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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Y por fin llega el día esperado

    El viaje desde España fue realmente una paliza. Parecía que todo iba bien, primero el largo recorrido hasta Lima donde nos vino estupendamente la espera para caminar de un lado para otro en el aeropuerto y estirar las piernas. Después otro cruce hasta Santiago de Chile, otra espera en el aeropuerto y finalmente el último salto hasta Punta Arenas… Ese fue matador, se notaban las horas interminables de los vuelos anteriores y os confieso que no sabía ya ni cómo sentarme en la butaca. Me dolía todo, estaba agotaba, y aunque muerta de sueño el inmenso cansancio no me dejó ni dar una pequeña cabezada para lograr descansar.

    Sin embargo la ventaja de todo ese cansancio es que nos hemos acostumbrado rápidamente a la diferencia horaria. En este momento son 4 horas con España. Hay épocas del año en que la diferencia es de 6 horas, cuando coincide el horario de verano en España y el de invierno en Chile y viceversa. Por cierto, esas 4 horas que tenemos de diferencia, ¿cómo son?, ¿con adelanto o con retraso con respecto a vosotros? Y, ¿por qué son así?... Pensad un poco en el sentido del giro de la Tierra.

    Estos días en Punta Arenas se nos han pasado volando. Tenemos un montón de conocidos y amigos por estas tierras australes. Fijaros que cada año desde el 2000 estamos viniendo a la Antártida y salvo uno que cruzamos desde Ushuaia, el resto hemos salido desde el Sur de Chile. Por cierto, me imagino que tenéis ubicado en el mapa estas dos capitales australes, la chilena y la argentina, ¿verdad?

    Como os decía, los encuentros y reuniones de estos días no han cesado. Además hemos tenido que preparar más material. Sí, sí, aparte de todo el que habéis visto en el vídeo del artículo anterior. Resulta que nosotros no sólo trabajamos en la Antártida donde vamos ahora, tenemos ocho estaciones en las zonas polares de los dos hemisferios. Todas estas estaciones están registrando datos de la descarga glaciar, es decir el hielo que se funde. Y esos registros se realizan cada hora. A instalar estas estaciones comenzamos en el 2001, cuando iniciamos lo que llamamos el proyecto GLACKMA. ¡Imaginaros cuántos datos tenemos ya! A ver, dejemos de imaginar lo que se puede contar, ¿me decís vosotros cuántos datos (de ese parámetro que hemos mencionado de la descarga glaciar) tenemos por año en cada una de las estaciones?

    En este diseño de investigación que hemos puesto en marcha es muy importante esa distribución a diferentes latitudes y en ambos hemisferios de las estaciones de Glackma, así como el registro continuo y plurianual de datos. No son valores puntuales, aislados que pueden dar lugar a equivocaciones. Son registros continuos que nos indican la evolución temporal del calentamiento global.

    Y, ¿por qué os empecé a hablar de las ocho estaciones al deciros que tuvimos que preparar aquí más material? Porque como habéis visto en el enlace de las estaciones a nuestra web, una de ellas se encuentra en la Patagonia Chilena, en concreto en el glaciar Tyndall. ¡Venga, localizadlo también en el mapa! ¿A qué distancia está de Punta Arenas?

    Para trabajar en esa estación tenemos un convenio con la Dirección de Aguas de la Región de Magallanes al Sur de Chile y en la colaboración que llevamos a cabo, entre otras cosas nos permiten guardar en sus almacenes material nuestro. Esta estrategia nos sirve para ahorrar mucho en los viajes, pues no debemos de andar moviendo grandes cantidades de material, que además es muy pesado.

    Os he puesto como título al artículo “Y por fin llega el día esperado”, y ¿por qué? Je, je, porque mañana cruzamos por fin a la Antártida. Acaban de informarme que parece que habrá ventana meteorológica que permita el cruce y nos piden estar en el aeropuerto a las 8:00 de la mañana. El avión no es uno cualquiera, es un Hércules C-130 de Brasil, cuatrimotor de hélice, de los especiales de carga muy comunes en logística militar. Nosotros vamos sentados en unas especies de redes que hacen las veces de asientos. Y, ¿sabéis por qué es necesaria la ventana meteorológica? Porque donde aterrizamos en la Antártida, no es un aeropuerto habitual y por supuesto que no hay radar de cabecera de pista. Los pilotos tienen que tener visibilidad para aterrizar, esa es la razón por la que se necesita la ventana meteorológica. Por eso es muy habitual que estos cruces se cancelen, se retrasen o incluso que lleguen a estar sobrevolando el lugar a la espera de poder aterrizar y si no se dan las condiciones deben regresar a origen. Por tanto tienen que llevar una buena reserva de combustible.  

    Cómo veis la emoción está asegurada. Crucemos los dedos y esperemos que mañana podamos ya dormir en nuestra deseada Antártida.

    En cuanto a la Unidad Didáctica que os presenté la semana pasada, no sé si habéis podido trabajar con ella. Decidme cómo vais. En caso de que hayáis hecho ya la actividad final propuesta del “viaje de la gota del agua”, podéis elegir 2 ó 3 de los mejores de la clase y escribirlos aquí en el Blog. Os diría que podéis escribir todos, pero eso no depende de mí, sino de vuestros profesores. Lo dejo en vuestras manos, vosotros decidís.

    Y con respecto a los de Secundaria, no sé si estáis trabajando algún grupo, si es así, si habéis solucionado las cuestiones de la Ficha 1 del Cuaderno del Joven Científico nos las podéis escribir también en el Blog.

    ¡Espero vuestros trabajos, expedicionarios virtuales!

    • Karmenka en el puerto de Punta Arenas
    • Interior de un Hercules C-130

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  • Me siento como un personajillo al que han desgajado de su historia

    A la madrugada ya del viernes os escribo este artículo. Sólo para deciros que acabamos de pisar tierra en Punta Arenas. Todo se precipitó como nunca nos había ocurrido. Apenas cinco horas antes nos informan que podremos salir de la Antártida en un Hércules C-130 chileno que llega al Continente Blanco lleno de periodistas para la visita de los presidentes.

    Todavía no he asimilado que la Antártida quedó allá, lejos… hasta otra campaña. No, todavía no lo he asimilado. Llegamos a la madrugada a Punta Arenas y lo primero que me sorprende es la noche, la oscuridad. Por la latitud a la que nos encontrábamos y la época de verano, no teníamos oscuridad, tan sólo un breve crepúsculo.

    Durante todo el trayecto del aeropuerto al pequeño hostal donde nos alojamos, he tenido una sensación extraña. Todo lo que veía no lo asimilaba. Las imágenes de la ciudad, los coches, las casas no han entrado en mí todavía. No sé cómo, pero percibo que mi mente se ha quedado remolona allá en el Continente Blanco, como si se hubiera separado de mi cuerpo.

    Ya os contaré cómo nos vamos a organizar estos días que nos quedan hasta nuestro regreso a España, todavía no lo sé, pero está claro que no nos vamos a quedar quietos en la ciudad. Tengo muchísimas cosas todavía por contaros de la Antártida, tengo muchos vídeos todavía por editar y mostraros… Se vive con tanta intensidad en aquella tierra helada, que necesito al menos el doble de tiempo para contaros un mínimo de lo acontecido.

    Así que no sé cómo ni en qué orden… pero seguiré tras el Blog narrándoos las aventuras vividas. De momento sólo os puedo decir que me siento como un personajillo al que han desgajado de su historia, sin haberle consultado. 

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  • Complicaciones logísticas

    Desde la Base Argentina Jubany, hemos regresado ya a  nuestra zona inicial de trabajo. El viaje en zodiac estuvo muy bien, el mar estaba bastante tranquilo, tuvimos sólo una pequeña complicación pero terminó bien. Encontramos en una zona en el mar frente a la Caleta Marian -donde se encuentra ubicada la Base Coreana King Sejong- un montón de hielos flotando. Salían desde el frente del glaciar al fondo de la Caleta y debido al viento se extendían en una amplia franja en el mar. En esa parte la navegación tuvo que ser tremendamente cuidadosa y con una baja velocidad para evitar que hielos picasen la zodiac.

    Ahora estamos inmersos en un verdadero caos logístico. Nuestra salida de la Antártida a Punta Arenas estaba coordinada con un Hércules C-130 de las Fuerzas Aéreas Chilenas (FACH), quienes levantaron ya la restricción para llevar a civiles tras los problemas que os comentaba a nuestra venida al Continente Blanco.

    Pero ahora ese vuelo ha sido cancelado, se ha modificado completamente todo el calendario de cruces del verano. ¿Sabéis por qué? Se espera que el viernes 13 vengan de visita los presidentes de Chile y de Uruguay. Entrarán en un Hércules de las FACH y ello ha modificado todos los vuelos previstos posteriormente. 

    Estamos tratando de buscar nuevas opciones y coordinar nuestra salida de la isla Rey Jorge, sin perder las opciones del vuelo de regreso de Punta Arenas a España. No sé qué pasará… pero esto es un verdadero ajetreo con la preparación de estas visitas. Os mantengo al corriente de lo que podamos o no podamos solucionar. 

    • Hercules C-130 recién aterrizado en la Isla Rey Jorge

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  • Una verdadera odisea en el aire… pero llegamos a la Antártida

    Un día entero de espera en Punta Arenas. Coincidió además con el primer simulacro de tsunami y terremoto que hacían en la ciudad. Nos juntaron a los que volábamos en el Hércules C-130 en el INACH (Instituto Antártico Chileno) y solicitaron no tener que ser evacuados. Pues sería realmente perder la oportunidad de volar, en caso de abrirse una ventana meteorológica y estar “atrapados” en medio del desalojo de los edificios, durante el simulacro.

    Fue una espera de todo el día… Se hace pesado y largo y según avanzan las horas la esperanza de volar se va perdiendo. A media tarde, nos suben al aeropuerto a todos juntos en un autobús. A los brasileiros que forman parte de la tripulación del Hércules, a una decena de científicos chilenos, cuatro japonés y nosotros dos. No está claro que se pueda volar, las condiciones meteorológicas no son muy buenas allá en la Antártida, pero existe una posibilidad de que se abra una ventana, algunas horas más tardes.

    Continuamos con la espera en el aeropuerto y finalmente deciden que embarquemos. El viaje dura dos horas y media. Sentados en esas redes que a modo de asientos colocan en el interior del Hércules cuando llevan pasajeros, porque este tipo de avión está diseñado sobre todo para carga. Hace unos años, viajamos en uno en el que transportaban al mismo tiempo un helicóptero en su interior… ¡Así que imaginaros!

    El ruido es ensordecedor, más bien está fresco el ambiente y uno al quedarse sentado y quieto todo ese tiempo, empieza a notar un poco de frío. Una vez que pasan las dos horas y media, observamos que el avión no baja altura y comenzamos a ver como el sol va alternando el flanco por el que entra a través de las pequeñas ventanitas altas del avión. Eso indica que estamos sobrevolando sobre el lugar del aterrizaje, dando vueltas y vueltas. El techo de nubes está muy bajo y al tener que operar sin radar de cabecera de pista, es imposible el aterrizaje en estas condiciones.



    Tras más de una hora sobrevolando sobre el lugar, ponemos de nuevo rumbo a Punta Arenas… ¡Vaya! Qué día más pesado. Me encuentro cansada. Ahora llegaremos tarde de regreso a la ciudad. Será ya de madrugada cuando pueda echarme a dormir y probablemente de nuevo temprano en la mañana, nos soliciten estar listos por si hay opción de volar mañana… Bueno, paciencia, no queda otra opción.

    Entonces, de repente, el sol que entra por la ventanuca allá arriba, indica un nuevo cambio de dirección. Invierte su sentido y nos dirigimos de nuevo hacia la Antártida. Se habrán decidido por probar con el aterrizaje. Me siento nerviosa, no son las mejores condiciones. Varios sobrevuelos, varios intentos, el corazón palpita con fuerza y casi se me corta la respiración. El ruido es ensordecedor… Hacen otro intento de aterrizaje… Boomm! Un tremendo bote en el suelo, que se va amortiguando con otros tres saltos en los que se va perdiendo la fuerza y finalmente se sienten las ruedas en su misión y el avión controlado. Pufff!!! Me había imaginado lo peor…

    En el vehículo oruga, los uruguayos nos recogen y nos transportan los 7 kilómetros que hay desde el aeropuerto hasta su base Artigas. Es una verdadera alegría volver a encontrar a los ocho integrantes de la dotación uruguaya que ha pasado aquí prácticamente un año. Los conocíamos del verano anterior. En unas semanas más hacen el relevo y regresan a sus casas.

    Os tengo que ir contando muchas cosas de la zona, de donde están ubicadas estas bases antárticas, de donde vamos a estar nosotros esta temporada…, pero, poco a poco. Terminareis conociendo perfectamente el lugar y la vida por estas tierras. ¡Ya lo veréis!

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  • Todavía en Punta Arenas, quizás mañana…

    Estamos todavía por la capital magallánica. Os cuento cómo van los planes:

    Brasil tenía planificados tres cruces a la Antártida, uno para el 30 de noviembre, el segundo para el día 1 de diciembre y el último para el 2. Nosotros estábamos considerados en el segundo.

    Ayer salió por la tarde el primero, pero una vez que alcanzó la Antártida y tras varios intentos de aterrizaje, ante las malas condiciones de visibilidad de la pista, tuvo que regresar a Punta Arenas.

    Al final hoy ha conseguido realizar ese primer cruce, pero ya no ha habido ventana meteorológica para el segundo. Así que mañana, probablemente nos toque a nosotros.

    En primer lugar debéis saber que a la zona de la Antártida que vamos es a la insular, en concreto a King George (la isla Rey Jorge). Es una de las islas del archipiélago de las Shetland del Sur. A los que no sepáis donde está, os animo a buscarla con el Google Earth.

    ¿Qué ocurre entre el Estrecho de Magallanes y esta zona insular? Que es una zona con frecuentes frentes de borrascas y el tiempo no es muy bueno. Por otro lado, el aeropuerto es de ripio y no hay radar de cabecera de pista, por lo tanto se tienen que dar unas condiciones meteorológicas aptas para poder realizar un aterrizaje visual. Por eso se habla de esperar una ventana meteorológica, que sería un paso entre dos borrascas.

    Esperemos que mañana nos toque una de esas ventana… ¡¡Nos vemos en la Antártida, expedicionarios!!

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  • Dos horas más tarde…

    ¡¡Como para no ponerse nerviosa!! Dos horas más tarde del cambio de planes que os acabo de contar con respecto al cruce a la Antártida, otra llamada modifica lo último previsto.

    La sonrisa se va dibujando en mi cara según escucho la nueva planificación: hay opciones de que haya ventana meteorológica y el cruce en el Hércules C-130 de Brasil lo podamos hacer mañana. Quizás cuando estéis leyendo esta nota mañana, estemos nosotros ya, rumbo al Continente Blanco.

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