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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Fotos y vídeos de los canales fueguinos

    Como os prometí aquí os dejo algunas fotos y videos de nuestra travesía por los Canales de Tierra del Fuego, desde Puerto Willians hasta Punta Arenas. Fue una travesía de 328 millas náuticas. Si a esto le unimos el trayecto desde Caleta Potter en la Antártida, tendríamos un total de 933 millas.

    En Puerto Willians, atracados mientras cargaban algunos contenedores para transportar a Punta Arenas, apareció una hermosa luna, casi llena. Acomodaron los contenedores en la cubierta del Lautaro entre un montón de chatarra que estaban sacando desde la Base Frei en la Antártida (la veréis en los vídeos de la navegación).





    A ver si podéis encontrar el recorrido que hicimos por los canales: primero desde Puerto Willians avanzamos por el Canal de Beagle, pasando desde la Punta Yamaná hasta el Canal O’Brien como ya os había contado. Fue ahí donde aparecieron, todavía sin amanecer, el grupo de glaciares que tenían nombre de países, ¿recordáis?







    Después, para alcanzar la isla Aguirre tomamos el Canal Brecknock y cerca de su final lo abandonamos entrando en el angosto Canal Ocasión, para evitar salir a las aguas del Pacífico. El paso por ese estrecho Canal Ocasión fue espectacular para contemplar cómo maniobraban con el barco. ¡Disfruté enormemente!



    Algunas islas por las que pasamos, por si os aparecen en el mapa y os valen de orientación, fueron la isla Georgiana y la isla Basket. Posteriormente cruzamos por el Canal Cokburn para llegar al Canal Magdalena. Ahí tuvimos la suerte de volver a observar algún otro glaciar, uno de ellos el llamado Contramaestre, del que os dejo una foto y lo reconoceréis en los vídeos.







    Pasamos entre las islas Capitán Aracena y Dawson para alcanzar el Estrecho de Magallanes. A babor dejamos el famoso Puerto del Hambre y continuamos rumbo al Norte hasta alcanzar Punta Arenas.





    Os dejo dos trabajitos en este artículo:
    1- Investigad algo sobre el Puerto del Hambre y contádmelo después con vuestras propias palabras.
    2- Os dejo esta última foto tomada en la navegación del Estrecho de Magallanes, en la que se observa muy bien un valle glaciar. ¿Me sabríais decir qué identifica tan fácilmente que existió un glaciar en este valle con anterioridad? Analizar bien la foto y contadme todo lo que veáis.



  • Disfrutando por los canales

    (crónica recibida por teléfono satelital)

     
    ¡Qué suerte hemos tenido! Desde Japón se anuncia oficialmente que no van a realizar más capturas de ballenas. ¿Sabéis que se escudan siempre argumentando que se mueven con fines científicos? Sin embargo, es difícil de creer por la cantidad de ellas que capturan.
    El barco que estaba acorralando a este ballenero, no era de Green Peace como decían ayer, es al parecer el Sea Shepherd que actúa bastante en esta zona. Al producirse esta retirada no ha sido necesario que el Lautaro fuera a su búsqueda. De no haber sido así, podríamos estar navegando detrás del ballenero un montón de días, ya que le habían dado la orden al Lautaro de salir a su encuentro como observador, y seguirlo informando continuamente de las maniobras que realizaba. ¡De la que nos hemos librado! Seguramente nos hubiéramos quedado sin trabajo en Patagonia.

    Zarpamos de Puerto Willians a las 23:45 de la noche. La luna prácticamente llena reflejaba su luz blanca en las tranquilas aguas del sur de Chile. ¡Un maravilloso espectáculo!

    Parece que son 24 horas de navegación por los canales hasta Punta Arenas. Como os dije el otro día que buscaseis donde está Puerto Willians, me imagino que a estas alturas, sabéis ya todos muy bien por donde nos encontramos. La navegación a Punta Arenas por esta zona de canales es preciosa. Siempre había oído hablar de ello, pero nunca había tenido la posibilidad de realizarla, de manera que va a ser un buen broche final de la expedición antártica.

    Comenzamos por el canal de Beagle. Pedí que me avisaran cuando de madrugada empezásemos a pasar por la zona de ventisqueros (así llaman aquí a los glaciares de montaña). Me avisan a las 4:30 de la madrugada, pero hasta las 6:00 no tengo luz suficiente para poder empezar a hacer alguna foto.

    Está muy nublado, pero vamos pasando frente a diversos glaciares que dejan adivinar un paisaje casi idílico. Hay algunos que ya van quedando colgados en sus valles de montaña. Los que han navegado por aquí hace algunos años, hablan de una diferencia abismal, notándose en todos ellos un importante retroceso de hielo glaciar.

    Entre las nubes aparece a veces un rayito de sol, iluminando todo el entorno como si se tratase de una varita mágica que convirtiera en oro todo a su paso. En el puente de mando voy observando todo, a estribor, a babor, por la proa y la popa. ¡Sí, es genial este puente de mando, se ve en todas direcciones! Al mismo tiempo que salgo al exterior a observar el paisaje, observo dentro cómo navegan, las maniobras que van realizando en las zonas más complicadas, voy siguiendo las diferentes cartas marinas para ubicarme por donde cruzamos y voy preguntando todo lo que no sé. Me gusta aprender.

    Hemos hecho el paso de la Punta Yamaná al Canal O’Brien, donde nos encontramos en estos momentos. Comenzamos pasando los glaciares: Holanda, Italia, Francia, Alemania, Romanche y… el último de la zona por el momento, el Ventisquero España. A ver si aparece alguno más según continuamos con la navegación. ¡Son paisajes espectaculares! No tenemos un día de sol, pero así entre las nubes y la niebla, se vislumbran todavía más imponentes.
    Acabamos de pasar unas zonas de bajíos junto a las islas llamadas Grupo Timbales y he estado observando con atención la maniobra. Acabo de entrar al camarote a escribiros estas líneas y mandároslo con el teléfono satelitario para que nos podáis seguir en nuestra navegación, y en cuanto termine, regreso al puente de mando a seguir observando todo el entorno.

    ¡Seguimos navegando, expedicionarios!

  • Ballenero japonés. ¿Se trastocarán nuestros planes?

    (crónica recibida por teléfono satelital)

    El mar lo tenemos ya tranquilo, estamos atracados en Puerto Williams, donde están realizando unas maniobras de carga.

     En una de las conversaciones de la cena, ha aflorado el momento más peligroso de la travesía. Fue esta noche pasada, el barco se levantó por la conjunción de dos olas, que llegaron a sacar la proa del agua, cayendo desde 7 metros estrepitosamente y tirando al suelo todos los útiles de navegación del puente. Al parecer se llegó a levantar la proa 45º, apuntando al cielo. ¡Con razón me tenía que agarrar a la cama!

    Y ahora se acaba de presentar una emergencia. Ha sido avistado un ballenero japonés que está cazando ballenas cerca de las aguas territoriales en la costa Pacífica de Chile. Lo está siguiendo un barco de Green Peace. En este momento estamos esperando órdenes para salir en el Lautaro a interceptar al ballenero, en caso de que penetre en aguas de Chile. ¡Ya os contaré!

  • Navegando en un embravecido Drake

    (Crónica recibida por el teléfono satelital)

    Nada más abandonar las Shetland del Sur y alcanzar el paso del Drake, el mar empezó a hacerse notar. Estaba bravo, pero realmente podría haber estado peor. Siguiendo los consejos de los marineros, lo mejor es tumbarse. Así que eso fue lo que hice. Y, ¿sabéis? Ya van casi para 48 horas de mar embravecida.

    Esta última noche estuvo todavía un poco peor. Las cosas en el interior, todas sujetas, para evitar que caigan o se desplacen con los bamboleos del mar. Las olas golpeaban cada poco la ventana del ojo de buey. En la cama tienes incluso que agarrarte, pues hay coletazos que parece que te van a mandar despedido contra la pared del camarote o contra el techo en otras ocasiones.

    Antes de embarcar, yo pensaba que iba a pasarme todo el Drake mareada, pero esto de tumbarse, es un buen truco. Así se puede resistir. En todas estas horas de observación, he aprendido a distinguir los movimientos del barco: el cuchareo, el cabeceo y el balanceo. A veces aparecen separados, pero la mayor parte de las ocasiones se muestran juntos, integrados en un resultado único, produciendo una sensación que sólo se siente navegando.

    Durante estas horas que así van pasando, se va asimilando poco a poco el final de la expedición a la Antártida. Ahora comenzaremos con una nueva, breve, a Patagonia. Y esta especie de “tiempo muerto” sirve de alguna manera para ir cerrando el pasado y abriendo un nuevo horizonte de trabajo. Así se va dejando atrás una etapa, entresacando de ella todas aquellas vivencias que se llevará uno consigo para siempre. De alguna manera esta navegación sirve de etapa de transición.