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Blog: Karmenka desde los Polos

  • GLACKMA… Al Filo

    Explorando el interior del glaciar

    En nuestro último Boletín de la Asociación os anunciábamos el día 2 de Diciembre como posible fecha de emisión para el programa de Televisión española de “Viviendo al filo con” que se grabó este pasado verano en Islandia.

    Os tenemos que informar que la emisión de esta serie de programas de televisión del equipo de “Al Filo de lo Imposible”, se ha retrasado. Y con ello, ¡claro está!, el que dedican a GLACKMA.

    Es muy probable que sea ya en el próximo año, finales de enero o incluso febrero. En cuanto tengamos confirmación de la fecha definitiva os avisaremos por los distintos medios de internet que tenemos. Pero de momento, sabed que no será este próximo domingo.

    Os dejo unas fotos de alguno de los momentos de las grabaciones, mientras explorábamos el interior del glaciar, sus conductos, sus ríos, estudiando cómo es el drenaje en el glaciar, cómo circula el agua proveniente de la fusión del hielo generando estas formas propias del “criokarst”. 

    Fundamental el trabajo en equipo en todas estas exploraciones. Ni el cansancio, ni la lluvia, ni las mojaduras, pudieron con nosotros.

    Un saludo especial para todo el equipo de Al Filo con quienes compartimos unos magníficos días en Islandia. ¡¡Una experiencia inolvidable!! 

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  • El paraíso dentro del paraíso

    ¿Habéis oído hablar alguna vez del paraíso dentro del paraíso?

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  • Visita sorpresa a los expedicionarios del colegio La Antigua en Béjar

    Expedicionarios de Cuarto de La Antigua con Karmenka II

    Miércoles 4 de abril, último día de actividades escolares antes de empezar con las vacaciones de Semana Santa. Son las 12:30 y los niños del CEIP La Antigua en Béjar terminan el recreo. Están en el parquecito que tienen próximo al colegio. Regresan con sus profesores a continuar con las últimas clases antes de las vacaciones. Pero hay un grupo, los de Cuarto, que se quedan en el parque. Todo está coordinado.

    Su profesora, Isabel, sale a mi encuentro a la entrada del parque, nos presentamos y saludamos… pareciera que nos conocemos de toda la vida. Los expedicionarios no saben nada de esta visita… ¡Claro!, es una sorpresa especial para ellos. Charlando nos acercamos poco a poco a la pista, donde se encuentran jugando. “¿Me conocerán?”, le pregunto a Isabel… “Yo creo que no, de las fotos a la realidad y aquí en otro ambiente completamente diferente tiene que haber mucha diferencia”, continúo yo contestando a mi propia pregunta. “Vamos a ver, vamos a ver qué pasa”, me dice ella.

    Veo el grupito jugando, prácticamente juntos, salvo uno de ellos que está en este momento atándose una zapatilla, arrodillado en el suelo. Es Vicente, levanta su cabeza, nos mira, me ve… y no hay duda, me reconoce. Una enorme y sincera sonrisa se le dibuja en la cara. Casi inmediatamente, del grupo se oye una voz de sorpresa: “¡Mirad quién ha venido!”, y en seguida se oyen más voces: “Karmenka, es Karmenka”. Sus sonrisas, sus caras, reflejan que les ha gustado la sorpresa que Isabel les ha preparado para el último día.

    Hablamos en el patio un poquito, nos hacemos alguna foto al lado de la muralla y bajo un cerezo. Los expedicionarios juegan tirando a lo alto los pétalos de las flores del cerezo, que ya están en el suelo, imitando a la nieve cayendo en la Antártida.

    Vamos después al colegio, que es pequeñito, pero está muy bien preparado. Con Isabel hago un recorrido por las clases, saludando a todos los escolares y hablando un poquito con cada grupo. Después los expedicionarios de Cuarto, me enseñan su aula. Ahí tienen en la pared, un póster que han preparado con la actividad “Ven a la Antártida” y una tal “Karmenka” que viaja de Polo a Polo… ¡Qué ilusión me hace!

    Hablamos, me cuentan cosas, me preguntan, les pregunto… Han aprendido un montón con esta expedición virtual. Es un grupo encantador. ¡Qué ilusión más enorme tienen! Se me pasa volando el tiempo que estoy con ellos, hasta que llega su momento de inicio de las vacaciones. Salen algunos corriendo, felices, con ganas de empezar estos días de descanso…

    “Adiós Karmenka” me dicen mientras salen… y algunos de ellos se me aproximan y me sorprenden muy agradablemente sus comentarios, sus preguntas, sus observaciones:

    -       “¿Qué significa “Criokarst” que aparece en GLACKMA?”

    -       “¿Sabes Karmenka? Eres todavía mucho más guapa en realidad que en las fotos.”

    -       “Gracias por venir a vernos Karmenka”

    -       “¿Cuándo vas a volver a La Antigua a visitarnos?“

    Me despido de Isabel y regreso a casa llena de una gran alegría que me han transmitido los expedicionarios de Cuarto de La Antigua. ¡Cuánta ilusión, cuánta alegría, cuánta sinceridad, cuánta frescura!... Ojalá no las pierdan nunca, que al crecer sean capaces de conservar estos valores siempre con ellos. Continúo con mis reflexiones y me doy cuenta de la labor tan importante que los profesores pueden hacer con los niños en estas edades. 

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  • El color azul del hielo

    Si os pregunto, ¿de qué color es la cerveza? Me diréis rápidamente: “amarilla”. Y os vuelvo a plantear una cuestión: ¿y su espuma? “Blanca” me diréis todos a coro.

    Y ¿qué es lo que ocurre? Es muy sencillo, el aire es el que le da ese color blanquecino.

    Con el hielo pasa lo mismo, su color es el azul. El hielo es azul. Pero en la superficie lo vemos blanco porque debido al llamado “efecto de borde” -que no es más que una relajación de tensiones en la masa helada-  se forman pequeñas fisuras que se van llenando de aire y nos da ese aspecto más blanquecino. Por eso, por ejemplo, en el frente de un glaciar justo en el momento de producirse un desprendimiento, el hielo que queda en la pared -al descubierto- lo vemos azulado. Después, conforme va pasando el tiempo, y el aire va entrando en esas pequeñas fisuras generadas, adquiere el color azul.





    De la misma manera en la superficie del glaciar vemos el tono más blanquecino y en el interior de las grietas, cuanto más recientes sean, más azuladas las veremos. Cuando descendemos en los moulins o sumideros en el glaciar, pasa lo mismo, del color blanquecino de la superficie vamos pasando gradualmente a un azul, cada vez más intenso… ¡Qué decir, qué es una verdadera maravilla internarse en las entrañas de un glaciar! Os lo estaréis imaginando…



    • El color azul del hielo
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  • Crecimiento acelerado del calentamiento global

    Bueno, y con todas estas estaciones que tenemos de registro de descarga glaciar, distribuidas en los dos hemisferios, ¿qué es lo que estamos encontrando? En todas ellas se registra una evolución muy acelerada del calentamiento global. ¡En todas!

    Como tenemos reciente lo de la rápida generación de las grietas en esa zona de la Antártida durante el verano austral del 2005/06, os diré que los cambios que tuvieron lugar en ese glaciar durante el verano, podemos describirlos casi con el adjetivo de catastróficos. Se formaron además de esas enormes grietas, una serie de sumideros (los pozos verticales de los que habíamos hablado en la exploración de un glaciar en el interior) de grandes dimensiones para el tipo de glaciar del que estamos hablando. Estos moulins o sumideros en hielo son más propios de otro tipo de glaciares, como los de Patagonia por ejemplo, pero para nada de esta zona de la Antártida. Pues bien, a partir de ese verano, estas formaciones empiezan a ser ya habituales en el Collins. Además, durante ese verano de tanto cambio, corrían por la superficie del glaciar tal cantidad de ríos que al andar con los crampones se iba chapoteando en el agua…



    Otro dato, la descarga glaciar –es decir el hielo que se funde- en esa zona antártica se duplicó en 13 años, en el periodo de 1987 al 2000. ¡Increíble!, ¿no? Pero aún hay más. Se ha vuelto a duplicar en tan sólo cuatro años, del 2003 al 2006, y el número de días en los hay descarga glaciar ha sido también el doble en esos cuatro años (de 76 días en el verano austral del 2003 a 142 en el del 2006).



    Y si comparamos los dos hemisferios, a la misma latitud encontramos que la descarga glaciar es de 3,5 a 4 veces mayor en el Ártico que en la Antártida.

    Fijaros por ejemplo, otro detalle en la Patagonia. Allí en el 2006 seleccionamos otra cuenca glaciar próxima a la anterior ya que estaba disminuyendo muy rápidamente y no queríamos quedarnos sin registro de medida en esa zona. Realmente tomamos una buena decisión porque cuando hemos ido en esta ocasión, ese glaciar donde habíamos comenzado a medir en el 2002, ha disminuido tanto que prácticamente ha desaparecido.

    Y otro detalle, en el Ártico a 79º N de latitud…, es decir, muy arriba ya, nos encontramos lo siguiente. Se trata de Svalbard, donde tenemos otra de las estaciones. Ahí, la temperatura en invierno llega a los -40ºC y en el verano está próxima a 0ºC. De hecho, en esta última década durante la que visitamos el lugar año tras año, vamos comprobando cómo va siendo más alta. Al principio podía pasar de 0ºC y llegar a los 3ºC, pero no duraba más de una semana. Poco a poco, fue rebasando esa cifra, para alcanzar alguna vez la de 7ºC, y son ya varias semanas en el verano en las que la temperatura está sobre 0ºC.

    Y, ¿queréis saber qué ocurrió hace cuatro años? La temperatura alcanzó los… 19ºC. ¡Sí, 19ºC! ¡Increíble! No se mantuvo, alcanzó ese pico un día y volvió a descender. Pero 19ºC a latitud 79ºN es muchísimo. Imaginaros el hielo de los glaciares con esas temperaturas. Si queréis saber lo que nos pasó con la estación, leed aquí: “Svalbard. La temperatura alcanzó…

    Como os comentaba al principio, en todas las estaciones en las que estamos midiendo, estamos encontrando esa evolución muy acelerada del calentamiento global. Una década en la que los cambios están siendo muy significativos. ¿Qué pasará en los próximos años?, ¿qué estamos haciendo como sociedad?
    • Crecimiento acelerado del calentamiento global

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  • En el interior de los glaciares

    Ya conocéis bien el río en el que estamos trabajando. Sabéis que esta agua proviene del hielo que se funde. Ahora os voy a proponer una exploración en el interior del glaciar. ¡Sí!, habéis oído bien, vamos a descubrir qué ocurre en su interior, qué está pasando en las entrañas de un glaciar, cómo se funde ese hielo, por dónde circula el agua que sale después por nuestro río. ¿Os apetece?, ¿nos embarcamos juntos en esta exploración?
    Lo primero que tenemos que hacer es equiparnos adecuadamente. Utilizamos las técnicas de espeleología, es decir las que se utilizan para la exploración de cuevas. Nos colocamos el casco, el arnés y el equipo completo de verticales para poder ascender y descender por una cuerda. Por supuesto, en las botas llevamos los crampones, que nos permiten a cada paso clavar la bota en el hielo y poder caminar sin resbalarnos.
    ¿Habéis entrado alguna vez en una cueva?, ¿dónde?, ¿qué sabéis de las formaciones que hay en ella? Os cuento que en algunos tipos de terrenos, parte de las aguas provenientes de lluvia y de los ríos se infiltra en el suelo a través de fisuras y huecos interconectados. Por disolución, estos huecos se van ampliando y poco a poco se van formando los conductos y galerías por donde circulan ríos subterráneos.
    Todo esto constituye el karst y se forma en diferentes tipos de rocas como yesos, calizas, mármoles e incluso a veces en granitos. Y ¿a qué no sabéis dónde se forman también estos conductos y cuevas? En el hielo glaciar… y os diré que son hermosas. Pero, vamos, vamos a adentrarnos todos juntos. Crampones, casco y equipo de verticales completo…
    Avanzamos por la superficie del glaciar y descubrimos una especie de pozo vertical o sima, formado por varias cascadas que caen al interior y nos preparamos para descender por él. Dependiendo del glaciar tenemos unas profundidades u otras. En esta zona de la Antártida podemos encontrar pozos verticales de unos 50 metros, pero fijaros que se han explorado simas de hasta 200 metros de profundidad en Groenlandia.
    Esta agua en el interior del glaciar va generando una serie de conductos por los que circula. Es una especie de enrejado, unos más grandes, otros más pequeños… es un verdadero sistema de drenaje que existe en el interior de los glaciares. Imaginaros un queso de gruyere o una muela careada… pues lo mismo en el interior del hielo. Fijaros si es un verdadero enrejado, que se han llegado a explorar redes de cavernas superiores a 6 kilómetros de longitud en Svalbard.
    ¿Y sabéis cómo se forman estos conductos? En una cueva formada en roca, si medís la temperatura del agua en el río al inicio de la cueva y la volvéis a medir al final del recorrido, observaréis que ha aumentado. Sin embargo, la temperatura del agua en los ríos en el interior de los glaciares se mantiene siempre a 0ºC. Esto es debido a que el calor que genera el flujo del agua se consume en fundir parte del hielo de las paredes del conducto, aumentando de esta manera su tamaño y la cantidad de agua del río. Es decir, aumentando la fusión del hielo glaciar.
    Al final toda esta agua que circula por el interior de los glaciares en estos ríos, termina saliendo por el frente del mismo. Justamente esa agua es la que nosotros medimos, con la que conocemos el hielo que se funde de los glaciares.
    Si queréis observar alguna fotografía de estos sistemas de drenaje en el interior de las glaciares, podéis encontrar alguna en nuestra web de GLACKMA, en el menú de “Los Inicios” y después en las pestañas de “Cavidades en hielo: criokarst” e “Hidrogeología glaciar”. ¡Espero que os gusten!
    Y una última cosa, a ver si sois capaces de investigar lo que significa “criokarst”. Analizad el origen de la palabra y encontraréis la solución.