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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Próximas expediciones… todavía nos falta un poquito

    Hemos establecido ya las próximas expediciones que realizará GLACKMA, salvo imprevistos, ¡claro!, que además éstos suelen ser muy habituales en temas polares. Os cuento el plan a ver qué os parece.

    De momento este verano no vamos a realizar ninguna. Teníamos pensado subir al Ártico -Svalbard en concreto-  al final de la época estival, para terminar de instalar las sondas que no pudimos la campaña anterior por complicaciones logísticas. Sólo nos dio tiempo a instalar un aparato de los tres que íbamos a fijar. ¡Hombre!, sería perfecto poder terminar la instalación este año, pero entran en juego no sólo ideales y apetencias, sino optimización del trabajo.







    Con los imprevistos que hemos tenido este año y esas campañas extras que hemos realizado a Islandia en la primavera boreal y a Patagonia en el otoño austral, nos hemos quedado a mínimos económicamente hablando. Como os habíamos comentado en alguna ocasión, ha sido cortada la subvención que recibíamos por parte del Ministerio de Medio Ambiente para el desarrollo de GLACKMA. Actualmente lo único que nos queda es un añito de presupuesto del proyecto europeo que tenemos activo, pero cubre sólo las campañas antárticas. Por eso las actividades extras de este año, las hemos tenido que cubrir personalmente para no perder la continuidad de los datos en los registros polares.





    Haciendo cálculos y siendo realistas, meternos ahora a cubrir económicamente el gasto de la expedición a Svalbard, no es posible. Intentaremos conseguir alguna subvención para el próximo año y si no fuera así, haber entonces ahorrado lo suficiente para llevarla a cabo. En principio con la sonda nueva que instalamos allí el año pasado, nos aguantaría hasta el verano del 2012.

    Por eso la próxima expedición no será hasta finales de año a la Antártida. Nos interesa en esta ocasión ir al principio del verano austral para ver el comportamiento de las sondas nuevas cuando comienza la descarga glaciar. Debemos además de completar la curva de ajuste entre nivel y caudal y necesitamos para ello, valores tanto mínimos como máximos del caudal en el río que viene del glaciar. A principios del verano  austral nos aseguramos los mínimos y según vaya adentrándose el verano podremos ir completando el registro de valores máximos.





    Por otro lado, debemos de cruzar a Caleta Potter –donde se encuentra la Base argentina Jubany- y volver a instalar allí la sonda multiparamétrica. Debido a su complejidad esta sonda no puede quedar a la intemperie en el invierno y por eso, cuánto antes vayamos para poder comenzar a registrar datos al inicio del verano, mejor. Nuestro objetivo será poder llegar al Continente Blanco en la segunda quincena de noviembre y regresar a finales de enero. Ahora todo dependerá de la logística.

    Y después, ¿cuáles son nuestras próximas expediciones? Lo siguiente sería acudir al Ártico y para ello planeamos trabajar en tres estaciones: la de Islandia, la del Ártico Sueco y la de Svalbard.





    Para las dos primeras haremos una logística combinada, saliendo desde España en un vehículo todoterreno. En ferry desde Dinamarca cruzaremos a Islandia, donde llegamos con el todoterreno que nos da movilidad allí. Al regreso, subimos hasta el Norte de Suecia y el último tramo donde ya no es posible avanzar con el vehículo, lo cubriremos en helicóptero. Nos acompañará Jose, otro socio de GLACKMA, quien está empezando a realizar su tesis doctoral en el glaciar de Islandia.





    Esta combinación la haríamos durante varias semanas de julio y agosto, para dejar libre la primera quincena de septiembre y subir a 79ºN a Svalbard, a terminar el trabajo de instalación del que os hablaba antes.

    A estas tres últimas expediciones -las del Ártico- nos acompañará otra vez Gabriela. A parte de la investigación y divulgación habituales que desarrollamos, ella desde Madrid Scientific Films debe seguir con el objetivo de sacar adelante el documental científico de GLACKMA. Además Gaby se integró perfectamente en el trabajo de equipo durante la pasada expedición… ¡así que repite con nosotros!

    Bueno, pues estas son de aquí a un año nuestras próximas expediciones marcadas en la agenda de GLACKMA. ¿Cómo lo veis?, ¿qué os parece?

    Sinceramente os digo… que a mí, hablar de todo ello ahora, cuando debo de pasar este verano sacando adelante una enorme cantidad de trabajo de gabinete acumulado, se me hace… ¿cómo diría yo?, dejémoslo simplemente en “tremendamente complicado y difícil”. ¡Seguro que me entendéis!

    • Próximas expediciones… todavía nos falta un poquito
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  • Comenzamos a recoger el campamento

    (crónica recibida por teléfono satelital,  Fotos: Archivo GLACKMA)

    Otro día intenso de actividad. Nublado, con viento y algún chubasco, pero no ya la constante lluvia como tuvimos ayer.

    Por la mañana extraemos los datos -almacenados durante estos días- tanto de las sondas de la estación nueva como de la antigua. Nos tocará trabajar con ellos junto con los aforos realizados en el río, una vez regresemos a España. Gaby continúa con su trabajo de grabación, aprovechando cualquier pequeño rayito de sol que nos brinda con sus luces suaves.

    Retornamos al campamento, hacemos una última comida caliente y empezamos a clasificar, recoger y empaquetar todo el material. Una vez que está todo listo y la tienda grande de campamento vacía, la retiramos. Tenemos suerte, no nos llueve durante la maniobra y el viento nos deja realizarla tranquilamente.

    Nos quedan solamente las tiendas de dormir y en ellas los sacos. Mañana nos levantaremos a las 6:00, recogeremos y empaquetaremos estas tiendas y dejaremos todo el material así listo para que vengan los baquianos con los caballos a recogerlo. Nosotros nos pondremos en marcha, deshaciendo la caminata del primer día, para retornar a la guardería Grey donde tenemos los vehículos.

    Al final, el balance de esta primera parte de la expedición es muy positivo: los instrumentos antiguos funcionando, la serie de datos en nuestro poder sin laguna alguna en los casi 10 años que aquí estamos midiendo, la nueva estación perfectamente instalada con sondas más robustas e incluso varios aforos realizados con valores de caudal mínimos que son los que no podremos tomar cuando vengamos en el verano. Además de todo esto, el cometido y el objetivo de la participación de Gaby en la expedición, también están muy bien cubiertos en lo que llevamos hasta ahora. Le espera una segunda parte que promete ser también un buen complemento de su trabajo.

    Todo positivo. Una única nubecita es mi ojo… que sigue un poco raro. Pero ya mejorará.
  • Un buen trabajo en equipo

    (crónica recibida por teléfono satelital, Fotos: Archivo GLACKMA)

    Aprovechamos bien las horas de luz que tenemos, así que comenzamos a levantarnos y preparar el desayuno, todavía en penumbra. De esta manera cuando comienza la luz estamos ya caminando hacia la estación, llevando con nosotros el resto de material.

    Es un día muy intenso de trabajo para todos y tenemos suerte con el tiempo que nos acompaña. Entre sol y nubes, a veces más densas, pero nada de lluvia ni nieve como los días anteriores.

    Trabajamos muy bien en equipo, Adolfo, Agustín y yo ya nos conocíamos trabajando juntos en campo durante campañas anteriores en este glaciar. Agustín es oro puro para el trabajo en equipo y un perfecto todoterreno en todos los sentidos. Congeniamos muy bien los tres desde la vez que coincidimos en la primera campaña al Tyndall, hace ya casi diez años.

    Pero no sólo esto, sino que los nuevos, Gaby y Pepe, se han integrado perfectamente en la expedición. Gaby saca adelante su trabajo de realizadora, filmando y grabando, pero sin interferir para nada en el trabajo de la expedición. Además tanto ella como Pepe, se han integrado muy bien en el equipo, pendientes de cómo ayudar, qué hacer, cómo colaborar, cómo echar una mano… Está siendo una expedición ejemplar en cuanto a trabajo en equipo, hay un magnífico ambiente entre los cinco y de esta manera vamos juntos superando todas las dificultades que nos van apareciendo.

    Comenzamos con la instalación de las sondas nuevas en el río. Tenemos suerte y el nivel está bajo, ha sido una buena época la que seleccionamos para venir. Aún así en el lugar de anclaje de las sondas, el agua nos llega por el pecho. Estamos Agustín y yo metidos en el río haciendo los anclajes para fijar la estructura. Desde el exterior tenemos el apoyo indispensable de Adolfo y Pepe. Mientras, Gaby aprovecha para realizar una buena cantidad de tomas para ir teniendo material para el futuro documental.

    Os escribo ya al finalizar la jornada. Ha sido muy intensa pero terminamos todos satisfechos. Nosotros con la instalación y Gaby con el material grabado. En cuanto a la instalación se refiere, quedó ya la parte del río hecha, de manera que mañana continuaremos con todo el exterior, pera yo no tendremos que meternos en el agua fría.

    No me extiendo hoy más, estoy agotada y con ganas de irme al saco a dormir y recuperar. Mañana hay que volver a levantarse temprano para que seguir con el trabajo.

    Las fotos de archivo que os acompañan este texto son del final del verano. Como podéis, ver imposible entrar al río en esas condiciones.
  • Una buenísima noticia, no os lo vais a creer

    (crónica recibida por teléfono satelital.  Foto: Archivo GLACKMA)


    Amanecemos descansados y secos… pero tremendamente hambrientos. Ayer habíamos pasado todo el día sólo con unas barritas de cereales energéticas, ni desayuno, ni comida, ni cena… y eso que la jornada fue larga, de bastante desgaste y con el final durillo de la lluvia a la hora de montar las tiendas de dormir.


    Al levantarnos por la mañana, todavía tenemos que aguantar un poco más el hambre. Hay que montar la tienda grande en la que almacenaremos el material y la comida y nos permitirá cocinar y comer a pesar de los días que nos toquen con lluvia y viento. Sacamos fuerzas de donde ya casi no hay y con una perfecta colaboración de los cinco integrantes de la expedición montamos la tienda grande, a pesar del fuerte viento que nos obstaculiza un poco la tarea. Después, distribuimos el material dentro de ella y por fin clasificamos los víveres que traemos. Tenemos el estómago completamente vacío, así que decidimos hacer un café calentito y mientras lo tomamos y nos va entonando, preparamos una especie de comida-cena atrasada de ayer que pasa a ser nuestro desayuno de hoy. Con el estómago lleno, las energías renovadas, parecemos otros.


    Comenzamos a separar todo lo que es material de instalación, bastante pesado por cierto, al constar de una gran cantidad de estructuras metálicas. Nos lo repartimos entre todos, cada uno según sus posibilidades y lo vamos transportando hasta el lugar de la estación en el río, donde debemos hacer la nueva instalación. El lugar no está lejos del campamento, a unos 2 kilómetros, pero los caballos no pudieron continuar debido a una zona de piedras bastante grandes y a una destrepadita que hay que hacer en una pared.


    Alcanzamos el lugar, el río lleva poca agua en comparación con el verano, aún así en el punto seleccionado para realizar la instalación, el nivel nos llegará hasta el pecho cuando nos tengamos que meter en él a trabajar. Tenemos algunos ratos bastante agradables, en los que las nubes nos dejan disfrutar de unas espectaculares vistas de las Torres del Paine, así como de diversos glaciares.


    Una vez tenemos todo el material acarreado en el lugar de la estación, tras largos viajes, me dispongo a intentar de nuevo conseguir conexión con la sonda antigua instalada. Digo de nuevo, porque en la expedición pasada a este lugar, a principios de marzo al salir de la Antártida, lo intentamos de cien mil maneras posibles. E incluso llegamos a hacer otra caminata al lugar con ida y vuelta en un sólo día, cambiando el software del programa utilizado. Y todo el esfuerzo resultó en vano. Los que nos habéis ido siguiendo lo recordaréis perfectamente, ya que fue tremendamente desolador, y los que os habéis unido más recientemente podéis buscarlo en las entradas antiguas del Blog.


    Bueno, el caso es que me preparo con el ordenador, el nuevo cable de conexión, abro la tapa de protección del lector de la sonda, engancho el cable, abro el programa… y mi mente tranquiliza a mi corazón, que está nervioso. Muy nervioso. Algo me lleva a pensar –ya desde España así lo creía- que con el nuevo cable conseguiría hacer la conexión, pero algo también me quiere hacer ser realista y no ilusionarme demasiado para evitar la tristeza después. En medio de esa lucha interna, mi corazón palpita con fuerza y… casi se sale de mi interior cuando mis ojos abiertos de par en par, observan que sí consigo hacer conexión entre ordenador y sonda. Se acelera todavía más el pulso al comprobar que sí están todos los datos almacenados –más de 11.000- y en mi cara se dibuja una enorme sonrisa cuando logro descargarlos. “¡Sí, sí, sí, tenemos los datos, toda la serie, no hay laguna de datos en la información!” les digo a los demás a gritos. Los nuevos van a pensar que estoy loca, pero es que es la mejor noticia que me podían dar.


    Tras esta tremenda alegría, regresamos al campamento ya oscureciendo y de nuevo la lluvia nos viene a saludar. En el fondo, en el fondo, yo creo que se unió a compartir con nosotros la alegría de la noticia.


    La diferencia de hoy con respecto a ayer es que, aunque llegamos mojados, tenemos una tienda donde refugiarnos y donde poder cocinar y tomar algo caliente. Tras reponer fuerzas, terminamos de preparar el resto de material para llevar mañana y comenzar la instalación de las nuevas sondas.


    Mientras hacíamos todo esto -recogidos en la tienda- fuera una sorpresa se estaba preparando para brindar con nosotros esa buena noticia de hoy. Se había despejado parte de la bóveda celeste y atónitos nos quedamos un buen rato contemplando las estrellas que parecen tener hoy un brillo especial.

  • Una bonita jornada con un final durillo

    (Crónica recibida por teléfono satelital, Foto: archivo GLACKMA)

    Ayer al finalizar el día cuando estábamos en Puerto Natales, una intensísima lluvia nos recordó que la caminata podrá ser más o menos confortable según las condiciones meteorológicas que tengamos.
    Comienza nuestra jornada según los planes previstos. Tras levantarnos a las 6:00 de la mañana, abandonamos Puerto Natales para entrar en el Parque de Torres del Paine. Lo cruzamos en los dos vehículos hasta llegar al final de una de las pistas, junto a la guardería Grey. Ya están allí los dos baquianos con los cinco caballos. Bajamos el material y se hace la carga en las caballerías.
    Salen a paso ligero los caballos y nosotros nos ponemos en marcha. Tenemos por delante una caminata de 30 kilómetros, por zona de montaña media con sus subidas y bajadas. El día amanece nublado, pero sin lluvia por el momento.
    Vamos disfrutando de la caminata e incluso el sol con sus rayos nos acompaña en algunos momentos. Si para todos es espectacular el panorama que presenta esta zona del parque con sus zonas altas ya nevadas, más todavía lo es para Gaby y Pepe que lo contemplan por primera vez. Vamos haciendo alguna paradita para que Gaby pueda hacer su cometido de ir grabando algo de video.

    Según nos dijeron los guardabosques en la guardería Grey, ayer hubo por la zona lluvias muy intensas y continuas… ¡De buena nos hemos librado! Sólo sufrimos las condiciones del camino, que está en algunas zonas tremendamente empapado. Hay partes en las que parece avanzamos por ríos y otras en las que el barro se convierte en una continua compañía para las botas, produciendo algún resbalón de vez en cuando.
    Nos lleva todo el día la caminata y ya es casi de noche –las 17:00 horas- cuando nos toca atravesar un río que tenemos poco antes de alcanzar la zona donde vamos a instalar el campamento y donde esperamos nos hayan dejado todo el material los caballos. Bueno, todo, todo, no. Un par de barras metálicas de las que llevamos para hacer la instalación en el río, las encontramos por el camino. Se le debieron de caer al caballo que las llevaba… y menos mal que las vimos y las pudimos recoger con nosotros.
    El río que nos toca atravesar lleva bastante agua, debido a las lluvias intensas de los últimos días. ¿Cómo lo cruzamos? Quitándonos los pantalones para mantenerlos secos y para los pies optamos por varias versiones: utilizar unas zapatillas viejas para poder pisar las piedras del lecho, emplear unas segundas botas o sin nada. La corriente lleva bastante fuerza y hay que avanzar con una perfecta combinación de maña, equilibrio y fuerza… y lo más fundamental, la ayuda de unos con otros. Está algo más que fresquita el agua, de manera que nos refrigera los pies y piernas después de la larga caminata. Gabriela se siente orgullosa de haberlo podido cruzar llevando su mochila con el equipo de video a la espalda. “Después de esto, ¿dónde está el frío?” comenta sonriente.
    Llegamos al lugar donde vamos a instalar el campamento y efectivamente ahí tenemos el material transportado por los caballos. ¡Pero qué mala suerte, justo ahora se pone a llover! Y en un santiamén cobra fuerza la lluvia al mismo tiempo que la oscuridad completa se nos hecha encima.
    ¿Cómo termina nuestra jornada? Con ayuda de la luz de los frontales, montamos las tiendas para dormir bajo la cascada de lluvia que nos cae encima. El resto del material lo dejamos un poco protegido de la parte donde más azota la lluvia, mañana habrá que seguir montando el campamento, con esta lluvia no merece la pena, pues va a quedar todo empapado. Acomodamos los sacos dentro de las tiendas de dormir, nos quitamos las ropas mojadas y nos metemos dentro. Así nos quedamos al final de la larga jornada, sin cena ni nada. Mañana será otro día.
    Gaby manda un mensajito muy especial para su niñita Olivia: “Que no se te caigan esos dientes que se movían, a ver si aguantan un poco hasta mi regreso para ver al Ratoncito Pérez”.

  • A punto de salir de nuevo rumbo al Sur

    El tiempo pasa realmente volando. Parece que fue ayer cuando regresábamos de nuestra expedición a la Antártida y Patagonia Chilena, y resulta que ese regreso fue ya a principios de Marzo. Tras una dura y difícil adaptación al mundo civilizado después de haber estado dos meses y medio por tierras australes, hicimos una escapada al Norte -en concreto a Islandia- para cambiar las sondas que tenemos en la estación allí ubicada. Fue todo un éxito la mini-expedición.

    Después el reciente workshop a Bremerhaven, en el Norte de Alemania, sobre el proyecto europeo IMCOAST en el que participamos con nuestras investigaciones de la Antártida… Y ahora estamos saliendo de nuevo al Sur. Parece casi una locura, pero se han presentado las cosas de tal manera este año, que no podemos dejar -por comodidad nuestra- desatendidas las estaciones de registro de descarga glaciar que tanto esfuerzo nos ha supuesto poner en marcha y mantener generando datos dentro de GLACKMA



    ¿Dónde vamos ahora? A la Patagonia Chilena, en concreto al glaciar Tyndall que se encuentra en el espectacular Parque de Torres del Paine.

    ¿Qué vamos a hacer? Tenemos dos objetivos iniciales y fundamentales y hay un tercero que está todavía “colgando” por complicaciones logísticas. De este último os hablaré más adelante si logramos desde Punta Arenas coordinar la logística para poder llevarlo a cabo.

    De momento centrémonos en las dos primeras metas. Una ya la sabéis todos los que nos estáis siguiendo en el Blog desde que lo inauguramos a principios de año, se trata de cambiar la sonda que nos encontramos sin funcionar en la pasada expedición, por unas nuevas y más robustas. La otra meta es comenzar a trabajar en un documental de divulgación científica que sobre GLACKMA vamos a realizar en los próximos años.

    ¿Quiénes vamos? A Adolfo y a mí, ya nos conocéis de las pasadas expediciones. Se nos une Gaby, una realizadora que trabaja en Madrid Scientific Films, empresa que posiblemente a alguno de vosotros os suene, pues tiene una muy buena trayectoria en el mundo de documentales científicos. Ya veis que nos hemos tomado en serio lo de la divulgación. Además la confluencia es prometedora: unos científicos-aventureros con ganas de divulgar, una empresa especialista en la divulgación científica y un tema apasionante para el que hay que trabajar en lugares casi idílicos… Tiene buena pinta ¿verdad?  

    Pero además esta vez llevamos refuerzos. Viene Pepe, un voluntario que nos acompaña para echarnos una mano. Y finalmente allí en Punta Arenas se nos unirá Agustín, uno de los trabajadores de la Dirección de Aguas, con quienes tenemos un convenio de colaboración para esta estación de medida de la Patagonia.

    Yo ya dejé esta mañana la capital charra y me encuentro en Madrid. Hoy salimos hacia el Sur Adolfo y yo, para ir preparando con Agustín en Punta Arenas todo el material que tenemos que llevar a la expedición. Después se nos unen Gaby y Pepe.

    Nosotros estamos ya a punto de ir a Barajas y tomar el primer avión rumbo a Santiago Chile. Nos esperan 14 largas horas de “asiento empequeñecido” de avión. Una espera de 7 horas en el aeropuerto de Santiago y después de nuevo otro avión –nada, 5 horitas más- hasta Punta Arenas al sur de Chile. Prefería darme una caminata durante todo el tiempo del viaje, aunque fuera bajo la lluvia patagónica, que estar con las piernas encogidas en un asiento tantas horas… Pero es así, eso no lo puedo cambiar.
    • A punto de salir de nuevo rumbo al Sur

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