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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Trabajito quincenal: “Nos comprometemos de verdad”

    El lema de este trabajito es la frase con la que terminé el artículo anterior: “Vamos todos en el mismo barco… y todos tenemos que remar”.

    Hacía tiempo que no os ponía un trabajito, pues soy consciente de que andáis con los exámenes de esta temporada, pero ahora que se aproximan las vacaciones, os dejo encargado algo muy especial.

    En esta ocasión el trabajo tiene tres partes, y se basa en las reflexiones que os hice en mi último artículo, así que si os hace falta volverlo a leer:

    1-    Cada uno de vosotros durante estas vacaciones vais a tener que actuar y hacer algo concreto. Primero pensar “¿cómo vais vosotros a remar en este barco en el que vamos todos?” y después hacerlo, ponerlo en práctica. Aquí no nos vale decir: “somos conscientes”, aquí hay que actuar, con objetivos concretos. Decíamos que entre todos, granito a granito de arena vamos a construir una montaña, y quiero que a la vuelta de vacaciones me digáis que granitos de arena habéis movido cada uno de vosotros.

    2-    En la segunda parte del trabajito… también tenéis que seguir pensando y después actuando. Se trata en este caso de “mover alguna piedra más grande”, pero en grupo. Me diréis qué habéis hecho en estas vacaciones para involucrar en esta tarea de todos a vuestra familia, a vuestros amigos… a un grupo con el que tengáis cierta relación.

    3-    Y finalmente a la vuelta de vacaciones vais a hacer una puesta en común en clase de lo que habéis hecho cada uno. Entre todos y con el bombardeo de acciones que traeréis, me escribís las conclusiones a las que habéis llegado.

    Como las vacaciones escolares no os coinciden en tiempo a todos igual, según en el lugar de España en el que estéis, vamos a dejar la fecha de entrega de este trabajo para el viernes 20 de abril. Además así tenéis más tiempo para “actuar”, que es de lo que se trata en esta ocasión, bien en vacaciones o bien en vuestro día a día.

    ¡¡¡A ver cómo me sorprendéis, jóvenes expedicionarios!!!

    Recordad: “Vamos todos en el mismo barco… y todos tenemos que remar”. Y no nos vale ser conscientes de que vamos en un barco… tenemos que moverlo entre todos y salir adelante de todas las tempestades y tormentas que nos encontremos en nuestra ruta.  

    • Barcaza rusa Anderma en la Antártida

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  • Aforos en el río con aguas que no llegan a 1ºC

    Seguimos completando detalles de “cómo medimos la descarga glaciar”. Os hablaré hoy de los aforos en el río. ¿Qué es esto?

    Nosotros queremos medir el caudal del río que viene del glaciar, es decir la cantidad de agua que pasa por ese río, porque ya sabemos que esa agua procede del hielo fundido y eso es lo que queremos conocer. Las sondas que tenemos instaladas en el lecho del río miden varios parámetros y entre ellos uno que es fundamental para nuestro trabajo, el nivel del río.

    Lo que tenemos que hacer es buscar la forma de pasar esos datos de nivel del río que registran las sondas, a caudal. Problema que resolvemos buscando una función matemática que nos relacione ambos, es decir, el nivel y el caudal. ¿Y cómo podemos ajustar esa función para que sea lo más precisa posible? Midiendo directamente nosotros el caudal del río para diferentes valores de nivel.

    No os voy a contar con detalle esta técnica que empleamos, sólo os diré que cuanto mejor sea nuestro trabajo de campo, mejor será el procesado después de los datos, por eso debemos estar concentrados en el trabajo, aunque las condiciones que tenemos no sean las más cómodas, ni las más confortables. Debemos de estar muy pendientes del río, de las variaciones de nivel que experimenta, para llevar a cabo nuestros aforos.

    En este río, con la precisión con la que trabajamos, cada aforo nos lleva unos 35-45 minutos, dependiendo del caudal que haya. Durante todo ese tiempo tenemos que estar midiendo dentro del río, con esa temperatura que lleva el agua que fluctúa entre 0ºC y 0,6ºC. Además os diré que prácticamente debemos de estar quietos y que en esta zona sopla siempre un fuerte viento que viene encajonado en el cañón del río, y nos hace alcanzar unos valores de sensación térmica algo bajos. Por eso la concentración en el trabajo es fundamental, centrarse en lo que se está haciendo y olvidarse del resto.

    Debemos de estar pendientes del río y de los aforos. No hay una hora fija, manda el río y sus variaciones de nivel. Tan pronto nos toca por la mañana, por la tarde, a la madrugada, al terminar el día… no podemos tener horarios, el río es el que nos dirige. Y año tras año debemos de reajustar esas mediciones… es decir, que no nos libramos nunca de ese trabajo.

    Hay muchísimas veces que no te apetece nada meterte a medir en el río, con esas aguas fresquitas y las bajas temperaturas exteriores. Hay días que te encuentras más cansado que otros y a veces te toca a ciertas horas de la madrugada o la noche, teniendo entonces que romper el sueño para ir al río a medir. En otras ocasiones te toca medir tan seguido que no has logrado entrar en calor de una de esas mediciones y ya te ves de nuevo preparando para otra. Os aseguro que en esos momentos durillos, es la mente la que tira del cuerpo adelante. Como veis hay mucho esfuerzo detrás, pero si uno quiere conseguir algo no queda otra opción. 

    • Aforando en la Antártida

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  • La instalación y mantenimiento de las sondas de medida… no es tarea fácil

    Casquete glaciar, con circulación de rios procedentes del hielo fundido

    Continuando con la forma de medir la descarga glaciar aquí en la Antártida, os contaré hoy algo que algunos de vosotros ya sabéis por la campaña anterior, pero para muchos otros es cosa nueva, así que vamos a ello.

    Quedamos ya el otro día que seleccionábamos un punto en la zona, donde confluye todo el agua procedente del hielo que se funde de una parte de ese enorme casquete glaciar, y es en ese punto donde medimos. Vimos en el vídeo que os había dejado, el buen lugar que encontramos en el cañón, donde pasa toda el agua integrada y además las paredes de roca nos permiten fijar las sondas.

    Como muy bien habéis observado en el vídeo, tenemos varios instrumentos midiendo. Pero, esos equipos, ¿se instalaron ellos solitos?, ¿qué miden?, ¿cada cuánto tiempo miden?, ¿desde cuándo están midiendo? Tranquilos, tranquilos, que os voy a responder a todas estas preguntas.

    Las sondas de medida están recogiendo datos cada hora y durante todo el año. No sólo eso, sino que año tras año. Y, ¿desde cuándo? Pues fijaros, estamos midiendo en este lugar desde inicio de febrero del 2002. Sí, he dicho bien, no me he confundido, ¡¡¡desde el 2002!!! Cada sonda mide varios parámetros y con cada uno de ellos tenemos ese registro horario y continuo desde entonces. ¿Os imagináis cuántos datos, cuánta información? Ahora me entenderéis perfectamente cuando os digo que conocemos muy bien cómo está evolucionando este glaciar durante la última década.

    Esos equipos de medida los hemos tenido que reinstalar en varias ocasiones a lo largo de esta década. Pensad que quedan todo el año ahí a la intemperie y las condiciones en el invierno son durillas. Tienen, por tanto, una caducidad. Así que nos hemos encargado de que antes de que dejasen de funcionar, tuvieran otros al lado para sustituirlos. No es tarea fácil.

    A lo largo de estos años, como toda la electrónica ha avanzado mucho, hemos podido ir mejorando con cada reinstalación, la robustez de los equipos. Ahora resisten mucho mejor a las condiciones de intemperie y además tienen una mayor memoria para almacenar esos datos que almacenan.

    La última de estas reinstalaciones de las sondas de medida, la realizamos la campaña anterior. En su día en el Blog os expliqué con detalle cómo lo hicimos, además de enseñaros fotos y prepararos algunas tomas de vídeo.

    Sobre la cuestión planteada al principio, de ¿qué miden? De momento os quedáis con la idea de que son varios parámetros, como os decía más arriba, con los que buscamos conocer la cantidad de agua qué pasa por ese río, pues es el hielo fundido… Pero de esto lo dejamos para otro artículo, ¡que os lo tengo que explicar bien! 

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  • No te pierdas la tertulia en los Trotaviernes de Salamanca, ¡¡¡ya es este viernes!!!

    En bici por la sierra de Bejar

    Sí, así como lo leéis, tras las expediciones de Patagonia, Antártida y el Altiplano Andino, GLACKMA calienta motores para retomar el ciclo de conferencias divulgativas. Y qué mejor inicio que en Salamanca, la capital charra que me vio crecer. No digo nacer porque soy asturiana, de Oviedo y tengo una gran pasión por mi tierra. Pero esta ciudad castellana me “adoptó” desde los cinco años y en la sierra de Béjar se desarrolló mi pasión por la montaña y la naturaleza.

    Quién me iba a decir a mí que ahora con el paso de los años, es de nuevo esta sierra bejarana la que me ayuda a mantener la paz y tranquilidad antártica que ya conocéis. ¡Sí!, mi jornada laboral diaria intento partirla en dos tramos inacabables… pero, ¡dos tramos! Y en ese tiempo intermedio se va todo el estrés que se me quiere pegar, ese estrés que desprende continuamente este mundo alocado que marcha a toda velocidad. ¿Cómo lo logro? Recorridos en bici por la sierra de Béjar, o carreras por la montaña, sin cansarme de admirar y quedar maravillada de este paisaje tan hermoso que nos brinda la naturaleza.

    Por cierto, mientras hacía mi recorrido en bici de hoy y pensaba en escribiros este artículo, me di cuenta que… el cartelito que puse en la Antártida frente a la Base Rusa Bellingshausen, desde el 2000 -en mi primera expedición al Continente Blanco-, sigue ahí inamovible y respetado por todos. Cada año al regresar a esas tierras antárticas, una de las cosas que primero hago es ir a ver cómo está. ¡De verdad! Y siendo yo de Oviedo como os decía al principio, sin embargo lo que me salió espontáneamente fue escribir el nombre de Salamanca!!!! Mirándolo ahora con el paso de los años, pienso: ¡Qué suerte tienen todos los salmantinos, con su ciudad anunciada en tierras antárticas y destacando entre todos los nombres en cirílico!

    Bueno, lo que os quería decir es que la tertulia empieza a las 20:30, la organizan los Trotaviernes en el C.M.I. Julián Sánchez El Charro (Av. De Federico Anaya, 45, Salamanca) y lleva por título “¿Qué nos dicen los glaciares?”. Os contaremos Adolfo y yo todo lo que hemos aprendido de ellos. Nosotros lo único que hacemos es “escucharles” con  mucha atención y después ser testigos de lo que nos están contando día a día, para divulgarlo a los demás. Además llevaremos ejemplares de los dos primeros libros que hemos editado bajo el sello editorial de GLACKMA y os los podemos dedicar personalmente.

    Será un verdadero placer veros a todos los que queráis venir. Estáis todos invitados. ¡Os esperamos! 

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  • Rachas de viento de 113 km por hora azotan nuestro campamento

    La predicción meteorológica ya lo alertaba, de manera que no nos pilló de sorpresa. Se anunciaban vientos fortísimos con rachas que alcanzarían los 60 nudos. Efectivamente llegamos a tener 61, es decir 113 kilómetros por hora. Es casi imposible andar sin tambalearse y tienes que buscar con tu cuerpo la inclinación adecuada par no caer. Hasta ahí todo va bien. Pero temíamos por el campamento, por las tiendas de campaña. Esa era nuestra verdadera preocupación.

    Empezó a soplar y soplar y cada vez con más intensidad. Cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos envueltos en plena tormenta. Las tiendas comenzaban a sentir los efectos del viento tan intenso y de las rachas tan tremendas. Seguíamos asegurándolas por precaución. En primer lugar revisamos todos los tensores y añadimos piedras pesadas en los faldones por toda la parte de abajo, tratando de evitar así que el viento se cuele por debajo y nos las arranque.

    Prácticamente todo el día estamos en torno a las tiendas, controlándolas y evitando quedarnos sin ellas. Llega la hora de dormir, a pesar de retrasarla evitando así bajar la guardia. Pero el cansancio va haciendo huella y apetece también meterse en el saco de dormir y sacudirse el frío de encima. Porque aunque tengamos temperaturas cálidas pues es verano y estamos en la periferia antártica, el fuerte viento nos baja la sensación térmica considerablemente.

    Fijaros, os dejo esta tabla que relaciona la temperatura ambiente y la velocidad del viento, obteniendo la sensación térmica que es -como su nombre indica- la temperatura que se siente. Os decía que ahora hace calor, tenemos entre -3ºC y 0ºC, pero observad en esa tabla que sólo viene tabulado hasta los 64 kilómetros por hora de velocidad de viento. Os podéis imaginar las duras condiciones que teníamos.

    Tras estar todo el día aquí pegados al campamento, casi sin movernos para estar pendientes de que no se nos vuelen las tiendas, y con esa sensación térmica, seguramente me entenderéis cuando digo que apetecía ya meterse en el saco de dormir y buscar un poco de calorcito.

    La primera sensación que tienes al entrar dentro es que el viento se ha calmado. No es esa la realidad, lo que pasa que es tan fuerte el ruido que produce fuera, que al entrar a cobijo de la tienda sientes como si hubiera una gran calma. Tras acomodarme en el saco de dormir, me percato que el viento empuja con muchísima fuerza las telas -exterior e interior-, que las junta y además las mete para dentro, ocupando parte del habitáculo interior. No hay prácticamente hueco para la cabeza y creo que va a ser imposible dormir en estas condiciones.

    Sin embargo el cansancio es tan grande y el calorcito que se empieza a sentir al enroscarse en el saco, hacen que el sueño me invada… Hasta que de repente un tremendo ruido y una fuerte agitación de la tienda me despiertan. Se ha incrementado el viento, parece que ahora sí, de verdad, las tiendas se van a echar a volar.

    Nos vemos obligados a poner una serie de tensores extras, unos más cortos por toda la parte baja de las tiendas, y otros desde el extremo superior sujetándolos al suelo con una enorme piedra que además hace falta enterrar para que el viento no la desplace. Menos mal que no tenemos noche debido a la latitud a la que nos encontramos y la época de verano en la que estamos, de manera que al menos, podemos ver bien lo que hacemos.

    Una vez así afianzadas, de nuevo a intentar conciliar el sueño… Ya no me enteré de más, hasta que me despierto por la mañana, completamente descansada. Lo primero que se me viene a la mente es el fuerte viento… “¿fue un sueño o fue realidad?”. Según me voy despertando, voy siendo consciente que fue todo real… y estoy dentro de la tienda… “bueno, al menos una no ha volado”, pienso rápidamente.

    Es una magnifica sensación despertarse en el saco de dormir, dentro de la tienda de campaña. Se descansa increíblemente bien. Sólo ser consciente que fuera de tu pequeño entorno hay otras condiciones totalmente desapacibles y tú estás ahí resguardado en un habitáculo tan cómodo, te hace sentir francamente bien.               

    • Tabla de sensacion termica

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  • Momentos mágicos llenos de paz

    He estado pensando mucho cómo retomar la narración antártica, cómo zambullirme en aquella historia reciente y que al mismo tiempo parece que ha quedado atrás en un pasado remotísimo.

    Se me ha ocurrido algo especial, que confío nos transporte a todos en el tiempo y en el espacio, y seamos capaces de inmiscuirnos de nuevo en el Continente Blanco.

    Se trata de un precioso atardecer que sin llegar a la oscuridad, pasa a ser un  maravilloso amanecer. Verano y a la latitud a la que estábamos, ya sabéis que no hay noche.

    Fue mágico, las nubes jugaron con el Sol en su trayectoria, el viento cesó, el tiempo se detuvo por completo. Sentada en la orilla de la playa, al lado de la Base Artigas, mi mente voló, voló muy alto, a años luz y se impregnó de paz y magia…

    Os dejo este pequeño vídeo, a ver si soy capaz de compartir un poco con vosotros aquella quietud y armonía. Cuando lo veáis, olvidaros de todo, alejad de vuestra mente cualquier otra cosa, a ver si lográis embeberos un poco de la magia antártica. ¡Ya me diréis!         

    • Playa de Artigas al atardecer-amanecer

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  • Tercer trabajito quincenal: Es de analizar mucho…

    Os cuento en primer lugar que ya me voy ubicando. Cuesta, pero no queda más remedio. El contraste de vida es realmente grande: el entorno, la forma de vida, la gente, el ambiente... Poco a poco y sin perder esa burbujita a mi alrededor -que me ayuda a conservar todo aquello-, me voy ubicando de nuevo en lo que llaman “mundo civilizado y de bienestar”…  

    En segundo lugar os anuncio que seguimos con lo que nos traíamos entre manos. Continúo narrándoos todo lo que me quedó sin poder hacerlo durante nuestra expedición. Vais a quedar asombrados de cómo lo que se vive allí es muy intenso y variado. Cada día es nuevo y diferente a cualquier otro. Fijaros que de lo que pasó en aquellos meses, no he podido escribiros todo en el tiempo presente en el que acontecía, y seguramente necesitaremos otra temporada igual para terminar de hacerlo. Y eso que lo que os escribo es siempre un resumen, pequeñito resumen de lo que ocurre. ¡Así que imaginaros! Y sin más preámbulos, ¡continuamos adelante, expedicionarios virtuales! 

    En tercer lugar, toca “trabajito”… que no me he olvidado de ello. Este es muy especial. No vais a tener que buscar información en ninguna enciclopedia, ni en ningún libro, ni en ninguna página de internet… ¡no, no! ¿Sabéis dónde vais a tener que buscar? Dentro de vosotros, en el interior de cada uno está toda la información que hace falta. No va a ser fácil, os va a tocar hurgar bastante en lo más recóndito de vuestros pensamientos. Pero seguro que lo vais a conseguir.

    “¿Qué nos mandará está vez Karmenka?”, os estáis preguntando. ¡Voy, voy! A ver si os lo explico bien.

    Os vais a poner en el caso de realizar vosotros una expedición de este tipo que terminamos de llevar a cabo. Os lo tenéis que imaginar muy bien y muy real si queréis hacer un buen trabajo. Y se trata de responder a dos preguntas, como si miraseis desde dos lados diferentes:

    1- Estando allí en la Antártida, tal y como hemos vivido nosotros, ¿echaríais de menos “algo” que tengáis habitualmente aquí?

    2- Una vez que regresáis de la expedición y volvéis de nuevo a este mundo civilizado, ¿pensaríais que “algo” de lo que habitualmente tenéis aquí es superfluo, prescindible?

    Entre comillas os escribo “algo” porque refleja todo lo que queráis: cosas, personas, objetos, algo natural, algo artificial, hábitos, costumbres, algo material, algo no tangible, sentimientos… ese “algo” es “todo”.

    No respondáis a la ligera, porque lo que quiero es que analicéis bien. Os voy a dejar suficiente tiempo, pongamos la fecha límite de subirlo al Blog el 23 de Febrero. Así podéis dedicar tiempo suficiente a analizar dentro de vosotros mismos esas cuestiones, luego las ponéis en común con los demás integrantes del grupo y finalmente les dais forma y las escribís en el Blog.

    Tenéis que analizar bien cada día desde que os levantáis hasta que os acostáis e incluso cuando dormís, cómo dormís… tenéis que analizar todo, todo, todo. Los días de clase, los días de descanso,… no perdáis detalle de todo lo que vivís, analizarlo, cualquier pequeño detalle va a ser muy significativo. Ya lo veréis.

    ¿Os atrevéis con este trabajito? Yo confío en vosotros y estoy segura de que no os vais a precipitar escribiendo y que vais a ser capaces de realizar un buen análisis en vuestro interior. ¡Ánimo expedicionarios! 

    • Llegada a España tras la campaña antartica I
    • Llegada a España tras la campaña antartica II

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  • Ahora sí, ¡llegó el final!

    Toda historia tiene un inicio y… tarde o temprano, le llega el final. No puede ser de otra manera. Y ahora, ¡sí que sí!, llegó el final a nuestra expedición y sus mini expediciones complementarias.

    En unas horas comienza nuestro retorno desde el Hemisferio Sur al Norte. A la madrugada tomamos nuestro primer avión desde Punta Arenas a Santiago de Chile y después el “saltito” de las casi 14 horas con el que alcanzaremos Madrid. Por carretera hasta Salamanca… y… y… no sé… cambiar la mentalidad para adaptarme al mundo estresante, pero conservando una burbuja a mi alrededor para no perder la tranquilidad y libertad antártica.

    Comenzaba diciendo que llegó el final de la expedición, pero… es fantástico pensar que nuestra expedición virtual continuará hasta que termine de transmitiros las aventuras vividas en la Antártida. Seguro que de esta manera la inmersión en el mundo civilizado me resulta mucho más fácil.   

    • Llego el final

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  • Me siento como un personajillo al que han desgajado de su historia

    A la madrugada ya del viernes os escribo este artículo. Sólo para deciros que acabamos de pisar tierra en Punta Arenas. Todo se precipitó como nunca nos había ocurrido. Apenas cinco horas antes nos informan que podremos salir de la Antártida en un Hércules C-130 chileno que llega al Continente Blanco lleno de periodistas para la visita de los presidentes.

    Todavía no he asimilado que la Antártida quedó allá, lejos… hasta otra campaña. No, todavía no lo he asimilado. Llegamos a la madrugada a Punta Arenas y lo primero que me sorprende es la noche, la oscuridad. Por la latitud a la que nos encontrábamos y la época de verano, no teníamos oscuridad, tan sólo un breve crepúsculo.

    Durante todo el trayecto del aeropuerto al pequeño hostal donde nos alojamos, he tenido una sensación extraña. Todo lo que veía no lo asimilaba. Las imágenes de la ciudad, los coches, las casas no han entrado en mí todavía. No sé cómo, pero percibo que mi mente se ha quedado remolona allá en el Continente Blanco, como si se hubiera separado de mi cuerpo.

    Ya os contaré cómo nos vamos a organizar estos días que nos quedan hasta nuestro regreso a España, todavía no lo sé, pero está claro que no nos vamos a quedar quietos en la ciudad. Tengo muchísimas cosas todavía por contaros de la Antártida, tengo muchos vídeos todavía por editar y mostraros… Se vive con tanta intensidad en aquella tierra helada, que necesito al menos el doble de tiempo para contaros un mínimo de lo acontecido.

    Así que no sé cómo ni en qué orden… pero seguiré tras el Blog narrándoos las aventuras vividas. De momento sólo os puedo decir que me siento como un personajillo al que han desgajado de su historia, sin haberle consultado. 

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  • O se precipita nuestra salida de la Antártida… o perdemos el regreso a España

    Tras varias gestiones en medio de este caos protocolario que envuelve a las bases de la zona, debido a la inmediata visita de los presidentes de Chile y Uruguay, parece que hemos logrado algo.

    Esta tarde teníamos una nueva posibilidad de regreso a Punta Arenas sin perder nuestros billetes a España, lo único es que se nos precipitaba bastante la salida. Como si fuera de la noche a la mañana todo se acababa ya. La opción se planteaba para el día 16 de enero… es decir, ¡ya!

    Y, ¿por qué hablo en pasado si era esta misma tarde? Recién información recibida hace tan sólo unos minutos se contradice con esa anterior. No sé si es el caos de la visita presidencial que hace que todos anden nerviosos o realmente se ha producido tal desbarajuste en el calendario logístico que no tienen forma de organizarlo de nuevo.

    Seguimos con la incertidumbre… o se nos retrasa perdiendo nuestro vuelo a España o se precipita de forma inesperada. Realmente esto es la Antártida, no me cabe la menor duda. 

    • O se precipita nuestra salida de la Antártida… o perdemos el regreso a España

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