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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Y por fin llega el día esperado

    El viaje desde España fue realmente una paliza. Parecía que todo iba bien, primero el largo recorrido hasta Lima donde nos vino estupendamente la espera para caminar de un lado para otro en el aeropuerto y estirar las piernas. Después otro cruce hasta Santiago de Chile, otra espera en el aeropuerto y finalmente el último salto hasta Punta Arenas… Ese fue matador, se notaban las horas interminables de los vuelos anteriores y os confieso que no sabía ya ni cómo sentarme en la butaca. Me dolía todo, estaba agotaba, y aunque muerta de sueño el inmenso cansancio no me dejó ni dar una pequeña cabezada para lograr descansar.

    Sin embargo la ventaja de todo ese cansancio es que nos hemos acostumbrado rápidamente a la diferencia horaria. En este momento son 4 horas con España. Hay épocas del año en que la diferencia es de 6 horas, cuando coincide el horario de verano en España y el de invierno en Chile y viceversa. Por cierto, esas 4 horas que tenemos de diferencia, ¿cómo son?, ¿con adelanto o con retraso con respecto a vosotros? Y, ¿por qué son así?... Pensad un poco en el sentido del giro de la Tierra.

    Estos días en Punta Arenas se nos han pasado volando. Tenemos un montón de conocidos y amigos por estas tierras australes. Fijaros que cada año desde el 2000 estamos viniendo a la Antártida y salvo uno que cruzamos desde Ushuaia, el resto hemos salido desde el Sur de Chile. Por cierto, me imagino que tenéis ubicado en el mapa estas dos capitales australes, la chilena y la argentina, ¿verdad?

    Como os decía, los encuentros y reuniones de estos días no han cesado. Además hemos tenido que preparar más material. Sí, sí, aparte de todo el que habéis visto en el vídeo del artículo anterior. Resulta que nosotros no sólo trabajamos en la Antártida donde vamos ahora, tenemos ocho estaciones en las zonas polares de los dos hemisferios. Todas estas estaciones están registrando datos de la descarga glaciar, es decir el hielo que se funde. Y esos registros se realizan cada hora. A instalar estas estaciones comenzamos en el 2001, cuando iniciamos lo que llamamos el proyecto GLACKMA. ¡Imaginaros cuántos datos tenemos ya! A ver, dejemos de imaginar lo que se puede contar, ¿me decís vosotros cuántos datos (de ese parámetro que hemos mencionado de la descarga glaciar) tenemos por año en cada una de las estaciones?

    En este diseño de investigación que hemos puesto en marcha es muy importante esa distribución a diferentes latitudes y en ambos hemisferios de las estaciones de Glackma, así como el registro continuo y plurianual de datos. No son valores puntuales, aislados que pueden dar lugar a equivocaciones. Son registros continuos que nos indican la evolución temporal del calentamiento global.

    Y, ¿por qué os empecé a hablar de las ocho estaciones al deciros que tuvimos que preparar aquí más material? Porque como habéis visto en el enlace de las estaciones a nuestra web, una de ellas se encuentra en la Patagonia Chilena, en concreto en el glaciar Tyndall. ¡Venga, localizadlo también en el mapa! ¿A qué distancia está de Punta Arenas?

    Para trabajar en esa estación tenemos un convenio con la Dirección de Aguas de la Región de Magallanes al Sur de Chile y en la colaboración que llevamos a cabo, entre otras cosas nos permiten guardar en sus almacenes material nuestro. Esta estrategia nos sirve para ahorrar mucho en los viajes, pues no debemos de andar moviendo grandes cantidades de material, que además es muy pesado.

    Os he puesto como título al artículo “Y por fin llega el día esperado”, y ¿por qué? Je, je, porque mañana cruzamos por fin a la Antártida. Acaban de informarme que parece que habrá ventana meteorológica que permita el cruce y nos piden estar en el aeropuerto a las 8:00 de la mañana. El avión no es uno cualquiera, es un Hércules C-130 de Brasil, cuatrimotor de hélice, de los especiales de carga muy comunes en logística militar. Nosotros vamos sentados en unas especies de redes que hacen las veces de asientos. Y, ¿sabéis por qué es necesaria la ventana meteorológica? Porque donde aterrizamos en la Antártida, no es un aeropuerto habitual y por supuesto que no hay radar de cabecera de pista. Los pilotos tienen que tener visibilidad para aterrizar, esa es la razón por la que se necesita la ventana meteorológica. Por eso es muy habitual que estos cruces se cancelen, se retrasen o incluso que lleguen a estar sobrevolando el lugar a la espera de poder aterrizar y si no se dan las condiciones deben regresar a origen. Por tanto tienen que llevar una buena reserva de combustible.  

    Cómo veis la emoción está asegurada. Crucemos los dedos y esperemos que mañana podamos ya dormir en nuestra deseada Antártida.

    En cuanto a la Unidad Didáctica que os presenté la semana pasada, no sé si habéis podido trabajar con ella. Decidme cómo vais. En caso de que hayáis hecho ya la actividad final propuesta del “viaje de la gota del agua”, podéis elegir 2 ó 3 de los mejores de la clase y escribirlos aquí en el Blog. Os diría que podéis escribir todos, pero eso no depende de mí, sino de vuestros profesores. Lo dejo en vuestras manos, vosotros decidís.

    Y con respecto a los de Secundaria, no sé si estáis trabajando algún grupo, si es así, si habéis solucionado las cuestiones de la Ficha 1 del Cuaderno del Joven Científico nos las podéis escribir también en el Blog.

    ¡Espero vuestros trabajos, expedicionarios virtuales!

    • Karmenka en el puerto de Punta Arenas
    • Interior de un Hercules C-130

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  • Ahora sí, ¡llegó el final!

    Toda historia tiene un inicio y… tarde o temprano, le llega el final. No puede ser de otra manera. Y ahora, ¡sí que sí!, llegó el final a nuestra expedición y sus mini expediciones complementarias.

    En unas horas comienza nuestro retorno desde el Hemisferio Sur al Norte. A la madrugada tomamos nuestro primer avión desde Punta Arenas a Santiago de Chile y después el “saltito” de las casi 14 horas con el que alcanzaremos Madrid. Por carretera hasta Salamanca… y… y… no sé… cambiar la mentalidad para adaptarme al mundo estresante, pero conservando una burbuja a mi alrededor para no perder la tranquilidad y libertad antártica.

    Comenzaba diciendo que llegó el final de la expedición, pero… es fantástico pensar que nuestra expedición virtual continuará hasta que termine de transmitiros las aventuras vividas en la Antártida. Seguro que de esta manera la inmersión en el mundo civilizado me resulta mucho más fácil.   

    • Llego el final

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  • Un diminuto personajillo emprende una nueva aventura

    Karmenka y Adolfo en el puerto de Punta Arenas

    Un par de días en Punta Arenas bastan para organizar una nueva exploración. Será breve, pero no por ello dejará de ser una nueva andanza gracias a la cual, un diminuto personajillo que anda perdido por estas tierras del sur, consiga esa aclimatación que dentro de poco le hará falta para meterse de lleno en el mundo civilizado, en ese mundo alocado y que a toda velocidad avanza continuamente estresado.

    Nuestro viaje de regreso a España empieza el 24 de enero en la madrugada chilena y hasta entonces, con este adelanto de la salida de la Antártida, nos queda una semana que hay que aprovechar. ¿Sabéis? Nuestro inicial regreso a España estaba fijado para mitad de febrero, pero durante estos meses se han sucedido una serie de acontecimientos en cuanto a logística antártica y cambios de vuelos de las líneas regulares se refieren, que terminaron fijando nuestra llegada a España para el 25 de enero.

    Si ya ese adelanto de medio mes me parecía precipitado, os podéis imaginar los cambios de esta última semana lo que han supuesto para este personajillo. Pero bueno, otra cosa no, pero adaptados a los cambios y a los imprevistos estamos, pues trabajando en zonas polares es una de las cosas que están más a la orden del día.

    En cuanto tuvimos que dejar el Continente Blanco, lo primero que se nos vino a la mente fue tratar de resolver algo que tenemos pendiente desde hace prácticamente un año, cuando en febrero del año pasado salíamos de la Antártida en el barco chileno Lautaro. En ese viaje, al pasar entre los canales vimos un glaciar, el Contramaestre, que es firme candidato para que GLACKMA llegue a instalar una nueva estación de medida de descarga glaciar.

    Nos hace falta realizar en primer lugar una expedición exploratoria, para reconocer el glaciar y ver si de verdad es posible que trabajemos en él. Pensamos que ahora en esta semana podríamos intentarlo, pero no ha sido así. Falta hacer la batimetría del entorno para estudiar las posibilidades del desembarco en el lugar y falta conseguir la logística para ello. Con más tiempo a lo mejor hubiéramos logrado algo, pero así de la noche a la mañana, totalmente imposible.

    Pero como experimentados exploradores polares nunca establecemos un único plan. Simultáneamente y ya por costumbre, tenemos siempre el plan A, el B, el C… y así una larga fila. De manera que si falla uno se activa el siguiente y si este también lo hace, automáticamente entra otro y así sucesivamente.

    Restructuramos los planes comiendo en el restaurante Asturias. Este lugar nos gusta, es muy acogedor, tiene una preciosa arquitectura cuidando cada detalle. El dueño es amigo nuestro ya de hace años y de hecho siguiendo el Blog sabe en qué parte del mundo andamos y cuándo nos va a ver por su restaurante comiendo. Encontrarse con sangre asturiana aquí a estas latitudes es para esta asturiana que escribe una gran alegría.

    Bueno, que me he despistado con mi tierrina, ¿cuál es nuestro plan para esta semana de espera hasta viajar a España? Esta madrugada volaremos rumbo al norte de Chile a la Región de Arica y Parinacota. Haremos un recorrido en un todoterreno por el altiplano chileno, donde estudiaremos el permafrost y las nieves perpetuas, moviéndonos entre altitudes de 5000 y 6000 metros.

    Os llevaremos de nuevo virtualmente con nosotros en esta nueva aventura, os mantendremos informados con ayuda del teléfono satelital, que será el único medio de comunicación del que dispongamos por allí. ¿Queréis acompañar a este diminuto personajillo en esta nueva aventura? ¡Estáis todos invitados!  

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  • Me siento como un personajillo al que han desgajado de su historia

    A la madrugada ya del viernes os escribo este artículo. Sólo para deciros que acabamos de pisar tierra en Punta Arenas. Todo se precipitó como nunca nos había ocurrido. Apenas cinco horas antes nos informan que podremos salir de la Antártida en un Hércules C-130 chileno que llega al Continente Blanco lleno de periodistas para la visita de los presidentes.

    Todavía no he asimilado que la Antártida quedó allá, lejos… hasta otra campaña. No, todavía no lo he asimilado. Llegamos a la madrugada a Punta Arenas y lo primero que me sorprende es la noche, la oscuridad. Por la latitud a la que nos encontrábamos y la época de verano, no teníamos oscuridad, tan sólo un breve crepúsculo.

    Durante todo el trayecto del aeropuerto al pequeño hostal donde nos alojamos, he tenido una sensación extraña. Todo lo que veía no lo asimilaba. Las imágenes de la ciudad, los coches, las casas no han entrado en mí todavía. No sé cómo, pero percibo que mi mente se ha quedado remolona allá en el Continente Blanco, como si se hubiera separado de mi cuerpo.

    Ya os contaré cómo nos vamos a organizar estos días que nos quedan hasta nuestro regreso a España, todavía no lo sé, pero está claro que no nos vamos a quedar quietos en la ciudad. Tengo muchísimas cosas todavía por contaros de la Antártida, tengo muchos vídeos todavía por editar y mostraros… Se vive con tanta intensidad en aquella tierra helada, que necesito al menos el doble de tiempo para contaros un mínimo de lo acontecido.

    Así que no sé cómo ni en qué orden… pero seguiré tras el Blog narrándoos las aventuras vividas. De momento sólo os puedo decir que me siento como un personajillo al que han desgajado de su historia, sin haberle consultado. 

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  • O se precipita nuestra salida de la Antártida… o perdemos el regreso a España

    Tras varias gestiones en medio de este caos protocolario que envuelve a las bases de la zona, debido a la inmediata visita de los presidentes de Chile y Uruguay, parece que hemos logrado algo.

    Esta tarde teníamos una nueva posibilidad de regreso a Punta Arenas sin perder nuestros billetes a España, lo único es que se nos precipitaba bastante la salida. Como si fuera de la noche a la mañana todo se acababa ya. La opción se planteaba para el día 16 de enero… es decir, ¡ya!

    Y, ¿por qué hablo en pasado si era esta misma tarde? Recién información recibida hace tan sólo unos minutos se contradice con esa anterior. No sé si es el caos de la visita presidencial que hace que todos anden nerviosos o realmente se ha producido tal desbarajuste en el calendario logístico que no tienen forma de organizarlo de nuevo.

    Seguimos con la incertidumbre… o se nos retrasa perdiendo nuestro vuelo a España o se precipita de forma inesperada. Realmente esto es la Antártida, no me cabe la menor duda. 

    • O se precipita nuestra salida de la Antártida… o perdemos el regreso a España

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  • Una verdadera odisea en el aire… pero llegamos a la Antártida

    Un día entero de espera en Punta Arenas. Coincidió además con el primer simulacro de tsunami y terremoto que hacían en la ciudad. Nos juntaron a los que volábamos en el Hércules C-130 en el INACH (Instituto Antártico Chileno) y solicitaron no tener que ser evacuados. Pues sería realmente perder la oportunidad de volar, en caso de abrirse una ventana meteorológica y estar “atrapados” en medio del desalojo de los edificios, durante el simulacro.

    Fue una espera de todo el día… Se hace pesado y largo y según avanzan las horas la esperanza de volar se va perdiendo. A media tarde, nos suben al aeropuerto a todos juntos en un autobús. A los brasileiros que forman parte de la tripulación del Hércules, a una decena de científicos chilenos, cuatro japonés y nosotros dos. No está claro que se pueda volar, las condiciones meteorológicas no son muy buenas allá en la Antártida, pero existe una posibilidad de que se abra una ventana, algunas horas más tardes.

    Continuamos con la espera en el aeropuerto y finalmente deciden que embarquemos. El viaje dura dos horas y media. Sentados en esas redes que a modo de asientos colocan en el interior del Hércules cuando llevan pasajeros, porque este tipo de avión está diseñado sobre todo para carga. Hace unos años, viajamos en uno en el que transportaban al mismo tiempo un helicóptero en su interior… ¡Así que imaginaros!

    El ruido es ensordecedor, más bien está fresco el ambiente y uno al quedarse sentado y quieto todo ese tiempo, empieza a notar un poco de frío. Una vez que pasan las dos horas y media, observamos que el avión no baja altura y comenzamos a ver como el sol va alternando el flanco por el que entra a través de las pequeñas ventanitas altas del avión. Eso indica que estamos sobrevolando sobre el lugar del aterrizaje, dando vueltas y vueltas. El techo de nubes está muy bajo y al tener que operar sin radar de cabecera de pista, es imposible el aterrizaje en estas condiciones.



    Tras más de una hora sobrevolando sobre el lugar, ponemos de nuevo rumbo a Punta Arenas… ¡Vaya! Qué día más pesado. Me encuentro cansada. Ahora llegaremos tarde de regreso a la ciudad. Será ya de madrugada cuando pueda echarme a dormir y probablemente de nuevo temprano en la mañana, nos soliciten estar listos por si hay opción de volar mañana… Bueno, paciencia, no queda otra opción.

    Entonces, de repente, el sol que entra por la ventanuca allá arriba, indica un nuevo cambio de dirección. Invierte su sentido y nos dirigimos de nuevo hacia la Antártida. Se habrán decidido por probar con el aterrizaje. Me siento nerviosa, no son las mejores condiciones. Varios sobrevuelos, varios intentos, el corazón palpita con fuerza y casi se me corta la respiración. El ruido es ensordecedor… Hacen otro intento de aterrizaje… Boomm! Un tremendo bote en el suelo, que se va amortiguando con otros tres saltos en los que se va perdiendo la fuerza y finalmente se sienten las ruedas en su misión y el avión controlado. Pufff!!! Me había imaginado lo peor…

    En el vehículo oruga, los uruguayos nos recogen y nos transportan los 7 kilómetros que hay desde el aeropuerto hasta su base Artigas. Es una verdadera alegría volver a encontrar a los ocho integrantes de la dotación uruguaya que ha pasado aquí prácticamente un año. Los conocíamos del verano anterior. En unas semanas más hacen el relevo y regresan a sus casas.

    Os tengo que ir contando muchas cosas de la zona, de donde están ubicadas estas bases antárticas, de donde vamos a estar nosotros esta temporada…, pero, poco a poco. Terminareis conociendo perfectamente el lugar y la vida por estas tierras. ¡Ya lo veréis!

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  • Todavía en Punta Arenas, quizás mañana…

    Estamos todavía por la capital magallánica. Os cuento cómo van los planes:

    Brasil tenía planificados tres cruces a la Antártida, uno para el 30 de noviembre, el segundo para el día 1 de diciembre y el último para el 2. Nosotros estábamos considerados en el segundo.

    Ayer salió por la tarde el primero, pero una vez que alcanzó la Antártida y tras varios intentos de aterrizaje, ante las malas condiciones de visibilidad de la pista, tuvo que regresar a Punta Arenas.

    Al final hoy ha conseguido realizar ese primer cruce, pero ya no ha habido ventana meteorológica para el segundo. Así que mañana, probablemente nos toque a nosotros.

    En primer lugar debéis saber que a la zona de la Antártida que vamos es a la insular, en concreto a King George (la isla Rey Jorge). Es una de las islas del archipiélago de las Shetland del Sur. A los que no sepáis donde está, os animo a buscarla con el Google Earth.

    ¿Qué ocurre entre el Estrecho de Magallanes y esta zona insular? Que es una zona con frecuentes frentes de borrascas y el tiempo no es muy bueno. Por otro lado, el aeropuerto es de ripio y no hay radar de cabecera de pista, por lo tanto se tienen que dar unas condiciones meteorológicas aptas para poder realizar un aterrizaje visual. Por eso se habla de esperar una ventana meteorológica, que sería un paso entre dos borrascas.

    Esperemos que mañana nos toque una de esas ventana… ¡¡Nos vemos en la Antártida, expedicionarios!!

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  • Nos dirigimos a la Patagonia Argentina

    Un par de días muy ajetreados en Punta Arenas, pero todo conseguido. Dejamos cerrada nuestra logística para cruzar a la Antártida el 1 de diciembre con un Hércules C-130 de Brasil. Parte del material que tenemos que llevar allí -casi 100 kilitos- se encarga el INACH (Instituto Antártico Chileno) de transportárnoslo hasta la Antártida con su carga durante la próxima semana en unos vuelos de la FACH (Fuerza Aérea Chilena). El resto de material, casi 150 kilos más, los tenemos ya en la Antártida, en una de las Bases, donde nos los dejan recogidos año tras año para no tener que andar moviendo tanto peso cada campaña.

    Y ahora, nos ponemos rumbo a la Patagonia Argentina con un 4x4. ¿Os venís con nosotros? ¡Va a ser genial! ¡Ya lo veréis!

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  • Vuelo a Punta Arenas, la puerta antártica chilena

    Han sido unas últimas jornadas largas y pesadas por el viaje tan largo dentro del avión, pero todo ha ido bien. El primer vuelo es realmente pesado, prácticamente 14 horas que unidas a las horas de espera en el aeropuerto antes de salir, se hacen casi inacabables. Lo peor es el escaso espacio que queda en el asiento con las piernas encogidas durante tanto tiempo. Lo bueno es el cansancio acumulado de los últimos días con todos los preparativos, pues uno se duerme en cualquier lugar. Yo creo que hubiera sido capaz de quedarme dormida incluso enrollada en una caja… Llegamos así a Santiago de Chile.

    Aprovechamos para estirar un poco las piernas en el aeropuerto, donde nos toca una espera inicial de 5 horas, que termina siendo otra más, pero ya dentro del avión pues estuvieron cargando el oxígeno, que al parecer no estaba listo. Emprendemos por fin el vuelo a Punta Arenas, al sur de Chile. Aunque este salto es ya más corto, apenas llega a las 5 horas, no sé cómo sentarme en el asiento. Tengo unas tremendas ganas de llegar y tumbarme estirada…

    En este último vuelo, el trayecto se realiza siguiendo la Cordillera Andina de norte a sur en su último tramo. A unos 1000 kilómetros al sur de Santiago comienzan a aparecer una numerosa serie de conos volcánicos que se extienden hasta las proximidades de Puerto Montt. Entre ellos destacan por su actividad reciente los del sistema Puyehue y Cordón Caulle.

    Este último entró en erupción el pasado 4 de junio, poco antes de nuestra vuelta de la última expedición invernal de la Antártida. En aquella ocasión no pudimos verlo al sobrevolar la zona, ya que el avión voló muy bajo -a tan sólo 2700 metros de altitud- y por la costa desde Punta Arenas a Santiago de Chile para evitar las cenizas. La pluma de la erupción se desarrolló exclusivamente hacia el Este, es decir, sin afectar apenas a los vuelos en territorio chileno, pero generando un gran caos en el espacio aéreo del sur de Argentina, especialmente en el entorno de Barriloche. El motivo de esta dirección predominante hacia el Este, se debe a que una de las Corrientes de Chorro Oeste-Este del Hemisferio Sur se ubica en estas latitudes.

    Os decía que en aquella ocasión no pudimos ver la erupción, pero ahora… ¡sí!, hemos tenido esa suerte. Y es que desde entonces, está todavía activo. Ahora sobrevolando a 11300 metros de altitud hemos visto el penacho de ceniza y piroclastos que arroja el volcán. Ahí os he preparado un pequeño vídeo para que lo veáis también vosotros.



    Pero no todo es perfecto… con ilusión esperaba poder contemplar el Campo de Hielo según avanzábamos al sur, pero las nubes poco a poco fueron cubriendo todo hasta que una densa capa nos hizo imposible ver nada. Lo dejo pendiente, a ver si a nuestro regreso está despejado y os puedo hacer un pequeñito vídeo de esa bonita parte del Hielo Patagónico Norte y Sur.

    En este seguimiento que nos hacéis en esta ocasión, la estrategia de trabajo para vosotros va a ser un poco diferente del curso pasado. ¿En qué sentido?  Es sobre los trabajos que os voy encargando. Habrá uno más completo cada quincena, de manera que tengáis dos semanas para poder realizarlo con tiempo y os salga muy bien. Yo os avisaré claramente y sabréis que se trata de un trabajo quincenal con toda claridad, no os preocupéis. A parte de eso y como vi el curso pasado, que os gusta que os vaya haciendo pequeños encargos, así lo haré. De manera que os iré orientando con breves cuestiones complementarias a los textos que os escribo para ayudaros a su compresión total. Y por supuesto, os queda siempre abierto el escribirnos y saludarnos, hacernos cualquier observación, contarnos lo que vais haciendo, cómo vais siguiendo el blog… A partir de ahora, estando lejos de nuestro país, todos esos comentarios nos ayudan a seguir con nuestra misión y nos alegran la jornada.

    Para que empecéis calentando motores, os encargo dos cosillas muy sencillas, que con vuestras propias palabras me digáis que es la Corriente del Chorro y que son los piroclastos.

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  • Pistoletazo de salida del Concurso: ¡VEN A LA ANTÁRTIDA!

    ¡Hola a todos! A algunos ya os conocemos virtualmente pues os habéis ido presentando en el Blog estos últimos días, a otros todavía no… pero esperamos pronto saber de vosotros. El momento tan deseado por todos, por fin llega: ¡Nos ponemos rumbo al Sur! Y, ¿quiénes viajamos? De momento Adolfo y yo (Karmenka) y os invitamos a todos los que queráis a convertiros en expedicionarios virtuales y nos acompañéis durante todo el viaje. ¿Estáis preparados? [youtube width="540" height="438"]http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=idkBcPWyIHw[/youtube] Los planes de trabajo los hemos tenido que ir cambiando y reajustando en las últimas semanas, ya que este año hay muchas complicaciones por el tema de la logística para cruzar a la Antártida. Habitualmente solemos alcanzar tierras antárticas volando en un avión desde Punta Arenas al sur de Chile. No es un avión cualquiera, se trata de uno de los  Hércules C-130 de las Fuerzas Aéreas Chilenas (FACH). Pero hace un par de meses el trágico accidente ocurrido en un vuelo en el que viajaban al archipiélago Juan Fernández -del que no hubo ningún superviviente- ha traído como consecuencia que las FACH no transporten, por el momento, a civiles en sus vuelos. Estando esta zona de la Antártida tan próxima desde Punta Arenas os podéis imaginar que mucha parte de la logística se llevaba a cabo por los chilenos. De manera que casi de improviso, se han visto afectados nuestros planes. Nos hemos puesto a mirar otras opciones de cruce, incluso con barcos… se ponía el tema mucho más complicado de lo que os imagináis, de hecho hubo un momento en el que pensábamos que teníamos que olvidarnos de la expedición. Pero, ¡por fin lo conseguimos! Cruzaremos desde Punta Arenas a la Antártida en otro Hércules C-130, en este caso de Brasil, el día 1 de diciembre. Como nuestro vuelo regular desde Madrid a Punta Arenas ya lo teníamos para el 12 de este mes, hemos reajustado nuestros objetivos a cubrir en el sur. Así, durante esa segunda quincena de noviembre vamos a acercarnos hasta la Patagonia Argentina y aprovechar el tiempo. ¿Qué es lo que vamos a hacer allí? Poco a poco lo iréis descubriendo. De momento os cuento que nos espera un largo viaje, salimos el próximo sábado día 12 de Madrid y llegamos ya al día siguiente a Santiago de Chile, tras 13 horas de vuelo. Unas horas de espera en el aeropuerto y con otro avión -en este caso un saltito tan sólo de 5 horas- llegaremos a Punta Arenas. Ahora para iros situando, localizad en un mapa Santiago de Chile y Punta Arenas… ¿quedan lejos, verdad?

    • Pistoletazo de salida del Concurso: ¡VEN A LA ANTÁRTIDA!

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