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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Ahora sí, ¡llegó el final!

    Toda historia tiene un inicio y… tarde o temprano, le llega el final. No puede ser de otra manera. Y ahora, ¡sí que sí!, llegó el final a nuestra expedición y sus mini expediciones complementarias.

    En unas horas comienza nuestro retorno desde el Hemisferio Sur al Norte. A la madrugada tomamos nuestro primer avión desde Punta Arenas a Santiago de Chile y después el “saltito” de las casi 14 horas con el que alcanzaremos Madrid. Por carretera hasta Salamanca… y… y… no sé… cambiar la mentalidad para adaptarme al mundo estresante, pero conservando una burbuja a mi alrededor para no perder la tranquilidad y libertad antártica.

    Comenzaba diciendo que llegó el final de la expedición, pero… es fantástico pensar que nuestra expedición virtual continuará hasta que termine de transmitiros las aventuras vividas en la Antártida. Seguro que de esta manera la inmersión en el mundo civilizado me resulta mucho más fácil.   

    • Llego el final

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  • Pistoletazo de salida del Concurso: ¡VEN A LA ANTÁRTIDA!

    ¡Hola a todos! A algunos ya os conocemos virtualmente pues os habéis ido presentando en el Blog estos últimos días, a otros todavía no… pero esperamos pronto saber de vosotros. El momento tan deseado por todos, por fin llega: ¡Nos ponemos rumbo al Sur! Y, ¿quiénes viajamos? De momento Adolfo y yo (Karmenka) y os invitamos a todos los que queráis a convertiros en expedicionarios virtuales y nos acompañéis durante todo el viaje. ¿Estáis preparados? [youtube width="540" height="438"]http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=idkBcPWyIHw[/youtube] Los planes de trabajo los hemos tenido que ir cambiando y reajustando en las últimas semanas, ya que este año hay muchas complicaciones por el tema de la logística para cruzar a la Antártida. Habitualmente solemos alcanzar tierras antárticas volando en un avión desde Punta Arenas al sur de Chile. No es un avión cualquiera, se trata de uno de los  Hércules C-130 de las Fuerzas Aéreas Chilenas (FACH). Pero hace un par de meses el trágico accidente ocurrido en un vuelo en el que viajaban al archipiélago Juan Fernández -del que no hubo ningún superviviente- ha traído como consecuencia que las FACH no transporten, por el momento, a civiles en sus vuelos. Estando esta zona de la Antártida tan próxima desde Punta Arenas os podéis imaginar que mucha parte de la logística se llevaba a cabo por los chilenos. De manera que casi de improviso, se han visto afectados nuestros planes. Nos hemos puesto a mirar otras opciones de cruce, incluso con barcos… se ponía el tema mucho más complicado de lo que os imagináis, de hecho hubo un momento en el que pensábamos que teníamos que olvidarnos de la expedición. Pero, ¡por fin lo conseguimos! Cruzaremos desde Punta Arenas a la Antártida en otro Hércules C-130, en este caso de Brasil, el día 1 de diciembre. Como nuestro vuelo regular desde Madrid a Punta Arenas ya lo teníamos para el 12 de este mes, hemos reajustado nuestros objetivos a cubrir en el sur. Así, durante esa segunda quincena de noviembre vamos a acercarnos hasta la Patagonia Argentina y aprovechar el tiempo. ¿Qué es lo que vamos a hacer allí? Poco a poco lo iréis descubriendo. De momento os cuento que nos espera un largo viaje, salimos el próximo sábado día 12 de Madrid y llegamos ya al día siguiente a Santiago de Chile, tras 13 horas de vuelo. Unas horas de espera en el aeropuerto y con otro avión -en este caso un saltito tan sólo de 5 horas- llegaremos a Punta Arenas. Ahora para iros situando, localizad en un mapa Santiago de Chile y Punta Arenas… ¿quedan lejos, verdad?

    • Pistoletazo de salida del Concurso: ¡VEN A LA ANTÁRTIDA!

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  • En España, tremendo contraste…

    Os escribo ya desde Salamanca. Un paso rápido por Punta Arenas, a la salida de la Antártida, para despedimos de los amigos que allí tenemos. Seguimos coordinando el posible trabajo para el futuro en el glaciar Contramaestre de Tierra del Fuego. En este sentido avanzamos algo tras nuestras conversaciones con el departamento de glaciología del INACH (Instituto Antártico Chileno), con la sección de Meteorología de la Armada y con la Dirección de Aguas. Parece que hay intereses comunes en el estudio de ese glaciar y posiblemente podamos llegar a trabajar en él.



    Después, como en un abrir y cerrar de ojos, todo se acaba. Cinco horas de avión de Punta Arenas a Santiago. Una espera de casi 9 horas en el aeropuerto de la capital chilena. Estiramos las piernas, paseando un poco por el entorno del aeropuerto. Al salir  nos sorprende una tremenda bocanada de contaminación. Se veía desde el aire antes de aterrizar, la ciudad de Santiago se encontraba cubierta por una bóveda de polución. Al parecer llevan mucho tiempo sin lluvias y ahora en el invierno hay menos viento que en época estival, lo que favorece que la contaminación se vaya quedando acumulada en la ciudad, ya que la cercana cordillera actúa de enorme barrera. Acostumbrados a respirar el aire puro de Patagonia y la Antártida, nos da la impresión de estar sumergidos en una piscina de polución.



    Inmediata ya la hora de salida de nuestro próximo avión, entramos en el aeropuerto y nos dirigimos a la zona de embarques. ¡Vaya, un verdadero caos! Está todo abarrotado de gente, sentada, echada y paseando por todos los rincones. ¿Qué ocurre? ¡Anda, es debido a la ceniza del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle! Con los vientos predominantes de Oeste a Este, llevan ya varios días con cierre del espacio aéreo en Argentina y Uruguay. Todos los vuelos que salen de Santiago rumbo a Buenos Aires y Montevideo están siendo cancelados.



    Con el nuestro no hay problema, ya que dejará las cenizas al Este y podremos continuar la ruta al Norte. Sólo nos tocan varios cambios de puerta de embarque, pero salimos bastante puntuales. Un largo recorrido de casi 14 horas hasta Madrid en el que mi mente revive una y otra vez las situaciones tan intensas vividas en estas últimas semanas. ¡Ha sido todo un verdadero éxito! ¡Qué afortunada me siento!



    España… ¡qué tremendo contraste ahora! De repente la temperatura la tenemos 40ºC más alta que de dónde venimos allá en la Antártida. Y la luz… los días son ahora interminables, no se acaban nunca. Pasamos de tener apenas 5 horas de luz con una continua ventisca a algo más de 15 horas de luz y sol brillando con intensidad en el cielo. Al cuerpo le cuesta asimilar un cambio tan grande en tan sólo unas horas…   



    A parte de ese enorme contraste natural, me meto de bruces en el mundo…, en el mundo, ¿cómo llamarlo? “civilizado” suelen decir. Pero sinceramente, no me gusta nada esa palabra porque no refleja la realidad. Prefiero denominarlo Vorágine y Torbellino, ambas con mayúscula, para darles más fuerza. Todo son prisas, premuras, urgencias. Cantidad de papeleos y formalismos que consumen el tiempo y no valen para nada o para muy poco… Tremendo contraste.



    No puedo dejarme impregnar por esta locura, tengo que escaparme antes de que inconscientemente quede atrapada y prisionera en sus redes. Un fin de semana en el campo, en la montaña, en la hermosa sierra -que por suerte, tan ceca tenemos en Salamanca-. Disfrutar con la familia, impregnarse de la naturaleza que está ahora tan preciosa y llena de vida. Todo verde, frondoso, los cerezos con sus frutas madurando, los castaños en flor, los pájaros trinando en continuo. Una mezcla de aromas que te impulsan a respirar profundamente y purgar el aire del interior.



    Y cómo no, en medio de esta naturaleza llena de vida, no podía faltar el deporte. Paseos por los robledales, caminatas, baños en las aguas frescas de los ríos de montaña y la bici… Me encanta este deporte sobre todo cuando puedo hacerlo en la montaña. Son horas en las que la mente queda libre para evadirse por donde lo desee. Esta vez, ha sido inevitablemente por la reciente expedición. Subir puertos con tu única energía y… la bici, ¡claro!, percibir el cansancio, el creer que uno ya no puede más… y entonces la mente actúa, toma el mando y consigue que el cuerpo siga pedaleando y llegue a la cumbre. ¡Es genial!    



    Una maravillosa naturaleza que ha sido capaz de llenarme de nuevo de vida. Ahora, la semana en la selva del cemento, será mucho más llevadera.

    • En España, tremendo contraste…
    • En España, tremendo contraste…
    • En España, tremendo contraste…
    • En España, tremendo contraste…
    • En España, tremendo contraste…
    • En España, tremendo contraste…
    • En España, tremendo contraste…
    • En España, tremendo contraste…
    • En España, tremendo contraste…

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  • En el aeropuerto de Santiago de Chile

    En este momento estamos en el aeropuerto de Santiago de Chile, tras unas horas de espera tomaremos ya nuestro avión hasta Madrid.

    Os escribo estas líneas para deciros que me quedan algunas cosas pendientes por contaros. Se han sucedido tan rápidamente los acontecimientos en la expedición que he ido acumulando unas cuantas notas en mi cuaderno de bitácora para escribiros. Así que una vez lleguemos a España, os seguiré durante unos días escribiendo algunos artículos hasta que complete todo lo que tenemos pendiente.

    Ahora, todavía sin terminar la expedición y a punto de meterme en el mundo “civilizado”, os quiero dar las gracias por todo el apoyo incondicional que hemos recibido durante estos meses con vosotros desde el otro lado de la pantalla. Realmente ha sido una experiencia maravillosa para nosotros.

    El próximo artículo lo recibiréis ya desde España. ¡Ah!, por cierto, si me veis por Salamanca, no dudéis en pararme y saludarme. Sería para mí una verdadera alegría encontraros por las calles de la capital charra.


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