Últimos comentarios

Selecciona una categoría:

Blog: Karmenka desde los Polos

  • Rachas de viento de 113 km por hora azotan nuestro campamento

    La predicción meteorológica ya lo alertaba, de manera que no nos pilló de sorpresa. Se anunciaban vientos fortísimos con rachas que alcanzarían los 60 nudos. Efectivamente llegamos a tener 61, es decir 113 kilómetros por hora. Es casi imposible andar sin tambalearse y tienes que buscar con tu cuerpo la inclinación adecuada par no caer. Hasta ahí todo va bien. Pero temíamos por el campamento, por las tiendas de campaña. Esa era nuestra verdadera preocupación.

    Empezó a soplar y soplar y cada vez con más intensidad. Cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos envueltos en plena tormenta. Las tiendas comenzaban a sentir los efectos del viento tan intenso y de las rachas tan tremendas. Seguíamos asegurándolas por precaución. En primer lugar revisamos todos los tensores y añadimos piedras pesadas en los faldones por toda la parte de abajo, tratando de evitar así que el viento se cuele por debajo y nos las arranque.

    Prácticamente todo el día estamos en torno a las tiendas, controlándolas y evitando quedarnos sin ellas. Llega la hora de dormir, a pesar de retrasarla evitando así bajar la guardia. Pero el cansancio va haciendo huella y apetece también meterse en el saco de dormir y sacudirse el frío de encima. Porque aunque tengamos temperaturas cálidas pues es verano y estamos en la periferia antártica, el fuerte viento nos baja la sensación térmica considerablemente.

    Fijaros, os dejo esta tabla que relaciona la temperatura ambiente y la velocidad del viento, obteniendo la sensación térmica que es -como su nombre indica- la temperatura que se siente. Os decía que ahora hace calor, tenemos entre -3ºC y 0ºC, pero observad en esa tabla que sólo viene tabulado hasta los 64 kilómetros por hora de velocidad de viento. Os podéis imaginar las duras condiciones que teníamos.

    Tras estar todo el día aquí pegados al campamento, casi sin movernos para estar pendientes de que no se nos vuelen las tiendas, y con esa sensación térmica, seguramente me entenderéis cuando digo que apetecía ya meterse en el saco de dormir y buscar un poco de calorcito.

    La primera sensación que tienes al entrar dentro es que el viento se ha calmado. No es esa la realidad, lo que pasa que es tan fuerte el ruido que produce fuera, que al entrar a cobijo de la tienda sientes como si hubiera una gran calma. Tras acomodarme en el saco de dormir, me percato que el viento empuja con muchísima fuerza las telas -exterior e interior-, que las junta y además las mete para dentro, ocupando parte del habitáculo interior. No hay prácticamente hueco para la cabeza y creo que va a ser imposible dormir en estas condiciones.

    Sin embargo el cansancio es tan grande y el calorcito que se empieza a sentir al enroscarse en el saco, hacen que el sueño me invada… Hasta que de repente un tremendo ruido y una fuerte agitación de la tienda me despiertan. Se ha incrementado el viento, parece que ahora sí, de verdad, las tiendas se van a echar a volar.

    Nos vemos obligados a poner una serie de tensores extras, unos más cortos por toda la parte baja de las tiendas, y otros desde el extremo superior sujetándolos al suelo con una enorme piedra que además hace falta enterrar para que el viento no la desplace. Menos mal que no tenemos noche debido a la latitud a la que nos encontramos y la época de verano en la que estamos, de manera que al menos, podemos ver bien lo que hacemos.

    Una vez así afianzadas, de nuevo a intentar conciliar el sueño… Ya no me enteré de más, hasta que me despierto por la mañana, completamente descansada. Lo primero que se me viene a la mente es el fuerte viento… “¿fue un sueño o fue realidad?”. Según me voy despertando, voy siendo consciente que fue todo real… y estoy dentro de la tienda… “bueno, al menos una no ha volado”, pienso rápidamente.

    Es una magnifica sensación despertarse en el saco de dormir, dentro de la tienda de campaña. Se descansa increíblemente bien. Sólo ser consciente que fuera de tu pequeño entorno hay otras condiciones totalmente desapacibles y tú estás ahí resguardado en un habitáculo tan cómodo, te hace sentir francamente bien.               

    • Tabla de sensacion termica

    Etiquetas: