenza dejaros esta “chapuza” de video en cuanto a calidad y más después de las maravillas que os ha brindado Carlos, pero miradlo solo con el sentir y con lo que os transmite, simplemente busco compartir un poco con vosotros esas sensaciones tan lindas que los expedicionarios me han regalado.

    A los profesores, Juan Antonio, Isabel, Carmen, Inés y a todos los demás que habéis participado pero no he podido ir a veros… ¡qué lujo de profesores! Infinitas gracias por hacer que vuestros alumnos hayan podido seguirnos en esta aventura polar científica.

    Y a todos los expedicionarios (los visitados y los no), infinitas gracias por tanta cercanía, por vuestro cariño sincero, vuestra ilusión, vuestra emoción, vuestro apoyo en los momentos complicados. Os voy a echar de menos… Yo también os quiero mucho…

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  • Unas vacaciones por delante…

    Este artículo os lo dedico especialmente a vosotros, amigos expedicionarios de Salamanca, que nos habéis acompañados desde vuestros colegios durante estas últimas expediciones.  

    Me pongo en vuestro lugar y recuerdo con nostalgia mis largas vacaciones de estudiante. Había tiempo para todo… ¡Era genial!

    Os quiero transmitir algo de lo que me he ido percatando según van pasando los años, por si os vale de algo a vosotros.

    Uno va creciendo y poco a poco va percibiendo una sensación de que no hay tiempo para nada, de que queremos hacer una gran cantidad de cosas pero que nos falta tiempo para ello. Pasan las semanas, los meses, los años… volando.

    Creo realmente que hemos creado una sociedad “alocada” en este sentido. Todo funciona a velocidades supersónicas… es como un tren que viaja a toda velocidad y el torbellino que genera te arrastra y ya no eres capaz de salir de ahí.

    Hace unos meses escuché a un niño de 5 años decir convencido: “no tengo tiempo para nada”. Me hizo reflexionar mucho. Recordé mi infancia y mi juventud… yo siempre tenía tiempo y nunca dejaba de hacer cosas. Sólo al entrar en el mundo laboral comencé a tener esa sensación de falta de tiempo -que es intermitente- pues durante las expediciones el tiempo lo percibo como infinito, no se acaba nunca y siempre hay más y más. Ese mundo sin prisas, ni agobios, con tiempo para todo, nos hace mucho más felices.

    Por eso creo que el tiempo lo podemos entender como un ente mágico y pienso que desde jóvenes se debe aprender a tener la sensación de que hay tiempo para todo. Os propongo que en estas vacaciones comencéis con este aprendizaje. Es muy buen momento porque además de descanso, las vacaciones nos regalan un baúl inmenso de tiempo.



    Todos sabéis que descansamos de algo cambiando de actividad. Descansar no significa “no hacer nada”. Puede que estos primeros días hayáis saboreado el “no hacer nada” literalmente, pero una vez repuestos… hay que volver a la actividad.

    Es muy importante que os planifiquéis, os organicéis. Es una especie de estrategia que bien planteada os va a llevar a una victoria con toda seguridad. Plantearos actividades con vuestros amigos, pero no olvidéis a vuestra familia. Buscaros actividades intelectuales y físicas para intercalarlas. ¿Sabéis que se compaginan muy bien estos dos tipos de tareas? Plantearos pequeños desafíos. También os digo que el intercalar de vez en cuando el “no hacer nada” es positivo, pues teniendo esos momentos de ocio es cuando se desarrolla la imaginación.

    Ya veréis como al final del verano habréis hecho un montón de cosas y recordareis unas vacaciones que son significativas y nada rutinarias.

    Os propongo que vayáis escribiendo aquí algunas posibles actividades para realizar, ya veréis qué enriquecedor es compartirlo con los demás. Damos ideas a los otros y nos las dan a nosotros.
    • Unas vacaciones por delante…

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