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Blog: Karmenka desde los Polos

  • 11/01/2014

    - velero , equipo , Barco

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    Trabajos de astillero

    Llegada al puerto

    Para satisfacer la curiosidad de todos aquellos que me habéis preguntado cómo va el trabajo del velero, os escribo este artículo. También, para todos los que tenéis esa misma curiosidad, pero no habéis formulado la pregunta.

    ¿Cómo empezar? Podría escribir un libro de esta aventura, quien sabe si algún día me sobra tiempo y me pongo a ello… Labores de rehabilitación en el barco, que comencé el 1 de octubre. ¡Qué lejos parece ese inicio! Fin de semana, tras fin de semana. No puedo decir que de sol a sol, porque comenzaba con luz artificial y terminaba de la misma manera para poder estirar cada día de trabajo. Me veía como una hormiguita queriendo mover una montaña. Al finalizar cada fin de semana y regresar a Salamanca, mientras conducía iba pensando en el trabajo hecho… ¡siempre me parecía tan poca cosa! Insignificante percibía el avance, en comparación con todo lo que quedaba por hacer.

    Fueron surgiendo muchos problemas con los que no contaba. Sinceramente, no creí en un inicio que tanto iba a ser el trabajo para rehabilitarlo. Problema de ósmosis, entrada de agua en la unión del casco con la cubierta y por una infinidad de sitios, depósito de combustible roto… Los imprevistos iban surgiendo uno tras otro. Y, todavía espero alguna que otra sorpresa…

    Querer explicaros con detalle todo esto y la forma de repararlo, creedme, me conduciría a escribir un libro. Ahora sólo os cuento que con trabajo y perseverancia, todo se puede conseguir. De no tener ni idea de las labores de astillero, estoy llegando a aprender de todo. El mérito no es mío, sino de la gente que me está orientando, que se han propuesto que tengo que conseguir, sí o sí, botar el velero… Y también de los que semana tras semana van viendo los pequeños avances y con sus palabras me llenan de ánimo para continuar. Verlos a ellos tan seguros de que lo voy a lograr, me hace olvidar esa imagen de la hormiguita intentando mover una montaña.

    Como os podéis imaginar, la mayor parte de las vacaciones de Navidad, las pasé en mi “astillero particular”. Es la primera vez en mi vida desde que empecé a trabajar que en vacaciones hago eso: ¡¡vacaciones!! Fueron unos días inolvidables, acompañada de grandes amigos que comparten conmigo esta enorme ilusión del velero. Rodeados de la gente de mar, que es muy especial, -ellos saben lo que es el apoyo y la solidaridad- me hicieron recordar el buen ambiente de equipo de las expediciones. Un invierno sin campaña antártica, pero con una experiencia inolvidable que estoy segura recordaré siempre.

    Regreso a Salamanca satisfecha por el avance realizado. Creo que en este momento, los trabajos de rehabilitación alcanzaron un punto de inflexión. A partir de ahora, poco a poco, cada pequeña labor va a ir siendo más visible.

    El último día, una mirada de despedida a mi velero… Me invadió una oleada de tristeza. ¡Qué hermosos días he pasado! Mi mente se desconectó por completo del estresante y alocado mundo civilizado. Tenía la sensación de que finalizaba una expedición. Mañana me levantaré y no podré venir a trabajar aquí…

    No quiero ni imaginar las sensaciones que llenarán mi vida cuando en lugar de venir al “astillero”, venga a navegar…

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  • Trabajito quincenal: “Nos comprometemos de verdad”

    El lema de este trabajito es la frase con la que terminé el artículo anterior: “Vamos todos en el mismo barco… y todos tenemos que remar”.

    Hacía tiempo que no os ponía un trabajito, pues soy consciente de que andáis con los exámenes de esta temporada, pero ahora que se aproximan las vacaciones, os dejo encargado algo muy especial.

    En esta ocasión el trabajo tiene tres partes, y se basa en las reflexiones que os hice en mi último artículo, así que si os hace falta volverlo a leer:

    1-    Cada uno de vosotros durante estas vacaciones vais a tener que actuar y hacer algo concreto. Primero pensar “¿cómo vais vosotros a remar en este barco en el que vamos todos?” y después hacerlo, ponerlo en práctica. Aquí no nos vale decir: “somos conscientes”, aquí hay que actuar, con objetivos concretos. Decíamos que entre todos, granito a granito de arena vamos a construir una montaña, y quiero que a la vuelta de vacaciones me digáis que granitos de arena habéis movido cada uno de vosotros.

    2-    En la segunda parte del trabajito… también tenéis que seguir pensando y después actuando. Se trata en este caso de “mover alguna piedra más grande”, pero en grupo. Me diréis qué habéis hecho en estas vacaciones para involucrar en esta tarea de todos a vuestra familia, a vuestros amigos… a un grupo con el que tengáis cierta relación.

    3-    Y finalmente a la vuelta de vacaciones vais a hacer una puesta en común en clase de lo que habéis hecho cada uno. Entre todos y con el bombardeo de acciones que traeréis, me escribís las conclusiones a las que habéis llegado.

    Como las vacaciones escolares no os coinciden en tiempo a todos igual, según en el lugar de España en el que estéis, vamos a dejar la fecha de entrega de este trabajo para el viernes 20 de abril. Además así tenéis más tiempo para “actuar”, que es de lo que se trata en esta ocasión, bien en vacaciones o bien en vuestro día a día.

    ¡¡¡A ver cómo me sorprendéis, jóvenes expedicionarios!!!

    Recordad: “Vamos todos en el mismo barco… y todos tenemos que remar”. Y no nos vale ser conscientes de que vamos en un barco… tenemos que moverlo entre todos y salir adelante de todas las tempestades y tormentas que nos encontremos en nuestra ruta.  

    • Barcaza rusa Anderma en la Antártida

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  • Fotos y vídeos de los canales fueguinos

    Como os prometí aquí os dejo algunas fotos y videos de nuestra travesía por los Canales de Tierra del Fuego, desde Puerto Willians hasta Punta Arenas. Fue una travesía de 328 millas náuticas. Si a esto le unimos el trayecto desde Caleta Potter en la Antártida, tendríamos un total de 933 millas.

    En Puerto Willians, atracados mientras cargaban algunos contenedores para transportar a Punta Arenas, apareció una hermosa luna, casi llena. Acomodaron los contenedores en la cubierta del Lautaro entre un montón de chatarra que estaban sacando desde la Base Frei en la Antártida (la veréis en los vídeos de la navegación).





    A ver si podéis encontrar el recorrido que hicimos por los canales: primero desde Puerto Willians avanzamos por el Canal de Beagle, pasando desde la Punta Yamaná hasta el Canal O’Brien como ya os había contado. Fue ahí donde aparecieron, todavía sin amanecer, el grupo de glaciares que tenían nombre de países, ¿recordáis?







    Después, para alcanzar la isla Aguirre tomamos el Canal Brecknock y cerca de su final lo abandonamos entrando en el angosto Canal Ocasión, para evitar salir a las aguas del Pacífico. El paso por ese estrecho Canal Ocasión fue espectacular para contemplar cómo maniobraban con el barco. ¡Disfruté enormemente!



    Algunas islas por las que pasamos, por si os aparecen en el mapa y os valen de orientación, fueron la isla Georgiana y la isla Basket. Posteriormente cruzamos por el Canal Cokburn para llegar al Canal Magdalena. Ahí tuvimos la suerte de volver a observar algún otro glaciar, uno de ellos el llamado Contramaestre, del que os dejo una foto y lo reconoceréis en los vídeos.







    Pasamos entre las islas Capitán Aracena y Dawson para alcanzar el Estrecho de Magallanes. A babor dejamos el famoso Puerto del Hambre y continuamos rumbo al Norte hasta alcanzar Punta Arenas.





    Os dejo dos trabajitos en este artículo:
    1- Investigad algo sobre el Puerto del Hambre y contádmelo después con vuestras propias palabras.
    2- Os dejo esta última foto tomada en la navegación del Estrecho de Magallanes, en la que se observa muy bien un valle glaciar. ¿Me sabríais decir qué identifica tan fácilmente que existió un glaciar en este valle con anterioridad? Analizar bien la foto y contadme todo lo que veáis.



  • Disfrutando por los canales

    (crónica recibida por teléfono satelital)

     
    ¡Qué suerte hemos tenido! Desde Japón se anuncia oficialmente que no van a realizar más capturas de ballenas. ¿Sabéis que se escudan siempre argumentando que se mueven con fines científicos? Sin embargo, es difícil de creer por la cantidad de ellas que capturan.
    El barco que estaba acorralando a este ballenero, no era de Green Peace como decían ayer, es al parecer el Sea Shepherd que actúa bastante en esta zona. Al producirse esta retirada no ha sido necesario que el Lautaro fuera a su búsqueda. De no haber sido así, podríamos estar navegando detrás del ballenero un montón de días, ya que le habían dado la orden al Lautaro de salir a su encuentro como observador, y seguirlo informando continuamente de las maniobras que realizaba. ¡De la que nos hemos librado! Seguramente nos hubiéramos quedado sin trabajo en Patagonia.

    Zarpamos de Puerto Willians a las 23:45 de la noche. La luna prácticamente llena reflejaba su luz blanca en las tranquilas aguas del sur de Chile. ¡Un maravilloso espectáculo!

    Parece que son 24 horas de navegación por los canales hasta Punta Arenas. Como os dije el otro día que buscaseis donde está Puerto Willians, me imagino que a estas alturas, sabéis ya todos muy bien por donde nos encontramos. La navegación a Punta Arenas por esta zona de canales es preciosa. Siempre había oído hablar de ello, pero nunca había tenido la posibilidad de realizarla, de manera que va a ser un buen broche final de la expedición antártica.

    Comenzamos por el canal de Beagle. Pedí que me avisaran cuando de madrugada empezásemos a pasar por la zona de ventisqueros (así llaman aquí a los glaciares de montaña). Me avisan a las 4:30 de la madrugada, pero hasta las 6:00 no tengo luz suficiente para poder empezar a hacer alguna foto.

    Está muy nublado, pero vamos pasando frente a diversos glaciares que dejan adivinar un paisaje casi idílico. Hay algunos que ya van quedando colgados en sus valles de montaña. Los que han navegado por aquí hace algunos años, hablan de una diferencia abismal, notándose en todos ellos un importante retroceso de hielo glaciar.

    Entre las nubes aparece a veces un rayito de sol, iluminando todo el entorno como si se tratase de una varita mágica que convirtiera en oro todo a su paso. En el puente de mando voy observando todo, a estribor, a babor, por la proa y la popa. ¡Sí, es genial este puente de mando, se ve en todas direcciones! Al mismo tiempo que salgo al exterior a observar el paisaje, observo dentro cómo navegan, las maniobras que van realizando en las zonas más complicadas, voy siguiendo las diferentes cartas marinas para ubicarme por donde cruzamos y voy preguntando todo lo que no sé. Me gusta aprender.

    Hemos hecho el paso de la Punta Yamaná al Canal O’Brien, donde nos encontramos en estos momentos. Comenzamos pasando los glaciares: Holanda, Italia, Francia, Alemania, Romanche y… el último de la zona por el momento, el Ventisquero España. A ver si aparece alguno más según continuamos con la navegación. ¡Son paisajes espectaculares! No tenemos un día de sol, pero así entre las nubes y la niebla, se vislumbran todavía más imponentes.
    Acabamos de pasar unas zonas de bajíos junto a las islas llamadas Grupo Timbales y he estado observando con atención la maniobra. Acabo de entrar al camarote a escribiros estas líneas y mandároslo con el teléfono satelitario para que nos podáis seguir en nuestra navegación, y en cuanto termine, regreso al puente de mando a seguir observando todo el entorno.

    ¡Seguimos navegando, expedicionarios!

  • Ballenero japonés. ¿Se trastocarán nuestros planes?

    (crónica recibida por teléfono satelital)

    El mar lo tenemos ya tranquilo, estamos atracados en Puerto Williams, donde están realizando unas maniobras de carga.

     En una de las conversaciones de la cena, ha aflorado el momento más peligroso de la travesía. Fue esta noche pasada, el barco se levantó por la conjunción de dos olas, que llegaron a sacar la proa del agua, cayendo desde 7 metros estrepitosamente y tirando al suelo todos los útiles de navegación del puente. Al parecer se llegó a levantar la proa 45º, apuntando al cielo. ¡Con razón me tenía que agarrar a la cama!

    Y ahora se acaba de presentar una emergencia. Ha sido avistado un ballenero japonés que está cazando ballenas cerca de las aguas territoriales en la costa Pacífica de Chile. Lo está siguiendo un barco de Green Peace. En este momento estamos esperando órdenes para salir en el Lautaro a interceptar al ballenero, en caso de que penetre en aguas de Chile. ¡Ya os contaré!

  • Navegando en un embravecido Drake

    (Crónica recibida por el teléfono satelital)

    Nada más abandonar las Shetland del Sur y alcanzar el paso del Drake, el mar empezó a hacerse notar. Estaba bravo, pero realmente podría haber estado peor. Siguiendo los consejos de los marineros, lo mejor es tumbarse. Así que eso fue lo que hice. Y, ¿sabéis? Ya van casi para 48 horas de mar embravecida.

    Esta última noche estuvo todavía un poco peor. Las cosas en el interior, todas sujetas, para evitar que caigan o se desplacen con los bamboleos del mar. Las olas golpeaban cada poco la ventana del ojo de buey. En la cama tienes incluso que agarrarte, pues hay coletazos que parece que te van a mandar despedido contra la pared del camarote o contra el techo en otras ocasiones.

    Antes de embarcar, yo pensaba que iba a pasarme todo el Drake mareada, pero esto de tumbarse, es un buen truco. Así se puede resistir. En todas estas horas de observación, he aprendido a distinguir los movimientos del barco: el cuchareo, el cabeceo y el balanceo. A veces aparecen separados, pero la mayor parte de las ocasiones se muestran juntos, integrados en un resultado único, produciendo una sensación que sólo se siente navegando.

    Durante estas horas que así van pasando, se va asimilando poco a poco el final de la expedición a la Antártida. Ahora comenzaremos con una nueva, breve, a Patagonia. Y esta especie de “tiempo muerto” sirve de alguna manera para ir cerrando el pasado y abriendo un nuevo horizonte de trabajo. Así se va dejando atrás una etapa, entresacando de ella todas aquellas vivencias que se llevará uno consigo para siempre. De alguna manera esta navegación sirve de etapa de transición.

  • Coordinación logística

    Os voy a contar un poco cómo fue nuestro traslado de la Base Argentina Jubany a Bahía Fildes justo antes de montar el campamento, para que os hagáis una idea de cómo es la logística por aquí.
    Fue fundamental el apoyo de nuestro amigo Roberto, el jefe de la Estación Marítima Bahía Fildes, conocida también como Capitanía de Puerto. Antes de continuar os voy a ubicar dónde se encuentra este lugar. Volved a ver el vídeo que os dejé de la panorámica de las bases chilenas y la rusa en el artículo de “Acampando en la Antártida”.

    En primer lugar esta parte de la isla antártica King George, de la que ya se ha retirado el casquete glaciar, se llama Península Fildes. También podéis localizarla en uno de los videos que os dejé en el artículo “Cómo conocemos la cuenca glaciar”.
    Os había adelantado, ya entonces, que en esas partes donde el hielo se ha retirado es donde se ubican las bases antárticas de estas zonas de la periferia. Bien, a la bahía se le llama Bahía Fildes y ahí tenéis localizadas la Base Rusa Bellingshausen y tres chilenas, Frey, Fildes y Escudero.
    De estas tres chilenas os cuento que la científica es Escudero y sólo está abierta en verano. Frei es una base militar dirigida por la Fuerza Aérea Chilena y es donde hay una pequeña escuela. Aquí los militares vienen con sus familias y están dos años. Le llaman ciudad Villa de las Estrellas, en total oscilan entre 40 y 50 personas. Esto es debido a la estrategia de reclamación de territorio antártico que llevan a cabo. En la Antártida esto sólo ocurre en esta base chilena y en una argentina, llamada Esperanza y ubicada en la Península Antártica, donde hay también militares con sus familias viviendo por la reclamación del territorio.
    Os hablaba de una tercera base chilena en esta zona, que es la Estación Marítima de Bahía Fildes. Está dirigida por la Armada (es decir, la Marina) y actualmente el jefe es Roberto, de quien os hablaba arriba. Fue él quien gestionó lo necesario para que el barco chileno Oscar Viel que venía desde la base O`higgins a Fildes trayendo una expedición chilena, nos embarcase para dejarnos en Fildes.
    No fue una gestión sencilla. En primer lugar parecía que iba a ser posible y que embarcaríamos el 26 por la mañana, hacia las 8:30 horas. El barco no entraría en Caleta Potter donde está Jubany, sino que pararía los motores fuera y nos tendrían que acercar en zodiac hasta él.


    Llegado el día, se ajusta la hora de la maniobra y pasa a ser las 2:30. Con todo preparado y unas horas antes, nos informan de que no va a ser posible nuestro embarque por razones administrativas. Cambiamos de nuevo los planes, buscando otra alternativa para poder llegar a Fildes por algún otro medio algún día después.
    Y en medio de esa incertidumbre de cómo gestionaremos nuestro cruce, Roberto nos informa que podemos embarcar en el Oscar Viel por la madrugada. Ha resuelto en un abrir y cerrar de ojos el tema administrativo que obstaculizaba nuestro embarque al barco chileno. ¡Genial! También nos informan que se retrasa la maniobra para las 5:00 de la madrugada, pero que debemos estar pendientes por radio para ir ajustando la hora.


    Una cabezadita, pero pendientes del aviso… y a las 4:30 subimos a una de las zodiac de Jubany, Adolfo, dos buzos encargados de la zodiac y Patric, un alemán que está también en nuestro proyecto europeo IMCOAST.

    Patric tenía que subir al barco para reconocer una carga que le debía de haber llegado a la Antártida a finales de diciembre. Hubo un descuido con la agencia que les hizo la gestión y fijaros… ya a punto de salir de la Antártida y sin poder realizar todo lo que tenían pensado por no tener a tiempo el material. Así es la logística en estos lugares…
    A esa hora de la madrugada no hacía prácticamente viento y el mar estaba como una balsa de aceite. Fue muy bonita nuestra salida de Jubany, rodeados del frente del glaciar que alcanza el mar en Caleta Potter. Muy nublado y con algo de penumbra.



    Por la latitud a la que estamos y la época del año, no llegamos a tener noche, tan sólo unas horas de penumbra. Con estas luces el trayecto en zodiac desde la base hasta el barco, fue todavía más bonito. Uno deja llevarse por las sensaciones y cree estar navegando por las entrañas de un mundo mágico.
    Se coordina muy bien por radio nuestra aproximación en zodiac al barco, subimos por la escala que cuelga a estribor hasta alcanzar la cubierta y nos suben las sacas de material con cuerdas.



    Patric, el alemán, pudo encontrar su carga a bordo y feliz con una enorme sonrisa, se la lleva consigo a Jubany. Hay una parte del trabajo inicial que había planteado en el proyecto que todavía podrá sacar adelante, el resto ya no, por falta de tiempo. Pero por lo menos no tiene perdida toda la expedición.


    Adolfo y yo viajamos en cubierta hasta nuestra llegada a Fildes. La madrugada está “fresquita” y el aire enfría todavía algo más, pero nos encanta observar el paisaje antártico.

    A nuestra llegada, desembarcamos de nuevo con ayuda de una zodiac hasta la orilla. Allí nos está esperando Roberto, el jefe de Bahía Fildes, donde nos acogen muy amablemente haciéndonos sentir como en casa, hasta que llega Sasha, uno de nuestros amigos rusos. Viene con el camión Ural, un enorme camión todoterreno 6x6 de tres ejes, donde subimos todo nuestro material y nos transporta hasta la Base Uruguaya Artigas.

    El viaje en este enorme camión es fantástico. Sasha tiene poco tiempo para poder hacer esta maniobra y viajamos a toda velocidad, atravesando charcos, barro, zonas blandas, nieve… parecía un verdadero raid. ¡Fantástico!
    En la Base Artigas descargamos todo el material a cobijo y desde ahí lo vamos aproximando poco a poco al lugar del campamento, una vez tenemos las tiendas de campaña montadas.


    Como ejercicio en este artículo os propongo lo siguiente. Os he comentado arriba que hay dos bases antárticas, una chilena y otra argentina, que llevan a cabo una estrategia propia de reclamación de territorio. Os pregunto entonces, la Antártida, ¿pertenece a algún país?, ¿cuándo y para qué se constituyó el Tratado Antártico?, ¿cuántos países hay en el Tratado Antártico y cuáles de ellos reclaman territorio?
    • Coordinación logística
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