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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Complicado daros esta noticia…

    Me resulta más fácil contaros buenas noticas, transmitiéndoos mi ánimo y mi ilusión, que escribiros sobre hechos o situaciones complicadas. Más aún en los periodos en los que el Blog está destinado a vosotros, los más jóvenes expedicionarios.

    Los que me seguís desde hace tiempo, sabéis que no modifico la realidad al escribir y comparto mis sensaciones tal cuál las percibo. En los momentos buenos, de éxito -con una gran alegría y energía rebosantes- ahí me tenéis detrás de la pantalla, narrándolo para todos vosotros. También reaparezco en los fracasos y situaciones complicadas, aunque con más esfuerzo -porque las palabras no brotan tan fácilmente de mi interior y las que lo hacen parecen engranajes sueltos de un sistema complicado, que me cuesta ordenar y dar forma-.

    Sí, está claro que con este preámbulo lo único que intento es preparos para comunicaros una de esas noticias que me cuesta esfuerzo transmitiros. Tenemos que hacer un reajuste en los planes de GLACKMA y el mantenimiento de las estaciones de medida de descarga glaciar que tenemos distribuidas por la Tierra.

    Como sabéis los lectores habituales del Blog, llevamos ya un par de años sin obtener financiación para este proyecto. A lo largo de esta década y media que llevamos trabajando en este objetivo, hemos tenido de todo, periodos de años con subvenciones, separados por lagunas en las que con nuestras aportaciones económicas personales (de Adolfo y mías) hemos logrado salir adelante. Para nosotros lo más importante es mantener operativas todas las estaciones, que sigan funcionando y generando datos, y sí o sí, no podemos dejar que por falta de financiación, esas series de datos de años y años, se queden de repente cortadas. Es tan grande el esfuerzo que hay detrás, que no podemos truncarlo de la noche a la mañana.

    “Y bien, ¿qué nos quieres decir?, Karmenka”, os estaréis preguntando. Es muy sencillo… o complicado, según cómo se mire. Nos hemos puesto en el caso de que continuemos todavía algunos años más sin obtener financiación, pero que a pesar de todo, seamos capaces de mantener operativas todas las estaciones con nuestro esfuerzo económico personal. ¿Complicado, verdad?

    La solución está clara, se trata de ir a mínimos. Ello nos hace replantearnos una estrategia a largo plazo para la ejecución de expediciones. Y la primera repercusión es cancelar la que teníamos prevista para este verano a los Urales. Llevo un tiempo largo gestionando la logística para esta expedición. El viaje de aproximación no es sencillo. Varios aviones, trenes, para finalizar con un vehículo especial que nos permita avanzar sobre la tundra de Siberia. Sumando y sumando gastos, nos sube más de lo calculado inicialmente y el realizarla este verano, implicaría que no podríamos absorber la del verano próximo a otra de las estaciones, a la que ya por fuerza, tendríamos que ir. Cancelar la expedición de los Urales por ahora, es tan sólo una estrategia de futuro, es una renuncia en el presente, pero que nos permitirá lograr nuestro objetivo de mantener todas las estaciones funcionando. Iríamos allí más adelante, minimizaremos costos, acudiendo a los Urales en unos años más, cuando tengamos que cambiar las sondas de medida por otras nuevas.

    Simplificando, espaciaremos nuestras expediciones en el tiempo hasta el momento que tengamos que renovar los equipos instalados en cada una de las estaciones. Conseguiremos así mantenerlas todas operativas, aunque no podamos realizar el vaciado de datos registrados hasta que vayamos a cada uno de los lugares. Para establecer una buena estrategia de mínimos, tenemos que organizarnos según el tiempo que llevan instaladas y funcionando las últimas sondas en cada una de las estaciones, así como de las características de cada uno de dichos equipos en cuanto a memoria de almacenaje, duración de las baterías y fiabilidad de los mismos.

    ¿Sabéis una cosa? Con tenacidad y perseverancia, todo se consigue. Saldremos adelante. Me quedo con esta última reflexión, pues estoy acostumbrada a buscar siempre algo positivo, hasta en medio del mayor caos posible. Ofreciéndoos una llamita de ilusión y entusiasmo -aunque en estos momentos pequeña, pero incombustible- que reconforta mi interior, termino este artículo que tanto me ha costado escribiros.

    • Una llamita de ilusión en medio del caos

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  • ¿Qué hacemos en GLACKMA?

    Sobre el casquete glaciar

    ¿Sabéis? Reconozco que hemos tenido una gran suerte con la emisión del programa de Al Filo de lo Imposible sobre GLACKMA el pasado domingo, aconteciendo mientras nosotros seguíamos en nuestra expedición antártica. Sí, es verdad, hemos perdido la emoción del directo, pero nos la habéis transmitido muy bien vosotros. Y además, ha sido muy oportuno el programa, porque ahora os quería hablar de cómo medimos, dónde medimos, qué medimos, para qué medimos… y de todas estas cuestiones se ha hablado -y además con imágenes- en el programa de Al Filo. ¿Os ha quedado alguna duda de algo?, ¿seríais capaces de hacer un resumen de nuestro objetivo fundamental en GLACKMA?

    Sabéis por tanto ya, que no sólo es esta estación de la Antártida la que tenemos, sino que son ocho en total. Cuatro de ellas están en las regiones polares Árticas (Islandia, Ártico sueco, Norte de los Urales y Svalbard) y otras cuatro en el Sur (Patagonia Chilena, Patagonia Argentina, Antártida Insular y Peninsular). Y todas ellas están registrando datos cada hora… ¡Imaginaros qué cantidad de información nos están dando! Con la red de estaciones de GLACKMA, lo que estamos haciendo es registrar la evolución en tiempo presente del calentamiento global.

    Cuando se trata de un glaciar de montaña tenemos el hielo encajado en un valle. El hielo que se funde sale en forma de agua por el frente de dicho glaciar. Y aunque se generan varios ríos de fusión en el frente del mismo, buscamos glaciares donde se junten todos en uno sólo para poder instalar ahí nuestras sondas y medir todo esa agua procedente de la fusión glaciar.

    Pero, ¿qué ocurre en la Antártida? Aquí lo que tenemos es un casquete glaciar. No se trata de un glaciar encajado en un valle, todo lo contrario, es una especie de caparazón enorme de hielo, que cubre todo. Si recorremos la isla King George en su contorno, ¿con qué nos encontramos? Casi toda la costa está cubierta por un casquete glaciar de algo más de 1300 kilómetros cuadrados, llegando al mar enormes acantilados de hielo.

    ¿Qué ocurre entonces con el hielo que se funde en el glaciar? Los ríos generados en su interior, debido a la fusión, terminan saliendo al exterior, alcanzando directamente el mar. Algunos caen a modo de cascadas desde esos acantilados de hielo y otros salen directamente al mar, en la parte del hielo que queda bajo sus aguas. En cualquiera de los dos casos no podemos medir esa cantidad de  agua. ¿Qué hacemos entonces?

    Buscamos alguna zona donde ese enorme casquete glaciar se haya retirado ya y nos haya dejado al descubierto la tierra, el lecho rocoso bajo el glaciar. De manera que cuando sale el agua por el frente del glaciar, hasta que llega al mar tenga que hacer un pequeño recorrido fluvial por tierra.  Y en ese recorrido del río buscamos algún posible lugar para fijar nuestras sondas de medidas. En este caso, tenemos un cañón por el que pasa el río y ahí es donde tenemos instalados los instrumentos de medida, de esta estación que está registrando datos cada hora desde enero del 2002. ¡Fijaros cuánta información registrada!

    Os dejo para esta semana la siguiente unidad de Pingüi, donde os habla sobre los diferentes tipos de nubes. Ya veréis qué actividades tan interesantes os propone. A ver si os convertís en unos buenos “cazadores de nubes”. Y para los más mayores os pido trabajar con la Ficha 3 del Cuaderno del Joven Científico, a ver qué descubrís sobre algunas de las características más peculiares de la Antártida.

    ¡A trabajar todos, expedicionarios virtuales! A ver qué tal va la semana.

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  • Y tenemos ya… ¡Una red de estaciones en ambas regiones polares!

    Ahora que ya sabéis lo básico sobre esta estación de registro de descarga glaciar en la que hemos estado trabajando en esta última campaña Antártica, os diré, que no es la única. ¡No, no!, tenemos ya ocho estaciones funcionando. Cuatro de ellas están en el Hemisferio Norte y otras cuatro en el Hemisferio Sur. Y todas ellas están registrando datos cada hora… ¡Imaginaros qué cantidad de información nos están dando!

    Además de estar ubicadas en las regiones polares de los dos hemisferios, están distribuidas a diferentes latitudes de la Tierra. ¿Por qué? Un día, os adelantaba este concepto con una pregunta que me habíais hecho. Os hacía una comparación con las estaciones meteorológicas. Se emplazan en diferentes lugares del mundo, de manera que sus mediciones sean significativas y representen a una zona más amplia, y con todas ellas podemos conocer la meteorología en nuestro planeta.

    Con la red de estaciones de GLACKMA, lo que estamos haciendo es registrar la evolución en el tiempo del calentamiento global. Fijaros donde las tenemos ubicadas: Islandia, Ártico sueco, Norte de los Urales y Svalbard en el Norte; Patagonia Chilena, Patagonia Argentina, Antártida Insular y Peninsular, en el Sur. (Os dejo unas fotos de los trabajos en algunas de estas estaciones)

    A lo largo de esta expedición habéis podido constatar la cantidad de problemas que surgen casi cada día en estas regiones polares… Y os digo, que lo que habéis visto, es una pequeñita parte de todos los imprevistos que hemos tenido que superar año tras año, campaña tras campaña, expedición tras expedición, para conseguir poner en marcha y mantener operativa esta red de estaciones de descarga glaciar.

    Ahora buscamos refuerzos, apoyos, voluntarios, ayudas… ¡todo es poco! Con un granito de arena de cada uno, tendremos una montaña. Queremos que esta red de GLACKMA siga siempre operativa, queremos implementarlas con envío de datos por satélite, queremos instalar más estaciones de registro…

    Queremos dejar un legado de datos registrados y de estaciones funcionando a las generaciones venideras. Y no queremos hacerlo solos. Queremos que cada uno de vosotros que seguís este Blog participéis, que os involucréis en esta tarea, que la sintáis vuestra y nos ayudéis a extenderla a más y más personas. Queremos que todos sintáis la necesidad de respetar más a la Tierra, al hermoso Planeta en el que vivimos. Queremos hacer que la mayor cantidad de personas posibles “se” (“os” para vosotros que nos leéis) sensibilicen con estos temas y sean conscientes que es una tarea solidaria, una labor de todos y de cada uno de nosotros.

    Vamos todos en el mismo barco… y todos tenemos que remar. 

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