Últimos comentarios

Selecciona una categoría:

Blog: Karmenka desde los Polos

  • Reconfortante…

    La vida está llena de pequeños detalles que son tremendamente reconfortantes. Sólo hay que ver y saber mirar al mismo tiempo, oír y ser capaces de escuchar lo que oímos. Cuando miramos y escuchamos, intentamos entender y comprender la armonía de nuestro entorno.

    Hoy os voy a contar uno de estos detalles y para ello primero os pongo en situación. Llegada a Punta Arenas tras la expedición de la Antártida, es decir, en un abrir y cerrar de ojos “aterrizaje forzoso en el mundo civilizado”. Sinsabor interno por no haber conseguido nuestro objetivo principal de la expedición, tristeza en el corazón por la despedida en la Base Rusa Bellingshausen, melancolía por alejarse de la paz y tranquilidad infinitas del Continente Blanco… ¡¡Tremendo popurrí en lo más profundo de mi ser!! ¿Os imagináis?

    Llegamos al pequeño hostal donde solemos alojarnos en Punta Arenas en nuestras idas y venidas antárticas y donde ya somos como de casa. Es un negocio familiar y la verdad es que nos sentimos tratados como si fuéramos de esa familia. Rocío, una de las hijas de los dueños, en cuanto se entera que hemos regresado, nos busca. Un fuerte abrazo, un enorme beso y una sonrisa gigantesca. Tiene unas tremendas ganas de saber cómo nos ha ido…

    Con sus 11 añitos me cuenta que se va toda la familia a ver el glaciar Perito Moreno, que irá al Museo de Hielo que hay en Calafate donde se explica la formación de los glaciares, que le encantan los glaciares por su inmensidad y por el color azul del hielo… ¡¡jaja, coincidimos en gustos!!

    Hablando con ella, le comento que todos los expedicionarios virtuales que de España están acompañándonos en la expedición, estarían encantados de poder ir con ella en realidad -y no virtualmente como los llevo yo- a ver el inmenso glaciar Perito Moreno. Con una gran madurez me dice: “Sí, a mí me fascina la naturaleza y me considero muy afortunada de vivir en este lugar. Estoy muy agradecida de poder tener los glaciares tan cerca…”

    Como son unos cuantos años ya, yendo y viniendo al Sur, conocemos a Rocío desde que era mucho más pequeña. Recuerdo con emoción cómo hace unos 3 ó 4 años, habiendo regresado de la Antártida y a punto de salir a Patagonia, se acerca a Adolfo y a mí y nos regala unos dibujos que nos había hecho. Cada uno con su mochila preparada, nuestras ropas de campo y nuestros rasgos característicos que nos sacó a la perfección. “Un recuerdo, para que tengáis suerte en Patagonia”, nos dijo.

    ¿No es verdad que la vida nos está continuamente brindando y regalando motivos para ser felices? Sólo tenemos que saber mirar cuando vemos y escuchar cuando oímos. 

    • Rocio y Karmenka

    Etiquetas:

  • ¡Qué tristes son las despedidas!

    Tratar de describiros cómo fue nuestra despedida en la Antártida, me llena de nuevo de emoción. No tengo casi palabras para este artículo, está lleno de sentimientos. Fue tremendamente conmovedor.

    Las despedidas de la Antártida son siempre muy difíciles, pues alejarse de lo que significa “la tranquilidad antártica” a todos los niveles es muy complicado. Eres consciente que en breve estarás de nuevo inmerso en el “alocado mundo civilizado”… ¡Tremendo contraste!

    Por mucho que pueda contaros, narraros, describiros… ¡creedme!, está a años luz de lo que se siente interiormente. Sólo si se ha vivido esta experiencia antártica se entiende de verdad.

    A toda esta realidad, añadid que hemos estado viviendo en nuestra casa, la Base Rusa Bellingshausen. No hemos sido unos extranjeros, hemos formado parte de una gran familia integrada por una veintena de personas. ¡Cómo no va ser triste la despedida!

    Siempre que está Oleg como jefe, consigue un equipo muy unido. Tiene esa habilidad para crear un grupo que se mueve en una verdadera atmósfera de familia. A algunos conocíamos de otras campañas, pero muchos fueron en esta ocasión la primera en la que nos encontramos y ¿sabéis la magia del entorno? A los pocos días, éramos ya todos como amigos de siempre.

    Una inolvidable fiesta con barbacoa incluida preparan en nuestro honor para la despedida. Cada uno te entrega un pequeño obsequio, muchos hechos por ellos mismos empleando sus habilidades. ¡Qué detalle tan agradable!

    El día de nuestro vuelo, todos estábamos tristes. Nosotros porque nos íbamos y ellos por nuestra partida. Eran conscientes además de que su estancia en el Continente Blanco también se acercaba a su fin. Está próximo a llegar el barco que lleva a la nueva dotación con todos los víveres y materiales que necesitan para un año más. La dotación de Oleg está cerrando su estancia de un año en la Base.

    Llega el día… el avión aterriza y todo se precipita. El final ha llegado de verdad. De nuevo esa sensación extraña del tiempo: parece haber sido un año entero en la Antártida, gracias a la cantidad de vivencias de estas semanas.

    No podemos detener más el tiempo, hay que subirse al avión ya. Abrazo tras abrazo, nos vamos despidiendo de cada uno. Un nudo se me instala en la garganta, no soy capaz de articular palabra… y mucho menos de detener las lágrimas. Quedan libres, resbalando por las mejillas… hasta que manos amigas las retiran.

    El avión con un viaje que parece un túnel en el tiempo, una aproximación al “mundo civilizado”. Llegada a Punta Arenas, atontada, desubicada, viajó mi cuerpo pero mi mente parece haberse quedado todavía deambulando por la Antártida… Le costará unos días alcanzar a mi cuerpo.

    Tengo que haceros un balance de lo que fue nuestra expedición antártica, lo que logramos hacer y lo que fue imposible, los planes de futuro… pero será en otro artículo. Ahora tenemos una etapa intermedia entre la “tranquilidad antártica” y el “alocado mundo civilizado” que es en el Campo de Hielo Norte chileno… y gracias a ella ese “salto” no será tan duro.

    • Preparando para la barbacoa

    Etiquetas:

  • Feliz Año 2013

    Los días se suceden, inmersos ya por completo en la tranquilidad antártica. El tiempo es nuestro aliado de nuevo, ha dejado de correr a toda velocidad y nos permite disfrutar del entorno.

    La fraternidad antártica envuelve por completo este territorio y a todos los que aquí estamos una temporada, ya sea más corta o más larga. Además se transmite inmediatamente entre aquellos que por primera vez pisan estas tierras heladas. Os voy a dar algunas pinceladas para que me entendáis mejor.

    En cuanto conocimos a la nueva dotación de la Base Uruguaya Artigas no dudaron en invitarnos el pasado 22 de Diciembre a participar en la celebración del XXVIII aniversario del montaje de su Base.

    Otro detalle, apenas lleva unas semanas la nueva dotación de Capitanía Bahía Fildes (de la Armada chilena) y recién nos conocieron tuvieron la amabilidad de invitarnos a comer con ellos el día 24 de Diciembre. Aprovechando la invitación les hicimos entrega de una bandera española con el logo de GLACKMA, nuestras firmas y una dedicatoria, agradeciéndoles año tras año el apoyo logístico que nos brindan.

    Hablando de banderas, no os conté un detalle que me encantó cuando llegábamos el primer día a la Base Rusa. Desde lejos, según nos aproximábamos en las motos de nieve a la base, vi en el mástil ondear junto a la bandera rusa, la nuestra, la española. De esta manera la base al completo nos daba la bienvenida, permanecerá ondeando en el cielo antártico mientras nosotros estemos aquí. Y fijaros bien lo que os voy a decir, aquí en Bellingshausen, los rusos que tienen otra religión -la ortodoxa en este caso y por tanto no cuentan con esta celebración de Navidad- y sin embargo nos prepararon una bonita cena de Navidad. ¡Todo un detalle! Esto es la Antártida y el ambiente de fraternidad que nos rodea a todos.

    Os tengo también que decir que no tenemos noticias buenas en cuanto a los equipos nuevos que queríamos instalar. Hay una serie de problemas que nos tienen muy preocupados y tenemos nuestras dudas de si el objetivo fundamental de nuestra expedición saldrá adelante. Pero no os voy a abrumar con esto ahora. Os escribiré con detalle cómo van las cosas para la próxima semana.

    Es una suerte estar entre nuestros amigos rusos pasando esta preocupación, compartida con los demás y contando con su apoyo en todo, no la percibimos tan catastrófica como podría acabar siendo.

    Olvidémonos de todo esto. Lo que quiero ahora es desearos a todos un muy buen final de año y FELIZ 2013. Que venga lleno de ilusiones para todos, plagado de energía positiva para conseguir que los deseos que cada uno tiene dentro se hagan realidad.

    Muchas felicidades para todos. ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!  ¡¡FELIZ 2013!!

    • Feliz Navidad
    • Tarta de Navidad

    Etiquetas:

  • De nuevo en casa... Bellingshausen

    Base Rusa Bellingshausen

    La ventana meteorológica se abrió y el mismo 19 pudimos llegar a la Antártida, en concreto a King George, que es una de las islas de las Shetland del Sur, formando la llamada Antártida insular.

    ¿Dónde estamos en esta ocasión, acampados al raso o en alguna base antártica?, os preguntareis los que nos seguís en el blog durante los últimos años. Los nuevos expedicionarios virtuales no sabréis por qué planteo esa cuestión. Así que os voy a contar algo que os aclarará a todos.

    Nosotros empezamos a trabajar en este lugar en el año 2000, en concreto en enero de ese año. A partir de entonces hemos estado viniendo cada año, uno tras otro en diferentes épocas. Hace ya casi trece años, aquella primera vez (primera para mí, Adolfo había estado con anterioridad) estuvimos viviendo en la Base Rusa Bellingshausen. El resto de las expediciones a este lugar se sucedieron con estancias en la Base Rusa  y en la Base Uruguaya Artigas, salvo los dos últimos años en los que tuvimos que instalar nuestras propias tiendas de campaña y vivir acampados. Si alguien tiene curiosidad y quiere indagar más, no tiene más que buscar en este Blog, pues está narrado con todo detalle.

    Pero, ¿sabéis dónde estamos ahora? Nada de tiendas de campaña a la intemperie, estamos viviendo en la Base Rusa Bellingshausen. Desde luego para el trabajo que tenemos que hacer aquí y con las condiciones que tenemos en este lugar, es mucho más confortable estar en una base. Pero, ¿sabéis qué es lo mejor? Sentirse de nuevo en casa. Es esa maravillosa sensación que a pesar de estar a miles de kilómetros de toda tu gente, te sientes en casa. No eres un extraño, eres uno más en el grupo. Tenemos muy buenos amigos entre la gente de esta dotación rusa. Amistades que se forjaron aquí en tierras antárticas y son por tanto muy especiales y se mantienen vivas por mucho tiempo que pase.

    Ayer llegó el Hespérides y nos desembarcó el material que habíamos embalado y cargado en Cartagena en los primeros días de Noviembre. ¿Os acordáis de los casi 200 kilos que os mostré en el vídeo de bienvenida? Pues ya lo tenemos todo con nosotros.

    ¿Sabéis? Sólo han pasado tres días desde nuestra llegada y la sensación que tengo es que llevamos aquí una larga temporada por la cantidad de situaciones nuevas y diferentes que se suceden día tras día. Son vivencias tan intensas que… ¡creedme!, llenan por completo el día a día en este paraíso, alejados ya a años luz del estresante mundo civilizado. 

    Ver galería

    Etiquetas: