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Blog: Karmenka desde los Polos

  • El Espíritu Antártico (por Alejandro Álvarez Luque)

    Cuando hace unos días leí el relato en el que Karmenka nos contaba su triste despedida de la Antártida experimenté una sensación difícil de explicar: antes que nada, empatía y solidaridad para con ella, con su angustia que, por la incontenible emoción, le llevó hasta las lágrimas,(a buen seguro también a más de uno/a al leerla).

    Pero en seguida intenté preguntarme qué tendrá el continente helado, reino inmaculado de los hielos que, año tras año, produce en Karmenka una sensación de total abandono, desubicación le llama ella, que le sumerge por unos días en un estado de profundo abatimiento.

    Y me atrevo a decir que son dos las causas: por un lado la cegadora belleza del lugar, ese silencio profundo, esa inmensa soledad que debe envolverle a uno e impregnarle de una paz y sosiego difícil de alcanzar en el mundo en que vivimos y me temo que será imprescindible cuando te despides pensar si no será la última vez que alcances aquel territorio sublime. Por otro lado, aquí sí, el espíritu antártico, esa profunda y fraternal solidaridad para con los demás seres humanos que la habitan, incluyendo animales y plantas y el mágico entorno. Tiene que ser una consecuencia de constatar lo débil y desamparada que es cada persona en condiciones tan extremas y hostiles, lo que lleva a que afloren los mejores comportamientos de que uno es capaz.

    La fotografía que ilustra la despedida es todo un significativo poema: todos esbozan una sonrisa para inmortalizar el instante, pero se adivina una gran tristeza al saber que tendrán inexorablemente que separarse, una vez más, y esperar que el destino los vuelva a reunir en el mismo fantástico lugar para poner de manifiesto, de nuevo y renovado, el mismo espíritu antártico.

    Que así sea. Un abrazo emocionado para Adolfo y Karmenka y mucho ánimo de parte de todos los expedicionarios que os llevarán y acompañaran en la ya próxima aventura antártica.

  • Problemas, problemas, problemas…

    Queridos expedicionarios, estaréis retomando las clases de nuevo después de las vacaciones de Navidad. Espero que hayáis recargado las pilas para afrontar otro trimestre más con muchas ganas de aprender.

    Aquí no hay vacaciones, como os podéis imaginar. Nos guiamos para realizar unos u otros trabajos por el tiempo. La meteorología es la encargada de dejarnos trabajar en el exterior o caprichosamente nos obligar a recogernos y adelantar trabajo de gabinete.

    Como habéis podido leer en el Blog hemos celebrado las fiestas claves, La Nochebuena, el Fin de Año y algunos encuentros con gentes de diferentes bases antárticas que hay en la zona. Por cierto, buscad la isla Rey Jorge (King George) en las Shetland del Sur, y ubicad ahí la Base Rusa en la que estamos y las demás que hay en la isla. A ver si sois capaces de localizarlas todas. Aquí, en medio de esta soledad antártica, son muy importantes las relaciones humanas con el resto de expedicionarios y personas que están al cargo de las bases durante todo el año. Entre los que nos conocemos en estos lugares se crean lazos de amistad muy fuertes que perduran para siempre. El tiempo es incapaz de borrarlos. Reina entre todos nosotros lo que llamamos el espíritu antártico de colaboración y solidaridad. Y eso se nota.

    Gracias a este apoyo y a este entorno tan acogedor en el que nos movemos, nos recargamos de fuerza para superar los problemas que nos han surgido nada más empezar a probar el equipo nuevo. Os había comentado antes de comenzar la expedición que nuestro objetivo fundamental en esta ocasión es implementar -mediante envío de datos por radio- la estación que aquí tenemos midiendo descarga glaciar, es decir el hielo que se funde. De manera que los datos que registramos cada hora, además de almacenarse en la memoria de las sondas instaladas, nos estén llegando a España en tiempo presente. ¡Fantástico!, ¿verdad?

    Los equipos con los que llevamos trabajando durante toda esta década son de una empresa alemana. Han ido mejorándolos poco a poco y haciéndolos más robustos para aguantar las inclemencias del tiempo que tenemos en las regiones polares. Pero también, os tengo que ser sincera, en los últimos años estamos encontrando algunos problemas con las sondas que les compramos. Son detalles de acabado, de ensamblaje final, de programación, de software, etc. que nos han dado muchos quebraderos de cabeza. De alguna manera percibo que esta globalización que existe, está echando a perder los valores verdaderos en todos los sentidos. Da la impresión, o al menos ese es el resultado final, que lo único que se busca -en este caso la empresa- es vender, vender y vender. La profesionalidad y responsabilidad parecen haberse perdido, da la sensación de que se hayan volatilizado para siempre.

    No me vais a creer cuando os diga que desde que llegamos hemos tratado de poner los equipos a funcionar. Primero aquí en el interior de la Base Rusa, antes de llevarlos al glaciar para realizar la instalación… ¡y todavía no lo hemos logrado! Es una transmisión de datos vía radio, empleando unos módems, una conexión con la sonda nueva, un conjunto de programas para configurar todo en los ordenadores… y es realmente penosa la información que nos han dado para ello en los manuales correspondientes. Da la sensación de estar hecho a toda velocidad, sin detalle, sin coherencia…, con una increíble falta de seriedad y profesionalidad.

    No he sido la única que ha estado mirando y mirando, tratando de encontrar la solución, intentando averiguar cómo funciona, dónde está el fallo o los fallos de programación y de conexión entre todos los elementos del equipo. No, no he sido yo sola. Estoy contando con el apoyo de Oleg, el jefe de Bellingshausen, quien es un experto en telecomunicaciones por radio, con un gran reconocimiento internacional y que cuenta con algunos récords mundiales en este campo. Ha echado también una gran cantidad de horas en el tema, pero todo esfuerzo resulta inútil. Se sorprende de la “chapuza” que nos han mandado los alemanes, la falta de información, la ausencia de un manual claro que explique las características y el funcionamiento de todos los elementos del sistema. Él mismo ha llegado a la conclusión de que no son lo suficientemente expertos para desarrollar la tecnología que están vendiendo. De alguna manera su conocimiento en estos temas me deja tranquila, pues me corrobora que no es por falta de mi experiencia en este tipo de transmisión de datos, sino que realmente el problema viene de la empresa.

    A todo esto, ¿sabéis que se ha unido? Al contactar a los técnicos para que nos den el soporte necesario y conseguir poner en funcionamiento el equipo, nos encontramos con que estaban todos de vacaciones y la empresa cerrada. Hace sólo 4 días que hemos empezado a tener noticias de ellos, y, ¿sabéis cómo ha ido de momento? Nada, de nada. No parece haber una persona que se desenvuelva con todo el sistema, que tenga una visión global del tema. Tengo la sensación de estar en un partido de tenis, mirando la pelota cómo va de un lado para otro, haciendo lo que nos va indicando cada uno de ellos y comprobando con tristeza que seguimos igual. Logré hablar con uno de ellos por teléfono satelital para tratar de acelerar el proceso y me quedo absorta con su contestación. Muy amable la respuesta, eso sí, pero me confiesa que él no es especialista en estos temas. ¿Increíble, verdad? Había sido la persona de contacto encargada de prepararnos y enviarnos el equipo. Si queréis, cómo remate os digo que las opciones de trabajar en internet son muy complicadas. No hay conexión en muchas ocasiones y cuando se logra establecer es muy lenta. Para que os hagáis una idea, abrir una página y que se cargue puede llevar 15 minutos, imaginaros escribir el correo y lograr mandarlo.

    Un problema de estos en un lugar civilizado es grave, pero existen más facilidades y opciones de resolverlo. Aquí, es como si estuviéramos colgando de un hilo. Un delicado hilo que por menos de nada se puede resquebrajar y romper. 

    Bueno, además de todo esto, ¿qué hemos estado haciendo en el exterior durante estos días? Os adelanto que tenemos mucha más nieve de la habitual para esta época del año y que se nos están complicando mucho los desplazamientos en la zona. Pero de ello os hablaré en el próximo artículo. Realmente está siendo una complicada campaña antártica, menos mal que estamos en casa con nuestros amigos rusos.

    • Karmenka tratando de poner el equipo en marcha
    • Parte del equipo nuevo

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  • 2º Aniversario del Blog de Karmenka

    Hoy es un día muy especial. No sólo comienza un nuevo año, sino que además es el 2º Aniversario del Blog de Karmenka.

    Recuerdo todavía como si fuera hoy mismo, todo lo que pasaba por mi mente hace hoy exactamente dos años. Viajábamos en la noche de fin de año del 2010 desde España a Punta Arenas para comenzar nuestra campaña antártica. ¿Sabéis cómo estrené el 2011? Con el primer artículo de este Blog, “Karmenka desde los Polos”.

    Os confieso que no sabía si iba a ser capaz de hacerlo. “¿Qué escribiré?” pensaba. “¿Lo leerá la gente?”, “¿Alguien lo seguirá?”, “¿Tendré cosas para contar?”, “¿Cómo me organizaré?”, “¿Interesará lo que escriba?”… No os podéis imaginar la larga fila de cuestiones que se sucedían en mi mente.

    Han ido sucediéndose las semanas, los meses y con ellos los artículos. He descubierto que me gusta escribiros, contaros lo que nos ocurre, teneros informados de la situación actual por la que pasamos. Y ¡expedicionarios!, las épocas del año en las que trabajamos con vosotros los más jóvenes, me encanta vuestra ilusión, vuestras ganas de aprender, vuestra curiosidad.

    Qué increíble y qué bonito lo que os voy a decir. Cuando me pongo a escribir tras el ordenador, y subo el artículo al blog, no os siento lejanos, desconocidos en el mundo de internet. Os percibo cerca. Siento vuestro apoyo en los momentos difíciles que hemos pasado y nos acompañan en cada expedición, y de la misma manera percibo una mayor alegría con los logros que conseguimos.

    Sois vosotros, los expedicionarios, los seguidores, los lectores, quienes hacéis posible este Blog. Así que para todos vosotros, os brindo este segundo cumpleaños. ¡Ojalá que juntos podamos seguir celebrando más aniversarios!

    • 2º Aniversario del Blog de Karmenka

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  • Mi primer aniversario en GLACKMA (por Alejandro Álvarez)

    Para Adolfo, El "Criojote" que ve glaciares, y los estudia e investiga a fondo, donde otros sólo ven "molinos"...turísticos.


    Para Karmenka "Sancha",  noble y fiel escudera que, en cuanto vuelve al "mundo civilizado", se siente "personajillo desubicado". Ella que tan bien sabe dónde están el Norte y el Sur... Hoy se cumple mi primer aniversario en Glackma:


    Oía RNE aquella lejana noche. Emitían la entrevista que habían grabado hacía pocos días (ya estaban Adolfo y Karmenka, tal como sucede ahora, en la Antártida ). Escuchar hablar de glaciares, (siempre me han fascinado), me hizo prestar especial atención. Al acabar, corrí al ordenador a entrar en su página web para afiliarme. Encargué los libros de Adolfo y Karmenka que puntualmente me envió Gildo, (libros que devoré y  que después, al conocerles, me dedicarían y que guardo como un pequeño tesoro), junto con la sugerencia de intentar ayudarles a organizar una conferencia en la ciudad donde resido. Planteé el asunto en el Foro Ciudadano al que pertenezco: otra asociación sin ánimo de lucro, para fomentar y potenciar la participación ciudadana, y donde la  cuota ¡también es de 12 € al año! La propuesta se acogió con entusiasmo y, en marzo, se celebró la formidable conferencia y conocí a los dos científicos más entrañables, cercanos, sabios y amenos de cuantos haya  tratado nunca. Pasamos una jornada inolvidable. Allí nos explicaron, en vivo y con entusiasmo, su proyecto de investigación: utilizar los glaciares como sensores naturales del calentamiento global. Y  aprendimos a valorar el descomunal esfuerzo que han desarrollado a lo largo de muchos años para instalar y mantener 8 estaciones de medida en continuo de la descarga de otros tantos glaciares, situadas  en los dos hemisferios y en distintas latitudes. Y las importantes conclusiones que van deduciendo de sus investigaciones.


    Más adelante, continué disfrutando con “Karmenka desde los polos” y leyendo en Glackma.es los resúmenes de tantas esforzadas expediciones.  Pronto me enganchó la idea que planteó Karmenka, (una más entre las muchas que, a menudo, genera), de elaborar unas unidades didácticas para Educación Primaria y Secundaria. Así nació “El Cuaderno del joven Científico”(el título es de ella), con el maravilloso trabajo de edición digital de Susana, otra voluntaria, que igualmente colaboró con la también voluntaria Empar, la autora de los preciosos e interesantes cuadernos para Primaria. E intentando ayudar a descargar de trabajo a la inagotable ovetense me iba  metiendo, casi sin darme cuenta, en el blog hasta llegar a ser el “co(...doconcodo)Administrador” durante su estancia en el Continente helado... y lo que haga falta. Todo sea porque tengan un poco más de desahogo en esa importante labor de investigación que  llevan a cabo año tras año. Y así hemos llegado a este mi primer aniversario. Y los que vendrán, porque trabajar en este equipo es un privilegio y una delicia que, además, permite disfrutar con la gran tarea de divulgación científica y sensibilización y educación medioambiental que llevan a cabo, con la inestimable ayuda del profesorado, entre esos expedicionarios jóvenes que, no lo olvidemos nunca, son el futuro. Todos en GLACKMA trabajamos en equipo, desterrando y sacudiéndonos el actual pesimismo que nos rodea, para que sea un futuro, para esos jóvenes, tan bueno y prometedor como todos ellos, estamos seguros, se merecen.


    Alejandro  

  • La quietud del otoño

    Dejamos el caluroso verano y el otoño nos prepara para el inverno. Inicialmente semanas de calor que parecen prolongar el verano se van alternando con otras más frescas y así poco a poco y sin darnos casi cuenta, alcanzamos el verdadero otoño. Las primeras nieves cubren las zonas más altas en las montañas y esa evidencia de que el invierno entrará nos hace ser conscientes que tenemos que aprovechar al máximo esta etapa de tránsito otoñal, que ha sido capaz de envolvernos en su magia casi sin darnos cuenta.

    Los árboles caducifolios toman la decisión más adecuada cuando las condiciones externas dificultan el trabajo de sus raíces. Conseguir agua y nutrientes es cada vez más complicado con menos horas de luz, una radiación solar que disminuye considerablemente y suelos que comienzan a helarse. Mantener el follaje se hace complicado, la acertada estrategia es perderlo. La savia se retira y las hojas abandonadas a su suerte caen con el viento y la lluvia.

    En los días soleados de noches frías, los colores intensos resaltan la gran gamma que nos brinda la naturaleza. Las heladas todavía no han quemado las hojas y el espectáculo es magnífico.

    Quizás sea esta estrategia de los árboles la que nosotros seguimos, sin ser a lo mejor conscientes de ello. De alguna manera nos despojamos del estrés que nos produce este mundo acelerado y competitivo que hemos creado, nos sacudimos los sinsabores, las preocupaciones,… de la misma manera que los árboles abandonan sus hojas. El cuerpo nos pide salir al campo, a la montaña, disfrutar del hermoso paisaje otoñal, identificarnos con la naturaleza mientras nos envuelve una gran quietud y tranquilidad y nos vamos quedando con lo intrínseco, con lo que nos caracteriza a cada uno de nosotros, con lo que realmente merece la pena. Es la quietud del otoño. 

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  • ¡¡¡Aquí estoy de nuevo!!!

    Queridos amigos y seguidores de este Blog,

    Hace mes y medio os escribía un artículo anunciando nuestra salida a Svalbard. Regresé de nuevo a España y lo que yo llamo el “mundo civilizado” es como si me hubiera tragado, engullido en sus fauces.

    Tengo la sensación de haber sido arrastrada por un enorme río, tremendamente caudaloso… como esos que estoy acostumbrada a aforar. Pero con una gran diferencia, éste me pilló desprevenida, me capturó en un tremendo remolino y me arrastraba a su capricho.

    Espero que sepáis disculpar mi ausencia durante estas semanas y os anuncio que aquí estoy de nuevo, preparada para seguir en contacto con todos vosotros. 

    • Aqui estoy de nuevo

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  • Rumbo al Ártico

    En un abrir y cerrar de ojos estamos saliendo rumbo al Ártico. Han sido unos días de verdadera locura en medio de esta asfixiante España, sin parar ni un instante entre papeleos y documentación por lo del robo… -todavía no he logrado terminar con todo-, lavar, limpiar, ordenar y colocar todo el material que traíamos en el Defender, y preparar con la mayor atención posible el equipo que nos llevamos a Svalbard. Este último sí que es fundamenta ahora, no se nos puede quedar nada aquí.

    ¿Qué es lo que vamos a hacer? Intentar terminar el objetivo que queríamos cumplir hace un par de años en la estación de medida que tenemos a latitud 79ºN. ¡Sí, lo habéis oído bien! Hace un par de años por estas mismas fechas partíamos rumbo al Ártico a requipar la estación de medida que allí tenemos con sondas nuevas, más duraderas, más robustas y evitar laguna de datos en las series registradas, pues las anteriores estaban a punto de terminarse.

    ¿Queréis saber qué pasó? Con detalle lo podéis encontrar en el diario de expedición que almacenamos en la web de GLACKMA, pero en resumen os cuento que “empezamos con mal pie” aquella expedición. Problemas con el primer avión que salía de Madrid nos ocasionaron la imposibilidad de llegar a tiempo para coger una avioneta que sólo la teníamos una vez a la semana. Tuvimos que esperar a la siguiente y con ello el tiempo de trabajo –que ya teníamos ajustado- se nos redujo considerablemente.

    ¿Qué pudimos hacer entonces? De las tres sondas que teníamos planificado instalar, sólo nos dio tiempo a colocar una de ellas. Al menos fue el mínimo, mínimo para no perder continuidad en los datos. El lugar de trabajo no es cómodo, echad un ojo si queréis a las fotos de esa expedición pasada. Tenemos que trabajar colgados en la pared de un cañón y con ello el tiempo que precisamos es mucho mayor.

    Tras aquellos incidentes a finales del verano del 2010, planeábamos acudir de nuevo a Svalbard para completar la instalación en el verano anterior. Pero de nuevo los imprevistos y complicaciones nos sacudieron. El año anterior nos vimos obligados a sacar adelante 6 expediciones, ¡sí, 6! Así que fue imposible ya nada más.

    Estas son las razones que nos empujan a viajar ahora al Ártico. Ojalá vengamos con los objetivos cumplidos.

    Os pido que me concedáis una pausa en el Blog… ¡volveré!, pero de momento necesito una pausa. Mientras tanto os dejo esta foto del entorno que nos rodeará allí, en concreto esas son las vistas que tenemos desde nuestra estación… ¡No está mal!, ¿verdad?

    Ojalá que en la segunda quincena de septiembre, a nuestro regreso, os pueda decir: ¡objetivo cumplido!

    Hasta pronto amigos e infinitas gracias por vuestro apoyo en los momentos complicados. Muchas gracias por estar al otro lado de la pantalla, detrás de cada artículo, cada día, cada semana, cada mes. Siento que no estamos solos…

    • Coronas de Kings Bay en Svalbard, frente a nuestro glaciar
  • Recorremos las Islas Feroe

    Casitas que te hacen pensar estás sumergido en un cuento

    (Crónica recibida por teléfono satelitario) 

    Estas islas son una región autónoma del Reino de Dinamarca autogobernada en todos los asuntos salvo defensa, relaciones exteriores y sistema legal. Sobre la población de estas islas os diré que el censo a principios del 2011 era de 48.565, de los que 19.900 viven en la capital Tórshavn y su área metropolitana. La segunda ciudad en tamaño es Klaksvík con 4.600 habitantes y el resto se distribuye en pequeños núcleos urbanos. ¿Os imagináis lo fácil que es encontrarse con la naturaleza en este archipiélago…?

    La economía de las islas estaba tradicionalmente basada en la cría de corderos y sobre todo en la pesca (bacalao, arenque). Sin embargo, ésta pasó por una grave crisis a finales de los 1980 y comienzos de los 1990, con una bajada de las capturas. Actualmente, se intenta diversificar la economía promoviendo el turismo, las nuevas tecnologías e incluso la propia base pesquera de la economía estableciendo piscifactorías y nuevas plantas de procesamiento de pescado. A pesar de todo, la juventud tiende a marchar a Dinamarca para ir a la universidad, con lo que la población más cualificada, la que podría posibilitar la transformación económica, deja las islas. A raíz de esto, recientes hallazgos de petróleo en prospecciones próximas a las islas abren la posibilidad de un hipotético empuje económico motivado por el oro negro.

    Debido a la ubicación de estas islas, su clima es oceánico y está marcado por la influencia templada de la Corriente del Golfo, lo que lo hace muy suave si se considera la latitud. La amplitud térmica es pues muy reducida, con veranos frescos (medias de 12ºC) e inviernos suaves (medias de 3,5ªC). Con respecto a las precipitaciones, se aproximan a los 1.400 mm el año, con un mínimo relativo en primavera-verano.

    El cielo está en general nublado, con presencia habitual de niebla y el fuerte viento. ¿Pero sabéis una cosa? Está siendo un verano caluroso y muy seco. Lo mismo que ha ocurrido en Islandia. De hecho mi recuerdo de las Islas Feroe está lleno de cascadas, unas más grandes y otras más pequeñas, pero surcos y surcos de agua recorriendo estas abruptas islas. Y ahora, ¿sabéis que están prácticamente todas secas?

    Durante estos días recorremos tranquilamente las principales islas, qué por cierto no os he dicho todavía sus nombres: Streymoy es donde se encuentra la capital, se pasa por un puente a Eýsturoy, la isla próxima por el Noreste. De ésta se puede cruzar por un túnel submarino de 6.186 kms a las islas ubicadas más al Norte y conocidas cómo Nordoyggjar, donde se encuentra Klaksvík, la segunda ciudad más grande del archipiélago. Si regresamos a Streymoy como referencia, la primera de las islas de las que os hablaba, nos encontramos al Oeste con Vágar, comunicada también por un túnel submarino de 4.940 kms y en la que se encuentra un aeropuerto. Finalmente nos queda mencionar Sandoy y Suduroy al Sur de Streymoy.

    A parte de esos dos túneles submarinos hay otros 16 túneles, en este caso subterráneos en la totalidad del archipiélago. Es la solución que han podio dar a la comunicación en unas islas tan abruptas. Fijaros que en total tienen 41.532 kms de túneles en tan sólo 1399 km2. ¡Impresionante!, ¿verdad?

    El sol nos acompaña durante los tres días que dura nuestro recorrido por estas islas… y como puedo tengo que reprimir mis ganas de hacer fotos y vídeos. “Bueno, otra vez será, las islas van a continuar aquí y me estarán esperando…” me consuelo con esos pensamientos. 

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  • Un mundo diminuto, inmersos en un cuento

    Abruptos acantilados en toda la costa

    (Crónica recibida por teléfono satelitario) 

    Esta paradita en las islas Feroe es de tres días, cuando de nuevo nos volveremos a embarcar en el ferry rumbo a Dinamarca. El programa inicial que teníamos, para desarrollar en estas islas volcánicas, no podemos llevarlo a cabo. Quería recopilar unas cuantas imágenes y vídeos, haciendo diversas grabaciones para preparar otro módulo de material para ese proyecto educativo del que alguna vez os he medio anunciado.

    Ahora, tras el robo sufrido en Islandia, me encuentro sin cámara de vídeo y sin cámara de fotos. Así que tenemos que cambiar completamente el objetivo. Vamos a tratar de tomárnoslo como un periodo de relax entre dos expediciones, dejando atrás la de Islandia y cogiendo fuerzas para la próxima a Svalbard. Trataremos de disfrutar del entorno y llenarnos de esta paz que transmite la naturaleza cuando está poco poblada.

    Las fotografías que os dejo de estas islas son de archivo, de algunas de las expediciones anteriores a Islandia, en las que como esta vez -viajando en vehículo- hacíamos una paradita en Feroe.

    Como primera curiosidad os diré que las “Islas Feroe” significan las “Islas de Corderos”, y es que realmente está llena de ovejas y corderos. Andan libres por el campo y corren muchísimo, son tremendamente ágiles. Es frecuente encontrarlos en las carreteras o que se crucen de una carrera en medio de la carretera cuando va a pasar un vehículo. Por eso la conducción debe de ser lenta y con precaución en ese sentido.

    Estas islas están localizadas en el corazón de la Corriente del Golfo en el Atlántico Norte a latitud 62º 00’ N. Ubicadas al noroeste de Escocia se encuentran a mitad de camino entre Islandia y Noruega.

    El archipiélago está compuesto por 18 islas que cubren 1399 km2, alcanzando desde su extremo más al Norte hasta el más Sur los 113 km y de Este a Oeste 75 km. Presentan una morfología abrupta, rocosa y con costas de acantilados recortadas por fiordos, estando el punto más alto a 882 metros sobre el nivel del mar. Fijaros que ningún punto de las islas está a más de 5 km del mar. Y, ¿sabéis que tienen 1100 kilómetros de costa?

    En este mundo que parece diminuto, cual si se tratase de un cuento, nos “perdemos” por tres días con un único objetivo tras los últimos hechos acontecidos: recuperar totalmente la calma y la paz interior. ¿Lo conseguiremos?

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  • Un mar agitado nos recibe al dejar Islandia

    (Cronica recibida por teléfono satelitario) 

    Con estos últimos días buscando de nuevo la calma interior termina nuestra estancia en Islandia. Temprano embarcamos en el ferry en el Este de la isla, en Seydisfjördur, para alcanzar en primer lugar las islas Feroe, donde haremos una parada de algunos días antes de continuar rumbo a Dinamarca. Este primer tramo de navegación es de tan sólo 18 horas, pero suficiente para que una apasionada del mar pueda sentirse feliz durante la travesía.

    En cuanto abandonamos el fiordo de Seydisfjördur el mar empieza a hacerse presente, avisándonos que nos acompañará durante nuestro viaje. Efectivamente según nos vamos alejando de Islandia, los movimientos del ferry se incrementan hasta ser considerablemente fuertes.

    El mar está tremendamente agitado. ¡Me encanta! El sentir esa fuerza, ese poder que tienen las aguas, que son capaces de bambolear a su capricho a este enorme ferry, me hace ser consciente de que cada uno de nosotros somos como pequeñas hormiguitas o incluso menos, como pequeños seres microscópicos en medio de esta inmensidad. Me gusta esa sensación, esa consciencia… me ayuda a comprender que todo es relativo.

    Contemplo las gigantescas olas en el mar, observo como el ferry poco a poco va avanzando y siento este movimiento continuo y fuerte en el barco que hace perder el equilibrio. Tras aprenderme de memoria casi cada detalle del entorno más próximo, mi mirada se pierde en el horizonte, allí dónde sólo se ve mar y cielo, cielo y mar, allá como en el infinito. 

    Cuando se hace más intenso el movimiento, dejo la cubierta y me tumbo en el camarote. Así echada, estos bamboleos no los considero como tales, sino que los percibo como si se tratase de una cuna que están meciendo y yo fuese una niña pequeña que está tumbada plácidamente en ella. De esta forma percibía cómo Islandia quedaba ya allá lejos, en el pasado. Un pasado que percibía por un lado reciente, pero por otro como un remoto pasado.

    Con estos pensamientos deambulando por mi mente, me quedo dormida y a las pocas horas nos avisan de la llegada a las Islas Feroe. Son las 2:00 de la madrugada. Me incorporo y lo primero que me sorprende es la noche. Es de noche de verdad. No se ve nada. Todo negro, oscuro… casi percibo miedo, todavía tengo esa sensación con la que me quedé dormida de ser una niña pequeña acunada y protegida que de repente se despierta en medio de la oscuridad.