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Blog: Karmenka desde los Polos

  • No logro conectar con la estación

    La última vez que habíamos estado en Islandia fue en agosto de 2012, de manera que la estación que tenemos instalada en el río procedente de la descarga del glaciar Kviarjökull, tiene almacenada una importante información para nosotros. Pensad que desde el año 2002 estamos registrando datos en continuo, cada hora, del deshielo en este glaciar. Y prácticamente cada dos años hemos estado viniendo a vaciar la memoria de las sondas que están instaladas en el río, a calibrar de nuevo los equipos, a revisarlos, a dejarlos operativos por otros años más, a cambiarlos cuando llegaban a su fin, etc. Es ahora la primera vez que pasamos casi cinco años sin venir.

    Nuestro primer temor es que físicamente a la estación le hubiera pasado algo porque en los últimos años se ha incrementado mucho el turismo en este lugar y siempre aparece alguien que no tiene respeto. En una ocasión vimos como un muchacho lanzaba piedras tratando de golpear el lector de nuestra sonda. ¡Increíble, pero cierto!

    Una vez que comprobamos que al menos físicamente la estación no parece dañada, viene el paso siguiente, que los equipos estén funcionando. Los días van pasando y no es inteligente acceder a los lectores de la misma para comprobar su estado y recoger los datos almacenados, ya que la lluvia intensa y el fuerte viento nos crean unas condiciones muy complicadas para un trabajo tan delicado. Además la lluvia así racheada y golpeando con fuerza, entraría por cualquier resquicio al abrir la protección de los lectores y nos quedaría la humedad en el interior. Así que toca armarse de paciencia y esperar a que las condiciones mejoren.

    Van pasando los días y el tiempo sigue igual… una semana completa se nos esfuma de esta manera como por arte de magia. Y llegó el momento, aparece una ventanita tras siete días de espera, en la que podemos acercamos a las sondas que tenemos instaladas en el río y tratar de hacer la extracción de la información almacenada. Estoy nerviosa, puede que no estén funcionando, puede que sí… Son dos equipos los que instalamos la última vez porque teniéndolos en duplicado, ante un fallo de uno de ellos, siempre tenemos una segunda oportunidad. Pero aún así, casi cinco años sin poder venir por falta de financiación, es mucho tiempo. Y ahora con un tremendo esfuerzo económico personal, la aportación de los afiliados a GLACKMA y la colaboración de todos los que habéis realizado donaciones, estamos aquí. Pensar en todo ello, no hace sino aumentar mi emoción y mi nerviosismo…

    Ordenador, cable, equipo, conexión… casi sin respirar, mirada pendiente en la pantalla. Tarda demasiado en decirme algo el ordenador, no me gusta… Aparece ese recuadro en pantalla que jamás hubiera deseado ver: “El aparato no contesta”. Chequeo el cable que esté bien puesto, reinicio el ordenador, intento de nuevo… “No, no, no”. Cambio una serie de configuraciones en el programa, en el ordenador, en los puertos de conexión, intento con la segunda sonda… Nada, nada, nada. No sé cuánto tiempo pasó. Me quedé helada, el viento era frío y soplaba con fuerza en el cauce del río. Las manos ya casi no las podía mover. Percibía que el frío se había instalado en mi interior, así como una profunda tristeza muy difícil de describir. No pude evitar que todo eso saliera con fuerza utilizando esas válvulas de escape que tan sensibles tengo en mis ojos.

    Al otro lado del río, estaba pendiente Adolfo del resultado, había ido a chequear el campamento pues ahora con tanto turismo y tras el violento robo que sufrimos aquí la última vez que habíamos estado, no nos quedamos tranquilos si abandonamos las tiendas. Al saber que no es posible obtener los datos almacenados durante estos cinco años, también se queda chafado. Carlos, que había estado grabando todo sin perder detalle alguno, apaga la cámara y me da un fuerte abrazo de ánimo. Es bonito tener un equipo de apoyo en estos momentos durillos. La tristeza compartida se hace más pequeña…  

    • Estación GLACKMA en Islandia

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  • ¿Qué hacemos en GLACKMA?

    Sobre el casquete glaciar

    ¿Sabéis? Reconozco que hemos tenido una gran suerte con la emisión del programa de Al Filo de lo Imposible sobre GLACKMA el pasado domingo, aconteciendo mientras nosotros seguíamos en nuestra expedición antártica. Sí, es verdad, hemos perdido la emoción del directo, pero nos la habéis transmitido muy bien vosotros. Y además, ha sido muy oportuno el programa, porque ahora os quería hablar de cómo medimos, dónde medimos, qué medimos, para qué medimos… y de todas estas cuestiones se ha hablado -y además con imágenes- en el programa de Al Filo. ¿Os ha quedado alguna duda de algo?, ¿seríais capaces de hacer un resumen de nuestro objetivo fundamental en GLACKMA?

    Sabéis por tanto ya, que no sólo es esta estación de la Antártida la que tenemos, sino que son ocho en total. Cuatro de ellas están en las regiones polares Árticas (Islandia, Ártico sueco, Norte de los Urales y Svalbard) y otras cuatro en el Sur (Patagonia Chilena, Patagonia Argentina, Antártida Insular y Peninsular). Y todas ellas están registrando datos cada hora… ¡Imaginaros qué cantidad de información nos están dando! Con la red de estaciones de GLACKMA, lo que estamos haciendo es registrar la evolución en tiempo presente del calentamiento global.

    Cuando se trata de un glaciar de montaña tenemos el hielo encajado en un valle. El hielo que se funde sale en forma de agua por el frente de dicho glaciar. Y aunque se generan varios ríos de fusión en el frente del mismo, buscamos glaciares donde se junten todos en uno sólo para poder instalar ahí nuestras sondas y medir todo esa agua procedente de la fusión glaciar.

    Pero, ¿qué ocurre en la Antártida? Aquí lo que tenemos es un casquete glaciar. No se trata de un glaciar encajado en un valle, todo lo contrario, es una especie de caparazón enorme de hielo, que cubre todo. Si recorremos la isla King George en su contorno, ¿con qué nos encontramos? Casi toda la costa está cubierta por un casquete glaciar de algo más de 1300 kilómetros cuadrados, llegando al mar enormes acantilados de hielo.

    ¿Qué ocurre entonces con el hielo que se funde en el glaciar? Los ríos generados en su interior, debido a la fusión, terminan saliendo al exterior, alcanzando directamente el mar. Algunos caen a modo de cascadas desde esos acantilados de hielo y otros salen directamente al mar, en la parte del hielo que queda bajo sus aguas. En cualquiera de los dos casos no podemos medir esa cantidad de  agua. ¿Qué hacemos entonces?

    Buscamos alguna zona donde ese enorme casquete glaciar se haya retirado ya y nos haya dejado al descubierto la tierra, el lecho rocoso bajo el glaciar. De manera que cuando sale el agua por el frente del glaciar, hasta que llega al mar tenga que hacer un pequeño recorrido fluvial por tierra.  Y en ese recorrido del río buscamos algún posible lugar para fijar nuestras sondas de medidas. En este caso, tenemos un cañón por el que pasa el río y ahí es donde tenemos instalados los instrumentos de medida, de esta estación que está registrando datos cada hora desde enero del 2002. ¡Fijaros cuánta información registrada!

    Os dejo para esta semana la siguiente unidad de Pingüi, donde os habla sobre los diferentes tipos de nubes. Ya veréis qué actividades tan interesantes os propone. A ver si os convertís en unos buenos “cazadores de nubes”. Y para los más mayores os pido trabajar con la Ficha 3 del Cuaderno del Joven Científico, a ver qué descubrís sobre algunas de las características más peculiares de la Antártida.

    ¡A trabajar todos, expedicionarios virtuales! A ver qué tal va la semana.

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  • ¡Una experiencia increíble! (Por Susana Pacheco)

    Algunos de los afiliados participantes en el curso de descarga glaciar, que impartimos en la estación de medida de GLACKMA en Islandia, nos relatan en el blog sus experiencias durante el mismo.

    Susana Pacheco rompe el hielo: 
     

    Hace poco más de una semana y ahora parece todo tan lejano... trato de volver a la “normalidad”, pero en realidad creo que me cuesta tanto porque no quiero hacerlo. La luz, los colores, el frío, el sonido del agua, los maravillosos paisajes vuelven una y otra vez a la memoria. Cuando viajas y disfrutas tanto, los buenos momentos quedan grabados en la mente y se convierten en compañeros inseparables.

    Además, poco antes de salir Gildo tomó en consideración mi propuesta de colaboración durante el viaje y decidimos que me encargaría de la coordinación del grupo. Desde aquí quiero darle las gracias porque me ha dado la oportunidad de conocer a un grupo de personas realmente especial. Y quiero también darles las gracias a ellos porque ha sido su interés, buen ánimo e ilusión los que han conseguido formar un magnífico grupo - “los hijos de Odín”- cuya recién estrenada amistad estoy segura perdurará.

    Ahora desde casa recuerdo la ilusión que tenía cuando me incorporé al curso de medida de descarga glaciar que Glackma organizaba en Islandia, aprovechando su campaña boreal. De verdad, os confieso que todas las expectativas se han cumplido. Ha sido un gran privilegio y una oportunidad única, poder compartir aunque solo fuese por unas horas, el intenso y valioso trabajo que Adolfo y Karmenka realizan durante sus campañas. Y el viaje por el sur de Islandia ha resultado espectacular. A un paso del Círculo Polar Ártico, esta isla es un increíble laboratorio natural que muestra la geología en vivo y en directo, con una actividad volcánica, tectónica y geotérmica realmente desbordante, que convive con un mundo de grandes glaciares activos que nos dan la clave para entender la repercusión del calentamiento global. ¡En síntesis una maravilla!

    Podría hablaros de muchos momentos especiales, de tantas imágenes increíbles que desesperadamente trataba de “atrapar” con mi cámara, pero serían tantos que incluso vosotros acabaríais agotados. Pero no renuncio a hablaros de uno o más bien de dos días especiales, precisamente los que coinciden con la visita al campamento Glackma, a los pies del hermoso glaciar Kviarjökull, ahora en retroceso, y a las horas que duraron los aforos para medir la descarga glaciar.

    La mayor parte de las veces la investigación se realiza en situaciones de soledad. El trabajo de campo se hace en condiciones duras con “miles” de problemas que van surgiendo y con grandes esfuerzos que llegan a dejarte agotado. Estas sensaciones que llevan tantos años experimentando Adolfo y Karmenka en ambos Polos, las han podido compartir “a pie de obra” con el grupo de expedicionarios y afiliados que nos hemos incorporado a la campaña boreal de Islandia 2012. Y os puedo asegurar que se les veía felices por ello.  Ahora entiendo, mejor si cabe, de donde obtienen esa fuente inagotable de energía que les hace continuar sin descanso. Los glaciares se han convertido en el nutriente esencial para sus respectivos organismos. Los datos que obtienen son cruciales para conseguir una investigación de calidad que ayude a comprender la evolución del calentamiento global que nos afecta.

    Me sentí mal cuando llegamos algo más tarde de lo previsto a la zona de aforos, y aún peor cuando  Adolfo, Gildo, Tato, Emilio, Jose y Gaby, nos empezaron a contar todos los contratiempos y problemas que habían ido surgiendo en el aforo de la mañana cuando llegaron a pensar que sería una misión imposible. ¡Y nosotros sin echar una mano!. Karmenka metida tres horas en el río, completamente helada, sujeta por cuerdas para que la fuerte corriente no se la llevase mientras se mantenía firme en un punto donde debía colocar la hélice que mide la velocidad. Cuando llegó donde nos encontrábamos aún estaba en proceso de recuperación, pero ver su sonrisa me hizo comprender que, a pesar de todo, habían tenido éxito en ese primer intento. La tarde resultó redonda hicimos prácticas ¡¡en agua a casi 0ºC!!, con el glaciar como telón de fondo. Además, pudimos ver a Karmenka en acción cuando el caudal del río subió lo suficiente. ¡Esta vez apoyamos todos!. Un día estupendo y muy productivo que concluyó todos juntos en el campamento compartiendo una suculenta cena y una animada charla. ¡Qué a gusto me encontraba!...aunque luego hubo que fregar los platos y ¡claro el agua seguía helada!!!!

    ¿Os ha parecido interesante?, pues aquí no acaba la cosa. Al día siguiente, un luminoso día nos da la bienvenida. Acompañados de Adolfo, Emilio (que nos enseñará técnicas de fortuna en progresión vertical) y Gaby (que está grabando las imágenes para un audiovisual sobre Glackma) nos vamos al glaciar. ¡Es increíble estar allí arriba!, camino despacio como si con cada paso los crampones fuesen a quebrar el hielo. Nos hemos dividido en dos grupos y a nosotros nos espera Adolfo ya sobre zona helada, piolet en mano, para explicarnos cómo se produce el drenaje en el glaciar. ¡Cuántos conocimientos y cuánto disfrutamos todos, quien enseñaba y quienes escuchábamos embelesados!. Adolfo es uno de esos profesores entusiastas que con sus palabras aumenta el interés de sus alumnos.

    Desgraciadamente la actividad termina, tenemos que volver al campamento.  Durante el regreso una pareja de skúas (págalos) parece muy contrariada con nuestra presencia en su zona de cría y comienzan una persecución sobre nuestras cabezas. Pueden llegar a ser peligrosos porque buscan golpear con el pico en la cabeza, ¡que se lo digan a Telmo que se puso de cebo para conseguir un espectacular vídeo del momento!.

    A Karmenka no la hemos visto desde por la mañana. Ha salido acompañada de Tato en busca de moulins ya que unos días más tarde llegará el equipo de “Al filo de lo imposible” para grabar imágenes sobre el trabajo que Glackma está realizando en relación con los glaciares.

    Llega la despedida y como siempre se hace dura. La experiencia ha sido tan estupenda y lo hemos pasado tan bien que me cuesta dejarles allí. Karmenka no ha vuelto todavía, es una pena no poder decirle adiós y darle las gracias por todo.  Adolfo y Gildo nos despiden, a su espalda sobre el glaciar una hermosa luz deja una imagen de postal. Me quedo atrás en el grupo, me cuesta irme, una llamada de Adolfo me hace volverme, su mano me dice adiós nuevamente, lo mejor ver la sonrisa en su rostro. Le veo feliz y eso me hace menos dura la partida.

    Sin duda, la experiencia ha merecido la pena y estoy segura de que repetiré en cuanto Glackma prepare un nuevo viaje al siempre sorprendente mundo de los glaciares.

    Susana Pacheco

    Asociada y voluntaria Glackma

  • ¿Cómo medimos en Caleta Potter?

    Al explicaros de qué se trata el proyecto europeo IMCOAST en el que estamos participando, os conté nuestra labor en el mismo.

    Por un lado aportamos todos los datos que en continuo estamos registrando desde enero del 2002 en la estación CPE-KG-62ºS, que ya sabéis que registra cada hora datos de la descarga glaciar, es decir el hielo que se funde en forma de agua.

    Por otro lado y en Caleta Potter -en la que se encuentra la Base Argentina Carlini (ex Jubany)- registramos el grado de aporte de los sedimentos sólidos en tiempo presente, para poder estimar la variación de la radiación solar en los ecosistemas marinos. Medimos también las características geoquímicas del agua proveniente de la descarga glaciar, además de la temperatura del agua y conductividad para conocer la capacidad de hidrólisis de las rocas subglaciares y su posible generación de nutrientes. Toda esta información es valiosísima para los grupos de biólogos marinos que investigan en esta caleta.

    Para hacer estas mediciones en Potter, seleccionamos un riachuelo que provenga del glaciar y ubicamos en el mejor lugar una sonda multiparamétrica para registrar una decena de parámetros. Debido a que los sensores de esta sonda son extremadamente delicados, este equipo no puede permanecer todo el año en el exterior. Lo debemos instalar cuando el río ya está definido y retirar antes de que queden los sensores al aire cuando disminuya su caudal, pues sino se estropearían. Como es muy inestable la zona en la que se encuentran los posibles riachuelos que salen en esta caleta del glaciar, la instalación exige un control diario para ir reacomodando la sonda.

    Os dejo un vídeo en el que podéis ver cómo nos las hemos ingeniado para fabricar un soporte y poder instalar la sonda en este lugar. Fijaros también la diferencia de caudal del riachuelo en los días más fríos o cuando sube algo la temperatura. ¿Veis qué rápido responde el glaciar a cualquier variación de la temperatura ambiente? Por eso nos hemos centrado nosotros en medir la descarga glaciar, es un perfecto indicador de la evolución del calentamiento global.   

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  • Aforos en el río con aguas que no llegan a 1ºC

    Seguimos completando detalles de “cómo medimos la descarga glaciar”. Os hablaré hoy de los aforos en el río. ¿Qué es esto?

    Nosotros queremos medir el caudal del río que viene del glaciar, es decir la cantidad de agua que pasa por ese río, porque ya sabemos que esa agua procede del hielo fundido y eso es lo que queremos conocer. Las sondas que tenemos instaladas en el lecho del río miden varios parámetros y entre ellos uno que es fundamental para nuestro trabajo, el nivel del río.

    Lo que tenemos que hacer es buscar la forma de pasar esos datos de nivel del río que registran las sondas, a caudal. Problema que resolvemos buscando una función matemática que nos relacione ambos, es decir, el nivel y el caudal. ¿Y cómo podemos ajustar esa función para que sea lo más precisa posible? Midiendo directamente nosotros el caudal del río para diferentes valores de nivel.

    No os voy a contar con detalle esta técnica que empleamos, sólo os diré que cuanto mejor sea nuestro trabajo de campo, mejor será el procesado después de los datos, por eso debemos estar concentrados en el trabajo, aunque las condiciones que tenemos no sean las más cómodas, ni las más confortables. Debemos de estar muy pendientes del río, de las variaciones de nivel que experimenta, para llevar a cabo nuestros aforos.

    En este río, con la precisión con la que trabajamos, cada aforo nos lleva unos 35-45 minutos, dependiendo del caudal que haya. Durante todo ese tiempo tenemos que estar midiendo dentro del río, con esa temperatura que lleva el agua que fluctúa entre 0ºC y 0,6ºC. Además os diré que prácticamente debemos de estar quietos y que en esta zona sopla siempre un fuerte viento que viene encajonado en el cañón del río, y nos hace alcanzar unos valores de sensación térmica algo bajos. Por eso la concentración en el trabajo es fundamental, centrarse en lo que se está haciendo y olvidarse del resto.

    Debemos de estar pendientes del río y de los aforos. No hay una hora fija, manda el río y sus variaciones de nivel. Tan pronto nos toca por la mañana, por la tarde, a la madrugada, al terminar el día… no podemos tener horarios, el río es el que nos dirige. Y año tras año debemos de reajustar esas mediciones… es decir, que no nos libramos nunca de ese trabajo.

    Hay muchísimas veces que no te apetece nada meterte a medir en el río, con esas aguas fresquitas y las bajas temperaturas exteriores. Hay días que te encuentras más cansado que otros y a veces te toca a ciertas horas de la madrugada o la noche, teniendo entonces que romper el sueño para ir al río a medir. En otras ocasiones te toca medir tan seguido que no has logrado entrar en calor de una de esas mediciones y ya te ves de nuevo preparando para otra. Os aseguro que en esos momentos durillos, es la mente la que tira del cuerpo adelante. Como veis hay mucho esfuerzo detrás, pero si uno quiere conseguir algo no queda otra opción. 

    • Aforando en la Antártida

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  • La instalación y mantenimiento de las sondas de medida… no es tarea fácil

    Casquete glaciar, con circulación de rios procedentes del hielo fundido

    Continuando con la forma de medir la descarga glaciar aquí en la Antártida, os contaré hoy algo que algunos de vosotros ya sabéis por la campaña anterior, pero para muchos otros es cosa nueva, así que vamos a ello.

    Quedamos ya el otro día que seleccionábamos un punto en la zona, donde confluye todo el agua procedente del hielo que se funde de una parte de ese enorme casquete glaciar, y es en ese punto donde medimos. Vimos en el vídeo que os había dejado, el buen lugar que encontramos en el cañón, donde pasa toda el agua integrada y además las paredes de roca nos permiten fijar las sondas.

    Como muy bien habéis observado en el vídeo, tenemos varios instrumentos midiendo. Pero, esos equipos, ¿se instalaron ellos solitos?, ¿qué miden?, ¿cada cuánto tiempo miden?, ¿desde cuándo están midiendo? Tranquilos, tranquilos, que os voy a responder a todas estas preguntas.

    Las sondas de medida están recogiendo datos cada hora y durante todo el año. No sólo eso, sino que año tras año. Y, ¿desde cuándo? Pues fijaros, estamos midiendo en este lugar desde inicio de febrero del 2002. Sí, he dicho bien, no me he confundido, ¡¡¡desde el 2002!!! Cada sonda mide varios parámetros y con cada uno de ellos tenemos ese registro horario y continuo desde entonces. ¿Os imagináis cuántos datos, cuánta información? Ahora me entenderéis perfectamente cuando os digo que conocemos muy bien cómo está evolucionando este glaciar durante la última década.

    Esos equipos de medida los hemos tenido que reinstalar en varias ocasiones a lo largo de esta década. Pensad que quedan todo el año ahí a la intemperie y las condiciones en el invierno son durillas. Tienen, por tanto, una caducidad. Así que nos hemos encargado de que antes de que dejasen de funcionar, tuvieran otros al lado para sustituirlos. No es tarea fácil.

    A lo largo de estos años, como toda la electrónica ha avanzado mucho, hemos podido ir mejorando con cada reinstalación, la robustez de los equipos. Ahora resisten mucho mejor a las condiciones de intemperie y además tienen una mayor memoria para almacenar esos datos que almacenan.

    La última de estas reinstalaciones de las sondas de medida, la realizamos la campaña anterior. En su día en el Blog os expliqué con detalle cómo lo hicimos, además de enseñaros fotos y prepararos algunas tomas de vídeo.

    Sobre la cuestión planteada al principio, de ¿qué miden? De momento os quedáis con la idea de que son varios parámetros, como os decía más arriba, con los que buscamos conocer la cantidad de agua qué pasa por ese río, pues es el hielo fundido… Pero de esto lo dejamos para otro artículo, ¡que os lo tengo que explicar bien! 

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  • ¿Queréis saber cómo medimos la descarga glaciar en la Antártida?

    Salida de agua en el frente del glaciar

    Nos quedaba pendiente afrontar un tema importante en nuestra expedición. ¿Cómo medimos la descarga glaciar en la Antártida? Habíamos visto cómo hacíamos estas mediciones en el glaciar Huemul de la Patagonia Argentina, donde estuvimos antes de cruzar a la Antártida.

    En aquel caso, al ser un glaciar de montaña teníamos el hielo encajado en un valle. Al hielo que se fundía, no le quedaba otra alternativa que salir en forma de agua, por el frente de dicho glaciar. Habíamos visto que aunque salían varios ríos de fusión por el frente del hielo, se juntaban todos en uno que avanzaba por el valle y en un punto idóneo era donde teníamos instaladas nuestras sondas para medir todo esa agua procedente de la fusión. (Estación CPE-HUE-49ºS de registro de descarga glaciar)

    Pero, ¿qué ocurre en la Antártida? Hemos visto ya en alguno de los videos y fotos que os he mostrado durante la expedición, que aquí lo que tenemos es un casquete glaciar. No se trata de un glaciar encajado en un valle, todo lo contrario, es una especie de caparazón enorme de hielo, que cubre todo. Si recorremos la isla King George en un barco, por todo su contorno, ¿qué nos vamos encontrando? Casi toda la costa estará cubierta por ese casquete glaciar, llegando al mar enormes acantilados de hielo.

    ¿Qué ocurre entonces con el hielo que se funde en el glaciar? Los ríos generados en su interior, debido a la fusión, terminan saliendo al exterior, alcanzando el mar. Algunos caen a modo de cascadas desde esos acantilados de hielo y otros salen directamente al mar, en la parte del hielo que queda bajo sus aguas. En cualquiera de los dos casos no podemos medir esa cantidad de  agua. ¿Qué hacemos entonces?

    Buscamos alguna zona donde ese enorme casquete glaciar se haya retirado ya y nos haya dejado al descubierto la tierra, el lecho rocoso bajo el glaciar. De manera que cuando sale el agua por el frente del glaciar, hasta que llega al mar tenga que hacer un pequeño recorrido por tierra.  Y en ese recorrido del río buscamos algún posible lugar para fijar nuestras sondas de medidas.

    En este caso, tenemos un cañón por el que pasa el río y ahí es donde hemos instalado los instrumentos de medida. Quedan algunas cosas pendientes todavía para terminar de explicaros cómo medimos, pero os lo iré contando en los siguientes artículos. No os quiero abrumar con demasiada información de sopetón. 

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  • Un viaje en el tiempo… en zodiac frente al glaciar Collins

    En zodiac I

    ¿Recordáis cómo es el mapa de la isla Rey Jorge (King George) dónde estamos? ¿Os acordáis de lo que os conté que estaba cubierta por un enorme casquete glaciar? Vais a entender hoy muy bien, qué es eso de un casquete glaciar.

    Estuvimos el otro día reconociendo cambios que han ocurrido en la zona de nuestro trabajo con respecto al año pasado y llegamos andando hasta Capitanía de Puerto de Bahía Fildes. Entramos a saludar a la gente de la Armada, a los amigos de este año pasado que todavía estaban y a la nueva dotación que va a reemplazarlos esta próxima campaña.

    Según había avanzado el día, la niebla había ido aumentando y en estos momentos se cerraba todavía más. Nuestro camino de regreso sería en condiciones normales de sólo unos 6 kilómetros, bastante sencillo. Pero estamos en una época -el final de la primavera- en la que la nieve se está fundiendo y en las zonas libres de hielo que os marcaba el otro día en el mapa, es casi imposible andar en estos momentos. En las zonas más bajas se forman verdaderas trampas en la nieve a modo de lagunas, donde se va acumulando el agua proveniente de la fusión. Lo peor es que muchas veces no las ves hasta que te has metido en el agua hasta la cintura.

    Esta situación hace que haya que buscar los pasos por las zonas más elevadas, convirtiendo los 6 kilómetros en unos 10. Y además al avanzar por las zonas altas te vas encontrando en las laderas con verdaderos ventisqueros (zonas donde quedan acumuladas grandes cantidades de nieve) que dificultan el andar, ya que la nieve no está dura como en el invierno y al pisar sobre ella te entierras. La única ventaja es que no te hundes en agua. Imaginaros esta situación que os he descrito y añadirle la niebla impidiendo buscar el camino mejor para el regreso. ¡Nada fácil!  

    Surge entonces la amabilidad y las ganas de ayudar que reina en estas zonas antárticas y que tan pronto se contagia a los que llegan nuevos. En Fildes, recién terminaban un trabajo de carga con el barco argentino El Castillo y sin dudarlo un instante nos ofrecen aproximarnos por mar a la zona de nuestro campamento. ¡Estupendo! Será muy rápido y nos evitarán todo lo engorroso del camino de regreso.

    Embarcamos en la zodiac con cuatro de los integrantes de la nueva dotación y … ¡nos esperaba todavía una tremenda sorpresa! En lugar de llevarnos directamente, dan un rodeo y entramos en la llamada Caleta Collins. El casquete glaciar que cubre la isla llega hasta al mar en esa caleta -como en casi toda la isla- tal y como os describí el otro día con el mapa.

    A pesar de la niebla y el mal tiempo, disfrutamos de la navegación en las proximidades del glaciar. Contemplar esas paredes de hielo alcanzando el mar,  ese azul que se vislumbra más acentuado en aquellos lugares donde recién se produce un derrumbe de parte de la pared, encontrar los pedazos desgajados flotando sobre el mar en las proximidades… es tan difícil de describir la sensación que te invade cuando estás ahí al lado. Pareciera que has realizado un viaje en el tiempo a un lugar inexistente y en constante cambio…

    Observamos las entradas de algunas cuevas en el hielo en las paredes del glaciar y… un arco precioso también en el hielo. De momento disfrutad con el entorno que os trato de reflejar un poquito en el vídeo de hoy y ya os iré contando más adelante a qué son debidas todas estas formaciones en el hielo glaciar.

    Me quedé confundida cuando al desembarcarnos tras el paseo por Caleta Collins, dice Adolfo que habíamos estado más de una hora navegando… Yo creía que tan sólo habían sido cinco minutos. Tanto había disfrutado, que la noción del tiempo me cambió por completo.

    Lo que si os dejo ahora es una cuestión abierta: ¿os acordáis como era el glaciar Huemul de la Patagonia Argentina donde tenemos una estación que mide la descarga glaciar, es decir ese hielo fundido? Volved a ver la imagen de ese glaciar encajado en un valle entre montañas. Recordad que tenía varias salidas de agua de deshielo en su frente, que iban a parar todas a una laguna de la que salía después un único río. Y era en ese río donde teníamos nuestra estación de medida y registrábamos, con mediciones cada hora, el caudal del mismo. En resumidas cuentas, nos permite conocer el hielo que se funde durante todo el año en el glaciar.

    Mi pregunta ahora es: ¿cómo vamos a poder medir aquí la descarga glaciar  donde el hielo llega directamente al mar? Por esas cuevas que veis en los acantilados de hielo, está saliendo agua de fusión del mismo… pero llega directamente al mar. Id pensando sobre este tema… 

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  • Más objetivos se unen a esta expedición al Sur

    Hoy amaneció nevando en Punta Arenas y concluye el día de nuevo con la nieve cayendo sobre las calles de la ciudad. Con este finalizar de la jornada tranquila de hoy, me siento ante el ordenador para escribiros nuestras novedades y me doy cuenta que tengo algo pendiente. Os tengo que hablar de los otros objetivos que tenemos en lista para esta expedición, pero que dependen de la logística y de ciertas condiciones para que se puedan llevar a cabo.

    Comencemos por el que, tal y como os decía el otro día, tenemos medio “colgando”. Se trata de lo siguiente, ¡escuchad! Cuando regresamos de la reciente campaña de la Antártida en el buque Lautaro hasta Punta Arenas, después del temido paso del Drake y en la navegación por los canales, vimos algo que nos gustó. ¿Qué fue? Uno de los glaciares de Tierra del Fuego, el llamado Contramaestre. Es un posible candidato a entrar a la red de estaciones de registro de descarga glaciar de GLACKMA. Está situado a una latitud intermedia entre la estación que tenemos en la Antártida Insular y la de la Patagonia Chilena, de manera que es un candidato en potencia. Pero tenemos que explorarlo y comprobar si es válido para instalar una estación de registro. Son varios los requisitos que se tienen que cumplir para poder trabajar en él.

    La logística no es sencilla, pero encontramos una alternativa. Hay un trasbordador, el Bahía Azul, que realiza el recorrido por los canales de Tierra del Fuego entre Punta Arenas y Puerto Willians. El capitán aceptó colaborar con nosotros llevándonos en uno de sus viajes, desembarcándonos en la costa próxima al glaciar y recogernos a su regreso a los pocos días. Pero no es tan sencillo como suena así a primera vista. La zona está llena de bajíos, de hecho el barco en su recorrido pasa alejado del lugar. Necesitan realizar la batimetría de esta parte del canal para conocer el fondo y ver las opciones de acercarnos a la costa en zodiac. No sabemos todavía si la han podido realizar y si es posible nuestro desembarco. En caso de que en este sentido fuera favorable, quedan aún más incógnitas como son las condiciones meteorológicas… que por estas tierras ya están próximas al invierno. Otro inconveniente son las pocas horas de luz que ya hay en la zona, sólo son 8 y la hora del desembarco en zodiac coincidiría en plena oscuridad. Siendo el lugar con tantos bajíos, no tener luz para realizar esta operación no es lo más adecuado. Probablemente mañana lunes, antes de salir para Puerto Natales, tengamos algo de información sobre estos interrogantes.

    Con respecto al nuevo objetivo que ha surgido de improviso y que tal y como os comentaba ayer si sale adelante será un verdadero broche de oro de la expedición, no os  podéis ni imaginar lo que es. Posiblemente en los primeros días de junio haya un par de cruces de un Hércules C-130 chileno a la Antártida… y existe la posibilidad de ir en uno y regresar en el segundo al día siguiente.

    ¿Qué supondría esto? Podría descargar los datos de la estación que tenemos allí y tendríamos el final de la onda de descarga de aquel glaciar en este año. Y justamente estamos, con un grupo de la Universidad de Zaragoza, trabajando en un modelo matemático que defina la descarga glaciar de esa estación, y si conseguimos poderlo validar con un año más de datos, sería estupendo. Es el momento idóneo para poder tener esos datos. ¡¡Sería genial!!

    Para este nuevo objetivo dependemos de varios factores también: que se aseguren los dos cruces del Hércules para poder regresar y no tener que quedarme a invernar en la Antártida, que por las fechas en las que tengan lugar los vuelos lo podamos coordinar con la expedición al Tyndall que es nuestro objetivo fundamental en este viaje y que las condiciones de nieve, allá en la Antártida, permitan alcanzar el lugar donde está instalada la estación de medida.

    Bueno, os iremos manteniendo al corriente de la información que vayamos recibiendo con respecto a las opciones de estos objetivos. Iréis sabiendo como nosotros si se van perfilando para poder llevarlos a cabo ahora o hay que postergarlos hasta el próximo verano austral.
    • Más objetivos se unen a esta expedición al Sur

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  • Nos ponemos en ruta

    (Crónica recibida por teléfono satelital, Fotos: Archivo GLACKMA)

    Concluida la instalación de la nueva estación, las sondas antiguas funcionando perfectamente, la serie de datos -almacenados durante el año- extraída con éxito, llenos de felicidad por lo conseguido, con unos días de margen hasta nuestro regreso, un coche en las manos y en medio de este país con una naturaleza tan espectacular… ¿qué otra cosa podemos hacer sino es recorrer algunos lugares de la isla?


    Prácticamente conocemos todas las carreteras, pistas, caminos… ya que llevamos haciendo expediciones a este país durante años, y cuando nos ha quedado tiempo disponible hemos aprovechado para recorrer y aprender. Porque andar por Islandia es cómo ir pasando página tras página de un maravilloso libro de geología. Observando, teniendo interés, curiosidad y leyendo se puede aprender un montón aquí.


    Os confieso que ha sido viajando por este país, donde me he aficionado a la geología. De pequeña era ya una verdadera amante de la naturaleza, de las exploraciones, de lo desconocido… pero con Islandia aprendí a leer en campo y a aficionarme por la geología. Adolfo fue un gran maestro en esta faceta. Recuerdo que le pedía siempre que todo lo que viese o analizase o pensase -según iba observando lo que tenía delante- que lo fuera contando en voz alta. Mi interés fue tal que siendo ya profesora de matemáticas en la universidad, realicé varios cursos en la licenciatura de geología primero e ingeniería geológica después. De esta manera logré completar mi formación para la investigación que actualmente llevo a cabo en el mundo de la glaciología.


     Os decía más arriba que conocemos prácticamente todos los rincones, pero siempre ha sido en verano. Sólo una vez estuvimos en pleno invierno, cuando las condiciones de nieve, hielo y noche polar no permitían moverse demasiado. Y ahora, es la primera vez que estamos en este país en la primavera. Es por tanto muy interesante para nosotros explorar en esta estación alguna de las zonas que tanto conocemos por aquí.


    Comenzamos nuestra ruta ascendiendo hacia el norte por el este. Una parte del recorrido la hacemos por la carretera de circunvalación asfaltada, pero en cuanto podemos nos metemos por las pistas interiores. La primera gran diferencia que encontramos es la nieve que hay todavía. Y es que realmente el país queda completamente cubierto de blanco en invierno y ahora va fundiéndose poco a poco. De hecho, lo que en verano es hierba y tundra cubriendo todo con una especie de tapiz de tonos verdosos, ahora es completamente marrón. Según se va fundiendo la nieve aparece debajo la vegetación, quemada por el frío. Se irá recuperando poco a poco hasta volver a adquirir en la época estival, ese tono verdoso típico de Islandia.


    La carretera de circunvalación como va prácticamente a nivel del mar, está libre de nieve, pero en cuanto ganamos unas decenas de metros de cota ya está todo cubierto de nieve e incluso hielo. En las ruedas del coche tenemos clavos, así con el hielo no hay problema. Con lo que tenemos que tener cuidado son con las zonas de nieve acumulada, los ventisqueros y en los puntos donde la nieve se va fundiendo. De manera que la precaución habitual que hay que tener en verano con los vadeos de ríos –algunos muy caudalosos-, ahora hay que completarla en otras facetas. De hecho en muchas de las pistas, nos encontramos con el cartel de “cortado o intransitable”.

    Hablando de ríos os adelanto que son muy numerosos y bastante caudalosos debido a las importantes precipitaciones y al deshielo de los glaciares. Sin embargo ninguno es navegable debido a las rápidas corrientes. Casi todos son turbios ya que van cargados de detritos y el color de las aguas es lechoso –el típico de las aguas provenientes de glaciares-.


    Intentamos transitar por una pista que avanza junto al Jökulsá Á Fjöllum, que es el segundo río más largo de Islandia -206 kilómetros- y cuenta con la mayor cuenca -7.750 kilómetros cuadrados-. A pesar de ello no es más que el cuarto más caudaloso, ya que la región que recorre es una de las más secas del interior de Islandia. Tiene una impresionante cascada, Dettifoss, de 45 metros de altura y 100 metros de ancho, con una media anual de caudal de 193 metros cúbicos por segundo. ¡Son cifras impresionantes!

    No logramos llegar hasta ella ahora, todo queda en un intento fallido. La pista está cortada por grandes acumulaciones de nieve en las zonas más altas y por enormes torrentes que la atraviesan. Pero al menos disfrutamos del paisaje primaveral islandés, que para nosotros en España sería más que invernal. Las fotografías que os dejo son de la época de verano, de una de nuestras expediciones anteriores.