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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Feliz Año 2013

    Los días se suceden, inmersos ya por completo en la tranquilidad antártica. El tiempo es nuestro aliado de nuevo, ha dejado de correr a toda velocidad y nos permite disfrutar del entorno.

    La fraternidad antártica envuelve por completo este territorio y a todos los que aquí estamos una temporada, ya sea más corta o más larga. Además se transmite inmediatamente entre aquellos que por primera vez pisan estas tierras heladas. Os voy a dar algunas pinceladas para que me entendáis mejor.

    En cuanto conocimos a la nueva dotación de la Base Uruguaya Artigas no dudaron en invitarnos el pasado 22 de Diciembre a participar en la celebración del XXVIII aniversario del montaje de su Base.

    Otro detalle, apenas lleva unas semanas la nueva dotación de Capitanía Bahía Fildes (de la Armada chilena) y recién nos conocieron tuvieron la amabilidad de invitarnos a comer con ellos el día 24 de Diciembre. Aprovechando la invitación les hicimos entrega de una bandera española con el logo de GLACKMA, nuestras firmas y una dedicatoria, agradeciéndoles año tras año el apoyo logístico que nos brindan.

    Hablando de banderas, no os conté un detalle que me encantó cuando llegábamos el primer día a la Base Rusa. Desde lejos, según nos aproximábamos en las motos de nieve a la base, vi en el mástil ondear junto a la bandera rusa, la nuestra, la española. De esta manera la base al completo nos daba la bienvenida, permanecerá ondeando en el cielo antártico mientras nosotros estemos aquí. Y fijaros bien lo que os voy a decir, aquí en Bellingshausen, los rusos que tienen otra religión -la ortodoxa en este caso y por tanto no cuentan con esta celebración de Navidad- y sin embargo nos prepararon una bonita cena de Navidad. ¡Todo un detalle! Esto es la Antártida y el ambiente de fraternidad que nos rodea a todos.

    Os tengo también que decir que no tenemos noticias buenas en cuanto a los equipos nuevos que queríamos instalar. Hay una serie de problemas que nos tienen muy preocupados y tenemos nuestras dudas de si el objetivo fundamental de nuestra expedición saldrá adelante. Pero no os voy a abrumar con esto ahora. Os escribiré con detalle cómo van las cosas para la próxima semana.

    Es una suerte estar entre nuestros amigos rusos pasando esta preocupación, compartida con los demás y contando con su apoyo en todo, no la percibimos tan catastrófica como podría acabar siendo.

    Olvidémonos de todo esto. Lo que quiero ahora es desearos a todos un muy buen final de año y FELIZ 2013. Que venga lleno de ilusiones para todos, plagado de energía positiva para conseguir que los deseos que cada uno tiene dentro se hagan realidad.

    Muchas felicidades para todos. ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!  ¡¡FELIZ 2013!!

    • Feliz Navidad
    • Tarta de Navidad

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  • ¿Sabéis dónde estamos ahora?... En la Base Argentina Jubany

    Vista panoramica de la Base Argentina Jubany

    Os he hablado ya de la noción del tiempo tan natural y fantástica que nos envuelve en estos lugares, así que espero que me entendáis y sepáis disculpar lo que a simple vista puede parecer un desorden. “¿Qué querrá decirnos Karmenka ahora?” os estaréis preguntando. Al terminar de leer este artículo me entenderéis… eso espero.

    Durante los últimos días hemos estado recogiendo el campamento y el material que en él teníamos. Recogerlo significa en primer lugar secarlo, cosa que hemos podido hacer gracias al apoyo de la Base Artigas. Después clasificarlo, listarlo y seleccionar qué parte dejamos almacenada en esta zona de la isla hasta nuestro retorno y qué parte nos llevamos con nosotros.

    “¿A dónde?”, querréis saber. Os estoy escribiendo ahora desde la Base Argentina Jubany, donde llegamos ayer. Volver a buscar el mapa que os había adjuntado en el artículo Compartiendo un asado uruguayo con la dotación chilena de Fildes y localizar dónde estamos ahora. Jubany es una Base Argentina que está en Caleta Potter, una preciosa caleta y muy protegida. En esta Base se encuentra también el laboratorio alemán Dallmann. Tienen un acuerdo de colaboración ambos países para trabajar juntos en este lugar. Nuestro trabajo aquí es complementario del que realizamos en la otra parte del glaciar Collins y tiene que ver con el proyecto europeo IMCOAST en el que participamos.

    Para detallaros nuestro trabajo de investigación en esta zona, vais a tener que esperar un poco. No es que os quiera mantener en vilo con lo que hacemos sino que daremos tiempo a que los más jóvenes regresen a sus clases de las vacaciones y se puedan poner al día otra vez con el Blog. Además antes de explicaros el trabajo que desarrollamos aquí, para que lo entendáis perfectamente, tengo pendiente resolveros la cuestión que quedó abierta antes de iros de vacaciones, de “cómo medimos la descarga glaciar en este casquete que ocupa la isla completa”. No, no se me ha olvidado que está esta cuestión abierta, estoy esperando el regreso de los más jóvenes.

    ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, hasta Jubany? Os cuento. Anteayer, día 1 de Enero, dejamos todo recogido, con lo que os expliqué que significaba “recogido” y coordinamos con Capitanía de Puerto Bahía Fildes para el viaje… ¿Os acordáis dónde estaba esta Base? Es chilena, está junto a la de Frei, también chilena, pero mientras que esta última pertenece a las Fuerzas Aéreas, Capitanía de Puerto Bahía Fildes está organizada por la Armada, es decir la Marina.

    Les pedimos a ellos, a los marinos la posibilidad del transporte en zodiac desde Bahía Fildes hasta Caleta Potter, y con esas ganas de ayudar y apoyar a la ciencia que tienen, no dudaron ni un instante en darnos este apoyo logístico. Ellos tienen buenas zodiac y para este trayecto que es de unos 16 kilómetros por mar y con el tiempo tan cambiante en la zona, nos dan una gran seguridad.

    Al realizar con ellos el contacto por radio el 1 por la noche, nos informan que la meteorología para el día siguiente se prevé con niebla y nieve. No es lo mejor para la navegación en zodiac, así que nos proponen ir hasta su base a primera hora de la mañana y esperar allí listos con todo el material hasta que se abra una ventana y podamos realizar la travesía.    

    Así lo hacemos, tras el desayuno nos llevan los uruguayos desde Artigas hasta Fildes en el vehículo oruga. Por el camino ya vamos observando que la niebla existe pero está alta, nieve cae pero no mucha y lo mejor de todo,  apenas hay viento, que para la navegación en zodiac es un gran enemigo. “Parece que vamos a tener suerte” pienso para mis adentros.

    Efectivamente, cuando llegamos a Fildes, ya está la dotación preparando la zodiac. Cargamos el material, nos subimos y rumbo a Jubany. Disfruto como una enana, me encanta la navegación y más en estos lugares. La nieve golpeando la cara, observando los frentes de hielo en toda la costa, pingüinos nadando y buscando su alimento. Se me hace cortísimo el viaje, ¿por qué se me pasa volando el tiempo cuando voy navegando?, ¿por qué siempre me pasa lo mismo?, ¿por qué no está más lejos la Base Jubany? Y para rematar el viaje, a la entrada de Caleta Potter un par de yubartas parece que salen a recibirnos.

    Concluyo el artículo con lo que os quería transmitir al principio, sobre el tiempo y el desorden que quiero sepáis entender. Os escribo ahora que estamos en Jubany para que sepáis por donde andamos y que estéis al corriente, pero como me han quedado tantísimas cosas por contaros de este mes que llevamos en la Antártida, probablemente vaya alternando las historias de donde estamos ahora con las anteriores.

    Pero no os preocupéis, este desorden a primera vista estará siempre ubicado en el tiempo real y os iré describiendo cuándo y dónde ha acontecido cada aventura. ¿Sabéis? Son tantas las vivencias nuevas que se acontecen en cada momento, que para poder llevar el Blog al día necesitaría que fueran de 48 horas o más. La realidad no es esa, todos lo sabemos, así que os pido saber entender el “desorden aparente” temporal de lo que os voy a ir contando. Serán como piezas de un puzle que os voy dando poco a poco, pero tendréis la información suficiente para irlas encajando en el lugar adecuado.

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  • Nochebuena en la Base Artigas y Navidad en la pingüinera de Ardley

    Nidos de pinguinos en Ardley

    Casi sin darnos cuenta llegaron las fiestas navideñas. En estos lugares se pierde por completo la noción de tiempo, ni se sabe el día del mes en el que se está y mucho menos si es lunes, martes, miércoles… o qué otro día de la semana. Se llega a olvidar uno hasta del mes en el que se está, así que imaginaros. Da igual. Es otra noción diferente.

    Ahora que escribo esta realidad soy consciente de que ese es seguramente el secreto por el que el tiempo parece pararse en estos lugares. No lo contamos, no lo encasillamos, apenas miramos el reloj… de alguna manera el tiempo es libre, no ha conseguido el hombre etiquetarlo, catalogarlo, y por eso la libertad que el tiempo lleva de forma natural, te envuelve y te sientes libre. No te sientes estresado y sin embargo no paras de hacer cosas. ¡Ojalá en el mundo civilizado se pudiera volver a esto!

    Con esta noción tan especial del tiempo, llegó la Navidad y la nueva dotación de la Base Artigas, nos invita a pasarla con ellos. Fue una blanca navidad como en el invierno del hemisferio norte, pues se pasó todo el 24 nevando hasta la mañana del 25. Tas hacer un muñeco de nieve, llega Papa Noel con regalos para todos. Como en familia pasamos la tarde juntos, se termina de preparar la cena, se hace un picoteo para aguantar hasta la hora de la cena que es más tarde de lo habitual. Cenamos todos juntos, brindamos… Es una nueva dotación entre la que se empiezan a establecer los lazos de una verdadera familia para pasar todo el año juntos y no han dudado por un instante en acogernos entre ellos en estos días tan especiales.  

    Para el día de Navidad, el 25, quería algo especial. Llevaba tiempo con una idea en la mente, que por cuestiones del trabajo y la meteorología todavía no había podido llegar a realizarlo. Tenía el deseo de ir hasta la pingüinera de Ardley. Es un verdadero paraíso. Se trata de una isla que está unida a la de King George -en la que estamos- por un istmo. De manera que conociendo las tablas de mareas, en bajamar se puede cruzar sin necesidad de zodiac. Desde Capitanía de Puerto Bahía Fildes, el segundo -Felipe-, me pasa esta información. Tengo 4 horas a mediodía del 25 para poder cruzar por el istmo y regresar a pie antes de que la marea suba y cubra esta unión entre las dos islas.

    Al levantarme el 25 por la mañana, lo primero que hago es observar el cielo, fijarme en el viento… Está nublado y parece que va a caer algo de nieve, pero tengo que intentarlo. Preparo mi mochila con el equipo fotográfico, las bolsas estancas para protección en caso de que nieve, mi ropa de abrigo y me pongo en marcha. Tengo un largo camino por recorrer hasta llegar al istmo.

    Aunque no hace mucho frío, la sensación térmica baja por causa del viento, que es bastante fuerte. Sin embargo no soy consciente de ello, mi mente durante todo el camino va ya flotando en otro mundo, pensando sólo en el paraíso natural en el que me voy a inmiscuir en breve.

    Y así es. Llego a Ardley, cruzo por el istmo. ¡Qué buena y certera información me pasó Felipe con los datos de la bajamar y la franja horaria en la que podría atravesar a pie!

    Es un verdadero santuario de pingüinos. Miles de estas simpáticas aves habitan la isla. Habitualmente se pasan la mayor parte del tiempo en el mar, donde muestran sus fantásticas habilidades, sin embargo ahora están prácticamente todas en sus nidos, cuidando y dando calor a sus crías. ¿Sabéis? Se han adelantado con las crías… otro signo de que el calentamiento global está haciendo mella. En esta época esperaba encontrarlos incubando y si acaso alguno un poco más adelantado con las crías recién nacidas. Y sin embargo me encuentro con los polluelos en todos los nidos y ya algo grandecitos.

    ¿Sabéis que los pingüinos son gregarios y muy sociables? La especie que abunda en esta isla es el papúa, hay algunos riscos con el adelia y de vez en cuando aparece algún barbijo. Todas ellas alcanzan un tamaño aproximado de 70 cm., y durante el invierno emigran a regiones donde el mar está descongelado ya que se alimentan de peces, pequeños crustáceos y cefalópodos. Regresan a las pingüineras a mediados de octubre. Ponen dos huevos y la incubación se realiza por los dos integrantes de la pareja, alternándose. Las crías de los adelia siempre van algo más adelantadas y son algo más grandes.

    Es todo un privilegio avanzar entre los nidos, por las zonas más despejadas para no molestarlos, siempre muy despacio, en medio de riscos próximos al mar y con el casquete glaciar de la isla Nelson como telón de fondo por un lado y nuestro glaciar Collins por el otro.

    Adentrarte en este paraje tan espectacular, rodeado de ellos, viendo que no los perturbas, escuchando sus cánticos,… hace que te sientas como en otro pequeño paraíso. Observándolos y observándolos me quedo ensimismada, el tiempo se pasa volando y cuando me quiero dar cuenta, queda el tiempo justo para regresar cruzando el istmo antes de la subida de marea.

    Hago un montón de fotografías y grabaciones. No me ha dado tiempo ahora a editaros un video con las tomas que realicé, pero lo tendréis… Probablemente regresaremos a España y continúe preparados vídeos y subiéndoos al blog una gran cantidad de cosas que no me da tiempo ahora a mostraros. De momento os dejo unas fotos para que disfrutéis de este entorno.

    Al dejar Ardley, tomo un atajo en el camino, por una trepada en una zona de acantilados en la costa. Con la marea baja es posible seguir este camino, que además me conduce directa a Capitanía de Puerto Bahía Fildes. Quería pasar a saludar a la gente de la Armada, a decirles un “Feliz Navidad” y agradecerles la información tan certera con la bajamar, que hizo posible este cruce a la pingüinera.

    Me ven helada y me sacan algo caliente… que terminó siendo una completa comida. Era ya media tarde y comí con ganas. Entonces me di cuenta que llevaba todo el día fuera, a la intemperie, que el recorrido total a pie supone unos 25 kilómetros, que no había desayunado, ni me había llevado nada de comer conmigo -de la ilusión que tenía por pasar el día de Navidad en el paraíso de la pingüinera-.

    Me sentía muy reconfortada, me iba llenando de energía y percibía el aprecio de la nueva dotación de Fildes. Una dotación se va, otra nueva llega y qué hermoso es ese cambio en el que no se pierde el espíritu antártico y mantiene su continuidad. Ese sentir y percibir que te encuentras en casa de nuevo. No eres un extraño. No estás sin hogar por estos lugares.

    Recuperada por completo retomo de nuevo el camino, me quedan todavía 6 kilómetros por recorrer para llegar al campamento. “¡Qué día más bonito de Navidad!”, voy pensando para mis adentros. Lejos del mundanal ruido del mundo civilizado, alejada por completo de ese mundo consumista que lo es más todavía en estas épocas navideñas.        

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  • Un viaje en el tiempo… en zodiac frente al glaciar Collins

    En zodiac I

    ¿Recordáis cómo es el mapa de la isla Rey Jorge (King George) dónde estamos? ¿Os acordáis de lo que os conté que estaba cubierta por un enorme casquete glaciar? Vais a entender hoy muy bien, qué es eso de un casquete glaciar.

    Estuvimos el otro día reconociendo cambios que han ocurrido en la zona de nuestro trabajo con respecto al año pasado y llegamos andando hasta Capitanía de Puerto de Bahía Fildes. Entramos a saludar a la gente de la Armada, a los amigos de este año pasado que todavía estaban y a la nueva dotación que va a reemplazarlos esta próxima campaña.

    Según había avanzado el día, la niebla había ido aumentando y en estos momentos se cerraba todavía más. Nuestro camino de regreso sería en condiciones normales de sólo unos 6 kilómetros, bastante sencillo. Pero estamos en una época -el final de la primavera- en la que la nieve se está fundiendo y en las zonas libres de hielo que os marcaba el otro día en el mapa, es casi imposible andar en estos momentos. En las zonas más bajas se forman verdaderas trampas en la nieve a modo de lagunas, donde se va acumulando el agua proveniente de la fusión. Lo peor es que muchas veces no las ves hasta que te has metido en el agua hasta la cintura.

    Esta situación hace que haya que buscar los pasos por las zonas más elevadas, convirtiendo los 6 kilómetros en unos 10. Y además al avanzar por las zonas altas te vas encontrando en las laderas con verdaderos ventisqueros (zonas donde quedan acumuladas grandes cantidades de nieve) que dificultan el andar, ya que la nieve no está dura como en el invierno y al pisar sobre ella te entierras. La única ventaja es que no te hundes en agua. Imaginaros esta situación que os he descrito y añadirle la niebla impidiendo buscar el camino mejor para el regreso. ¡Nada fácil!  

    Surge entonces la amabilidad y las ganas de ayudar que reina en estas zonas antárticas y que tan pronto se contagia a los que llegan nuevos. En Fildes, recién terminaban un trabajo de carga con el barco argentino El Castillo y sin dudarlo un instante nos ofrecen aproximarnos por mar a la zona de nuestro campamento. ¡Estupendo! Será muy rápido y nos evitarán todo lo engorroso del camino de regreso.

    Embarcamos en la zodiac con cuatro de los integrantes de la nueva dotación y … ¡nos esperaba todavía una tremenda sorpresa! En lugar de llevarnos directamente, dan un rodeo y entramos en la llamada Caleta Collins. El casquete glaciar que cubre la isla llega hasta al mar en esa caleta -como en casi toda la isla- tal y como os describí el otro día con el mapa.

    A pesar de la niebla y el mal tiempo, disfrutamos de la navegación en las proximidades del glaciar. Contemplar esas paredes de hielo alcanzando el mar,  ese azul que se vislumbra más acentuado en aquellos lugares donde recién se produce un derrumbe de parte de la pared, encontrar los pedazos desgajados flotando sobre el mar en las proximidades… es tan difícil de describir la sensación que te invade cuando estás ahí al lado. Pareciera que has realizado un viaje en el tiempo a un lugar inexistente y en constante cambio…

    Observamos las entradas de algunas cuevas en el hielo en las paredes del glaciar y… un arco precioso también en el hielo. De momento disfrutad con el entorno que os trato de reflejar un poquito en el vídeo de hoy y ya os iré contando más adelante a qué son debidas todas estas formaciones en el hielo glaciar.

    Me quedé confundida cuando al desembarcarnos tras el paseo por Caleta Collins, dice Adolfo que habíamos estado más de una hora navegando… Yo creía que tan sólo habían sido cinco minutos. Tanto había disfrutado, que la noción del tiempo me cambió por completo.

    Lo que si os dejo ahora es una cuestión abierta: ¿os acordáis como era el glaciar Huemul de la Patagonia Argentina donde tenemos una estación que mide la descarga glaciar, es decir ese hielo fundido? Volved a ver la imagen de ese glaciar encajado en un valle entre montañas. Recordad que tenía varias salidas de agua de deshielo en su frente, que iban a parar todas a una laguna de la que salía después un único río. Y era en ese río donde teníamos nuestra estación de medida y registrábamos, con mediciones cada hora, el caudal del mismo. En resumidas cuentas, nos permite conocer el hielo que se funde durante todo el año en el glaciar.

    Mi pregunta ahora es: ¿cómo vamos a poder medir aquí la descarga glaciar  donde el hielo llega directamente al mar? Por esas cuevas que veis en los acantilados de hielo, está saliendo agua de fusión del mismo… pero llega directamente al mar. Id pensando sobre este tema… 

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  • Compartiendo un asado uruguayo con la dotación chilena de Fildes

    Mapa King George, bases antarticas

    En la isla de Rey Jorge donde estamos, es la mayor de las Shetland del Sur, con una superficie de 1150 kilómetros cuadrados, 95 kilómetros el largo máximo y 25 kilómetros el ancho máximo. Está prácticamente cubierta por un glaciar de casquete, toda una enorme masa de hielo. Si observáis con detalle el mapa que os dejo de la isla, veréis algunas pequeñas partes en las que el glaciar ya se ha retirado (aparecen de color oscuro en el mapa, el glaciar está señalado con el blanco).

    Fijaros cómo las bases antárticas están ubicadas en esos lugares donde el hielo ya se ha retirado. En ese mapa tenéis dos chilenas: Frei (que llevan las fuerzas Aéreas Chilenas) y Escudero (la científica). Faltaría marcar otra chilena: Capitanía de Puerto de Bahía Fildes que pertenece a la Armada. Está ubicada entre Escudero y la costa. La bahía de esta zona que veis en el mapa se llama Bahía Fildes.  

    Próximas a estas bases chilenas, observáis la China Great Wall, la Rusa Bellingshausen y ya más próxima al glaciar la Uruguaya Artigas. El día de nuestra llegada en el Hércules C-130, en el vehículo oruga uruguayo recorrimos el paso entre la chilena Frey (donde se ubica el aeropuerto) hasta Artigas, próxima al glaciar y al lugar donde posteriormente hemos acampado.

    En otras bahías observáis las bases: Coreana King Sejong, Argentina Jubany, Polaca Artowski, Brasileña Comandante Ferraz. El resto que aparecen no son bases abiertas todo el año, son sólo refugios de verano.

    Con toda esta descripción en vuestras mentes, ahora os voy a hablar de dos Bases, la Uruguaya Artigas y la Chilena de la Armada Capitanía de Puerto de Bahía Fildes. En esta época del inicio del verano es cuando las dotaciones de las bases hacen los relevos y se sustituyen las dotaciones. Fijaros que pasan aquí manteniendo las bases operativas durante todo el año, lejos de sus familias. Y así como las condiciones en el verano son más fáciles, en el invierno alcanzan casi los -30ºC (bajo cero) con fuertes y continuas ventiscas. Otra gran diferencia es que ahora tenemos luz las 24 horas, pero en el invierno es al revés, cuentan con una larga noche invernal.

    Estas condiciones hacen que la gente que decide venir a trabajar un año entero a la Antártida, es por lo general gente muy especial. Los integrantes de una dotación terminan formando una gran familia, pero no sólo ellos, sino con sus compañeros de bases más próximas. Se crean unos vínculos muy especiales de amistad. ¿Sabéis como lo llamamos por aquí? Espíritu antártico. Y realmente es algo que no puede ser descrito, hay que sentirlo dentro de uno para entender su significado. Es algo tan especial que parece venir de otro mundo diferente. Basta muchas veces con encontrarte con alguien un par de veces y ya se han entrelazado esos vínculos de amistad antártica que de antemano sabes que perdurarán para siempre… Si los que venimos sólo una temporada corta, llegamos a percibirlo con fuerza, me imagino lo hermoso que será para todos los que pasan aquí un año entero.

    En mi descripción anterior en particular os ubicaba dos de las Bases, la Uruguaya Artigas y la  Chilena de la Armada Bahía Fildes. Las dotaciones de ambas están a punto de salir. De hecho, en la de Fildes ya está la dotación nueva y ya han realizado el relevo, aunque los anteriores todavía no han podido salir. El relevo de la uruguaya está a punto de llegar.

    Como despedida hicieron en Artigas un asado uruguayo para compartir con los amigos chilenos de Fildes, al que también estuvimos invitados nosotros. Aprovechando que estaban juntas las dos dotaciones que en la campaña pasada nos habían ayudado tanto, Adolfo y yo les hicimos entrega de unos pequeños obsequios, como recuerdo de GLACKMA. El espíritu antártico del que os hablaba antes, estaba presente entre nosotros. Teniéndolos a todos reunidos, quise dirigirles unas breves palabras para agradecerles todo el apoyo y cariño que nos habían dado, pero… me fue imposible. Me emocioné completamente… Todavía ahora, algunos días después, cuando estoy escribiendo esto y recordando aquellos momentos, me invade la emoción de nuevo. Así es el espíritu antártico… ¿os dais cuenta cómo no es posible describirlo? Hay que sentirlo…

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