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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Reconfortante…

    La vida está llena de pequeños detalles que son tremendamente reconfortantes. Sólo hay que ver y saber mirar al mismo tiempo, oír y ser capaces de escuchar lo que oímos. Cuando miramos y escuchamos, intentamos entender y comprender la armonía de nuestro entorno.

    Hoy os voy a contar uno de estos detalles y para ello primero os pongo en situación. Llegada a Punta Arenas tras la expedición de la Antártida, es decir, en un abrir y cerrar de ojos “aterrizaje forzoso en el mundo civilizado”. Sinsabor interno por no haber conseguido nuestro objetivo principal de la expedición, tristeza en el corazón por la despedida en la Base Rusa Bellingshausen, melancolía por alejarse de la paz y tranquilidad infinitas del Continente Blanco… ¡¡Tremendo popurrí en lo más profundo de mi ser!! ¿Os imagináis?

    Llegamos al pequeño hostal donde solemos alojarnos en Punta Arenas en nuestras idas y venidas antárticas y donde ya somos como de casa. Es un negocio familiar y la verdad es que nos sentimos tratados como si fuéramos de esa familia. Rocío, una de las hijas de los dueños, en cuanto se entera que hemos regresado, nos busca. Un fuerte abrazo, un enorme beso y una sonrisa gigantesca. Tiene unas tremendas ganas de saber cómo nos ha ido…

    Con sus 11 añitos me cuenta que se va toda la familia a ver el glaciar Perito Moreno, que irá al Museo de Hielo que hay en Calafate donde se explica la formación de los glaciares, que le encantan los glaciares por su inmensidad y por el color azul del hielo… ¡¡jaja, coincidimos en gustos!!

    Hablando con ella, le comento que todos los expedicionarios virtuales que de España están acompañándonos en la expedición, estarían encantados de poder ir con ella en realidad -y no virtualmente como los llevo yo- a ver el inmenso glaciar Perito Moreno. Con una gran madurez me dice: “Sí, a mí me fascina la naturaleza y me considero muy afortunada de vivir en este lugar. Estoy muy agradecida de poder tener los glaciares tan cerca…”

    Como son unos cuantos años ya, yendo y viniendo al Sur, conocemos a Rocío desde que era mucho más pequeña. Recuerdo con emoción cómo hace unos 3 ó 4 años, habiendo regresado de la Antártida y a punto de salir a Patagonia, se acerca a Adolfo y a mí y nos regala unos dibujos que nos había hecho. Cada uno con su mochila preparada, nuestras ropas de campo y nuestros rasgos característicos que nos sacó a la perfección. “Un recuerdo, para que tengáis suerte en Patagonia”, nos dijo.

    ¿No es verdad que la vida nos está continuamente brindando y regalando motivos para ser felices? Sólo tenemos que saber mirar cuando vemos y escuchar cuando oímos. 

    • Rocio y Karmenka

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  • 30/11/2011

    - Patagonia

    7 comentarios

    Termina la etapa patagónica y comienza la antártica

    Exploradoras y exploradores… os cuento que he ido con un poco de retraso con los artículos del Blog. Lo he tenido muy difícil para poder ir encontrando lugares con internet y al mismo tiempo que fuera compatible con nuestros recorridos de exploración. Por estas zonas que nos hemos ido moviendo, no es tan fácil encontrar una opción de trabajar con internet.



    Os dejo ahora tres vídeos que os he hecho con la última parte de exploración, que nos ha llevado tres días. Os propongo una especie de juego. Mirad los vídeos y describidme lo que veis, lo que hemos conseguido o lo que no hemos conseguido en nuestro propósito inicial al querer recorrer el Campo de Hielo Norte. Ayudaros del mapa que os dejé el otro día y localizar la ruta que hemos seguido, os he puesto suficientes pistas en los vídeos para que podáis descubrirlo.



    Sobre nuestro regreso a Punta Arenas os contaré que pasamos a Argentina por el paso fronterizo Río Jeinemeni que está al lado de Chile Chico. Y de ahí salimos por la carretera 43 de Argentina hasta el Atlántico, bajamos al Sur por la costa hasta Río Gallegos por la carretera 3. Al poco de pasar esta conocida ciudad argentina y a través del paso fronterizo Integración Austral (nombre argentino) o Monte Aymond (denominación chilena) entramos de nuevo en Chile para continuar rumbo a Punta Arenas. Fue un recorrido más largo que por el que subimos al Norte, pero la carretera era asfaltada casi en su totalidad. Resultó una mejor opción que la pista 40 que tomamos a nuestra ida al Campo de Hielo. ¿Sabéis que en todo el recorrido desde que salimos de Punta Arenas hasta regresar, hemos hecho 4000 kilómetros? Y casi todos, ¡en pistas de ripio!



    Aprovechando el final de esta etapa patagónica y el inicio de la próxima antártica, os quiero preguntar una cosa sobre los vídeos, ya que siendo novata en esto de grabar y editar, quiero mejorarlo. ¿Os gustan cómo van?, ¿os ayudan a entender el texto y por dónde andamos?, ¿cómo preferís que sean?, ¿qué cambiarías? Ayudadme con una buena crítica y así lograremos entre todos mejorar la técnica.

    Os digo que recién llegamos a Punta Arenas y mañana… ¡¡¡cruzamos a la Antártida!!!. Volaremos en un Hércules C-130 de Brasil… ¿sabéis? Estoy nerviosa. A pesar de llevar ya más de una década cruzando cada año al Continente Blanco, mis nervios siempre afloran cuando se trata de embarcarme de nuevo en una aventura a la Antártida. Y fijaros que este año será ya mi  tercer viaje a este lugar (verano: febrero-marzo 2011, invierno: junio 2011… y ahora en primavera desde el 1 de diciembre de 2011).

    Ojalá tengamos ventana meteorológica que permita el aterrizaje y mañana podamos pisar el Continente Blanco.

    …………..

    Justo estaba subiéndoos este artículo al Blog cuando una llamada rompe con esta esperanza de cruzar mañana. Parece que la opción de volar se retrasará al menos un día. Ya os contaré…

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  • De Cochrane a Tortel

    Amanece un día espectacular, despejado y brillante… ¡Genial! Parece otra Cochrane, con mucha más vida y llena de colores. Es un núcleo urbano de unos 2.300 habitantes, que se trazó en 1930 por orden del Gobierno sobre terrenos arrendados a la empresa ganadera Sociedad Explotadora del Río Baker, ya que el Estado buscaba crear núcleos urbanos en el territorio de colonización.

    Tomamos la ruta 7 que se dirige hacia el Sur, hasta Caleta Tortel. Vamos contemplando multitud de cascadas y bosques de ciprés. Pasamos los lagos Esmeralda, Brown, Chacabuco y Vargas.

    Avanzamos continuamente a lo largo del río Baker, cuyas aguas van formando una gran cantidad de remolinos y son de un impresionante color turquesa. ¿Sabéis que es mi color preferido?... Así que os podéis imaginar lo feliz que voy durante todo el recorrido.



    Otra curiosidad: Río Baker es el más caudaloso de Chile y recorre 200 kilómetros hasta el mar, en Caleta Tortel. Y alcanzar este lugar al final del recorrido es una verdadera sorpresa. ¿Por qué? El vehículo hay que dejarlo a la entrada del pueblo, en la plaza, ya que las calles han sido reemplazadas por una extensa red de pasarelas construidas en ciprés.

    Es un pueblecito de unos 350 habitantes, que ha sido declarado Zona Típica en el año 2001. Surgió primero como un campamento maderero para la explotación del ciprés, cuando entre 1904 y 1908 la sociedad Explotadora del Baker operó en un sector muy cercano a este lugar. Gradualmente se va construyendo en madera de ciprés de las Guaitecas, una ingeniosa y compleja red de pasarelas, escaleras y puentes que pasa sobre las rocas, la vegetación y pantanos, conectando los embarcaderos con las casas, distribuidas en distintos sectores de un gran peñón.



    Aprovechando el buen tiempo que nos toca hoy, regresamos a Cochrane para continuar mañana hacia el Norte, pues los glaciares que quedan en esta parte, están ya ubicados a cotas muy altas y no nos valdrían para nuestro trabajo. De nuevo a lo largo de todo el recorrido del río Baker con sus espectaculares aguas turquesas… ¡un magnífico día!

    ¿Habéis sido capaces de encontrar el recorrido que os describo en el mapa que os dejé ayer?, ¿Qué os ha parecido Tortel?

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  • Primer trabajito quinquenal: Patagonia

    Os había anunciado que en esta ocasión vamos a cambiar un poco la estrategia de vuestra participación en el Blog. A parte de las pequeñas preguntas y comentarios que van en cada artículo, cada quincena os iré proponiendo un trabajo para que desarrolléis con tiempo suficiente.

    Este es el primero y vamos a poner fecha límite para que lo colguéis en el blog, hasta el lunes 5 de Diciembre inclusive. Os pido que preparéis un trabajo sobre la Patagonia, tened en cuenta que hay parte chilena y parte argentina, que hay parte ocupada por los llamados Campo de Hielo Norte y Campo de Hielo Sur. A ver qué averiguáis sobre el clima, la vegetación, la fauna, la forma de vida de sus gentes, quienes eran los antiguos pobladores… Todo lo que queráis investigar sobre la Patagonia, queda abierto en este primer trabajo.

    Cuando lo terminéis y lo vayáis subiendo al Blog, buscad este artículo e irlo añadiendo aquí, aunque ya hayamos avanzando con otros artículos en la expedición. Así nos quedan todas vuestras aportaciones juntas y entre todos conseguiremos una completa descripción de Patagonia. Os recuerdo que cuando busquéis información la contrastéis bien y al final redactéis algo con vuestras propias palabras y acorde a la edad que tengáis cada grupo.

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  • Nos dirigimos a la Patagonia Argentina

    Un par de días muy ajetreados en Punta Arenas, pero todo conseguido. Dejamos cerrada nuestra logística para cruzar a la Antártida el 1 de diciembre con un Hércules C-130 de Brasil. Parte del material que tenemos que llevar allí -casi 100 kilitos- se encarga el INACH (Instituto Antártico Chileno) de transportárnoslo hasta la Antártida con su carga durante la próxima semana en unos vuelos de la FACH (Fuerza Aérea Chilena). El resto de material, casi 150 kilos más, los tenemos ya en la Antártida, en una de las Bases, donde nos los dejan recogidos año tras año para no tener que andar moviendo tanto peso cada campaña.

    Y ahora, nos ponemos rumbo a la Patagonia Argentina con un 4x4. ¿Os venís con nosotros? ¡Va a ser genial! ¡Ya lo veréis!

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  • Pistoletazo de salida del Concurso: ¡VEN A LA ANTÁRTIDA!

    ¡Hola a todos! A algunos ya os conocemos virtualmente pues os habéis ido presentando en el Blog estos últimos días, a otros todavía no… pero esperamos pronto saber de vosotros. El momento tan deseado por todos, por fin llega: ¡Nos ponemos rumbo al Sur! Y, ¿quiénes viajamos? De momento Adolfo y yo (Karmenka) y os invitamos a todos los que queráis a convertiros en expedicionarios virtuales y nos acompañéis durante todo el viaje. ¿Estáis preparados? [youtube width="540" height="438"]http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=idkBcPWyIHw[/youtube] Los planes de trabajo los hemos tenido que ir cambiando y reajustando en las últimas semanas, ya que este año hay muchas complicaciones por el tema de la logística para cruzar a la Antártida. Habitualmente solemos alcanzar tierras antárticas volando en un avión desde Punta Arenas al sur de Chile. No es un avión cualquiera, se trata de uno de los  Hércules C-130 de las Fuerzas Aéreas Chilenas (FACH). Pero hace un par de meses el trágico accidente ocurrido en un vuelo en el que viajaban al archipiélago Juan Fernández -del que no hubo ningún superviviente- ha traído como consecuencia que las FACH no transporten, por el momento, a civiles en sus vuelos. Estando esta zona de la Antártida tan próxima desde Punta Arenas os podéis imaginar que mucha parte de la logística se llevaba a cabo por los chilenos. De manera que casi de improviso, se han visto afectados nuestros planes. Nos hemos puesto a mirar otras opciones de cruce, incluso con barcos… se ponía el tema mucho más complicado de lo que os imagináis, de hecho hubo un momento en el que pensábamos que teníamos que olvidarnos de la expedición. Pero, ¡por fin lo conseguimos! Cruzaremos desde Punta Arenas a la Antártida en otro Hércules C-130, en este caso de Brasil, el día 1 de diciembre. Como nuestro vuelo regular desde Madrid a Punta Arenas ya lo teníamos para el 12 de este mes, hemos reajustado nuestros objetivos a cubrir en el sur. Así, durante esa segunda quincena de noviembre vamos a acercarnos hasta la Patagonia Argentina y aprovechar el tiempo. ¿Qué es lo que vamos a hacer allí? Poco a poco lo iréis descubriendo. De momento os cuento que nos espera un largo viaje, salimos el próximo sábado día 12 de Madrid y llegamos ya al día siguiente a Santiago de Chile, tras 13 horas de vuelo. Unas horas de espera en el aeropuerto y con otro avión -en este caso un saltito tan sólo de 5 horas- llegaremos a Punta Arenas. Ahora para iros situando, localizad en un mapa Santiago de Chile y Punta Arenas… ¿quedan lejos, verdad?

    • Pistoletazo de salida del Concurso: ¡VEN A LA ANTÁRTIDA!

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  • El éxito es el fracaso superado por la perseverancia

    (crónica recibida por teléfono satelital, Fotos: Karmenka en directo)

    La nieve helada me golpea la cara con fuerza, tengo que quitarme las gafas ya que mi respiración acelerada hace que se me empañen. Los caprichosos copos arrastrados con fuerza por el viento me hacen entrecerrar los ojos.

    Quitar la protección de los cabezales que protegen los lectores de la sondas se convierte en una tarea casi interminable en estas condiciones de ventisca. Necesito operar con mis manos desnudas, ya que los guantes me impiden estas maniobras tan delicadas y precisas. Se me quedan heladas rápidamente, así que mi mente maquina una especie de alternativa. Una mano con guante y la otra no, intercambiando el papel de la protección antes de que la desnuda pierda el tacto. Sería catastrófico quedarme sin tacto, ya que tardaría mucho después en recuperarlas. Tengo que evitar esa situación.

    Una vez que los lectores de las sondas están al descubierto, tengo que emprender otra maniobra delicada. Sacar el ordenador de campo, encenderlo y preparar el programa, así como el cable de conexión. El ordenador es el robusto y especial para estas condiciones, del que os hablaba el otro día, pero es muy chiquito. La pantalla mide unos 12 cm. de ancho por 8 de alto. Imaginaros el tamaño de la letra.

    Para que os terminéis de hacer una idea, se me cubre continuamente de nieve que se queda helada y tengo que andar apartándola. Las gotas de agua que quedan del hielo fundido tras mi limpieza con la mano, hacen que esos tamaños de letra tan diminutos los distinga todavía con más dificultad. Para terminar de describir la situación imaginaros la cellisca golpeando mi cara y mis ojos.

    Con todo listo engancho un extremo del cable de conexión al ordenador y el otro a una de las sondas. Tardo un rato, mis manos se mueven lentamente por el frío. Hago conexión con el ordenador y la sonda… ¡Bien, y la sonda está funcionando! Algo es algo. Apartando una y otra vez la nieve helada de la pantalla, busco en el menú del programa la opción de descargar los datos antiguos. Bajo una serie de fichero… ¡Puf… algo tengo!

    Ahora debo convertirlos, ya que bajan en un formato máquina que no puedo leer. Me lleva un ratito…, aumentan mis nervios. Ficheros convertidos. Se acerca la hora de la verdad, tengo que abrirlos. De nuevo aparto la nieve helada de la pantalla. Cambio mi guante de mano. Mi corazón palpita a 200 por hora. ¡Sí, sí, sí…! Fichero de datos completo. No hay laguna de datos. Todo está bien. Seguramente al hacer la extracción de datos ayer con la agenda se cerró la comunicación debido al frío. Ahora con el ordenador ha sido posible extraer la serie completa gracias al calefactor que tiene. ¡Genial, genial, genial! Mi emoción es tan fuerte que se me escapa alguna lagrimita, pero se confunde con la nieve que se funde en mi cara.

    Ahora repito la operación con la otra sonda. Al aproximarme al extremo del cañón resbalo en el hielo que se ha formado en el borde y ¡zas!, un rápido movimiento –creo que instintivo al haber hecho la instalación en su día- me permite agarrarme a uno de los tubos que protegen los cabezales de la sonda. Quedo colgando de este agarre y con cautela me retiro hacia atrás hasta poner los pies firmes.

    Después continúo con la operación en la segunda de las sondas. Oigo la voz de Alfonso llamarme preocupado. Asomo la cabeza de entre las rocas cubiertas de nieve y agito mi brazo. “Todo bien. Cinco minutos y listo.” Había venido a buscarme con la moto, los otros tras liberar las motos del último atasco se había ido a espera ya Artigas, para ir tomando algo caliente.

    Al terminar me doy cuenta de que estoy casi congelada. Recojo todo, bajo con cuidado del cerro helado y recorro los 100 metros que me separan de Alfonso y la moto. Con una sonrisa de oreja a oreja le transmito mi infinita alegría. “Todo está bien. Tengo la serie de datos completa y las sondas están funcionando perfectamente. Muchas gracias, muchas gracias por el apoyo. Todo el esfuerzo mereció la pena”.

    Pasamos por Artigas para tomar un café caliente y sin más demoras de nuevo a las motos para emprender el recorrido de vuelta. Sigue empeorando el tiempo y nos queda un largo camino por recorrer.

    Regreso en la moto feliz, inmensamente feliz, con una alegría cándida e inocente. Al pasar frente a la Base Rusa Bellingshausen, compruebo que el cartelito de “Salamanca 12512 km” sigue en el indicador kilométrico que tienen frente al edificio principal. Allí está desde el año 2000. ¡Cuántos recuerdos!

    Al llegar a Bahía Fildes allí estaba el vehículo oruga de los uruguayos. Tras sus gestiones por la Base Chilena Frey, pasaron por Fildes para saludar a la dotación y ya estaban a punto de regresar a Artigas. Llevaban a un grupo de argentinos que habían cruzado el otro día desde Jubany hasta Artigas y ahora esperaban el buen tiempo para poder regresar a la Base Argentina. Los voy saludando y… ¡tremenda sorpresa!, entre ellos está Maxi, quien nos había ayudado durante el pasado verano con nuestro trabajo en el glaciar cuando estuvimos en Jubany. Una tremenda alegría volver a verlo.

    Pero mi alegría del día no queda ahí. Me dice Roberto que la predicción meteorológica para mañana es muy buena y casi con toda seguridad que podrá entrar el avión desde Punta Arenas.
  • Finalizada con éxito la expedición al Tyndall

    Ayer la jornada fue larga. A las 6:00 nos levantamos, todavía noche cerrada. Recogemos los sacos y las tiendas de dormir. Dejamos todo el material que habíamos preparado de víspera, acumulado en el lugar donde vendrá el baquiano con los caballos. Y ya sin más, nos ponemos en ruta.

    El río próximo al lugar donde hemos estado acampados nos toca cruzarlo todavía de noche, pero ahora es más sencillo que cuando vinimos, ya que lleva bastante menos agua. A nuestra llegada iba con mucho caudal debido a las nevadas que habían caído en días anteriores y se estaban fundiendo, y también al agua de lluvia. Ahora el paso es sencillo, nos descalzamos para mantener las botas secas, y basta que nos remanguemos los pantalones, no es necesario quitárnoslos como a nuestra llegada. Ahora el agua sólo nos llega por las rodillas.

    Una vez estamos todos en la otra orilla nos ponemos en marcha, rastreando el camino y todavía en plena oscuridad. Son las 7:30. La caminata de los 30 kilómetros es agradable, como hemos comenzado tan tempranito nos cunde el día. Además no nos llueve en todo el camino. Vamos saboreando los buenos resultados que hemos conseguido entre todos, trabajando como un verdadero equipo y disfrutando con el buen ambiente que hemos tenido. ¡Ha sido genial!



    Llegando a la guardería Grey, cargamos en los vehículos la carga que nos transportaron los caballos y nos ponemos en ruta hasta Puerto Natales. Ahí nos separamos en dos grupos, Gaby y Pepe quedarán unos días por la zona con la furgoneta de Agustín, para desplazarse por el Parque de Torres del Paine. Es una forma de que disfruten de estos bonitos paisajes y conozcan el Parque, al mismo tiempo que Gaby pueda complementar su trabajo con más paisajes y algo de fauna.

    Agustín, Adolfo y yo, con todo el material cargado en el vehículo de la DGA, continuamos nuestra ruta hasta Punta Arenas, donde llegamos a las 23:00. La idea inicial era que Adolfo se quedase en el Parque con Gaby y Pepe, pero decide acompañarme a Punta Arenas para ver cómo va evolucionando lo de mi ojo y mi dedo. Tiene toda la pinta de ser una picadura de araña. Esperemos que no me impida poder cruzar a la Antártida, en esa plaza disponible… Os mantengo informados.
    • Finalizada con éxito la expedición al Tyndall

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  • Comenzamos a recoger el campamento

    (crónica recibida por teléfono satelital,  Fotos: Archivo GLACKMA)

    Otro día intenso de actividad. Nublado, con viento y algún chubasco, pero no ya la constante lluvia como tuvimos ayer.

    Por la mañana extraemos los datos -almacenados durante estos días- tanto de las sondas de la estación nueva como de la antigua. Nos tocará trabajar con ellos junto con los aforos realizados en el río, una vez regresemos a España. Gaby continúa con su trabajo de grabación, aprovechando cualquier pequeño rayito de sol que nos brinda con sus luces suaves.

    Retornamos al campamento, hacemos una última comida caliente y empezamos a clasificar, recoger y empaquetar todo el material. Una vez que está todo listo y la tienda grande de campamento vacía, la retiramos. Tenemos suerte, no nos llueve durante la maniobra y el viento nos deja realizarla tranquilamente.

    Nos quedan solamente las tiendas de dormir y en ellas los sacos. Mañana nos levantaremos a las 6:00, recogeremos y empaquetaremos estas tiendas y dejaremos todo el material así listo para que vengan los baquianos con los caballos a recogerlo. Nosotros nos pondremos en marcha, deshaciendo la caminata del primer día, para retornar a la guardería Grey donde tenemos los vehículos.

    Al final, el balance de esta primera parte de la expedición es muy positivo: los instrumentos antiguos funcionando, la serie de datos en nuestro poder sin laguna alguna en los casi 10 años que aquí estamos midiendo, la nueva estación perfectamente instalada con sondas más robustas e incluso varios aforos realizados con valores de caudal mínimos que son los que no podremos tomar cuando vengamos en el verano. Además de todo esto, el cometido y el objetivo de la participación de Gaby en la expedición, también están muy bien cubiertos en lo que llevamos hasta ahora. Le espera una segunda parte que promete ser también un buen complemento de su trabajo.

    Todo positivo. Una única nubecita es mi ojo… que sigue un poco raro. Pero ya mejorará.
  • Concluida la instalación

    (crónica recibida por teléfono satelital.  Fotos: Archivo GLACKMA)

    La noche fue larga para mí… apenas pude dormir un par de horas debido a una molestia en uno de mis ojos. El otro día debió de picarme algún insecto y se me ha ido poniendo peor con el paso del tiempo. También me han aparecido unas picaduras en el dedo corazón de la mano derecha, y todas ellas no hacen más que hincharse y molestar, sobre todo de noche cuando estoy calentita en el saco de dormir.

    En mi larga noche en vela tuve la compañía del ruido de la lluvia al golpear con la tienda. A lo que se sumó después un fuerte viento que me mantenía en vilo, pensando si la tienda grande nos la levantaba y llevaba, qué haríamos con todo el material allí guardado.

    Agotada ya de cansancio y habiéndome acostumbrado a las incomodidades de las picaduras e hinchazones, logro coger el sueño cuando me suena el reloj a las 7:00 de la mañana. Todavía plena noche, la lluvia sigue cayendo y con el cansancio de no haber dormido, tengo que sacar toda mi fuerza de voluntad para salir del saco, dejar la tienda y afrontar la nueva jornada.

    Desayunamos y bajo la lluvia nos ponemos en marcha hacia la estación de trabajo, dejando atrás el campamento. No son agradables las condiciones de trabajo con el viento y la lluvia, pero tenemos que seguir con la instalación. Sin embargo un grupo unido, centrado en un objetivo es capaz de sacarlo adelante a pesar de las dificultades que puedan surgir.

    Se suceden las horas, termina la luz del día y conseguimos finalizar la instalación de la nueva estación que además queda perfecta. E incluso podemos comenzar con la campaña de aforos. Si alguno de los que nos va siguiendo en el Blog puede explicar a todos los nuevos que se han ido incorporando, qué es esto de la campaña de aforos y su relación con los valores que registramos en la estación recién instalada, os lo agradecería. Estoy realmente agotada y no me queda mucha energía para escribiros más.

    Aparte del cansancio estamos todos felices por el trabajo bien hecho. Una gran satisfacción se refleja en las caras de todos mis compañeros. Además gracias al teléfono satelital hemos tenido información sobre el cruce a la Antártida en los próximos días. ¡Va a ser genial! Ya os iré contando cómo vamos a hacer para sacar todos nuestros objetivos adelante.