Últimos comentarios

Selecciona una categoría:

Blog: Karmenka desde los Polos

  • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar

    Me quedó pendiente ayer contaros con algo más de detalle qué es lo que medimos en esas sondas que dejamos instaladas. Estamos registrando lo que llamamos descarga glaciar, que no es más que el hielo que se funde en forma de agua.

    Primero, debemos de seleccionar un glaciar que nos permita realizar esta investigación, son varias circunstancias que se deben dar, no creáis que es tan fácil. Aquí hicimos una expedición sólo exploratoria en el verano austral del 2009, recorriendo varios glaciares de la zona y uno de los posibles y de más fácil acceso fue este, el glaciar Huemul.



    El hielo que se va fundiendo en los glaciares, termina saliendo por su frente, formando diversos ríos. Como buscamos conocer todo el hielo que se funde en dicho glaciar, necesitamos medir todo esa agua. Por tanto, para facilitar el trabajo y reducir el error, es conveniente que todos los ríos generados en el frente del glaciar, se terminen juntando en uno sólo, para medir en dicho lugar. En este caso, van a parar todos a una laguna y tras ella sólo sale un único río, que es donde hemos instalado la estación. Por cierto, una laguna con unos colores preciosos.

    Necesitamos además tener alguna zona de roca en alguno de los márgenes del río, para poder fijar las sondas que quedarán todo el año midiendo y registrando datos. Con dichos instrumentos obtenemos datos de varios parámetros del río y con un complemento de trabajo que debemos realizar midiendo directamente en el agua, terminamos calculando el caudal en continuo, es decir, el agua que lleva el río cada hora y por lo tanto conocemos  el hielo que se funde. Cuando crucemos a la Antártida os explicaré estos trabajos que debemos realizar en el río para terminar conociendo el caudal. Ahora de momento quedaros con la idea que con esas sondas terminamos registrando datos de la descarga glaciar en continuo, es decir que conocemos el hielo que se funde en dicho glaciar durante todo el año y un año tras otro.

    Os decía más arriba que en el año 2009 realizamos una expedición exploratoria a la zona, seleccionamos este glaciar y posteriormente en febrero de 2010 regresamos con todo el material para realizar la instalación de la estación de medida. Desde entonces no habíamos regresado y por eso ahora hemos extraído de la memoria de las sondas los datos almacenados durante casi estos dos años.

    Para el trabajo en esta zona, habíamos comenzado una colaboración con la Unidad Académica de San Julián de la UNPA (Universidad Nacional de la Patagonia Austral). Nosotros nos encargábamos de instalar y mantener la estación de medida de descarga glaciar y ellos una estación meteorológica, pues precisamos también de datos meteorológicos para complementar la investigación. Ya que de esa manera podemos analizar qué relación existe entre los diferentes parámetros meteorológicos y el hielo que se funde.

    Bueno, ¿qué pasó con la UNPA? No sabemos. Nosotros cumplimos con nuestra parte del trabajo, pero la estación meteorológica no se ha instalado. Por eso, para tener al menos algunos parámetros de la meteorología, instalamos en esta ocasión un sensor que mide temperatura ambiente y humedad relativa.



    Pues bien, ya sabéis lo que medimos en esta estación, que llamamos CPE-HUE-49ºS. ¿Por qué ese nombre? Por las siglas de Cuenca Piloto Experimental ubicada en el glaciar Huemul de la Patagonia Argentina, a latitud 49ºS. Es una de las más recientes que tenemos en GLACKMA.

    Contentos porque todo queda bien en esta estación, regresamos a El Chaltén, nos despedimos de nuestros amigos y con el 4x4 de nuevo nos ponemos en ruta al Campo de Hielo Norte. Queremos explorar un poco los glaciares de esta zona, por si encontramos alguno donde poder instalar en el futuro una nueva estación de GLACKMA… cuando se consiga financiación para ello.

    El camino es largo, subiremos por Argentina para pasar después a Chile, pues es la única opción por tierra que tenemos de adentrarnos en el Campo de Hielo Norte. El paisaje promete ser espectacular… a ver si el tiempo nos acompaña.

    • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar
    • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar
    • Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar

    Etiquetas:

  • Alcanzamos el glaciar Huemul

    Al sonar el despertador a las 4:30 de la mañana, observo por la ventana que está completamente cubierto. No se alcanza a ver ni el propio Fitz Roy… Bueno, me quedo sin poder filmar el amanecer en estas cumbres… Otra vez será. Retomo el sueño hasta las 7:00, hora en que nos levantamos y nos ponemos en camino hacia el glaciar Huemul. Son 37 kilómetros.

    Nos toca algo de lluvia de vez en cuando, pero no es continua así que es bastante llevadera. La temperatura es de 6ºC y en algunas ocasiones baja algo, pues el agua se convierte en agua-nieve. Pensad que andamos por el Hemisferio Sur, por tanto estamos en el final de la primavera y en zona de montaña.



    El último ascenso para alcanzar el glaciar lo tenemos que realizar a través de un bosque precioso de lengas. Cuando llegamos a nuestra estación de medida, lo primero que tenemos que hacer es cruzar un pequeño río de apenas 3 metros de ancho, pues las sondas de medida las tenemos en el otro margen del río. En una mochila preparo el ordenador de campo, los cables para conectar con las diferentes sondas de la estación… y me quito las botas, calcetines y pantalones para cruzarlo.



    Podía haber traído unas botas, pero eran necesarias unas un poco altas y ocupan su volumen en la mochila, que ya viene suficientemente cargada y pesada. Además ahora no precisamos realizar ningún trabajo adicional de mediciones en el río, sólo se utilizarían para cruzarlo hasta la estación. El agua viene directamente del glaciar y… no está a 0ºC, pero no llega a 1ºC. Poniendo en la balanza todas esas circunstancias, decidí no traerme las botas.

    Así que con las piernas y pies desnudos cruzo el río con mucho cuidado de no ser arrastrada por la corriente en el punto de más caudal, pues a pocos metros agua abajo tengo una cascada. ¿Sabéis que pienso cada vez que me toca andar descalza sobre las piedras de un río? Que está muy bien eso de llevar calzado, pero que nos hemos hecho a nosotros mismo “blandengues” con tantas comodidades. Pienso en estos momentos en todos los que acostumbrados a andar descalzados son capaces de caminar sobre estas piedras del río sin sentir el menor daño…

    Una vez alcanzado el otro extremo del río, enciendo el ordenador, abro las tapas de los cabezales que protegen los lectores de las sondas y me dispongo a tratar de vaciar los datos almacenados en las mismas. Como sabéis los que nos seguís de campañas anteriores, sois conscientes del momento tan tenso… ¿por qué? Porque no siempre ha sido posible hacer la conexión entre el ordenador y las sondas, porque en ocasiones los aparatos se han dañado y han dejado de registrar datos, porque en ocasiones descubres que todo el trabajo y el esfuerzo realizado durante años se pierden en un segundo al encontrarnos algún daño o mal funcionamiento en los aparatos que dejamos midiendo año tras año en el lugar.



    Pero en esta ocasión, el momento de tensión e incertidumbre antes de conectarme con los aparatos, fue sólo un momento pasajero y pronto la sonrisa ilumina mi cara al comprobar que está todo funcionando perfectamente y que tengo ya en mi poder las series de datos continuas de los dos últimos años. Son datos que quedan registrados cada hora… seguro que sabéis calcular cuántos datos por parámetro medido he bajado al ordenador, desde la última vez que estuvimos aquí el 18 de febrero de 2010.

    Pero… os estaréis preguntando, ¿qué estamos midiendo con estos datos?, ¿por qué tanto esfuerzo para conseguir estas series continuas con mediciones registradas cada hora?... Os resuelvo todas estas incógnitas mañana, compañeros expedicionarios.

    • Alcanzamos el glaciar Huemul
    • Alcanzamos el glaciar Huemul
    • Alcanzamos el glaciar Huemul

    Etiquetas:

  • Concluida la instalación

    (crónica recibida por teléfono satelital.  Fotos: Archivo GLACKMA)

    La noche fue larga para mí… apenas pude dormir un par de horas debido a una molestia en uno de mis ojos. El otro día debió de picarme algún insecto y se me ha ido poniendo peor con el paso del tiempo. También me han aparecido unas picaduras en el dedo corazón de la mano derecha, y todas ellas no hacen más que hincharse y molestar, sobre todo de noche cuando estoy calentita en el saco de dormir.

    En mi larga noche en vela tuve la compañía del ruido de la lluvia al golpear con la tienda. A lo que se sumó después un fuerte viento que me mantenía en vilo, pensando si la tienda grande nos la levantaba y llevaba, qué haríamos con todo el material allí guardado.

    Agotada ya de cansancio y habiéndome acostumbrado a las incomodidades de las picaduras e hinchazones, logro coger el sueño cuando me suena el reloj a las 7:00 de la mañana. Todavía plena noche, la lluvia sigue cayendo y con el cansancio de no haber dormido, tengo que sacar toda mi fuerza de voluntad para salir del saco, dejar la tienda y afrontar la nueva jornada.

    Desayunamos y bajo la lluvia nos ponemos en marcha hacia la estación de trabajo, dejando atrás el campamento. No son agradables las condiciones de trabajo con el viento y la lluvia, pero tenemos que seguir con la instalación. Sin embargo un grupo unido, centrado en un objetivo es capaz de sacarlo adelante a pesar de las dificultades que puedan surgir.

    Se suceden las horas, termina la luz del día y conseguimos finalizar la instalación de la nueva estación que además queda perfecta. E incluso podemos comenzar con la campaña de aforos. Si alguno de los que nos va siguiendo en el Blog puede explicar a todos los nuevos que se han ido incorporando, qué es esto de la campaña de aforos y su relación con los valores que registramos en la estación recién instalada, os lo agradecería. Estoy realmente agotada y no me queda mucha energía para escribiros más.

    Aparte del cansancio estamos todos felices por el trabajo bien hecho. Una gran satisfacción se refleja en las caras de todos mis compañeros. Además gracias al teléfono satelital hemos tenido información sobre el cruce a la Antártida en los próximos días. ¡Va a ser genial! Ya os iré contando cómo vamos a hacer para sacar todos nuestros objetivos adelante.
  • Un buen trabajo en equipo

    (crónica recibida por teléfono satelital, Fotos: Archivo GLACKMA)

    Aprovechamos bien las horas de luz que tenemos, así que comenzamos a levantarnos y preparar el desayuno, todavía en penumbra. De esta manera cuando comienza la luz estamos ya caminando hacia la estación, llevando con nosotros el resto de material.

    Es un día muy intenso de trabajo para todos y tenemos suerte con el tiempo que nos acompaña. Entre sol y nubes, a veces más densas, pero nada de lluvia ni nieve como los días anteriores.

    Trabajamos muy bien en equipo, Adolfo, Agustín y yo ya nos conocíamos trabajando juntos en campo durante campañas anteriores en este glaciar. Agustín es oro puro para el trabajo en equipo y un perfecto todoterreno en todos los sentidos. Congeniamos muy bien los tres desde la vez que coincidimos en la primera campaña al Tyndall, hace ya casi diez años.

    Pero no sólo esto, sino que los nuevos, Gaby y Pepe, se han integrado perfectamente en la expedición. Gaby saca adelante su trabajo de realizadora, filmando y grabando, pero sin interferir para nada en el trabajo de la expedición. Además tanto ella como Pepe, se han integrado muy bien en el equipo, pendientes de cómo ayudar, qué hacer, cómo colaborar, cómo echar una mano… Está siendo una expedición ejemplar en cuanto a trabajo en equipo, hay un magnífico ambiente entre los cinco y de esta manera vamos juntos superando todas las dificultades que nos van apareciendo.

    Comenzamos con la instalación de las sondas nuevas en el río. Tenemos suerte y el nivel está bajo, ha sido una buena época la que seleccionamos para venir. Aún así en el lugar de anclaje de las sondas, el agua nos llega por el pecho. Estamos Agustín y yo metidos en el río haciendo los anclajes para fijar la estructura. Desde el exterior tenemos el apoyo indispensable de Adolfo y Pepe. Mientras, Gaby aprovecha para realizar una buena cantidad de tomas para ir teniendo material para el futuro documental.

    Os escribo ya al finalizar la jornada. Ha sido muy intensa pero terminamos todos satisfechos. Nosotros con la instalación y Gaby con el material grabado. En cuanto a la instalación se refiere, quedó ya la parte del río hecha, de manera que mañana continuaremos con todo el exterior, pera yo no tendremos que meternos en el agua fría.

    No me extiendo hoy más, estoy agotada y con ganas de irme al saco a dormir y recuperar. Mañana hay que volver a levantarse temprano para que seguir con el trabajo.

    Las fotos de archivo que os acompañan este texto son del final del verano. Como podéis, ver imposible entrar al río en esas condiciones.
  • Una buenísima noticia, no os lo vais a creer

    (crónica recibida por teléfono satelital.  Foto: Archivo GLACKMA)


    Amanecemos descansados y secos… pero tremendamente hambrientos. Ayer habíamos pasado todo el día sólo con unas barritas de cereales energéticas, ni desayuno, ni comida, ni cena… y eso que la jornada fue larga, de bastante desgaste y con el final durillo de la lluvia a la hora de montar las tiendas de dormir.


    Al levantarnos por la mañana, todavía tenemos que aguantar un poco más el hambre. Hay que montar la tienda grande en la que almacenaremos el material y la comida y nos permitirá cocinar y comer a pesar de los días que nos toquen con lluvia y viento. Sacamos fuerzas de donde ya casi no hay y con una perfecta colaboración de los cinco integrantes de la expedición montamos la tienda grande, a pesar del fuerte viento que nos obstaculiza un poco la tarea. Después, distribuimos el material dentro de ella y por fin clasificamos los víveres que traemos. Tenemos el estómago completamente vacío, así que decidimos hacer un café calentito y mientras lo tomamos y nos va entonando, preparamos una especie de comida-cena atrasada de ayer que pasa a ser nuestro desayuno de hoy. Con el estómago lleno, las energías renovadas, parecemos otros.


    Comenzamos a separar todo lo que es material de instalación, bastante pesado por cierto, al constar de una gran cantidad de estructuras metálicas. Nos lo repartimos entre todos, cada uno según sus posibilidades y lo vamos transportando hasta el lugar de la estación en el río, donde debemos hacer la nueva instalación. El lugar no está lejos del campamento, a unos 2 kilómetros, pero los caballos no pudieron continuar debido a una zona de piedras bastante grandes y a una destrepadita que hay que hacer en una pared.


    Alcanzamos el lugar, el río lleva poca agua en comparación con el verano, aún así en el punto seleccionado para realizar la instalación, el nivel nos llegará hasta el pecho cuando nos tengamos que meter en él a trabajar. Tenemos algunos ratos bastante agradables, en los que las nubes nos dejan disfrutar de unas espectaculares vistas de las Torres del Paine, así como de diversos glaciares.


    Una vez tenemos todo el material acarreado en el lugar de la estación, tras largos viajes, me dispongo a intentar de nuevo conseguir conexión con la sonda antigua instalada. Digo de nuevo, porque en la expedición pasada a este lugar, a principios de marzo al salir de la Antártida, lo intentamos de cien mil maneras posibles. E incluso llegamos a hacer otra caminata al lugar con ida y vuelta en un sólo día, cambiando el software del programa utilizado. Y todo el esfuerzo resultó en vano. Los que nos habéis ido siguiendo lo recordaréis perfectamente, ya que fue tremendamente desolador, y los que os habéis unido más recientemente podéis buscarlo en las entradas antiguas del Blog.


    Bueno, el caso es que me preparo con el ordenador, el nuevo cable de conexión, abro la tapa de protección del lector de la sonda, engancho el cable, abro el programa… y mi mente tranquiliza a mi corazón, que está nervioso. Muy nervioso. Algo me lleva a pensar –ya desde España así lo creía- que con el nuevo cable conseguiría hacer la conexión, pero algo también me quiere hacer ser realista y no ilusionarme demasiado para evitar la tristeza después. En medio de esa lucha interna, mi corazón palpita con fuerza y… casi se sale de mi interior cuando mis ojos abiertos de par en par, observan que sí consigo hacer conexión entre ordenador y sonda. Se acelera todavía más el pulso al comprobar que sí están todos los datos almacenados –más de 11.000- y en mi cara se dibuja una enorme sonrisa cuando logro descargarlos. “¡Sí, sí, sí, tenemos los datos, toda la serie, no hay laguna de datos en la información!” les digo a los demás a gritos. Los nuevos van a pensar que estoy loca, pero es que es la mejor noticia que me podían dar.


    Tras esta tremenda alegría, regresamos al campamento ya oscureciendo y de nuevo la lluvia nos viene a saludar. En el fondo, en el fondo, yo creo que se unió a compartir con nosotros la alegría de la noticia.


    La diferencia de hoy con respecto a ayer es que, aunque llegamos mojados, tenemos una tienda donde refugiarnos y donde poder cocinar y tomar algo caliente. Tras reponer fuerzas, terminamos de preparar el resto de material para llevar mañana y comenzar la instalación de las nuevas sondas.


    Mientras hacíamos todo esto -recogidos en la tienda- fuera una sorpresa se estaba preparando para brindar con nosotros esa buena noticia de hoy. Se había despejado parte de la bóveda celeste y atónitos nos quedamos un buen rato contemplando las estrellas que parecen tener hoy un brillo especial.

  • En Puerto Natales, a la entrada del Parque de Torres del Paine

    La mañana del lunes se nos pasa con diferentes quehaceres distribuidos entre los cinco. Gaby acompañada de Pepe, aprovecha las luces que el sol nos brinda tras la nevada de ayer, para hacer algunas grabaciones de diferentes vistas de la ciudad. Agustín y Adolfo se encargan de buscar algunas herramientas que nos faltaban, entre otras una llave tubular especial para los anclajes que vamos a emplear y se me había olvidado empaquetar al preparar el material en Salamanca. Mientras tanto, yo me encargo de acoplar algunas últimas cosas de material.

    Nos juntamos todos y pasamos por el almacén de la DGA (Dirección de Aguas) donde tenemos el material preparado y embalado ya en bultos para la carga de los caballos. Lo distribuimos en dos vehículos, una furgoneta de la DGA y otra que pertenece a Agustín y nos la deja para poder realizar la expedición. Agustín sale en la de la DGA con Adolfo y casi todo el material, y la otra la llevo yo con Gaby y Pepe y el resto del material.

    Llegamos a Puerto Natales -capital de la provincia Última Esperanza- ya al final del día y evidentemente de noche, pues a las 17:00 ya oscurece. Mañana martes nos levantaremos a las 6:00 para dirigirnos directos hasta el Parque de Torres del Paine. Y una vez en él, nos acercaremos hasta la guardería Grey, al final de la pista. Ahí hemos quedado con los baquianos a las 8:30, haremos la carga en los caballos y nos pondremos en ruta hasta la estación que tenemos en el glaciar Tyndall a latitud 51ºS. Los caballos con la carga irán a su ritmo y… nosotros al nuestro.

    A ver si nos toca el día no muy cubierto y podemos contemplar a la llegada del parque, los majestuosos Cuernos y Torres del Paine. Y con un poco de suerte también tendremos en nuestro recorrido la posibilidad de ver el Gran Paine con sus 3050 metros.



    Esto de los Cuernos y las Torres se trata de una formación muy espectacular. ¿Sabéis cómo tuvo lugar? Hace unos 150 millones de años se formó una gruesa capa de roca sedimentaria (lutitas negras jurásicas con belemnites, amonites característicos de los terrenos jurásicos e ictitas, es decir, huellas de dinosaurios). Más tarde, durante la elevación de los Andes, tuvo lugar aquí una intrusión granítica que penetró en las citadas lutitas. Posteriormente, durante la época glaciar los campos de hielo cubrieron el macizo y, en su desplazamiento, erosionaron las rocas subyacentes. Al retirarse el hielo, quedó al descubierto el granito, de color claro, intercalado entre  las lutitas, de color oscuro, formando así el conjunto de nunataks tan característicos del Parque del Paine.

    Bueno, ahora a dormir que mañana nos toca una caminata de 30 kilómetros. Esperemos que no sea bajo la lluvia…
    • En Puerto Natales, a la entrada del Parque de Torres del Paine

    Etiquetas:

  • Mientras me ubico… os dejo unos videos de la caminata por el Paine

    En Salamanca. Atontada, desubicada…

    ¿Sabéis cómo me siento? Como si fuera un personajillo de un libro de aventuras, hubiera aparecido de repente una fuerza exterior, me hubiera arrebatado de mi historia y me hubiera plantado en medio de este mundo “civilizado”, alocado, lleno de prisas. Estoy completamente desorientada en medio de esta vorágine. Fijaros que no soy capaz ni de escribir, me cuesta mucho, no me brotan las palabras como antes…

    Mientras soy capaz de hacerme cargo de la nueva situación y logro retomar el hilo de lo que os estaba contando, os he preparado estos vídeos de nuestra caminata por el Parque de Torres del Paine. Así podéis ver un poco la variedad de terrenos por los que tuvimos que andar.

     

    En este otro os cuento algo sobre los bosques de lengas y la formación de las turberas.


    Y aquí os dejo el lugar donde tenemos instalada la estación nueva, es decir la del año 2006, y donde tendremos que venir de nuevo en mayo a reinstalar los equipos.


    Finalmente este es… es… bueno, a ver si sabéis lo que.



    Ya me diréis vuestras impresiones al ver los vídeos y si os habíais imaginado así la zona por la que tuvimos que andar.

    Etiquetas:

  • Diario de la caminata al Tyndall

    ¿Queréis saber cómo fue todo? Os lo narro a modo de esquema:

    - Martes 1, 18:00 h. Salimos de Punta Arenas a Puerto Natales, donde llegamos ya por la noche. Justo para cenar algo e ir a dormir. El cielo está completamente estrellado, no hay nubes que oculten estos astros. Maravillada y ensimismada contemplo las constelaciones que pueden verse en el Hemisferio Sur. Otro día os escribiré sobre esto, es muy interesante para saber orientarse en el campo.

    - Miércoles 2, 4:30 h. Nos levantamos para ponernos en ruta hasta el Parque de Torres del Paine. Allí nos dirigimos al final de una de las pistas, donde se encuentra la guardería Grey. Por el camino, todavía de noche… vemos un puma cruzar la carretera. ¡Increíble!... Es el primero que veo. ¡Es un animal impresionante! Se desliza ágil, ágil, como un… como un felino que es. ¡Majestuoso! Impone respeto. El resto del trayecto lo hago en silencio, sólo al final pregunto a Adolfo y al chófer de la DGA, “¿qué puedo hacer si me encuentro con un puma en mi recorrido?”

    - 7:00 h. Me pongo en camino. La primera hora de caminata es una especie de calentamiento. Hay que desentumecerse de venir sentada en el coche. Ando ligera y poco a poco voy echando alguna carrerita. A la hora ya me encuentro mejor, puedo aumentar mi ritmo. El tiempo me acompaña, no llueve y el sol se esconde de vez en cuando entre las nubes, evitando que me deshidrate por el calor acompañado del esfuerzo físico.

    - 10:30 h. Alcanzo la estación. Son 30 kilómetros subiendo y bajando montañas. Tengo que cruzar un río que me da un susto, casi me arrastra la corriente. Viene mucho más alto que el otro día. Ha estado lloviendo estos días y el caudal ha aumentado mucho. Descalza y sin pantalón para mantenerlo seco, no es la mejor forma de atravesar un río así de caudaloso.

    - 10:30 a 12:00 h. Estoy en la estación, “peleándome” con el ordenador y la sonda. Pruebo ciento una mil opciones… No consigo hacer conexión. No me quiero dar por vencida, pero soy consciente que es inútil seguir intentándolo. La sonda ha dejado de funcionar. Triste, desilusionada, abatida, afligida… todo el esfuerzo para nada. En mi comunicación de teléfono satelital a satelital, informo a Adolfo y el colega de la DGA, que no hay nada que hacer, que empieza mi retorno. Me animan. No pasa nada, regresamos en mayo e instalamos nuevos equipos.

    - 12:00 a 15:30 h. Recorro de nuevo los 30 kilómetros para llegar hasta el vehículo. Ahora me resultan más pesados que antes los tramos de barro debido a la lluvia de los días pasados. El agua del río que tengo que cruzar descalza la siento más fría, más fuerte, más caudalosa. El camino me parece más largo… ¡No, no!, no puede ser, no puedo permitir quedarme triste por esto. Entonces, según voy andando, empiezo a pensar las cosas positivas de la experiencia: he visto un puma en la realidad, estoy teniendo una magnifica caminata por el Parque de Torres del Paine, donde la nieve en las cotas altas ya ha empezado a caer, regresaremos en mayo e instalaremos equipos mejores y más modernos y además hay otra cosa que ya os contaré otro día, probablemente vamos a poder instalar una nueva estación en otra glaciar a otra latitud más elevada, entre ésta y la de la Antártida. Exactamente al sur de la Cordillera Darwin, en tierra de Fuego (os prometo que os hablo de esto otro día).



    ………………………………………..

    Jueves 3, 1:00 h. Ya en Punta Arenas, amigos expedicionarios os escribo este artículo para que estéis al corriente tanto de lo acontecido como de lo no acontecido, aunque no por ello deseado.
    • Diario de la caminata al Tyndall

    Etiquetas:

  • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón

    Creo que poco a poco me vais conociendo y a estas alturas os habréis dado cuenta de que no me suelo dar por vencida muy fácilmente. Desde que estuvimos en la estación nueva del Tyndall y no pudimos sacar los datos de las series de una de las sondas, mi cabeza no dejó de pensar. ¿Por qué ha dejado de funcionar este aparato? Fue instalado en el 2006 y en principio le quedarían todavía 3 ó 4 años de vida. Es verdad que puede haber ocurrido un problema, pero las condiciones meteorológicas en esta zona no son tan rudas como en las estaciones que tenemos en la Antártida o en el Ártico.

    Mi mente no quedaba tranquila, rebuscaba y rebuscaba cualquier indicio para poder encontrar una solución. Debía de tenerlo todo en mi cabeza dando vueltas, porque durmiendo de repente me desperté. Esa sonda es una de las antiguas, ahora han sacado modelos nuevos que son con los que estamos reinstalando las estaciones y dichos modelos funcionan con el mismo software, pero una versión nueva. ¿Pudiera ser que hubiera algún tipo de incompatibilidad entre la versión nueva del software y las antiguas sondas? Contacté a la empresa alemana que crea estas sondas y les planteé mi duda. No están seguros del todo, pero no descartan que hubiera algún tipo de incompatibilidad en determinados aparatos.

    Hay por tanto una pequeña probabilidad de que esté funcionando… Casi no nos queda tiempo, salimos el viernes ya a Santiago de Chile. El jueves tenemos la conferencia divulgativa aquí en Punta Arenas. Pero hay que hacer un esfuerzo e intentarlo. No queda más remedio que hacer una especie de maratón, un raid.

    Organizamos de nuevo con la gente de la DGA y coordinamos. Esta tarde nos llevan hasta Puerto Natales. Allí dormimos. Mañana tempranito nos acercan hasta la guardería Grey. Y ahí quedarán Adolfo y el conductor de la DGA con su teléfono satelital como centro base de apoyo por si ocurriera algo. Yo me llevaré nuestro satelital.



    Comenzaré a andar a las 7:00 de la mañana. No salgo antes porque los pumas cazan de noche y por la madrugada pueden estar todavía terminando su cacería. ¿Y sabéis que en el parque hay unos 50-60 pumas? Y a partir de ahí andar y correr, correr y andar, hasta que alcance mi objetivo. Es la estación nueva, así que me queda más cerca que la antigua, son sólo unos 30 kilómetros (de ida y otros tantos de vuelta, ¡claro!). Y la mochila no pesará prácticamente nada, unos 10 kilos… Así que será como ir volando. Me tiene que dar tiempo a regresar antes de que oscurezca.





    Estoy convencida de que podré hacerlo, serán unos 60 kilómetros por montaña, subiendo y bajando collados continuamente. Aprovecharé las bajadas y llanos para ir corriendo y en las subidas mantendré un paso ligero pero sin correr. Esa combinación sé que me funciona bien. ¿Sabéis que esto ya tuve que hacerlo hace cuatro años? Sí, aquí, en el mismo lugar. Y era la estación antigua, o sea 37 kilómetros, e iba con una mochila de 20 kilos.



    En aquella ocasión me tocó un tiempo muy bueno. Ahora mi preocupación es la lluvia de estos días, que va aumentando el barro en el camino y no está en condiciones tan cómodas de hacer el recorrido. Y el propio día de mañana…, espero que no me toque mucha lluvia.



    Bueno, amigos expedicionarios… a ver si os puedo transmitir mi alegría al regreso, contándoos que he podido hacer la extracción de datos y que la sonda queda funcionando perfectamente. Cruzo los dedos… ¡Ojalá el esfuerzo merezca la pena!

    Os dejo encargado que me escribáis sobre el puma. Ya sabéis, buscad la información, contrastadla y después contádmelo con vuestras propias palabras.
    • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón
    • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón
    • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón
    • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón
    • De nuevo al glaciar Tyndall… pero hay que ir en una especie de maratón

    Etiquetas:

  • Llegamos encharcados a Punta Arenas


    De nuevo en Punta Arenas tras regresar del Hielo Patagónico Sur. Agua, agua y más agua… así fueron nuestros últimos días por el Parque de Torres del Paine. Días agotadores. Os escribo estas líneas antes de echarme a dormir tras una ducha y cena reconfortantes. Mañana será otro día y seguro que después de un sueño reparador se verán las cosas con mejores ojos.

    Descansada ya, leeré mañana todos los comentarios en el blog que nos habéis escrito esta semana. Recordaré con cariño las entrevistas que me hicisteis a través del teléfono satelital cuando lea los resúmenes que de ellas habéis escrito para compartirlas con los demás expedicionarios… Todo eso lo dejo para mañana, quiero estar descansada y disfrutar de la lectura.

    Nos quedan unas cuantas gestiones por realizar hasta que tomemos nuestro primer avión a Santiago de Chile la mañana del próximo viernes 4 de marzo, para llegar a España al día siguiente por la tarde.
    En lo que respecta al material, lo primero es ponerlo a secar, ya que traemos todo chorreando. Debemos limpiar y lavar lo que quedará en nuestro “nido de material” de la Dirección de Aguas (DGA) y listarlo cuidadosamente antes de recogerlo. Por otro lado tenemos que coordinar muy bien con el personal de la DGA nuestro regreso a estas tierras para la reinstalación de la estación del glaciar Tyndall. Hay que dejar preparado material y organizada la logística para transportar los 200 kilos –al menos- que tendremos que llevar para esa expedición. Tendremos también que coordinar muy bien, cómo enviaremos desde España todo ese material que necesitaremos.

    En otro orden de cosas, tenemos pendiente impartir una conferencia divulgativa aquí en Punta Arenas, que nos la están organizando diferentes organismos. Les parece un tema muy interesante para dar a conocer. Y finalmente nos iremos juntando con los diferentes grupos de amigos que aquí tenemos, para irnos despidiendo de ellos.

    Muchas cosas para pocos días. Pero de momento por hoy, se acabó la larga jornada. Nos habíamos levantado a las 5:00 de la madrugada para retirar, todo mojado, el campamento. Recorrer el camino también bajo la lluvia hasta alcanzar la guardería Grey, donde los colegas de la DGA nos recogieron con el vehículo. Y desde allá, directos a Punta Arenas, recorriendo los 450 kilómetros -no todos asfaltados- que los separan. Por fin, después de andar toda la semana encharcados, dormir en seco será todo un placer. Estoy completamente segura de ello.

    Etiquetas: