Últimos comentarios

Selecciona una categoría:

Blog: Karmenka desde los Polos

  • Una verdadera odisea

    Apenas duermo tres horas en toda la noche, muchas sensaciones y emociones experimentadas en un solo día. Con seguridad sé que recordaré esta jornada a lo largo de mi vida. En el exterior, el tremendo vendaval y la cellisca son mis compañeros inseparables que a modo de música de fondo en un película, me hacen sentir con más intensidad todo lo recientemente acontecido.

    Por fin es hora de levantarse. ¡Qué ganas de ponerme manos a la obra! Fuera todavía hay completa oscuridad. Tras el desayuno y según va aclarando el día, Roberto comienza con sus investigaciones para tratar de ayudarme. Lo primero es confirmar la meteorología para hoy. Efectivamente el parte que dieron ayer como predicción se está confirmando, e incluso con rachas de viento más fuertes todavía. El siguiente paso es corroborar que no hay plan de vuelo para hoy. De momento todo perfecto…

    Otra observación que Roberto ha ido haciendo desde ayer es controlar la evolución de la presión atmosférica. Parece que ahora comienza a subir un poco… Quizás tengamos un ratito no tan complicado y las condiciones del exterior nos dejen llegar a la estación. Realmente sabe manejar la situación en un lugar con tan difíciles condiciones.

    A continuación organiza la expedición: en una moto delante irá Alfonso llevándome, que ya conoce el camino de ayer, una segunda moto con otros dos compañeros vendrá detrás por seguridad. Yo llevaré las raquetas y donde no podamos continuar avanzando, saldré andando hacia el lugar acompañada de Jaime, otro miembro de la dotación que viene en la segunda moto.

    Tengo todo mi equipo listo y hacia las 10:00 que parece no estar tan cerrado, nos ponemos en ruta. Avisan a la Base Uruguaya Artigas de que salimos hacia la zona, para que estén informados del movimiento por si necesitamos algún tipo de ayuda. Parece que algo más tarde, ellos van a venir hacia acá con un vehículo oruga. De manera que si tenemos algún problema por el camino nos encontrarán y podrán echarnos una mano.

    Nada más recorrer unas decenas de metros es fácil comprobar que las condiciones nada tienen que ver con las de ayer. El recorrido parece estar infranqueable, la tormenta prolongada durante la tarde, la noche y ahora por la mañana, ha acumulado grandes cantidades de nieve en cada pequeño recoveco del camino.

    Alfonso se maneja de manera espectacular con la moto y rápidamente nos coordinamos para evitar que se atasque cada poco, inclinándonos sobre ella, dando pequeños saltitos y demás estrategias que vamos aprendiendo sobre la marcha. En otras ocasiones, nada más que la moto queda bloqueada y atrapada en la nieve, me bajo yo sin perder un solo instante, él pone marcha atrás, le ayudo empujando el vehículo y logramos liberarla.

    Los otros dos compañeros que nos siguen en la otra moto, tienen más problemas, se nota que no han tenido el “entrenamiento” de ayer. Cuando se les queda atascada acudimos a echarles una mano para liberarla, empleando para ello las palas que llevan las motos con el fin de apartar la nieve.



    Las condiciones un poco menos malas duran realmente poco, comienza de nuevo a cerrarse. El viento nos azota con fuerza, acompañado de nieve helada. Con dificultad podemos ir eligiendo el lugar por el cual hay menos nieve acumulada para pasar. En ocasiones tenemos que apartarnos incluso las gafas de ventisca para tratar de ver algo… Está realmente complicado.

    La temperatura es baja y con el viento y el movimiento en la moto, la sensación térmica estará por los -40ºC, pero con tanta actividad para lograr avanzar unos metros, no nos damos cuenta de ello. Es una verdadera odisea, pero voy disfrutando de ella. ¡Está genial tanto esfuerzo para ir superando poco a poco las dificultades! Al ver el trabajo en equipo tan bien coordinado y teniendo todos en mente el objetivo a cumplir, ya estoy completamente segura de que al menos a la estación llegaremos. Otra cosa será lo que encuentre allí con las sondas, pero ya sé que voy a llegar a ellas.



    Estando en medio de uno de estos atascos con las motos, en un tremendo ventisquero, aparece el vehículo oruga de los uruguayos. ¡Genial, a tiempo! Dan varias pasadas hacia delante y hacia atrás por la zona, para tratar de compactar un poco la nieve, pero aún así las motos no suben la cuesta llena de nieve. Las atamos con una cuerda a la oruga y así suben la pendiente… Ahora ya, los dos kilómetros que nos quedan por recorrer son más sencillos.



    Un último atasco a tan sólo unos 400 metros de nuestro objetivo. Se quedan ellos liberando los vehículos mientras salgo yo con las raquetas a la estación. Una vez que logro alcanzarla, poso mi mochila en el suelo sobre la nieve, buscando protegerla un poco de la ventisca. Comienzo a preparar todo lo que me hace falta, mientras siento con fuerza el latir de mi corazón. Entre mis nervios y la lentitud de los movimientos a causa del frío, me siento realmente torpe. ¿Podré solucionar algo? Al menos que pueda dejar las sondas funcionando a partir de ahora…
    • Una verdadera odisea
    • Una verdadera odisea
    • Una verdadera odisea
    • Una verdadera odisea

    Etiquetas:

  • Condiciones muy difíciles. El invierno antártico está entrando a toda velocidad

    Una vez que descargan mi mochila del Hércules, Roberto -el Capitán- y Alfonso –el Segundo- me llevan hasta Capitanía de Puerto Bahía Fildes. Un rápido saludo a los demás miembros de la dotación y sin más demoras nos ponemos rumbo al glaciar, donde tenemos ubicadas las sondas de nuestra estación de registro de descarga glaciar.



    Delante, abriendo el paso va Alfonso en una moto. Detrás me lleva Roberto en la otra. Siempre dos motos por seguridad, tanto más con las condiciones meteorológicas que tenemos hoy y con la distancia que hay que recorrer hasta el glaciar.

    Con sólo las 6 horas de luz que hay ahora, esta oscuridad se incrementa los días que como hoy, están completamente cubiertos y con ventisca de nieve. Tengo la sensación de que en todo momento vamos a dejar de ver. En estas condiciones es difícil elegir el lugar por el que avanzar con las motos. El viento es muy fuerte y nos azota con dureza, acompañado de una cellisca helada que nos golpea intensamente.

    Las nevadas en las zonas frías son así, partículas muy finitas de nieve seca que van cubriendo todo. Como suelen venir acompañadas de fuertes vientos, como es este el caso, se forman verdaderos remolinos de estos copitos duros de nieve que se van acumulando en algunas zonas más que en otras, según la orografía del terreno. Formándose así los llamados ventisqueros, en los que puedes encontrar varios metros de nieve acumulada.

    Con paciencia vamos avanzando. Alfonso y Roberto se manejan muy bien con las motos en estas condiciones. Se han hecho unos verdaderos expertos. Llegamos a una zona en la que el ventisquero es de tal magnitud que nos quedamos con los motos atascadas. Estamos como a mitad de camino. Nos faltan unos 3 kilómetros para llegar a la estación. “Déjanos a nosotros liberándolas y vete avanzando. Si logramos pasar esta zona te alcanzamos por el camino, en caso contrario te recogemos aquí” me dicen. Por precaución antes de salir habíamos cogido unas raquetas, para que en caso de un atasco o dificultad de continuar con las motos, pudiera avanzar yo andando sobre la nieve.

    A pesar de las raquetas paso la enorme pendiente llena de nieve con gran dificultad y continúo mi camino a un ritmo bastante más lento del que desearía, debido a la cantidad de nieve que se va acumulando. Ocupada en ir eligiendo el mejor lugar para avanzar, de repente soy consciente que las condiciones meteorológicas han empeorado casi, en un abrir y cerrar de ojos. Lo que decía la predicción para las 17:00 de la tarde, se ha adelantado unas horas y está ya entrando.

    Viento mucho más fuerte, más cantidad de nieve, la temperatura por supuesto mucho más baja… En esas condiciones la sensación térmica la debemos tener próxima a los -35ºC. Pero lo peor es la visión, que ya casi es imposible ver nada. “No lo voy a conseguir…, no voy a lograr llegar a la estación y regresar antes de quedarme sin luz”. Preocupada, pero controlando las condiciones externas para saber en qué momento tengo que renunciar a mi intento y comenzar con mi regreso para no quedarme por allí perdida, me parece oír algo… Justo me giro hacia atrás para ver de que se trata y aparecen a mi lado Roberto y Alfonso con las motos. “Sube, conseguimos pasar. Vamos rápido que se está cerrando a toda velocidad”, me dice Roberto. Sonrío y ahora ya tengo la seguridad de que llegaremos hasta la estación.



    Efectivamente así es. Os cuento que el cañón en el que instalamos las sondas está irreconocible. Los tubos que protegen a los lectores están cubiertos de hielo. Tras romperlo y apartarlo, logro conectar primero una sonda y después la otra con la agenda PDA, pero con bastante dificultad en estas duras condiciones. No es nada sencillo. En medio de esta maniobra se oye el ruido del Hércules al despegar. Adelantó su salida debido a las malas condiciones meteorológicas que han entrado para evitar quedar bloqueado en el aeropuerto. “Crucemos los dedos y esperemos que mañana entre otro vuelo para poder regresar a Punta Arenas”.



    Tras tener los datos en mi poder y dejar de nuevo las sondas en marcha, en la Base Uruguaya Artigas que queda próxima al lugar de trabajo, tomamos algo caliente para reaccionar del frío y poder emprender el camino de regreso. Longino, el jefe de Base y el resto de la dotación de Artigas, se llevan una verdadera sorpresa al verme de nuevo por estas tierras antárticas.

    Sin muchas demoras regresamos, nos queda de nuevo todo el camino por recorrer hasta llegar a Bahía Fildes y las condiciones son cada vez más difíciles. Logramos llegar anocheciendo ya, apenas son las 14:30… ¡Sí, se me hace extraño tan pocas horas de luz! Recogidas las motos en el hangar, no tengo palabras para agradecerles el apoyo que me han dado.

    • Condiciones muy difíciles. El invierno antártico está entrando a toda velocidad
    • Condiciones muy difíciles. El invierno antártico está entrando a toda velocidad
    • Condiciones muy difíciles. El invierno antártico está entrando a toda velocidad
    • Condiciones muy difíciles. El invierno antártico está entrando a toda velocidad
    • Condiciones muy difíciles. El invierno antártico está entrando a toda velocidad

    Etiquetas:

  • Todavía quedan rincones antárticos

    Conociendo estas tierras cuando reinaba en todos los lados el espíritu antártico, y viendo cómo poco a poco a causa del turismo y el dinero se va degradando, es hermoso encontrar rincones que podemos llamar Antárticos, con mayúscula.
    Al final de un día duro de trabajo y justo cuando nos disponíamos a preparar nuestra comida-cena del día, recibimos visita de nuestros amigos rusos. Ese grupito que permanece en la base Bellingshausen y pertenecían a la dotación de la época de Oleg. Fue una sorpresa muy agradable, nos trajeron unos trozos de empanada de pescado, que nos supieron a gloria acompañando nuestra sopa-crema del día.
    Nos acompañaron durante la cena que hicimos entre las rocas que habíamos buscado para protegernos del viento. Cada día, según la dirección del viento, seleccionamos el lugar más idóneo. Tenían más frío ellos que nosotros. Sí, para nosotros es ya habitual la intemperie y nos hemos acostumbrado a estas condiciones.
    Fue un rato de camaradería, el verdadero espíritu antártico de solidaridad estaba presente. ¡Qué bonito volver a reconocerlo en estas tierras antárticas! Notaba mi emoción a flor de piel…
    Por otro lado en la base uruguaya Artigas el jefe es Longino, un conocido amigo nuestro de la campaña del 2006, donde estuvo también de jefe de la misma. Ahora el funcionamiento de la base está regulado con el Instituto Antártico Uruguayo de otra forma que cuando empezamos a venir por estas tierras. Hay mucha más oficialidad en todo…, pero con lo que está a su alcance nos echa una mano y lo que es más importe para nosotros, nunca nos falta una mesa donde poder operar con los datos que medimos en campo y escribiros para el Blog.
    Parece que estamos de suerte, otro rinconcito antártico se presenta ante nosotros con las puertas abiertas. Esta vez viene de la Estación Marítima Bahía Fildes. ¿Recordáis? Fue desde esta estación chilena donde nos gestionaron nuestro cruce a Jubany, tanto a la ida cómo al regreso.

    Nos invitan a pasar con ellos unos días, para que salgamos un poco de las condiciones de intemperie del campamento y al mismo tiempo poder gestionar nuestro regreso de la Antártida a Punta Arenas. Han retrasado el vuelo de las Fuerzas Aéreas Chilenas casi tres semanas de la fecha marcada inicialmente y eso nos desbarajusta todos los planes. No sólo nos quedaríamos sin poder realizar el trabajo en la Patagonia Chilena, sino que además perderíamos nuestros vuelos de regreso a España. Pero bueno, dejemos ahora este nuevo problema que ha surgido y sigamos con los “rincones antárticos” que estamos teniendo la suerte de encontrar.

    Nosotros les ofrecimos a los 12 componentes de la dotación de verano de Bahía Fildes (en invierno quedan 8 solamente) lo poquito que estaba a nuestro alcance, les dimos una conferencia divulgativa de lo que hacemos en nuestras investigaciones en GLACKMA y todavía más en concreto, de lo que estamos encontrando en esta parte de la Antártida. Ellos van a estar por aquí un año entero y es bueno que conozcan lo que está pasando en el glaciar que tienen al lado.

    No os imagináis lo que supone el encontrar unas puertas abiertas cuando de repente no haces más que encontrar cerradas todas las que han estado abiertas durante años. No siendo Fildes una base científica, sino una estación marítima, nos han brindado su apoyo para regresar de nuevo cuando queramos y evitar estancias largas en nuestro campamento. Y no sólo es el apoyo ofrecido, es lo especial de las personas, que te hacen sentir como si estuvieras en casa. Es una especie de refugio tremendamente acogedor en medio de una tempestad. Es hermoso descubrir cómo todavía aparece el espíritu antártico. Consiguen que uno se emocione...
    • Todavía quedan rincones antárticos
    • Todavía quedan rincones antárticos

    Etiquetas:

  • Mapa de las bases antárticas

    Muy buena información la que habéis recogido sobre el Tratado Antártico. Os aclaro la fecha de entrada en vigor, sí es el 23 de junio de 1961, y sobre los países actualmente reclamantes, sí, son tres: Argentina, Chile y Reino Unido.

    En la Base Uruguaya Artigas encontramos un mapa con la disposición de las bases antárticas. Está actualizado a 2006. Ahí podéis ver muy fácilmente los países que tienen bases, donde están ubicadas y si están abiertas permanentemente o sólo durante el verano.

    Os he preparado varios desgloses del póster para que podáis ver todo con precisión. Fijaros bien en la escala de los mapas, cuando os aparece la Antártida completa y después en las zonas de detalle que os dejo ampliadas.

    Observad también atentamente las bases que hay en King George y sus ubicaciones, ¿os suenan de algo?













    • Mapa de las bases antárticas
    • Mapa de las bases antárticas
    • Mapa de las bases antárticas
    • Mapa de las bases antárticas
    • Mapa de las bases antárticas

    Etiquetas:

  • Una triste despedida

    La bandera a media asta en la Base Uruguaya Artigas. Esta mañana del 28 de enero se produjo un trágico accidente y falleció uno de los miembros de la dotación uruguaya, conocido como el Vikingo. Había llegado de madrugada el barco Vanguardia y estaban en plena maniobra de descarga de combustible a un depósito ubicado en la playa. El camión uruguayo derrapó en una curva muy peligrosa del camino y volcó cayendo a una laguna cercana a nuestro campamento.
    Es un día triste en la Base Artigas y en todas las demás de la zona.
    Aquí todos somos una gran familia y cada problema se siente como propio.
    Desde aquí nos unimos a la tristeza y al dolor que produce esta pérdida y mandamos mucho ánimo para su familia en Uruguay.