Últimos comentarios

Selecciona una categoría:

Blog: Karmenka desde los Polos

  • 14/05/2013

    - Chile

    1 comentario

    El que se apura pierde el tiempo

    “El que se apura pierde el tiempo”. Es una frase típica de la Región de Aysen que destaca el comportamiento pausado y tranquilo de sus gentes, así como la compleja geografía del terreno. Todo un ejemplo a seguir en nuestro alocado y estresado “mundo civilizado”.  

    Ver galería

  • Impresionados por la belleza del paisaje

    Como os podéis imaginar, dejamos la capital Coyhaique en un abrir y cerrar de ojos. Viniendo de la tranquilidad Antártida, las ciudades grandes resultan agobiantes… Nos iremos adaptando a la civilización poco a poco.

    Abandonamos enseguida la ruta que va a Puerto Aysen y tomamos la pista tranquila hacia Villa Ortega. El paisaje es increíble. Nos quedamos muy gratamente sorprendidos. No conocíamos esta parte chilena y tenemos la impresión de que vamos a quedar maravillados.

    Además, ¿sabéis que os digo? Después de vivir durante meses en el desierto blanco antártico, contemplar ahora vegetación frondosa cubriendo montañas que se suceden unas tras otras hasta perderse en la lejanía, es todo un contraste. Imposible no sorprenderse ante estas grandezas…

    Voy a compartir este recorrido con todos vosotros, os iré haciendo una selección de fotos del entorno y os las iré subiendo sucesivamente en el Blog. ¡Merece la pena! Y es además la mejor manera de que conozcáis un poquito la Región de Aysen, que es de una gran belleza natural. ¿Os parece?

    Ver galería

    Etiquetas:

  • Reconfortante…

    La vida está llena de pequeños detalles que son tremendamente reconfortantes. Sólo hay que ver y saber mirar al mismo tiempo, oír y ser capaces de escuchar lo que oímos. Cuando miramos y escuchamos, intentamos entender y comprender la armonía de nuestro entorno.

    Hoy os voy a contar uno de estos detalles y para ello primero os pongo en situación. Llegada a Punta Arenas tras la expedición de la Antártida, es decir, en un abrir y cerrar de ojos “aterrizaje forzoso en el mundo civilizado”. Sinsabor interno por no haber conseguido nuestro objetivo principal de la expedición, tristeza en el corazón por la despedida en la Base Rusa Bellingshausen, melancolía por alejarse de la paz y tranquilidad infinitas del Continente Blanco… ¡¡Tremendo popurrí en lo más profundo de mi ser!! ¿Os imagináis?

    Llegamos al pequeño hostal donde solemos alojarnos en Punta Arenas en nuestras idas y venidas antárticas y donde ya somos como de casa. Es un negocio familiar y la verdad es que nos sentimos tratados como si fuéramos de esa familia. Rocío, una de las hijas de los dueños, en cuanto se entera que hemos regresado, nos busca. Un fuerte abrazo, un enorme beso y una sonrisa gigantesca. Tiene unas tremendas ganas de saber cómo nos ha ido…

    Con sus 11 añitos me cuenta que se va toda la familia a ver el glaciar Perito Moreno, que irá al Museo de Hielo que hay en Calafate donde se explica la formación de los glaciares, que le encantan los glaciares por su inmensidad y por el color azul del hielo… ¡¡jaja, coincidimos en gustos!!

    Hablando con ella, le comento que todos los expedicionarios virtuales que de España están acompañándonos en la expedición, estarían encantados de poder ir con ella en realidad -y no virtualmente como los llevo yo- a ver el inmenso glaciar Perito Moreno. Con una gran madurez me dice: “Sí, a mí me fascina la naturaleza y me considero muy afortunada de vivir en este lugar. Estoy muy agradecida de poder tener los glaciares tan cerca…”

    Como son unos cuantos años ya, yendo y viniendo al Sur, conocemos a Rocío desde que era mucho más pequeña. Recuerdo con emoción cómo hace unos 3 ó 4 años, habiendo regresado de la Antártida y a punto de salir a Patagonia, se acerca a Adolfo y a mí y nos regala unos dibujos que nos había hecho. Cada uno con su mochila preparada, nuestras ropas de campo y nuestros rasgos característicos que nos sacó a la perfección. “Un recuerdo, para que tengáis suerte en Patagonia”, nos dijo.

    ¿No es verdad que la vida nos está continuamente brindando y regalando motivos para ser felices? Sólo tenemos que saber mirar cuando vemos y escuchar cuando oímos. 

    • Rocio y Karmenka

    Etiquetas:

  • Y por fin llega el día esperado

    El viaje desde España fue realmente una paliza. Parecía que todo iba bien, primero el largo recorrido hasta Lima donde nos vino estupendamente la espera para caminar de un lado para otro en el aeropuerto y estirar las piernas. Después otro cruce hasta Santiago de Chile, otra espera en el aeropuerto y finalmente el último salto hasta Punta Arenas… Ese fue matador, se notaban las horas interminables de los vuelos anteriores y os confieso que no sabía ya ni cómo sentarme en la butaca. Me dolía todo, estaba agotaba, y aunque muerta de sueño el inmenso cansancio no me dejó ni dar una pequeña cabezada para lograr descansar.

    Sin embargo la ventaja de todo ese cansancio es que nos hemos acostumbrado rápidamente a la diferencia horaria. En este momento son 4 horas con España. Hay épocas del año en que la diferencia es de 6 horas, cuando coincide el horario de verano en España y el de invierno en Chile y viceversa. Por cierto, esas 4 horas que tenemos de diferencia, ¿cómo son?, ¿con adelanto o con retraso con respecto a vosotros? Y, ¿por qué son así?... Pensad un poco en el sentido del giro de la Tierra.

    Estos días en Punta Arenas se nos han pasado volando. Tenemos un montón de conocidos y amigos por estas tierras australes. Fijaros que cada año desde el 2000 estamos viniendo a la Antártida y salvo uno que cruzamos desde Ushuaia, el resto hemos salido desde el Sur de Chile. Por cierto, me imagino que tenéis ubicado en el mapa estas dos capitales australes, la chilena y la argentina, ¿verdad?

    Como os decía, los encuentros y reuniones de estos días no han cesado. Además hemos tenido que preparar más material. Sí, sí, aparte de todo el que habéis visto en el vídeo del artículo anterior. Resulta que nosotros no sólo trabajamos en la Antártida donde vamos ahora, tenemos ocho estaciones en las zonas polares de los dos hemisferios. Todas estas estaciones están registrando datos de la descarga glaciar, es decir el hielo que se funde. Y esos registros se realizan cada hora. A instalar estas estaciones comenzamos en el 2001, cuando iniciamos lo que llamamos el proyecto GLACKMA. ¡Imaginaros cuántos datos tenemos ya! A ver, dejemos de imaginar lo que se puede contar, ¿me decís vosotros cuántos datos (de ese parámetro que hemos mencionado de la descarga glaciar) tenemos por año en cada una de las estaciones?

    En este diseño de investigación que hemos puesto en marcha es muy importante esa distribución a diferentes latitudes y en ambos hemisferios de las estaciones de Glackma, así como el registro continuo y plurianual de datos. No son valores puntuales, aislados que pueden dar lugar a equivocaciones. Son registros continuos que nos indican la evolución temporal del calentamiento global.

    Y, ¿por qué os empecé a hablar de las ocho estaciones al deciros que tuvimos que preparar aquí más material? Porque como habéis visto en el enlace de las estaciones a nuestra web, una de ellas se encuentra en la Patagonia Chilena, en concreto en el glaciar Tyndall. ¡Venga, localizadlo también en el mapa! ¿A qué distancia está de Punta Arenas?

    Para trabajar en esa estación tenemos un convenio con la Dirección de Aguas de la Región de Magallanes al Sur de Chile y en la colaboración que llevamos a cabo, entre otras cosas nos permiten guardar en sus almacenes material nuestro. Esta estrategia nos sirve para ahorrar mucho en los viajes, pues no debemos de andar moviendo grandes cantidades de material, que además es muy pesado.

    Os he puesto como título al artículo “Y por fin llega el día esperado”, y ¿por qué? Je, je, porque mañana cruzamos por fin a la Antártida. Acaban de informarme que parece que habrá ventana meteorológica que permita el cruce y nos piden estar en el aeropuerto a las 8:00 de la mañana. El avión no es uno cualquiera, es un Hércules C-130 de Brasil, cuatrimotor de hélice, de los especiales de carga muy comunes en logística militar. Nosotros vamos sentados en unas especies de redes que hacen las veces de asientos. Y, ¿sabéis por qué es necesaria la ventana meteorológica? Porque donde aterrizamos en la Antártida, no es un aeropuerto habitual y por supuesto que no hay radar de cabecera de pista. Los pilotos tienen que tener visibilidad para aterrizar, esa es la razón por la que se necesita la ventana meteorológica. Por eso es muy habitual que estos cruces se cancelen, se retrasen o incluso que lleguen a estar sobrevolando el lugar a la espera de poder aterrizar y si no se dan las condiciones deben regresar a origen. Por tanto tienen que llevar una buena reserva de combustible.  

    Cómo veis la emoción está asegurada. Crucemos los dedos y esperemos que mañana podamos ya dormir en nuestra deseada Antártida.

    En cuanto a la Unidad Didáctica que os presenté la semana pasada, no sé si habéis podido trabajar con ella. Decidme cómo vais. En caso de que hayáis hecho ya la actividad final propuesta del “viaje de la gota del agua”, podéis elegir 2 ó 3 de los mejores de la clase y escribirlos aquí en el Blog. Os diría que podéis escribir todos, pero eso no depende de mí, sino de vuestros profesores. Lo dejo en vuestras manos, vosotros decidís.

    Y con respecto a los de Secundaria, no sé si estáis trabajando algún grupo, si es así, si habéis solucionado las cuestiones de la Ficha 1 del Cuaderno del Joven Científico nos las podéis escribir también en el Blog.

    ¡Espero vuestros trabajos, expedicionarios virtuales!

    • Karmenka en el puerto de Punta Arenas
    • Interior de un Hercules C-130

    Etiquetas:

  • Emprendemos el viaje rumbo al Sur…

    Últimos días que están siendo una verdadera locura. ¡Sí!, siempre pasa igual. Parece que lo llevo todo encaminando, cerrando poco a poco cosas, dejando otras apuntadas y ordenadas para resolver a mi regreso en una lista de espera… casi interminable, y al final, no sé cómo, pero surgen tal cantidad de imprevistos que me obligan a estar ocupada las casi 24 horas que tiene cada día. Este ajetreo no hace sino incrementar mis ganas de “escaparme” de lo que suelo llamar “este mundo civilizado” y desear inmiscuirme pronto en la nueva aventura polar científica. ¿Quién dijo que la ciencia y la aventura están separadas?

    ¿Queréis conocer nuestro plan de viaje? Salimos al inicio del 13, y ¡tan al comienzo del día!, a las 00:35. Volamos a Santiago de Chile, pero no directos, tenemos que pasar por Lima, donde nos tocará esperar algunas horas en el aeropuerto, pero que serán bienvenidas para estirar las piernas después de casi 14 horas en ese primer vuelo. En Santiago de Chile otra espera, hasta embarcar en el último avión que nos llevará a Punta Arenas, donde llegaremos a la madrugada, pero del día siguiente. Por cierto, ¿ubicáis todos estos lugares en Sudamérica, verdad?  

    Con esperas incluidas será un viaje de 34 horas… ¡Un poco largo! Y todavía no estaremos en la Antártida, pero sí mucho más cerca. Después viene el cruce al Continente Blanco, que será en un avión brasileño, un Hércules C-130, cuando la ventana meteorológica nos lo permita… Pero, de todo esto os hablaré en el próximo artículo, ya desde Punta Arenas.

    Ahora os voy a dar una buenísima noticia, tanto para los expedicionarios que nos acompañáis en este viaje, como para los profesores que os guían. Vais a estrenar material de apoyo, ¡que os va a encantar! Aprenderéis muchas cosas que nos serán útiles y necesarias a lo largo de la expedición.

    Para los más jóvenes -que estáis en primaria- Pingüi os presenta unos cuadernos de meteorología con varios temas. Empezaréis con El Ciclo del Agua, en el que nuestro amigo Pingüi os contará los cambios de estado de la materia y cómo el agua tiene la particularidad de encontrarse en los tres: sólido (hielo), líquido (agua propiamente dicha) y gaseoso (vapor de agua). ¡Sí, es muy peculiar!

    Y fijaros bien, que nosotros lo que vamos a hacer a la Antártida es estudiar cómo se funde el hielo glaciar, es decir, que estamos estudiando uno de esos cambios de estado, el paso de sólido a líquido con aporte de calor, en este caso es la temperatura ambiente la que produce esa fusión, ese deshielo glaciar. Por cierto, vuestros profesores cuentan también con una guía de estos cuadernos, especial para ellos. 

    Los que estáis en secundaria disfrutareis con el Cuaderno del Joven Científico. Y, ¿qué es esto Karmenka?, me diréis. Es una guía que os va a iniciar en vuestros primeros pasos de la investigación, pero no de una manera teórica sino totalmente práctica, como os gusta a vosotros.

    Y, ¿cómo nos vamos a organizar? Tenemos esta semana y la próxima porque luego empezáis vuestras vacaciones de Navidad. A ver si para antes de iros de vacaciones, los más jóvenes habéis podido trabajar con ese primer cuaderno de El Ciclo del Agua, y los de secundaria, habéis leído la presentación (Mi aventura polar científica) que os he dedicado con mucho cariño en el cuaderno y habéis resuelto las cuestiones de la primera ficha, investigando un poco sobre las características más peculiares de la Antártida.

    Os quiero decir que todo este material que tenéis el privilegio de estrenar, ha sido preparado con mucha ilusión y de forma altruista por algunos de los voluntarios de GLACKMA, en concreto la Meteorología por Empar, el Cuaderno del Joven Científico por Alejandro y la maquetación en ambos casos por Susana. Ojalá que lo sepáis aprovechar, vuestros profesores también, y tened presente que lo que ha movido a estos voluntarios a trabajar de forma desinteresada es su ilusión por ayudarnos a transmitir y divulgar lo que hacemos. Todos nosotros confiamos en que tenéis el futuro del planeta en vuestras manos. Confiamos de verdad en vosotros y vuestras capacidades.    

    Ver galería

    Etiquetas:

  • Arica y el Valle de Azapa

    Arica

    Última etapa en nuestra mini expedición al Norte de Chile. Un paso rápido por la ciudad de Arica, porque después de tantos meses de tranquilidad, meterse en una ciudad es de locura para nosotros. Y más todavía con el calor que hace en Arica.

    Me llama especialmente la atención, la antigua Estación de Ferrocarril Arica-La Paz, que había sido inaugurada en 1913 y con un recorrido de 457 kilómetros de vía férrea unía ambas capitales. Se construyó de acuerdo al Tratado de Paz, Amistad y Comercio que celebraron Chile y Bolivia en 1904.

    Me gustó la Catedral de San Marcos que se inauguró en 1876 y fue diseñada por Gustave Eiffel con su característico estilo gótico. Tremenda curiosidad: se prefabricó íntegramente en hierro, sus muros y cielos están revestidos en planchas metálicas y lo único que es de madera, ¿sabéis qué es? La puerta, sólo la puerta de entrada.

    Dejamos en seguida la ciudad pues realmente nos encontrábamos fuera de lugar, aturdidos, aplanados por el sol, el calor, andando lentamente con nuestras botonas y ropa de campo mientras a nuestro alrededor la gente vestía tan solo alpargatas y ropas tremendamente ligeras. ¡Evidente, llegamos casi a los 30ºC! 

    Tomamos una pista hacia el Este que empieza a ganar algo de cota, adentrándose por el verde Valle de Azapa. Este valle ha sido creado por el llamado río San José y permite el cultivo en unas 3.200 hectáreas, rodeadas siempre por secos y yermos cerros. ¡Es tremendo el contraste! Y como en todos los lugares donde el agua escasea, siempre el ingenio para aprovechar este bien escaso. Gracias a ello tienen importantes cultivos de frutas y verduras, y sobre todo de… ¿a qué no sabéis de qué? Poseen grandes extensiones de olivos. ¡Sí!, cultivan la famosa “aceituna de Azapa”.

    Pero no sólo es conocido este valle por la agricultura que desarrollan en medio de este desierto, sino que importantes etapas del desarrollo histórico quedaron estampadas en estas tierras.

    Destacan los geoglifos, que son testimonios culturales del hombre del pasado. Son dibujos realizados en las faldas de algunos cerros, utilizando piedras apiladas y raspando tierra. Los realizaban conjuntamente diversos pueblos ancestrales. Se cree que fueron creadas para marcar el paso de los caminos entre la sierra y la costa, aunque por las características de su simbología, también se cree que cumplieron funciones rituales o de culto. ¡Sí!, también de todo esto he recogido abundante material de grabación y esta aprendiz de reportera-documentalista  os editará un video.

    Y llegó el final de verdad. Durante la noche del domingo al lunes emprendemos nuestro regreso a Punta Arenas. Dos “saltitos de avión” que nos llevarán del extremo más septentrional al más meridional de este país, tan variado como hermoso. ¡Chile! Sería bueno disponer de un año sabático para recorrerlo por completo. A lo mejor cuando me jubile, bueno… si llego a ello y existe para entonces jubilación… 

    Ver galería

    Etiquetas:

  • La puna, el soroche o el mal de altura

    Volcán Parinacota, de 6330 metros de altitud

    (Crónica enviada por teléfono satelitario)

    De nuevo 48 horas desde mi último artículo en el Blog y de nuevo gran cantidad de cosas para contaros. Para darle continuidad en el tiempo os diré que ese último escrito que os mandé, me costó escribirlo, me costó terminarlo y un último esfuerzo para poder hacer la conexión con el teléfono satelital. No quería demorar el escribiros porque ya iban dos días de nuestra salida de Punta Arenas y me gusta manteneros al día. Así que la verdad, no sé de donde me salió la fuerza, pero conseguí hacerlo.

    Al poco de terminarlo me iba encontrando cada vez peor. Al principio pensaba que era simplemente cansancio por el viaje a la madrugada, por los imprevistos con el 4x4 a nuestra llegada y por nuestra puesta en ruta inmediatamente hacia el Altiplano.

    Eso pensaba hasta que empecé a devolver, aumentó mi malestar, un tremendo dolor de cabeza que me la oprimía como si tuviera una losa encima, por las cervicales y por la frente… Era horroroso. Según pasaban las horas aumentaba mi malestar, mi dolor de cabeza, continuaba devolviendo… me iba quedando sin fuerzas para nada, casi no podía ni hablar, ni mover una mano… nada, no valía para nada.

    Recuerdo la noche, metida en el saco de dormir, con escalofríos, el tremendo dolor de cabeza no me dejaba conciliar el sueño y cada poco tenía que levantarme a devolver. Para el dolor de cabeza había tomado alguna medicina, pero ni por esas me dejaba. Pensamos que había tomado algo que me sentó mal.

    Al día siguiente continuamos avanzando por la pista por el Altiplano alcanzando los 5000 metros de altitud, pasamos junto a la antigua mina de oro de Choquelimpie, y después llegamos a las termas de Churiguaya. En la planificación de la ruta del día anterior no os podéis imaginar la ilusión que tenía de pasar por unas termas naturales y darme un bañito relajante. Pero fijaros que mal me encontraba que al llegar al lugar no tenía ninguna gana.

    Con un esfuerzo tremendo salgo del coche, tomo mi cámara y hago algún vídeo del lugar… pero con un esfuerzo inimaginable, parecía una muñequina de trapo. “Me voy a arrepentir de no meterme en estas termas”, pienso para mis adentros. Así que finalmente decido darme un bañito.

    La temperatura en el exterior era de unos 3ºC, así que al irme quitando la ropa me voy espabilando un poco. Trato de meterme en una primera poza, pero el agua era demasiado caliente, así que voy a una segunda, algo más pequeña pero con el agua ya un poco más asequible. Fantástico el bañito, me unté todo el cuerpo con la arcilla volcánica, me limpié con las aguas termales y al salir, el fresquito del exterior me hizo sentir perfectamente. Era como si se me hubiera quitado una losa de encima.

    Tras mi mejoría, continuamos con la ruta y llegamos al lago Chungará, a 4570 metros de altura, que ocupa 2150 hectáreas, con aguas que reflejan las imponentes cimas nevadas de los volcanes Parinacota, Pomerape y Sajama, todos de más de 6000 metros. Os diré que para entonces mi malestar había aparecido de nuevo, se ve que el efecto reponedor de las aguas termales ya pasó.

    Continuamos y llegamos al pueblo de Parinacota, ubicado a los pies del volcán que os nombraba anteriormente. Su origen es prehispánico, pero fue ocupado por los españoles por estar en la ruta a Potosí. Por cierto, ¿os apetece investigar un poco sobre Potosí?

    Parinacota cuenta con apenas 25 habitantes, es un pueblo ritual, cuya población aymara vive en los lugares de pastoreo y sólo acude a su hogar para las fiestas religiosas. Cuenta con una preciosa iglesia de la que os dejo algunas imágenes para que disfrutéis de ella.

    Traté de hacer algunas grabaciones en el pueblo, a la hermosa iglesia y… ¿qué me ocurrió entonces? De ese esfuerzo tuve de nuevo ganas de devolver, pero ahora sólo echaba líquido pues llevaba ya más de 24 horas sin poder comer nada. “No, algo no va bien”, pensé. Tenemos que bajar cota.

    Así que emprendimos camino directo bajando altitud y al poco de pasar Putre, llegamos a Maillku, pueblecito formado por una única familia con sus hijos, que conocimos en nuestra subida. Es una familia encantadora, han construido su propia casa a 3000 metros de altitud, justo antes de empezar la Precordillera. Llevan ya más de 20 años viviendo aquí, alejados del mundo moderno, civilizado, estresante… Ambos en el matrimonio, tienen estudios y han estado viviendo en el mundo civilizado hasta que hartos de él, decidieron llevar una vida más natural y próxima a la tierra, donde han criado y educado a sus hijos.

    Nada más llegar y verme, Andrea, -la señora, que es médico-, me dijo que lo que tenía era la puna. Sí, el mal de altura. Nos dijo que no teníamos que haber subido tan rápido de cota. Lo mejor sería aclimatarse durante 5-6 días a 3000 metros y después cada 500 ó 1000 metros más de ascenso, otros 5-6 días de aclimatación. Es decir, que habíamos hecho en tan sólo dos días lo que debíamos de haber realizado en 15 días. Me miró el oxígeno que tenía en sangre y al ver que era bajo me puso algo de oxígeno. “No es realmente necesario, pero así te recuperas antes”, me dijo. Alexi, su marido, me preparo una infusión de coca. Y efectivamente, poco a poco me fui encontrando mejor. Me cambió el color de la cara, podía volver a hablar, a reírme, me sentía con fuerzas para caminar, para echarme a correr. En definitiva, volvía a ser yo.

    Por seguridad, Andrea le comprobó el oxígeno a Adolfo y él estaba perfectamente y eso que conforme avanza la edad es más fácil de sufrir la puna, según nos explicó Andrea. Me dijo también que no estaba tan mal para lo que es habitual y teniendo en cuenta lo que habíamos hecho. Nos comentó de casos muy problemáticos que le tocó atender y habiendo ascendido menos. Nos dijeron incluso que ellos, viviendo a 3000 metros de altitud, tienen que tener cuidado cuando ascienden y van poco a poco aclimatándose con el tiempo necesario. Han visto incluso muertes por un ascenso muy rápido… “¡Vaya!, así que después de todo, no puedo quejarme”, pensé para mis adentros.

    Yo creo, por propia experiencia que esto de la puna o el soroche, depende también de cómo se encuentre el organismo y creo que en esta ocasión me ha pillado un poco débil. ¿Por qué os digo esto? Hace 4 años, subiendo también del nivel del mar a casi los 5000 metros de altitud en tan sólo dos días, me sentía como una rosa. Y como tenía ganas de saber qué era el soroche, me eché una carrera cuesta arriba y a toda velocidad… Fue genial, porque iba notando como poco a poco mi organismo se paraba, iba como a cámara lenta hasta ver que no avanzaba. Me recordó a los sueños esos que a veces todos tenemos, en los que corres y no avanzas nada. Y así fui perdiendo las fuerzas, no podía respirar, hasta que tuve que tirarme al suelo y recuperar. Eso tuve que hacer para sentir la puna y ahora de sorpresa me viene a saludar ella solita. Por eso, yo creo, que me pilló un poco débil después de la expedición antártica. 

    Ver galería

  • Arica y el Altiplano

    Panorámica en la Precordillera

    (Crónica enviada por teléfono satelitario)

    Se suceden tan sólo un par de días desde que os escribí la última vez y tengo la sensación de que ya ha sido un mes entero. Es increíble lo que puede vivir uno en tan sólo 48 horas.

    Para no alargaros demasiado este artículo y poder manteneros al corriente de nuestro mini-viaje por el Altiplano, os diré que la partida fue un poco accidentada, pero que de momento volvemos a tener todo en marcha y sobre ruedas y nunca mejor dicho pues ahora mismo estamos en un 4x4 en pleno Altiplano.

    Salíamos de Punta Arenas a las 3:00 de madrugada en un vuelo a Santiago de Chile, donde enlazábamos con otro que nos llevaba directos a Arica, la región más la Norte de Chile, que tiene frontera por el norte con Perú y por el Este con Bolivia. ¿Qué tal está vuestra geografía sudamericana?

    ¿Qué nos ocurrió en primer lugar? Ese primer vuelo se retrasó bastante y nos tocó esperar en el aeropuerto de Punta Arenas, una verdadera pena después del madrugón. Evidente que perdemos nuestro segundo vuelo y nos tienen que buscar otra opción.

    Una vez que alcanzamos el aeropuerto de Arica, hay un desaguisado con el 4x4 que habíamos reservado. A última hora les surge un problema y no nos lo tienen disponible. Nos ofrecen un turismo… pero, ¿qué vamos a hacer nosotros con un turismo si lo que queremos es perdernos por el Altiplano?

    Cuando ya casi damos por perdido nuestro viaje y estamos empezando a considerar un plan C, o D… o Z, un local nos ofrece una solución y nos permite alquilar un 4x4 para movernos estos días por el Altiplano.

    Asfixiados de calor en Arica con 30ºC y justo en la costa, lo único que hacemos es comprar comida en un supermercado para ser autónomos durante estos días y salimos de allá para ir ganando altitud y con ello frescor.

    Como buenos expedicionarios y exploradores que sois ya, os voy a pedir que ubiquéis donde está Arica y después hacia el Este, busquéis Putre. Se encuentra en la carretera que saliendo desde Arica va a Bolivia. De momento es esa subida al Altiplano la que hemos tomado.

    Fijaros que Arica está a orillas del mar y Putre se encuentra a 3500 metros sobre el nivel del mar, justo antes de alcanzar el Altiplano. Y la distancia que las separa por la carretera es de poco más de 100 kilómetros, así que fijaros el desnivel tan grande que tiene dicha carretera. No todo vehículo es capaz de subir por estos lugares.

    Pasado Putre, hemos tomado una pista que continua avanzando hacia el Este y estamos ya en pleno Altiplano, hemos pasado ya lo que denominan la Precordillera y estamos en plena Cordillera, ya en el Altiplano, en este momento a 4535 metros de altitud. Nos está nevando y fijaros que es de tormenta con relámpagos y rayos… ¡Increíble!

    Os voy a hablar un poquito del clima para que conozcáis esta zona tan maravillosa. Empezamos en la costa con la ciudad de Arica, que aunque se encuentra en una zona tropical, tiene un clima templado debido a la influencia de la corriente marítima de Humboldt, cuyas aguas moderan la temperatura (abro aquí un pequeño paréntesis para pediros que investiguéis un poquito sobre esta corriente).

    La corriente origina además nubosidad costera durante las mañanas -fenómeno que aquí es conocido como “camanchaca”- y tarde soleadas durante todo el año. Las temperaturas casi no varían, 18º-28ºC en verano y 13º-19ºC en invierno. Es tremendamente seco, fijaros que el promedio máximo de precipitaciones es de tan sólo 0,2 mm en agosto y 2 mm lo acumulado en todo el año!!

    Sin embargo, hacia los valles interiores, la cordillera de la costa actúa como un biombo que frena las neblinas y aparece el desierto de Atacama, donde la humedad relativa del aire no supera el 40%, jamás llueve y los días de gran calor contrastan con noches muy frías.

    Si seguimos subiendo en altitud y nos adentramos en la Precordillera y el Altiplano, el clima vuelve a cambiar, acentuándose paulatinamente las oscilaciones térmicas diarias y la radiación solar. La altitud genera bajas presiones y poca concentración de oxígeno, lo que dificulta la respiración. Las estaciones climáticas son muy diferenciadas. De abril a agosto suele haber heladas, el aire es seco y la temperatura en el día fluctúa entre -5ºC y 15ºC, mientras en la noche hay mínimas que llegan a los -25ºC. De septiembre a noviembre la temperatura aumenta a unos 20ºC durante el día y -10ºC durante la noche.

    Bueno, pues ya veis por donde estamos. 

    Ver galería

  • Un diminuto personajillo emprende una nueva aventura

    Karmenka y Adolfo en el puerto de Punta Arenas

    Un par de días en Punta Arenas bastan para organizar una nueva exploración. Será breve, pero no por ello dejará de ser una nueva andanza gracias a la cual, un diminuto personajillo que anda perdido por estas tierras del sur, consiga esa aclimatación que dentro de poco le hará falta para meterse de lleno en el mundo civilizado, en ese mundo alocado y que a toda velocidad avanza continuamente estresado.

    Nuestro viaje de regreso a España empieza el 24 de enero en la madrugada chilena y hasta entonces, con este adelanto de la salida de la Antártida, nos queda una semana que hay que aprovechar. ¿Sabéis? Nuestro inicial regreso a España estaba fijado para mitad de febrero, pero durante estos meses se han sucedido una serie de acontecimientos en cuanto a logística antártica y cambios de vuelos de las líneas regulares se refieren, que terminaron fijando nuestra llegada a España para el 25 de enero.

    Si ya ese adelanto de medio mes me parecía precipitado, os podéis imaginar los cambios de esta última semana lo que han supuesto para este personajillo. Pero bueno, otra cosa no, pero adaptados a los cambios y a los imprevistos estamos, pues trabajando en zonas polares es una de las cosas que están más a la orden del día.

    En cuanto tuvimos que dejar el Continente Blanco, lo primero que se nos vino a la mente fue tratar de resolver algo que tenemos pendiente desde hace prácticamente un año, cuando en febrero del año pasado salíamos de la Antártida en el barco chileno Lautaro. En ese viaje, al pasar entre los canales vimos un glaciar, el Contramaestre, que es firme candidato para que GLACKMA llegue a instalar una nueva estación de medida de descarga glaciar.

    Nos hace falta realizar en primer lugar una expedición exploratoria, para reconocer el glaciar y ver si de verdad es posible que trabajemos en él. Pensamos que ahora en esta semana podríamos intentarlo, pero no ha sido así. Falta hacer la batimetría del entorno para estudiar las posibilidades del desembarco en el lugar y falta conseguir la logística para ello. Con más tiempo a lo mejor hubiéramos logrado algo, pero así de la noche a la mañana, totalmente imposible.

    Pero como experimentados exploradores polares nunca establecemos un único plan. Simultáneamente y ya por costumbre, tenemos siempre el plan A, el B, el C… y así una larga fila. De manera que si falla uno se activa el siguiente y si este también lo hace, automáticamente entra otro y así sucesivamente.

    Restructuramos los planes comiendo en el restaurante Asturias. Este lugar nos gusta, es muy acogedor, tiene una preciosa arquitectura cuidando cada detalle. El dueño es amigo nuestro ya de hace años y de hecho siguiendo el Blog sabe en qué parte del mundo andamos y cuándo nos va a ver por su restaurante comiendo. Encontrarse con sangre asturiana aquí a estas latitudes es para esta asturiana que escribe una gran alegría.

    Bueno, que me he despistado con mi tierrina, ¿cuál es nuestro plan para esta semana de espera hasta viajar a España? Esta madrugada volaremos rumbo al norte de Chile a la Región de Arica y Parinacota. Haremos un recorrido en un todoterreno por el altiplano chileno, donde estudiaremos el permafrost y las nieves perpetuas, moviéndonos entre altitudes de 5000 y 6000 metros.

    Os llevaremos de nuevo virtualmente con nosotros en esta nueva aventura, os mantendremos informados con ayuda del teléfono satelital, que será el único medio de comunicación del que dispongamos por allí. ¿Queréis acompañar a este diminuto personajillo en esta nueva aventura? ¡Estáis todos invitados!  

    Ver galería

    Etiquetas:

  • De Cochrane a Tortel

    Amanece un día espectacular, despejado y brillante… ¡Genial! Parece otra Cochrane, con mucha más vida y llena de colores. Es un núcleo urbano de unos 2.300 habitantes, que se trazó en 1930 por orden del Gobierno sobre terrenos arrendados a la empresa ganadera Sociedad Explotadora del Río Baker, ya que el Estado buscaba crear núcleos urbanos en el territorio de colonización.

    Tomamos la ruta 7 que se dirige hacia el Sur, hasta Caleta Tortel. Vamos contemplando multitud de cascadas y bosques de ciprés. Pasamos los lagos Esmeralda, Brown, Chacabuco y Vargas.

    Avanzamos continuamente a lo largo del río Baker, cuyas aguas van formando una gran cantidad de remolinos y son de un impresionante color turquesa. ¿Sabéis que es mi color preferido?... Así que os podéis imaginar lo feliz que voy durante todo el recorrido.



    Otra curiosidad: Río Baker es el más caudaloso de Chile y recorre 200 kilómetros hasta el mar, en Caleta Tortel. Y alcanzar este lugar al final del recorrido es una verdadera sorpresa. ¿Por qué? El vehículo hay que dejarlo a la entrada del pueblo, en la plaza, ya que las calles han sido reemplazadas por una extensa red de pasarelas construidas en ciprés.

    Es un pueblecito de unos 350 habitantes, que ha sido declarado Zona Típica en el año 2001. Surgió primero como un campamento maderero para la explotación del ciprés, cuando entre 1904 y 1908 la sociedad Explotadora del Baker operó en un sector muy cercano a este lugar. Gradualmente se va construyendo en madera de ciprés de las Guaitecas, una ingeniosa y compleja red de pasarelas, escaleras y puentes que pasa sobre las rocas, la vegetación y pantanos, conectando los embarcaderos con las casas, distribuidas en distintos sectores de un gran peñón.



    Aprovechando el buen tiempo que nos toca hoy, regresamos a Cochrane para continuar mañana hacia el Norte, pues los glaciares que quedan en esta parte, están ya ubicados a cotas muy altas y no nos valdrían para nuestro trabajo. De nuevo a lo largo de todo el recorrido del río Baker con sus espectaculares aguas turquesas… ¡un magnífico día!

    ¿Habéis sido capaces de encontrar el recorrido que os describo en el mapa que os dejé ayer?, ¿Qué os ha parecido Tortel?

    Etiquetas: