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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Relevo de dotaciones en la Base Artigas

    Llegó el final para unos y el inicio para otros. En el mismo instante en que una nueva etapa comienza para un grupo, termina la etapa del otro. El pasado lunes 19 con el finalizar del día tenía lugar el cambio de relevo de las dotaciones de la Base Antártica Artigas.

    “¡Misión cumplida!” tienen en sus mentes los 8 integrantes de la dotación ANTARKOS XXVII, mientras que la nueva dotación con ilusión y expectativa toma el relevo para hacerse cargo de la Base Uruguaya Artigas, durante un nuevo año.

    Este artículo está dedicado a esta dotación saliente, ANTARKOS XXVII, con la que hemos compartido momentos muy especiales y significativos, tanto en enero y febrero en nuestra anterior campaña, como en una breve inmersión en el Continente Blanco a principios de junio -pleno invierno antártico- y como ahora, desde hace unas semanas en esta nueva campaña. Como hace algunos días os describí lo que es el Espíritu Antártico, entenderéis perfectamente ahora, los lazos de amistad y camaradería tan fuertes y especiales que nos unen a esta dotación.

    Quiero también desde aquí, desear suerte a la nueva ANTARKOS XXVIII, que ya hemos tenido el gusto de conocer y podremos seguir haciéndolo durante nuestra estancia en esta campaña antártica. Os queda un año por delante, lleno de vivencias que jamás olvidaréis. ¡Mucha suerte!

    Y regreso de nuevo a vosotros, ANTARKOS XXVII, dotación saliente. Vivimos junto a vosotros la pérdida de vuestro camarada Diego Ayala, el pasado enero. Son hechos que nos marcan a todos para siempre. Os he preparado un video del homenaje que le habéis realizado y del relevo del pasado 19. Os lo he hecho con todo el cariño del mundo y lo mejor que he podido, para que os lo llevéis con vosotros de recuerdo.

    Termino agradeciéndoos otra vez todo el apoyo que nos habéis dado durante estas temporadas. La acogida, el cobijo, la aceptación, el aprecio, el cariño, el “estar ahí”, el integrarnos entre vosotros como si fuéramos dos más de la dotación. Son tantas cosas que nos llevamos guardadas dentro para siempre... Un millón de gracias ANTARKOS XXVII. Ahora llega el tiempo de rencuentro con los vuestros, de disfrutar con vuestras familias las fiestas que se aproximan. Os deseo lo mejor de lo mejor, amigos inolvidables.      

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  • Viaje tan breve y fugaz como hermoso… propio de los sueños

    Efectivamente amanece un día fantástico en la Antártida. El cielo completamente despejado, ni una sola nube. Debido a su proximidad con el estrecho del Drake, es una zona tremendamente complicada para la meteorología y es muy extraño poder observar el cielo completamente azul. De hecho, creo, que con todas las campañas antárticas que tengo en verano, es la primera vez que lo veo así de luminoso.



    Tras el desayuno, me preparo para salir al exterior y poder hacer unas cuantas fotografías del entorno en estas condiciones. A pesar del sol seguimos con temperaturas bajas de -12ºC, pero la ventaja es que el viento apenas llega a los 15 nudos, y por tanto no nos hace descender exageradamente la sensación térmica.

    Roberto, el Capitán de Fildes, me informa que el Hércules C-130 chileno ha salido de Punta Arenas y viene hacia acá. Ha confirmado también que estoy considerada como pasajera para regresar a Punta Arenas, y me indica que me solicitan estar a las 10:40 en el aeropuerto. Sonrío, al final parece que todo va a salir bien.



    Todavía con algo de penumbra abandono Fildes, quiero subir alguna colina próxima para tener unas buenas vistas de la zona y poder hacer alguna foto bonita, cuando salga el sol e ilumine la zona. No tengo mucho tiempo al solicitarme estar tan pronto en el aeropuerto. ¡Vaya, podían haber esperado un poco…!

    Debo llevar la cámara envuelta y protegida del frío, para que me permita trabajar con ella. La mantengo además próxima a mi cuerpo para pasarle algo de mi calor corporal. A pesar de los cuidados, tengo que tener precaución cada vez que la saco al exterior, pues no aguanta mucho tiempo a la intemperie.



    Ando ligera, a medio carrera en las zonas que el hielo me lo permite. La nieve está helada de la noche y es muy fácil resbalar. ¡Qué maravilla de paisajes! Poco a poco voy ganando altura y sorprendiéndome a mí misma de lo espectacular de este día. El sol va saliendo poco a poco y las luces, según cobran intensidad, cambian por completo el entorno.

    Tengo una magnífica vista panorámica de la Base Rusa Bellingshausen y las chilenas Frei y Fildes al fondo. La bahía que en verano sostiene tanta vida, ahora tiene helada ya una buena parte. La barcaza de los rusos “Anderma”, en la costa, marca muy bien el inicio de lo que era antes agua… Ahora, todo hielo.

    El sol, debido a la latitud elevada y la época invernal en la que estamos, hace su recorrido muy cerca del horizonte. Sí, tenemos la desventaja de las pocas horas de luz, pero al mismo tiempo cuando -como hoy amanece un día así de despejado- la luz es muy hermosa. Al ser tan rasante, parece cubrir todo con un baño de oro líquido. Voy haciendo alguna fotografía, recogiendo la cámara de vez en cuando para protegerla del frío, esperando a que siga ascendiendo un poco el sol y me cambie las luces del paisaje y volviéndola a sacar con cuidado, para continuar captando con las imágenes la maravilla que tengo ante mí.



    En estos ratos de espera, me dedico a contemplar el paisaje que me rodea. Tras haber conocido la dura ventisca de estos días pasados, me quedo realmente absorta del fabuloso día de hoy. Mi mente desconecta por un momento de la realidad y tengo la sensación de estar viajando por el espacio, llegando a un lugar hermoso, de esos que sólo existen en los sueños, e impregnándome de una luz dorada, limpia, pura, que me llena de una energía tremendamente positiva. Despierto de mi sueño… ¡no, no era un sueño! Esta vez ha sido todo real. Me encuentro tremendamente feliz y soy consciente de lo afortunada que he sido. Han tardado meses en tener este día aquí en la Antártida, y yo he tenido la suerte de vivirlo en mi viaje tan efímero a la zona. Tremendamente afortunada. Respiro profundamente, me lleno de nuevo de la belleza del entorno y otra vez una inmensa sensación de paz y armonía se instala en mi interior. Sé que será un recuerdo imborrable en mi vida.



    Es hora de regresar a Fildes. Una vez allí recojo mi mochila -que ya había dejado preparada- me despido de la gente de la dotación y Roberto me sube en moto al aeropuerto. El Hércules todavía no ha llegado, pero en la normativa de FACH nos exigen siempre estar antes de su aterrizaje, si vamos a tomar el avión. No pierdo el tiempo, como la zona del aeropuerto es también una parte elevada, continúo con mis fotos. El sol sigue subiendo y las luces cobrando intensidad.



    Consigo fotografiar la entrada del Hércules y continua la espera mientras proceden a la descarga de todo lo que traen y cargan lo que sacan de estas tierras antárticas. Son las 13:30 cuando me piden subir al avión. Por seguridad y aunque el día está con visibilidad, parten antes de que se meta la noche en la zona. Me despido de Roberto y me siento torpe con las palabras para poder expresarle el agradecimiento por todo el apoyo que me han brindado. Hay acontecimientos en la vida para los que no hemos sido capaces de crear el lenguaje adecuado…



    En el Hércules -sentada en esas redes rojas- mi cuerpo viaja a Punta Arenas mientras mi mente recorre una y otra vez las odiseas, aventuras, peripecias, incidentes y anécdotas de los últimos días. Es increíble que un viaje tan corto me deje completamente llena de vivencias de tanta intensidad.

    De repente una tremenda sacudida me vuelve a la realidad. Estamos aterrizando en Punta Arenas bajo condiciones muy fuertes de viento. Al levantarme, un par de chilenos que tenía sentados frente a mí y que regresan también a esta capital austral, me dicen: “Pareces la felicidad personificada. Durante todo el viaje tu cara reflejaba una inmensa alegría”. Sonrío, “no puede ser de otra manera, fue un viaje tan breve y fugaz como hermoso”.

    • Viaje tan breve y fugaz como hermoso… propio de los sueños
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  • Un paisaje lunar. Mi lugar preferido en Islandia

    (crónica recibida por teléfono satelital. Fotos: Archivo Glackma)

    Os comento que empezamos ya con la retirada, hemos pasado de nuevo por la estación para chequear que todo queda funcionando perfectamente. Y, ¿sabéis? Por aquí también ha venido la nieve, de manera que cada vez estamos más contentos por la suerte que hemos tenido del momento en que realizamos la instalación. Lo del viento ha sido lo mejor, visto lo visto.

    De nuevo tomamos la pequeña avioneta, esta vez no ha sido “de papel” y ya estamos en Reykiavik. Nos queda el último paso para alcanzar España con un par de vuelos. Al final ¿sabéis que en nuestra ruta de los últimos días llegamos a rodear toda Islandia? ¡Eso sí!, privándonos ya de más intentos por el interior.

    Uno de los lugares que tenía ilusión de ver ahora -completamente cubierto de nieve- está en el pleno centro de Islandia. La primera vez que lo contemplé quedé maravillada y a partir de entonces siempre que puedo trato de verlo. Se trata de Askja y su entorno, kilómetros y kilómetros cubiertos de pumita. Parece un paisaje lunar. Moverse por ese entorno es como andar por otro planeta. ¡Es increíble! Os dejo algunas fotos que tengo de expediciones anteriores para que lo conozcáis.

    Y, ¿qué es Askja, aparte de uno de mis lugares preferidos? Os hablaba en el artículo anterior del sistema volcánico de Krafla. Pues bien, asociados a este rift y al sur de Krafla se encuentra el estratovolcán Askja, cuyo nombre se refiere a varias calderas anidadas en los alrededores de las montañas Dyngjufjöll, que apenas sobrepasan los 1500 metros. En una de estas calderas está el famoso lago Öskujuvatn que tiene una superficie de casi 12 kilómetros cuadrados y es el lago más profundo de Islandia con 220 metros.

    Kilómetros y kilómetros y kilómetros de este entorno están cubiertos por pumita o piedra pómez. Se trata de una roca volcánica, que es muy porosa y por tanto con una baja densidad, es decir flota en el agua. ¿Sabéis cómo se forma? Cuando la lava es proyectada al aire sufre una gran descompresión y como consecuencia se produce una desgasificación, quedando espacios vacíos separados por delgadas paredes de vidrio volcánico. Aquí hubo verdaderas lluvias de piedra pómez, quedando cubiertas grandes extensiones de terreno.  

    En la costa noreste del lago Öskujuvatn -del que os hablaba más arriba- adosado a Askja se encuentra un cráter de explosión algo más pequeño, con unos 150 metros de diámetro y 80 metros de profundidad, llamado Víti. Tiene un lago geotermal de agua azul-verdosa,  opalina, muy rica en minerales… Es maravilloso un baño aquí, en medio de la naturaleza virgen, sabiendo buscar horas en las que no hay ningún turista. Es de una paz totalmente gratificante. Paradójico con la palabra islandesa “víti”, que significa infierno ya que antiguamente se pensaba que el infierno se encontraba bajo los volcanes.

    Si os parece, cuando regrese a Salamanca os contaré una cosilla más de Islandia. Hemos visto que se combinan el hielo y el fuego, es decir los glaciares con los volcanes. Pero, ¿qué pasa cuando un volcán -ubicado bajo un glaciar- entra en erupción? Ya veréis que espectáculo y qué fuerza la de la naturaleza. Os lo cuento desde España, así como pequeños videos que he ido haciendo durante el viaje, que os los iré preparando y subiendo poco a poco, para que veáis algunas otras cosas de este país.
  • Temas pendientes para contar a los expedicionarios de Salamanca

     

    Amigos expedicionarios, tras un fin de semana en la sierra y con toda la familia, he recogido la energía necesaria para sobrevivir en este mundo civilizado… Así que, aquí estoy de nuevo, inspirada para continuar escribiendo.

    Antes de cerrar la parte del Blog correspondiente a vuestra expedición virtual a la Antártida, quiero completaros con algunos artículos más, como os había anunciado con anterioridad, de algunas cosillas que nos han quedado pendientes. Las aventuras han ido aconteciendo, una tras otra con tanta intensidad, que no ha habido espacio en el tiempo para hablaros de todo. Así que antes de despedirme de vosotros, os las dejaré aquí escritas.

    He revisado mis notas del cuaderno de bitácora y os voy a hacer una lista de lo que tengo apuntado y pendiente. Mirad a ver si me falta algo o si tenéis alguna curiosidad o si queréis que os escriba sobre algo en concreto. Me lo decís y lo añado a mi lista de temas.

    Aquí van:

    -        Lo primero que haré es escribir sobre la pregunta, que en la entrevista por el teléfono satelital, me hizo Ángel del colegio José Herrero: “¿Habéis estado en peligro en alguna ocasión?” Le prometí que sobre ello quería escribiros, además una de esas situaciones de peligro ocurrió en el glaciar Collins de la Antártida, que ya sabéis donde está ubicado.

    -        ¿Qué es lo que estamos encontrando con las mediciones en las estaciones, tanto del Ártico como de la Antártida?

    -        Unas cuantas fotos y videos que os hice sobre la fauna antártica

    -        Algunas curiosidades sobre el hielo… que nunca se os van a olvidar.

    -        El trabajo que hicimos en la Antártida cuando cruzamos a la Base Argentina Jubany

    -        Un viaje en zodiac que nos brindó Oscar por Caleta Potter cuando estábamos en Jubany

    -        Lo confortable y “menos confortable” del trabajo a la intemperie cuando tenemos que estar acampados

    Estos son los temas que tengo apuntados. Lo dicho, mirad a ver si queréis que complete mi lista con alguna otra cosa.

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  • Ayudadme con un título para este artículo

    Os decía el otro día que me sentía como un personajillo de un libro de aventuras al que hubieran arrebatado de su historia. Y sigo igual… A veces creo haber realizado un viaje en el tiempo. Otras, creo todavía vivir en un mundo mágico y de repente es como si un extraño y poderoso viento estelar me capturase y contra mi voluntad, me trajese aquí.

    La ciudad llena de coches, gente por todos lados. Un ruido infernal me aturde… atrás quedó el silencio. No se puede respirar, esto no deberíamos llamarlo aire… atrás quedó el abrir a tope los pulmones y llenarse de aire puro. Los ojos me escuecen… necesitan un tiempo para habituarse. Miro a lo lejos y… atrás quedó el poder ver paisajes a decenas de kilómetros con tanta claridad como si estuvieran justo delante.

    Es difícil vivir en este mundo. Lo llaman civilización. Dicen que hay calidad de vida.

    Al andar, miro al suelo. Ya no hay nada para recrear la vista delante. De mis pies han desaparecido las botas de montaña. El suelo asfaltado, liso, llano… pero ¿qué esto? Alrededor gente y gente… me siento invadida en mi entorno. Personas y personas caminando de prisa a todos lados. Observo las caras de la muchedumbre. Son más bien tristes, cansadas, estresadas, afligidas, apagadas… les falta vida, alegría…

    ¿Dónde estoy?

    Son pocos días por aquí y la sociedad ya deja ver de nuevo la falta de solidaridad y de trabajo en equipo, todo está invadido por un egoísmo exagerado y por un tratar de “ser el mejor, el único”. No importa si para conseguir ese fin se pisa o se aplasta a los demás, no parece que haya escrúpulos de ningún tipo. La falsedad es de nuevo la nota predominante… ¿Dónde se escondió la sinceridad? Esto es peor que estar en la jungla rodeados de fieras.

    La familia, la gente que quieres, los amigos… son un soporte fundamental para no escaparse de nuevo y salir corriendo de este mundo.

    Ya veis, se me hace muy cuesta arriba el regreso. No encuentro ni un título para esta nota. ¿Queréis ayudarme vosotros a ponerle uno?

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