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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Un buen trabajo en equipo

    (crónica recibida por teléfono satelital, Fotos: Archivo GLACKMA)

    Aprovechamos bien las horas de luz que tenemos, así que comenzamos a levantarnos y preparar el desayuno, todavía en penumbra. De esta manera cuando comienza la luz estamos ya caminando hacia la estación, llevando con nosotros el resto de material.

    Es un día muy intenso de trabajo para todos y tenemos suerte con el tiempo que nos acompaña. Entre sol y nubes, a veces más densas, pero nada de lluvia ni nieve como los días anteriores.

    Trabajamos muy bien en equipo, Adolfo, Agustín y yo ya nos conocíamos trabajando juntos en campo durante campañas anteriores en este glaciar. Agustín es oro puro para el trabajo en equipo y un perfecto todoterreno en todos los sentidos. Congeniamos muy bien los tres desde la vez que coincidimos en la primera campaña al Tyndall, hace ya casi diez años.

    Pero no sólo esto, sino que los nuevos, Gaby y Pepe, se han integrado perfectamente en la expedición. Gaby saca adelante su trabajo de realizadora, filmando y grabando, pero sin interferir para nada en el trabajo de la expedición. Además tanto ella como Pepe, se han integrado muy bien en el equipo, pendientes de cómo ayudar, qué hacer, cómo colaborar, cómo echar una mano… Está siendo una expedición ejemplar en cuanto a trabajo en equipo, hay un magnífico ambiente entre los cinco y de esta manera vamos juntos superando todas las dificultades que nos van apareciendo.

    Comenzamos con la instalación de las sondas nuevas en el río. Tenemos suerte y el nivel está bajo, ha sido una buena época la que seleccionamos para venir. Aún así en el lugar de anclaje de las sondas, el agua nos llega por el pecho. Estamos Agustín y yo metidos en el río haciendo los anclajes para fijar la estructura. Desde el exterior tenemos el apoyo indispensable de Adolfo y Pepe. Mientras, Gaby aprovecha para realizar una buena cantidad de tomas para ir teniendo material para el futuro documental.

    Os escribo ya al finalizar la jornada. Ha sido muy intensa pero terminamos todos satisfechos. Nosotros con la instalación y Gaby con el material grabado. En cuanto a la instalación se refiere, quedó ya la parte del río hecha, de manera que mañana continuaremos con todo el exterior, pera yo no tendremos que meternos en el agua fría.

    No me extiendo hoy más, estoy agotada y con ganas de irme al saco a dormir y recuperar. Mañana hay que volver a levantarse temprano para que seguir con el trabajo.

    Las fotos de archivo que os acompañan este texto son del final del verano. Como podéis, ver imposible entrar al río en esas condiciones.
  • Una buenísima noticia, no os lo vais a creer

    (crónica recibida por teléfono satelital.  Foto: Archivo GLACKMA)


    Amanecemos descansados y secos… pero tremendamente hambrientos. Ayer habíamos pasado todo el día sólo con unas barritas de cereales energéticas, ni desayuno, ni comida, ni cena… y eso que la jornada fue larga, de bastante desgaste y con el final durillo de la lluvia a la hora de montar las tiendas de dormir.


    Al levantarnos por la mañana, todavía tenemos que aguantar un poco más el hambre. Hay que montar la tienda grande en la que almacenaremos el material y la comida y nos permitirá cocinar y comer a pesar de los días que nos toquen con lluvia y viento. Sacamos fuerzas de donde ya casi no hay y con una perfecta colaboración de los cinco integrantes de la expedición montamos la tienda grande, a pesar del fuerte viento que nos obstaculiza un poco la tarea. Después, distribuimos el material dentro de ella y por fin clasificamos los víveres que traemos. Tenemos el estómago completamente vacío, así que decidimos hacer un café calentito y mientras lo tomamos y nos va entonando, preparamos una especie de comida-cena atrasada de ayer que pasa a ser nuestro desayuno de hoy. Con el estómago lleno, las energías renovadas, parecemos otros.


    Comenzamos a separar todo lo que es material de instalación, bastante pesado por cierto, al constar de una gran cantidad de estructuras metálicas. Nos lo repartimos entre todos, cada uno según sus posibilidades y lo vamos transportando hasta el lugar de la estación en el río, donde debemos hacer la nueva instalación. El lugar no está lejos del campamento, a unos 2 kilómetros, pero los caballos no pudieron continuar debido a una zona de piedras bastante grandes y a una destrepadita que hay que hacer en una pared.


    Alcanzamos el lugar, el río lleva poca agua en comparación con el verano, aún así en el punto seleccionado para realizar la instalación, el nivel nos llegará hasta el pecho cuando nos tengamos que meter en él a trabajar. Tenemos algunos ratos bastante agradables, en los que las nubes nos dejan disfrutar de unas espectaculares vistas de las Torres del Paine, así como de diversos glaciares.


    Una vez tenemos todo el material acarreado en el lugar de la estación, tras largos viajes, me dispongo a intentar de nuevo conseguir conexión con la sonda antigua instalada. Digo de nuevo, porque en la expedición pasada a este lugar, a principios de marzo al salir de la Antártida, lo intentamos de cien mil maneras posibles. E incluso llegamos a hacer otra caminata al lugar con ida y vuelta en un sólo día, cambiando el software del programa utilizado. Y todo el esfuerzo resultó en vano. Los que nos habéis ido siguiendo lo recordaréis perfectamente, ya que fue tremendamente desolador, y los que os habéis unido más recientemente podéis buscarlo en las entradas antiguas del Blog.


    Bueno, el caso es que me preparo con el ordenador, el nuevo cable de conexión, abro la tapa de protección del lector de la sonda, engancho el cable, abro el programa… y mi mente tranquiliza a mi corazón, que está nervioso. Muy nervioso. Algo me lleva a pensar –ya desde España así lo creía- que con el nuevo cable conseguiría hacer la conexión, pero algo también me quiere hacer ser realista y no ilusionarme demasiado para evitar la tristeza después. En medio de esa lucha interna, mi corazón palpita con fuerza y… casi se sale de mi interior cuando mis ojos abiertos de par en par, observan que sí consigo hacer conexión entre ordenador y sonda. Se acelera todavía más el pulso al comprobar que sí están todos los datos almacenados –más de 11.000- y en mi cara se dibuja una enorme sonrisa cuando logro descargarlos. “¡Sí, sí, sí, tenemos los datos, toda la serie, no hay laguna de datos en la información!” les digo a los demás a gritos. Los nuevos van a pensar que estoy loca, pero es que es la mejor noticia que me podían dar.


    Tras esta tremenda alegría, regresamos al campamento ya oscureciendo y de nuevo la lluvia nos viene a saludar. En el fondo, en el fondo, yo creo que se unió a compartir con nosotros la alegría de la noticia.


    La diferencia de hoy con respecto a ayer es que, aunque llegamos mojados, tenemos una tienda donde refugiarnos y donde poder cocinar y tomar algo caliente. Tras reponer fuerzas, terminamos de preparar el resto de material para llevar mañana y comenzar la instalación de las nuevas sondas.


    Mientras hacíamos todo esto -recogidos en la tienda- fuera una sorpresa se estaba preparando para brindar con nosotros esa buena noticia de hoy. Se había despejado parte de la bóveda celeste y atónitos nos quedamos un buen rato contemplando las estrellas que parecen tener hoy un brillo especial.

  • En Puerto Natales, a la entrada del Parque de Torres del Paine

    La mañana del lunes se nos pasa con diferentes quehaceres distribuidos entre los cinco. Gaby acompañada de Pepe, aprovecha las luces que el sol nos brinda tras la nevada de ayer, para hacer algunas grabaciones de diferentes vistas de la ciudad. Agustín y Adolfo se encargan de buscar algunas herramientas que nos faltaban, entre otras una llave tubular especial para los anclajes que vamos a emplear y se me había olvidado empaquetar al preparar el material en Salamanca. Mientras tanto, yo me encargo de acoplar algunas últimas cosas de material.

    Nos juntamos todos y pasamos por el almacén de la DGA (Dirección de Aguas) donde tenemos el material preparado y embalado ya en bultos para la carga de los caballos. Lo distribuimos en dos vehículos, una furgoneta de la DGA y otra que pertenece a Agustín y nos la deja para poder realizar la expedición. Agustín sale en la de la DGA con Adolfo y casi todo el material, y la otra la llevo yo con Gaby y Pepe y el resto del material.

    Llegamos a Puerto Natales -capital de la provincia Última Esperanza- ya al final del día y evidentemente de noche, pues a las 17:00 ya oscurece. Mañana martes nos levantaremos a las 6:00 para dirigirnos directos hasta el Parque de Torres del Paine. Y una vez en él, nos acercaremos hasta la guardería Grey, al final de la pista. Ahí hemos quedado con los baquianos a las 8:30, haremos la carga en los caballos y nos pondremos en ruta hasta la estación que tenemos en el glaciar Tyndall a latitud 51ºS. Los caballos con la carga irán a su ritmo y… nosotros al nuestro.

    A ver si nos toca el día no muy cubierto y podemos contemplar a la llegada del parque, los majestuosos Cuernos y Torres del Paine. Y con un poco de suerte también tendremos en nuestro recorrido la posibilidad de ver el Gran Paine con sus 3050 metros.



    Esto de los Cuernos y las Torres se trata de una formación muy espectacular. ¿Sabéis cómo tuvo lugar? Hace unos 150 millones de años se formó una gruesa capa de roca sedimentaria (lutitas negras jurásicas con belemnites, amonites característicos de los terrenos jurásicos e ictitas, es decir, huellas de dinosaurios). Más tarde, durante la elevación de los Andes, tuvo lugar aquí una intrusión granítica que penetró en las citadas lutitas. Posteriormente, durante la época glaciar los campos de hielo cubrieron el macizo y, en su desplazamiento, erosionaron las rocas subyacentes. Al retirarse el hielo, quedó al descubierto el granito, de color claro, intercalado entre  las lutitas, de color oscuro, formando así el conjunto de nunataks tan característicos del Parque del Paine.

    Bueno, ahora a dormir que mañana nos toca una caminata de 30 kilómetros. Esperemos que no sea bajo la lluvia…
    • En Puerto Natales, a la entrada del Parque de Torres del Paine

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  • A punto de salir de nuevo rumbo al Sur

    El tiempo pasa realmente volando. Parece que fue ayer cuando regresábamos de nuestra expedición a la Antártida y Patagonia Chilena, y resulta que ese regreso fue ya a principios de Marzo. Tras una dura y difícil adaptación al mundo civilizado después de haber estado dos meses y medio por tierras australes, hicimos una escapada al Norte -en concreto a Islandia- para cambiar las sondas que tenemos en la estación allí ubicada. Fue todo un éxito la mini-expedición.

    Después el reciente workshop a Bremerhaven, en el Norte de Alemania, sobre el proyecto europeo IMCOAST en el que participamos con nuestras investigaciones de la Antártida… Y ahora estamos saliendo de nuevo al Sur. Parece casi una locura, pero se han presentado las cosas de tal manera este año, que no podemos dejar -por comodidad nuestra- desatendidas las estaciones de registro de descarga glaciar que tanto esfuerzo nos ha supuesto poner en marcha y mantener generando datos dentro de GLACKMA



    ¿Dónde vamos ahora? A la Patagonia Chilena, en concreto al glaciar Tyndall que se encuentra en el espectacular Parque de Torres del Paine.

    ¿Qué vamos a hacer? Tenemos dos objetivos iniciales y fundamentales y hay un tercero que está todavía “colgando” por complicaciones logísticas. De este último os hablaré más adelante si logramos desde Punta Arenas coordinar la logística para poder llevarlo a cabo.

    De momento centrémonos en las dos primeras metas. Una ya la sabéis todos los que nos estáis siguiendo en el Blog desde que lo inauguramos a principios de año, se trata de cambiar la sonda que nos encontramos sin funcionar en la pasada expedición, por unas nuevas y más robustas. La otra meta es comenzar a trabajar en un documental de divulgación científica que sobre GLACKMA vamos a realizar en los próximos años.

    ¿Quiénes vamos? A Adolfo y a mí, ya nos conocéis de las pasadas expediciones. Se nos une Gaby, una realizadora que trabaja en Madrid Scientific Films, empresa que posiblemente a alguno de vosotros os suene, pues tiene una muy buena trayectoria en el mundo de documentales científicos. Ya veis que nos hemos tomado en serio lo de la divulgación. Además la confluencia es prometedora: unos científicos-aventureros con ganas de divulgar, una empresa especialista en la divulgación científica y un tema apasionante para el que hay que trabajar en lugares casi idílicos… Tiene buena pinta ¿verdad?  

    Pero además esta vez llevamos refuerzos. Viene Pepe, un voluntario que nos acompaña para echarnos una mano. Y finalmente allí en Punta Arenas se nos unirá Agustín, uno de los trabajadores de la Dirección de Aguas, con quienes tenemos un convenio de colaboración para esta estación de medida de la Patagonia.

    Yo ya dejé esta mañana la capital charra y me encuentro en Madrid. Hoy salimos hacia el Sur Adolfo y yo, para ir preparando con Agustín en Punta Arenas todo el material que tenemos que llevar a la expedición. Después se nos unen Gaby y Pepe.

    Nosotros estamos ya a punto de ir a Barajas y tomar el primer avión rumbo a Santiago Chile. Nos esperan 14 largas horas de “asiento empequeñecido” de avión. Una espera de 7 horas en el aeropuerto de Santiago y después de nuevo otro avión –nada, 5 horitas más- hasta Punta Arenas al sur de Chile. Prefería darme una caminata durante todo el tiempo del viaje, aunque fuera bajo la lluvia patagónica, que estar con las piernas encogidas en un asiento tantas horas… Pero es así, eso no lo puedo cambiar.
    • A punto de salir de nuevo rumbo al Sur

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  • Crecimiento acelerado del calentamiento global

    Bueno, y con todas estas estaciones que tenemos de registro de descarga glaciar, distribuidas en los dos hemisferios, ¿qué es lo que estamos encontrando? En todas ellas se registra una evolución muy acelerada del calentamiento global. ¡En todas!

    Como tenemos reciente lo de la rápida generación de las grietas en esa zona de la Antártida durante el verano austral del 2005/06, os diré que los cambios que tuvieron lugar en ese glaciar durante el verano, podemos describirlos casi con el adjetivo de catastróficos. Se formaron además de esas enormes grietas, una serie de sumideros (los pozos verticales de los que habíamos hablado en la exploración de un glaciar en el interior) de grandes dimensiones para el tipo de glaciar del que estamos hablando. Estos moulins o sumideros en hielo son más propios de otro tipo de glaciares, como los de Patagonia por ejemplo, pero para nada de esta zona de la Antártida. Pues bien, a partir de ese verano, estas formaciones empiezan a ser ya habituales en el Collins. Además, durante ese verano de tanto cambio, corrían por la superficie del glaciar tal cantidad de ríos que al andar con los crampones se iba chapoteando en el agua…



    Otro dato, la descarga glaciar –es decir el hielo que se funde- en esa zona antártica se duplicó en 13 años, en el periodo de 1987 al 2000. ¡Increíble!, ¿no? Pero aún hay más. Se ha vuelto a duplicar en tan sólo cuatro años, del 2003 al 2006, y el número de días en los hay descarga glaciar ha sido también el doble en esos cuatro años (de 76 días en el verano austral del 2003 a 142 en el del 2006).



    Y si comparamos los dos hemisferios, a la misma latitud encontramos que la descarga glaciar es de 3,5 a 4 veces mayor en el Ártico que en la Antártida.

    Fijaros por ejemplo, otro detalle en la Patagonia. Allí en el 2006 seleccionamos otra cuenca glaciar próxima a la anterior ya que estaba disminuyendo muy rápidamente y no queríamos quedarnos sin registro de medida en esa zona. Realmente tomamos una buena decisión porque cuando hemos ido en esta ocasión, ese glaciar donde habíamos comenzado a medir en el 2002, ha disminuido tanto que prácticamente ha desaparecido.

    Y otro detalle, en el Ártico a 79º N de latitud…, es decir, muy arriba ya, nos encontramos lo siguiente. Se trata de Svalbard, donde tenemos otra de las estaciones. Ahí, la temperatura en invierno llega a los -40ºC y en el verano está próxima a 0ºC. De hecho, en esta última década durante la que visitamos el lugar año tras año, vamos comprobando cómo va siendo más alta. Al principio podía pasar de 0ºC y llegar a los 3ºC, pero no duraba más de una semana. Poco a poco, fue rebasando esa cifra, para alcanzar alguna vez la de 7ºC, y son ya varias semanas en el verano en las que la temperatura está sobre 0ºC.

    Y, ¿queréis saber qué ocurrió hace cuatro años? La temperatura alcanzó los… 19ºC. ¡Sí, 19ºC! ¡Increíble! No se mantuvo, alcanzó ese pico un día y volvió a descender. Pero 19ºC a latitud 79ºN es muchísimo. Imaginaros el hielo de los glaciares con esas temperaturas. Si queréis saber lo que nos pasó con la estación, leed aquí: “Svalbard. La temperatura alcanzó…

    Como os comentaba al principio, en todas las estaciones en las que estamos midiendo, estamos encontrando esa evolución muy acelerada del calentamiento global. Una década en la que los cambios están siendo muy significativos. ¿Qué pasará en los próximos años?, ¿qué estamos haciendo como sociedad?
    • Crecimiento acelerado del calentamiento global

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  • Mientras me ubico… os dejo unos videos de la caminata por el Paine

    En Salamanca. Atontada, desubicada…

    ¿Sabéis cómo me siento? Como si fuera un personajillo de un libro de aventuras, hubiera aparecido de repente una fuerza exterior, me hubiera arrebatado de mi historia y me hubiera plantado en medio de este mundo “civilizado”, alocado, lleno de prisas. Estoy completamente desorientada en medio de esta vorágine. Fijaros que no soy capaz ni de escribir, me cuesta mucho, no me brotan las palabras como antes…

    Mientras soy capaz de hacerme cargo de la nueva situación y logro retomar el hilo de lo que os estaba contando, os he preparado estos vídeos de nuestra caminata por el Parque de Torres del Paine. Así podéis ver un poco la variedad de terrenos por los que tuvimos que andar.

     

    En este otro os cuento algo sobre los bosques de lengas y la formación de las turberas.


    Y aquí os dejo el lugar donde tenemos instalada la estación nueva, es decir la del año 2006, y donde tendremos que venir de nuevo en mayo a reinstalar los equipos.


    Finalmente este es… es… bueno, a ver si sabéis lo que.



    Ya me diréis vuestras impresiones al ver los vídeos y si os habíais imaginado así la zona por la que tuvimos que andar.

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  • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón

    Creo que poco a poco me vais conociendo y a estas alturas os habréis dado cuenta de que no me suelo dar por vencida muy fácilmente. Desde que estuvimos en la estación nueva del Tyndall y no pudimos sacar los datos de las series de una de las sondas, mi cabeza no dejó de pensar. ¿Por qué ha dejado de funcionar este aparato? Fue instalado en el 2006 y en principio le quedarían todavía 3 ó 4 años de vida. Es verdad que puede haber ocurrido un problema, pero las condiciones meteorológicas en esta zona no son tan rudas como en las estaciones que tenemos en la Antártida o en el Ártico.

    Mi mente no quedaba tranquila, rebuscaba y rebuscaba cualquier indicio para poder encontrar una solución. Debía de tenerlo todo en mi cabeza dando vueltas, porque durmiendo de repente me desperté. Esa sonda es una de las antiguas, ahora han sacado modelos nuevos que son con los que estamos reinstalando las estaciones y dichos modelos funcionan con el mismo software, pero una versión nueva. ¿Pudiera ser que hubiera algún tipo de incompatibilidad entre la versión nueva del software y las antiguas sondas? Contacté a la empresa alemana que crea estas sondas y les planteé mi duda. No están seguros del todo, pero no descartan que hubiera algún tipo de incompatibilidad en determinados aparatos.

    Hay por tanto una pequeña probabilidad de que esté funcionando… Casi no nos queda tiempo, salimos el viernes ya a Santiago de Chile. El jueves tenemos la conferencia divulgativa aquí en Punta Arenas. Pero hay que hacer un esfuerzo e intentarlo. No queda más remedio que hacer una especie de maratón, un raid.

    Organizamos de nuevo con la gente de la DGA y coordinamos. Esta tarde nos llevan hasta Puerto Natales. Allí dormimos. Mañana tempranito nos acercan hasta la guardería Grey. Y ahí quedarán Adolfo y el conductor de la DGA con su teléfono satelital como centro base de apoyo por si ocurriera algo. Yo me llevaré nuestro satelital.



    Comenzaré a andar a las 7:00 de la mañana. No salgo antes porque los pumas cazan de noche y por la madrugada pueden estar todavía terminando su cacería. ¿Y sabéis que en el parque hay unos 50-60 pumas? Y a partir de ahí andar y correr, correr y andar, hasta que alcance mi objetivo. Es la estación nueva, así que me queda más cerca que la antigua, son sólo unos 30 kilómetros (de ida y otros tantos de vuelta, ¡claro!). Y la mochila no pesará prácticamente nada, unos 10 kilos… Así que será como ir volando. Me tiene que dar tiempo a regresar antes de que oscurezca.





    Estoy convencida de que podré hacerlo, serán unos 60 kilómetros por montaña, subiendo y bajando collados continuamente. Aprovecharé las bajadas y llanos para ir corriendo y en las subidas mantendré un paso ligero pero sin correr. Esa combinación sé que me funciona bien. ¿Sabéis que esto ya tuve que hacerlo hace cuatro años? Sí, aquí, en el mismo lugar. Y era la estación antigua, o sea 37 kilómetros, e iba con una mochila de 20 kilos.



    En aquella ocasión me tocó un tiempo muy bueno. Ahora mi preocupación es la lluvia de estos días, que va aumentando el barro en el camino y no está en condiciones tan cómodas de hacer el recorrido. Y el propio día de mañana…, espero que no me toque mucha lluvia.



    Bueno, amigos expedicionarios… a ver si os puedo transmitir mi alegría al regreso, contándoos que he podido hacer la extracción de datos y que la sonda queda funcionando perfectamente. Cruzo los dedos… ¡Ojalá el esfuerzo merezca la pena!

    Os dejo encargado que me escribáis sobre el puma. Ya sabéis, buscad la información, contrastadla y después contádmelo con vuestras propias palabras.
    • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón
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  • Llegamos encharcados a Punta Arenas


    De nuevo en Punta Arenas tras regresar del Hielo Patagónico Sur. Agua, agua y más agua… así fueron nuestros últimos días por el Parque de Torres del Paine. Días agotadores. Os escribo estas líneas antes de echarme a dormir tras una ducha y cena reconfortantes. Mañana será otro día y seguro que después de un sueño reparador se verán las cosas con mejores ojos.

    Descansada ya, leeré mañana todos los comentarios en el blog que nos habéis escrito esta semana. Recordaré con cariño las entrevistas que me hicisteis a través del teléfono satelital cuando lea los resúmenes que de ellas habéis escrito para compartirlas con los demás expedicionarios… Todo eso lo dejo para mañana, quiero estar descansada y disfrutar de la lectura.

    Nos quedan unas cuantas gestiones por realizar hasta que tomemos nuestro primer avión a Santiago de Chile la mañana del próximo viernes 4 de marzo, para llegar a España al día siguiente por la tarde.
    En lo que respecta al material, lo primero es ponerlo a secar, ya que traemos todo chorreando. Debemos limpiar y lavar lo que quedará en nuestro “nido de material” de la Dirección de Aguas (DGA) y listarlo cuidadosamente antes de recogerlo. Por otro lado tenemos que coordinar muy bien con el personal de la DGA nuestro regreso a estas tierras para la reinstalación de la estación del glaciar Tyndall. Hay que dejar preparado material y organizada la logística para transportar los 200 kilos –al menos- que tendremos que llevar para esa expedición. Tendremos también que coordinar muy bien, cómo enviaremos desde España todo ese material que necesitaremos.

    En otro orden de cosas, tenemos pendiente impartir una conferencia divulgativa aquí en Punta Arenas, que nos la están organizando diferentes organismos. Les parece un tema muy interesante para dar a conocer. Y finalmente nos iremos juntando con los diferentes grupos de amigos que aquí tenemos, para irnos despidiendo de ellos.

    Muchas cosas para pocos días. Pero de momento por hoy, se acabó la larga jornada. Nos habíamos levantado a las 5:00 de la madrugada para retirar, todo mojado, el campamento. Recorrer el camino también bajo la lluvia hasta alcanzar la guardería Grey, donde los colegas de la DGA nos recogieron con el vehículo. Y desde allá, directos a Punta Arenas, recorriendo los 450 kilómetros -no todos asfaltados- que los separan. Por fin, después de andar toda la semana encharcados, dormir en seco será todo un placer. Estoy completamente segura de ello.

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  • En medio de la adversidad es una tremenda ilusión escucharos

    (Crónica recibida por teléfono satelital, Imágenes: Archivo Glackma)

    Por suerte la lluvia nos dejó. Ayer hizo un día espléndido, el cielo se mantuvo azul durante todo el día, algo que no es muy habitual en esta zona montañosa. Las botas y la ropa hubo que ponerlas mojadas y se mantuvieron así durante parte del día ya que tenemos que andar por zonas con arbustos y hierbas muy altas que estaban empapados del día anterior. Con el sol del día la ropa se fue secando… con respecto a las botas, mejor no decir nada. Sólo os comento que al entrar hoy en la tienda sigo sacando los calcetines mojados y los pies reblandecidos de tantos días en calzado mojado.



    Hoy el día ha estado entre sol y nubes, alguna gota ha empezado a caer a última hora y nos tememos que mañana nos toque un día como el de llegada, completamente pasado por agua. Eso lo sospechamos por un tipo de nubes que hemos ido viendo aparecer por la mañana y la evolución que han tenido. Son ya muchos años por acá y nos gusta fijarnos en el entorno que nos rodea. Pero… ¡Ojalá nos confundamos!


    Prácticamente cada día nos los pasamos andando. Tenemos que recorrer unos cuantos kilómetros por las montañas, para alcanzar los diferentes lugares de trabajo. Ayer estuvimos en la estación antigua que tenemos en un lóbulo glaciar del Tyndall, en concreto en el llamado Zapata Sur. La primera vez en este lugar fue en el 2000, en una expedición italiana que participamos. En aquella ocasión lo que hicimos fue explorar el glaciar y sus ríos interiores, las cuevas y sumideros en hielo (llamados moulins en glaciología). Fue todo trabajo de exploración en el interior del glaciar.

    Posteriormente en el 2002 instalamos la estación de medida de descarga glaciar. ¡Ya sabéis!, una de esas CPE (Cuenca Piloto Experimental) que llamamos y que registran datos cada hora, año tras año. Los glaciares de aquí de Patagonia están disminuyendo con bastante rapidez, debido al aumento de temperatura que se está registrando en los últimos años. Con el paso del tiempo, observando la evolución del glaciar seleccionado, nos dimos cuenta que en menos de una década nos íbamos a quedar sin un glaciar que fuera lo suficientemente representativo, pues iba disminuyendo con bastante rapidez

    ¿Sabéis cómo lo solucionamos? Elegimos otro lóbulo glaciar del Tyndall de mayores dimensiones. En este caso fue el llamado Zapata, y ahí en el 2006 instalamos una nueva estación de registro. De esta manera están las dos funcionando en paralelo durante algunos años, mientras dure la antigua, y así no perdemos continuidad de las series de datos generadas.


    Con la situación ya aclarada, os decía que ayer subimos a la estación antigua para extraer los datos de las sondas y nos encontramos con dos sorpresas. Una, que las sondas ya habían dejado de funcionar. Tenían 9 años de vida, así que era esperable que eso ocurriese pronto. Y la segunda sorpresa es que el río que venía del glaciar había disminuido considerablemente. Prácticamente no quedaba hielo en el Zapata Sur. Bueno, parece que el glaciar y nuestros equipos se han puesto de acuerdo en finalizar.

    Hoy hemos subido hasta la estación nueva, la que instalamos en el Zapata en el 2006. Aquí estábamos registrando 3 parámetros diferentes con varios equipos. Y para nuestra sorpresa nos hemos encontrado que uno de ellos ha dejado de funcionar. Y ahora ya no tenemos la estación antigua como respaldo, ahora si hay una laguna de datos tenemos que tratar de solucionar el problema lo antes posible.

    ¡Qué pena! Es tanto el esfuerzo que uno hace año tras año, a cada momento… son tantos los imprevistos y las dificultades que se presentan a cada momento y hay que ir solucionando con tanta perseverancia… que el encontrar uno de estos equipos sin funcionar, me deja triste. ¡Puf!

    Superada la primera bofetada, uno piensa cómo remediarlo. No nos queda más remedio que venir otra vez e instalar nuevos equipos. Debiera de ser este mismo año… y necesitamos que el río lleve poco agua para poder hacer una buena instalación, ya . Y este río no es como el que visteis en la Antártida, este río lleva un caudal grande. Tendremos que organizar una nueva expedición a este lugar en el otoño austral, es decir hacia mayo… Lo pensaremos más despacio y lo organizaremos con la gente de la DGA, pero parece que mayo sea una buena época. No habrán empezado las nevadas fuertes y los ríos de los glaciares traerán menos caudal.

    Regresando hacia el campamento, con todas estas cosas dando vueltas en la cabeza, comencé a recordar las entrevistas que nos estáis haciendo en estos días a través del teléfono satelital… Mi cara dibujó una sonrisa. La tristeza que tenía dentro por el fallo del equipo se iba difuminando para dar paso a la alegría y la ilusión enormes que nos transmitís. Escucharos en estas entrevistas, ver las preguntas tan interesantes que nos hacéis, hacernos partícipes de la curiosidad que os vamos despertando con lo que os contamos, leer vuestros comentarios cada vez que nos hemos podido conectar a Internet durante estos meses, saber que lo que escribíamos os iba llegando y lo ibais aprovechando… todo ello nos llena de energía de nuevo para seguir afrontando las dificultades.

    ¡Muchas gracias amigos expedicionarios que nos acompañáis en esta campaña del Sur!



  • Una caminata de 37 kilometros hasta nuestra estación en Patagonia

    (Crónica recibida por el teléfono satelital. Imágenes: Archivo Glackma)

    Los tres días en Punta Arenas pasan volando entre coordinar con la gente de la Dirección de Aguas (DGA) el trabajo en Patagonia, preparar todo el material para la expedición, actualizar el trabajo del Blog y saludar a algunos amigos que tenemos en esta ciudad tras una década de trabajo.

    Con la DGA tenemos un convenio de colaboración. Ayer lunes viajamos desde Punta Arenas hasta Puerto Natales, que es la capital de la provincia Última Esperanza. Viajábamos en uno de los vehículos oficiales de la DGA. Aunque es un recorrido que no llega a los 300 kilómetros, empleamos todo el día, pues por el camino hicimos varias paradas en diversas estaciones de aforos que tiene la DGA en varios ríos, donde tenían que hacer algunas mediciones los que nos acompañaban.



    Temprano esta mañana salimos desde Puerto Natales hasta el Parque de Torres del Paine. Y una vez en él, nos acercaron hasta la guardería Grey, al final de la pista. Ahí comenzaba nuestro recorrido a pie para alcanzar la estación que tenemos en el glaciar Tyndall a latitud 51ºS.

    ¿Sabéis la distancia? Son 37 kilómetros por zona montañosa. Tenemos que ser autónomos durante los días que dura la mini-expedición, por tanto tenemos que llevar el material de campamento y por supuesto el de trabajo. De manera que el recorrido tenemos que realizarlo con nuestras mochilas a la espalda. Para que os hagáis una idea, mi mochila pesa casi 35 kilos. Por curiosidad, sabéis que en la zona patagónica, los porteadores llevan hasta 30 kilos si son hombres y hasta 20 si son mujeres. Con esos datos os podéis hacer una idea de las condiciones en las que nos movemos.



    Pero, ¿sabéis que ha sido lo peor? La lluvia… Todo el día lloviendo sin parar y bastante fuerte. Acababan de tener 3 días estupendos de sol y calor y justo, llegamos nosotros y cambia. Lluvia, lluvia y lluvia continua, hace que el agua te termine entrando por todos los lados. Lo peor, mis botas. Han perdido la impermeabilización y llevo los pies en dos charcos de agua.



    Todo el día andando con la carga a la espalda, todo el día lloviendo… Montamos la tienda de campaña bajo la lluvia evitando que se moje demasiado, tomamos una crema calentita bajo la lluvia también y ahora desde dentro, calentita, metida en el saco de dormir os escribo estas líneas. Mejor no pensar en mañana, habrá que ponerse de nuevo toda la ropa mojada, las botas empapadas y continuar con el trabajo…, pero tras un sueño reparador afrontaremos el día mejor, así que olvidémonos de mañana por esta noche.