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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Casi, casi en el Círculo Polar Ártico

    Acampamos en el entorno del faro

    (Crónica recibida por teléfono satelitario)  

    Continuamos nuestra ruta subiendo hacia el Norte por la península Melrakkaslétta. Hacemos una paradita en un pequeño pueblo Kópasker, que adoramos Adolfo y yo, para mostrárselo a Cristina e Irene. De tan bonito y cuidado que está todo, al entrar en él tienes la sensación de que te zambulles en la imagen de un libro, o en un cuadro o en una postal irreal.

    Avanzamos por la pista 85, subiendo más y más en latitud. Alcanzamos el extremo más septentrional de la isla en el faro Hraunhafnartangi. ¿Qué tiene de peculiar este punto? Está casi, casi en el Círculo Polar Ártico, que ya sabéis que es el paralelo ubicado a latitud 66º 33’ N.

    Me encanta este lugar, el extremo más norte de la isla, justo en el punto donde está ubicado el faro. Desde allí mirar hacia el mar y alcanzar con la vista ese punto imaginario donde pasa el Círculo Polar, me remueven sensaciones antes vividas en este mismo lugar. Fue en el 97 cuando por primera vez vine a Islandia y al terminar el trabajo en el glaciar nos dimos un recorrido por la isla. En este viaje, rápidamente había localizado este punto en el mapa y al ver su proximidad al Círculo Polar, pedí tímidamente meterlo en la ruta. Recuerdo al llegar al lugar cómo miraba al mar con intención de echarme a nadar esos dos kilómetros que me separaban de él y cruzarlo… Quien me diría entonces que aquello fue sólo el inicio de continuas inmersiones -no sólo al límite de los Círculos Polares- sino a latitudes más elevadas, tanto en el Ártico como en la Antártida. 

    Montamos nuestro campamento en este lugar. El sol sigue acompañándonos con sus rayos y nos permite un magnífico atardecer. De esos atardeceres tan especiales de latitudes elevadas, donde el sol parece no querer ponerse nunca. Su luz rasante, hora tras hora, crea un ambiente mágico en el entorno. Es una playa plagada de aves, de manera que después del desierto interior, Irene, la bióloga, puede encontrar su “mundo”. Llevo unos días percibiendo un cambio en su humor que no me deja tranquila. Quizás hayan sido demasiados por el desierto islandés interior mientras ella esperaba encontrar lugares con más vida. Hoy por fin, podrá sentirse feliz en su entorno, dorado además por esta luz mágica del interminable atardecer.

    Me despierto temprano, seguramente por los cánticos de las aves que al no tener casi oscuridad, parecen empezar muy pronto su actividad matinal. Dejo la tienda de campaña suponiendo que encontraré a Irene disfrutando ya de esta mañana por la playa, rodeada de vida, pero descubro que no se ha levantado nadie todavía. Me imagino que ya sabéis lo que hago, mi toallita y mi jabón y me acerco a una laguna gigante que tenemos cerca. Llena también de aves, me acompañan en mi baño matinal. Al terminar, miro hacia el campamento y al ver que no ha salido nadie, decido rodear la enorme laguna, en un paseo lleno de tranquilidad, sin prisa, sosegado.

    Concluido el mismo, aparece Adolfo. Paseamos entonces por la playa, haciendo tiempo para que se levanten las chicas. De nuevo una luz suave -en este caso del amanecer- envuelve todo con esos colores mágicos que te transportan en el tiempo y en el espacio. Los sonidos del mar y de las aves en plena actividad completan el entorno que es realmente indescriptible. Después nos sentamos en un tronco de madera, uno de tantos que llegan a estas costas viajando en el mar. Nos habían explicado una vez como hace unos cuantos años, las casas de madera que construían aquí en Islandia, las hacían aprovechando estos troncos que el mar les “regalaba”.

    ¿Os podéis creer que la mañana se escurre entre mis pensamientos que van y vienen? ¿Por dónde viaja mi mente? No lo sé, simplemente se siente libre, tranquila, sosegada en un mundo lleno de paz y percibo que se escapa de mi control. Parece tan sólo un breve instante y sin embargo fueron algo más de cuatro horas hasta que salen Cristina e Irene para desayunar. Mi sensación es de haber guardado dentro de mí en una especie de almacén, una bola mágica, brillante, llena de vida y energía. Sé que la tendré en mi interior para siempre y me estará proyectando esta vida mágica, dorada, casi de ensueño en todo momento que inmersa en el mundo civilizado y estresante, necesite un segundo de paz.    

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  • Dettifoss, ¡impresionante cascada!

    Cascada Dettifoss en el cañón Jökulsárgljúfur

    (Crónica recibida por teléfono satelitario)   

    Tras disfrutar de los espectaculares paisajes lunares de Askja tomamos la pista F88 para alcanzar el norte de la isla, dejando así el desierto interior. Las nubes parecen disiparse por completo y el sol brilla con fuerza en el cielo azul. La ruta que hemos seleccionado avanza junto al río Jökulsá á Fjöllum, que proviene del flanco norte del casquete glaciar Vatnajökull.

    Este río forma un espectacular cañón, el Jökulsárgljúfur, que es el más largo de Islandia. Mide 25 kilómetros de largo, alcanza 500 metros de anchura y su profundidad supera los 100 metros en muchos lugares. ¿Por qué estas dimensiones? Este cañón es el asociado al río Jökulsá á Fjöllum, que se origina en el flanco norte del casquete glaciar Vatnajökull, en concreto en la lengua glaciar Dyngjujökull. Parece ser que este gran cañón se formó después del último periodo glaciar y está asociado a las tremendas descargas del Vatnajökull durante el mismo.

    Con semejante cañón, os podéis imaginar que las numerosas cascadas que se forman en el río Jökulsá á Fjöllum, según circula por el mismo, son impresionantes. Destacan las de Dettifoss, Selfoss y Hafragilsfoss. Pero la fantástica cascada de Dettifoss es la más majestuosa de Islandia.

    Como es un sitio muy visitado por los turistas, para que puedan disfrutar del entrono lo más natural posible, les proponemos levantarnos tempranito. A las 5:30 fijamos la hora, para poder recoger todo el campamento y ponernos en ruta, habiéndonos quedado con el Defender a tan sólo 30 kilómetros de la cascada.

    Nos levantamos con el sol brillando con fuerza, el cielo continúa despejado en su totalidad. ¡Vamos a tener un buen día! La estrategia parece haber sido la adecuada. No ha llegado todavía ningún turista y tenemos la impresionante cascada Dettifoss para nosotros.

    Es una majestuosa cascada de 45 metros de alto, 100 metros de ancho y con un gran volumen de agua que hace que Dettifoss sea considerada la cascada de mayor energía en Europa. La media es de 193 metros cúbicos por segundo. ¡Es realmente impresionante observar en la misma orilla del río, esta gran “manta” de agua cayendo continuamente!

    El río Jökulsá á Fjöllum que la forma es el segundo más largo de Islandia, tiene un recorrido de 206 kilómetros y la mayor cuenca en esta isla que es de 7.750 kilómetros cuadrados. En la bahía Oxarfjördur donde descarga al mar, el Jökulsá á Fjöllum genera una gran cantidad de sedimentos. Y ¡fijaros!, un último dato que os doy, durante el verano -que es cuando se produce mayor descarga glaciar- este río aporta a la bahía 23.000 toneladas de sedimentos por día.

    Cifras impresionantes, magnitudes que se nos escapan de las manos… y una sola cosa a nuestro alrededor, un hermoso y majestuoso paraje que hemos podido mostrar a nuestras acompañantes, sin turistas pululando alrededor.

    Tras la hermosa visita, en lo alto del cañón y en medio de este magnífico paisaje nos preparamos un magnífico también, desayuno de campamento.    

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  • Askja, paisaje lunar

    Coladas de pumita cubren grandes extensiones del entorno de Askja

    (Crónica recibida por teléfono satelitario)   

    Nuevo día y continuamos con nuestro maravilloso recorrido por el interior por la pista F910. Seguimos avanzando lentamente por las coladas de lava del Odadahraun y tenemos una nueva perspectiva del gran casquete glaciar Vatnajökull, que en este caso alcanzamos a ver su flanco norte (Kverfjold). Qué hermosura de paisaje, un primer plano de extensas coladas de lava con su color negruzco característico, para pasar a un segundo plano con el hielo del glaciar.

    Hoy para mí es un día especial, llegamos a un lugar que adoro en la isla. La primera vez que contemplé este paraje en el 97 quedé maravillada y a partir de entonces siempre que puedo trato de verlo. Se trata de Askja y su entorno, kilómetros y kilómetros cubiertos de pumita. Parece un paisaje lunar. Moverse por ese entorno es como andar por otro planeta. ¡Es increíble!

    Y, ¿qué es Askja, a parte de uno de mis lugares preferidos? Asociado al rift y al sistema volcánico de Krafla se encuentra el estratovolcán Askja, cuyo nombre se refiere a varias calderas y cráteres anidados en los alrededores de las montañas Dyngjufjöll, que apenas sobrepasan los 1500 metros. En una de estas calderas está el famoso lago Öskujuvatn que tiene una superficie de casi 12 kilómetros cuadrados y es el lago más profundo de Islandia con 217 metros.

    Kilómetros y kilómetros y kilómetros de este entorno están cubiertos por pumita o piedra pómez. Se trata de una roca volcánica, que es muy porosa y por tanto con una baja densidad, es decir flota en el agua. ¿Sabéis cómo se forma? Cuando la lava es proyectada al aire sufre una gran descompresión y como consecuencia se produce una desgasificación, quedando espacios vacíos separados por delgadas paredes de vidrio volcánico. Aquí hubo verdaderas lluvias de piedra pómez, quedando cubiertas grandes extensiones de terreno.  

    En la costa noreste del lago Öskujuvatn -del que os hablaba más arriba- adosado a Askja se encuentra un cráter de explosión algo más pequeño, con unos 150 metros de diámetro y 80 metros de profundidad, llamado Víti. Tiene un lago geotermal de agua azul-verdosa,  opalina, muy rica en minerales. ¿Sabéis que significa “víti”? “Infierno”, ¡sí, sí!, así como lo oís, infierno. Y es que antiguamente se pensaba que el infierno se encontraba bajo los volcanes.

    Para terminar este artículo voy a ver si soy capaz de explicaros la foto que os muestro al final. Se trata de una montaña llamada Herdubreidarfjöll, que es un auténtico diapiro. Pero, vayamos partes, ¿Qué significa diapiro? “que ha sido atravesado por el fuego”. Y, ¿de qué se trata en esta ocasión? De una erupción subglaciar en la que el fuego de la erupción ha atravesado el hielo glaciar.

    En esa formación aparecen tres elementos fundamentales: la base está formada por las llamadas lavas almohadilladas, que es cuando la lava se solidifica bajo el agua, la parte siguiente está formada por basalto columnar, que es cuando esa solidificación se produce ya por encima de la capa freática, pero siempre bajo el hielo, por eso no progresa la lava en extensión. Y finalmente en la cima tenemos el cono o cráter del volcán subglaciar. Todas estas formaciones se producen bajo el glaciar, quedando al descubierto cuando desaparece el hielo.

    Este tipo de montañas es muy numeroso en Islandia. Y el límite entre las dos partes inferiores, es decir entre el techo de las lavas almohadilladas y la base del basalto columnar, marca la posición sub-horizontal del  nivel de saturación del agua dentro del glaciar cuando tuvo lugar la erupción subglaciar.

    Se conocen con el nombre de “table mountains”, es decir, montañas tabulares, aunque en España se aplica esta designación a las chimeneas salinas que son otra cosa, su génesis es muy diferente. 

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  • La hermosa soledad del desierto volcánico interior

    Coladas de lava comienzan a cubrir el sandur

    (Crónica recibida por teléfono satelitario)

    Efectivamente los indicios de los fragmentos de lava roja de ayer anunciaban un cambio en el paisaje. Tras las primeras horas en el recorrido de hoy, vamos metiéndonos poco a poco en las coladas de lava que cada vez más densas, cubren el sandur.

    Con estos terrenos el avance es lento, pues hay que extremar la atención en la conducción, ya que la lava es extremadamente cortante. La velocidad se reduce considerablemente y para que os hagáis una idea, en el día de hoy avanzamos solamente 70 kilómetros tras estar prácticamente todo el día en movimiento.

    Seguimos con esa percepción tan extraña que os comentaba en los días anteriores, de manera que tras un recorrido por un paisaje que ocupa decenas de kilómetros e incluso alcanza el centenar, pasamos a otro totalmente diferente que de nuevo ocupa una gran extensión. Somos conscientes del cambio, pero se produce de forma muy suave, gradual, empleando para ello también decenas de kilómetros. Esa es la razón por la que cuando te quieres dar cuenta estás inmerso en otro paisaje totalmente diferente.

    Y lo mejor de todo, ¿sabéis que es? Casi no hay gente cruzando por estas pistas del interior. Cada día nos estamos encontrando con un único vehículo… ¿No es una gozada? Nos hemos adentrado realmente en el interior de Islandia y disfrutamos de esta hermosa soledad del desierto volcánico interior.

    Un nuevo río abriéndose su paso entre las coladas de lava es nuestro aliado a la hora de buscar sitio para acampar. Unas horitas de trabajo de gabinete en la oficina móvil en la que se transforma el Defender en estos momentos y una buena cena de campamento tras montar las tiendas.

    Un nuevo día, nublado y amenazando lluvia, pero de momento sin agua. Con la cantidad de veces que he hecho este recorrido por el interior de Islandia y es la primera vez que nos persigue tanta lluvia. Tras mi bañito matinal en el río, friego los cacharros de la cena de ayer, que habíamos dejado bajo la lluvia a remojo. Siento a Adolfo que ya se ha levantado y vamos preparando el desayuno para que esté listo para cuando Cristina e Irene se levanten.

    A lo largo del recorrido de hoy seguimos nuestro lento avance por las coladas de lava, en la gran zona interior conocida como Odadahraun (“hraun” en islandés significa colada de lava).

    Islandia es realmente como un libro de geología. E ir junto a Adolfo que te puede ir explicando todo perfectamente y ayudándote a leer las cosas de campo, es un verdadero privilegio. Recuerdo en mis años en los que estaba estudiando asignaturas de Geología e Ingeniería Geológica, cómo estas inmersiones por Islandia acompañadas de las lecciones prácticas de Adolfo, supusieron para mí una formación muy buena en este campo, viniendo como venía de una formación académica totalmente diferente como es la Matemática. Pero como os he dicho en varias ocasiones, en la combinación y la frontera de las diferentes ramas de la Ciencia es donde está el avance en investigación. 

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  • Nos adentramos en el corazón de Islandia

    Belleza indescriptible

    (Crónica recibida por teléfono satelitario)

    Me despierto hacia las 6:00 como es habitual en mí. Siento la lluvia golpear la tienda de campaña y al abrir los ojos la poca luz que entra a través de las telas de la misma, me hace sospechar que además debemos de estar en medio de una densa capa de niebla.

    Salgo del saco, me visto y efectivamente compruebo que el agua y la niebla siguen nuestras huellas con intención de no abandonarnos. Cojo mi toalla y el jabón y en un meandro recogido del río me desnudo y me doy mi bañito matinal. Me encantan estos baños en el agua fresquita, en plena naturaleza, en medio de esta soledad natural y encanto mágico del entorno. Baños a los que no renuncio a pesar de la lluvia que cae. De alguna manera me llenan de una gran energía natural llena de paz que percibo cómo se va acumulando en algún lugar de mi interior… creo que a modo de reserva para tenerla lista cuando sea necesario echar mano de ella.

    En el coche, protegida de la lluvia cojo el ordenador y me pongo a escribir algún artículo para el blog. Parece que la lluvia no nos va a dejar, así que aviso a los demás en las tiendas de campaña y les propongo empezar a recoger. Nos toca quitar las tiendas mojadas y quedarnos de momento sin desayuno, pero el buen humor no nos abandona. También esto tiene su encanto.

    Salimos de la pista de Laki a la carretera de circunvalación de la isla, la nacional 1. Paramos en el pueblo Kirkjubaejarklastur y en la gasolinera hacemos una paradita larga para llenar el vehículo de combustible, desayunar y trabajar un poco de gabinete con el ordenador y cuadernos de notas, mientras la lluvia no cesa de caer en el exterior.

    Tras algunas horas de trabajo y observando que parece que el cielo oscuro comienza a presentar indicios de querer levantar un poco, nos ponemos en ruta por la carretera de circunvalación hacia el sur, hasta alcanzar la pista F208. Es el inicio de nuestro cruce por el interior de Islandia. Queremos brindarles a Cristina e Irene este recorrido de suroeste a norte, atravesando completamente el corazón de Islandia. Sólo así se podrán dar cuenta realmente de cómo es esta maravillosa isla volcánica generada en el centro del Atlántico, en medio de las placas tectónicas de América del Norte y Europa.

    La capa de nubes se va haciendo menos densa según avanza el día y al mismo tiempo la lluvia disminuye y se va haciendo intermitente. El circular por estas pistas del interior para las que es necesario, sí o sí, un vehículo 4x4 preparado para vadear ríos, tiene la ventaja que disminuye con creces la cantidad de vehículos con los que te cruzas en el camino.

    La pista va jugando de cerca con un hermoso río, el Skaflá, que ha tenido que abrir su cauce de nuevo entre coladas de lava que cubrieron su anterior recorrido, provenientes del complejo volcánico de Landmannalaugar. El paisaje según avanzamos es realmente hermoso e indescriptible. No es posible ni con fotos, ni con videos tratar de recoger todo lo que uno alcanza a sentir cuando está en estos lugares. Hay una dimensión más que no se percibe con los sentidos, es posible sólo sentirla en el interior de cada uno y llenarse de ella en ese momento, como si fuera una fuerte inhalación de aire puro que nos purga y limpia según entra en el interior.

    Casi sin darte cuenta el paisaje va cambiando poco a poco. Y de las antiguas coladas de lava cubiertas ya por vegetación -presentando ese contraste típico entre el negro y el verde- pasamos a zonas con calderas y volcanes en las proximidades de Landmannalaugar. De hecho la pista atraviesa una de estas hermosas calderas, colonizada ya en parte por vegetación y atravesada por un río.

    Seguimos con decenas de kilómetros con este paisaje hasta que de nuevo sin ser conscientes de ello un nuevo cambio se está produciendo a nuestro alrededor. Poco a poco vamos entrando en la zona llamada Spregisandur, que es un gran desierto interior de sandur. ¿Sabéis que es esto? Son zonas que han estado cubiertas por glaciares y están formadas por materiales de arrastre del mismo. Son muy inestables y fácilmente se queda el vehículo enterrado en ellas si te sales de las roderas. Son una especie de desiertos, kilométricos en este caso, debido a las enormes dimensiones del glaciar que cubría esta zona interior de Islandia. Habitualmente al circular por ellas, el polvo que se levanta parece inyectarse a presión por cualquier resquicio del vehículo. En esta ocasión, la lluvia reciente nos ha favorecido en este aspecto y apenas tenemos una mota de polvo.

    En medio de esta soledad en el interior de Islandia, buscamos un pequeño arroyuelo para acampar. Un nuevo indicio en el entorno nos indica que el paisaje va a cambiar de nuevo. El sandur comienza a aparecer salpicado de fragmentos de lava roja. 

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  • En un mundo azul... (por Telmo Losada)

    Blanco. Así es como describiría el paraíso polar de tundra y glaciares al que llegamos los ocho exploradores de Glackma  dispuestos a todo. El aterrizaje en Reykjavík se produjo en una luminosa noche de julio sobre las 3 de la mañana, en donde ya pudimos probar el tiempo fresco que nos acompañaría durante el viaje.

    Recorrimos la parte sur de la isla en dirección Este durante varios días hasta alcanzar el campamento donde Adolfo y Karmenka nos esperaban, y durante ese viaje no hacíamos más que descubrir Islandia, un país que es como un libro de geología en directo: géiseres, cascadas, valles, planicies y estructuras, de las que me llamaron especialmente la atención las basálticas y de las que pudimos ver buenas muestras tanto en la fría costa como en el interior, en la cascada de Skaftafell por ejemplo.

    Una de las primeras sensaciones del viaje es la tranquilidad que se respira en el ambiente y que tan bien ha descrito Karmenka en más de una ocasión. El contraste con el ritmo urbano. El extenso territorio y la baja población hicieron que apenas nos cruzáramos con gente en algunas zonas, lo cual nos permitió disfrutar todavía más del momento.

    Si con algo me quedo de todo lo que vimos y experimentamos es con el hielo. A medida que avanzaba nuestro viaje lo íbamos viendo más y más cerca. Parecía que le costaba llegar a nosotros hasta que por fin lo tuvimos delante. Es un momento imborrable la parada a la islandesa que hicimos para llegar a la primera laguna glaciar que visitábamos y en la que pudimos ver un impresionante frente del glaciar Vatnajökull y multitud de icebergs de diferentes tamaños y formas.

    Tras ésa hicimos una nueva parada en la siguiente laguna, Jökulsárlón, escenario hollywoodiense en el que recorrimos un tramo a bordo de un barco haciendo multitud de fotos y disfrutando a pesar de la lluvia que nos sorprendió en mitad de trayecto. Aquí pudimos observar de cerca los icebergs y sus cambios cromáticos, evolucionando desde el blanco de la superficie, a veces ennegrecida, hasta el intenso azul del interior.

    Por suerte el hielo no quedó limitado a esas dos visitas. Fue un marco perfecto para la tarde que pasamos viendo cómo Karmenka realizaba los aforos, agua al cuello y sujeta con cuerdas, en donde también nos metimos nosotros, en una zona mucho menos profunda, apenas hasta las rodillas, pero igual de fría. Como broche final del día nos quedamos todos a cenar una deliciosa y energética sopa que buena falta nos hacía.

    También lo tuvimos en primerísimo plano en dos trekkings. El primero la mañana del día de los aforos, acompañados por Cherri, nuestro guía, en el que quedé asombrado por la belleza del inmenso campo de hielo en el que nos encontrábamos y en el que nos entretuvimos buscando algunos de los indicadores que marcan la ruta para poder continuar.

    Y el segundo, la mañana del día siguiente y liderado por Adolfo, hasta un punto de un pedregal, sobre el que ya hacía rato que caminábamos, en el que nos dividimos en dos grupos por escasez de crampones. Ahí Emilio, artífice de la deliciosa cena de la noche anterior, nos dio un breve e interesante curso sobre los diferentes tipos de nudos que se utilizan en la montaña y Adolfo, ya sobre el glaciar, nos explicó detalles del comportamiento del mismo y de su estructura en una charla muy amena que se ha convertido en la mejor clase que he tenido hasta la fecha.

    Al regreso de esta excursión comenzaba nuestro retorno a la capital islandesa hasta la que aún nos quedaban un par de días en los que, si bien el hielo siguió siendo una constante del paisaje, la fauna ártica de esta remota isla adquirió un papel importante ya desde el propio momento del regreso del segundo trekking al campamento de Glackma, en el que una skúa alzó el vuelo para atacarnos por pasar demasiado cerca de su nido.

    La mañana siguiente nos dirigimos desde Vík hasta la zona más al sur de la isla. Quedé encantado con el lugar. El blanco quedaba ya lejos y dejaba paso al negro de una playa que se pierde en el horizonte. Los acantilados repletos de gaviotas y frailecillos y las golondrinas árticas en el llano completaban el escenario en el que también pudimos acercarnos a una pequeña y rocosa playa a oír el oleaje.

    Y de allí a Reykjavík de nuevo, para subirnos al avión del día siguiente y regresar a casa.

    Ha sido un viaje simplemente perfecto del que podría decir que incluso ha superado expectativas que ni llevaba en mente.

    Telmo Losada González

  • Vant, una gota de agua en Islandia (Por Diana Serrano)

    Érase una vez una gota de agua, se llamaba Vant. Vivía en una nube junto a sus hermanos, dos hermanas y un hermano. No se acordaban de como habían llegado allí pero las gotas de más edad hablaban de aventuras increíbles a través de esa isla que podían ver desde el aire, a sus pies. Se movían sin apenas esfuerzo, libres, felices, ligeras, casi ingrávidas.

    Sin embargo los días soleados se estaban acabando porque su nube cada vez estaba más atestada de gotas y ya no tenían tantas energías, se sentían pesadas y cansadas. Llegó el día en que la entropía era demasiado alta, solo había confusión y desorden, y decidieron que aquel ya no era el lugar donde querían vivir.

    Se cogieron de la mano y se lanzaron a lo desconocido. Al exterior de la nube, al vacío. Justo cuando iban a llegar a tierra firme un viento frío las empujó tan fuerte que no pudieron mantenerse unidas, se soltaron las manos y sus caminos se separaron.

    La hermana menor, Foss, cayó en unas aguas turbulentas, agitadas, donde sus compañeras la empujaban bruscamente de un lado para otro. Al principio luchó con todas sus fuerzas contra la corriente pero minutos después, agotada, se dejó arrastrar impotente. Unos metros delante de ella se oían unos gritos que ensordecían el ambiente, uaaaaaaa. De repente, una grieta se abrió ante sus pies y cayó durante lo que le pareció una eternidad. Cuando tocó otra vez suelo no se lo podía creer, nunca lo había pasado tan bien. Se acordó de sus hermanos y deseó que estuvieran pasándolo todos igual de bien.

    Mientras, el hermano de Vant, Geysir cayó en un charco lleno de gotas de agua que estaban un poco frías para lo que estaba acostumbrado en su nube. Se quedó muy quieto, a la expectativa y entonces  notó como se movía de arriba y abajo, era como si la tierra estuviera respirando, latiendo, y de repente, zas! notó un empujón, una fuerza que le elevó al menos diez metros, yuhuuuuuuu. La fuerza que le impulsó desde abajo estaba ardiendo y notó como a él también le subía la temperatura. Al caer se encontró atravesando las fisuras de la rocas para poder llegar al origen de esa fuerza, había nacido para explorar, ¡ahora lo sabia!

    Lon era la hermana mediana de Vant y como ella era la más ligera estuvo más tiempo en manos de aquel frío viento. Lon fue a caer en un lago. Allí nadó con los peces  y las focas, y al desembocar en el mar descubrió las ballenas y la arena, ¡le encantaba la arena! Ese era su sitio, mecer a los granos de arena según el vaivén de sus compañeras.

    A todo esto Vant había caído en un glaciar. Estaba en la superficie y notaba como se formaban cristales afilados a sus pies. Había multitud de formas nuevas allí. Los rayos de sol calentaban la superficie del glaciar provocando corrientes de gotas de agua que iban pendiente abajo. Se adentró unos metros en el interior del glaciar y pudo ver como sus compañeras apretadas y frías formaban unas paredes rígidas y de un color increíble, ¡eran azules!

    De repente una corriente la empujo con fuerza y cogió velocidad. Cuando habían transcurrido ya algunas horas se encontró pasando por la hélice de Karmenka. Se asomó al pasarla y mirando hacia atrás pudo ver como Adolfo apuntaba los caudales que Karmenka desde el agua a 1 grado le cantaba. Se sentía muy orgullosa de haber formado parte de este proyecto y llena de ilusión siguió su camino pendiente abajo.

  • El curso de Islandia (por Empar Landete)

    Todo comenzó una cálida tarde de mayo, a orillas del Mediterráneo, cuando decidí mirar por internet, que hacían los compis de la AEC (Asociac. Española de  Climatología ), y de repente vi:

    “GLACKMA te invita a conocer los aforos de los Glaciares Islandeses con Carmen Domínguez y Adolfo Eraso  etccccccccccccccc……………..  “

    Los ojos se me abrieron como platos , y pensé :  Islandia = frío, Tavernes de Valldigna (mi pueblo) = calor a manta ;  Karmenka + Adolfo  = conocimientos climatológicos  en pleno glaciar …..

    A las 2 horas de haber visto esto, me había apuntado al curso de Aforo en Islandia, había pagado la mitad del viaje, me había asociado a GLACKMA; Vaya: ¡cómo pueden cundir dos horas!.

    La sangre me hervía de emoción, estaba que no cabía en mi piel, pensando en las experiencias que podría tener………….

    Al regreso debo  decir en honor a la verdad, que Islandia superó con creces las expectativas esperadas, cuando estaba allí no me lo podía creer,  estaba observando  ese Océano Atlántico Norte que tantas ocasiones había analizado en mapas satelitales;  las  temperaturas de sus aguas, sus presiones atmosféricas, en comparación con Ponta Delgada (Portugal )  para intentar deducir la evolución de la NAO, estaba allí donde se cuece  parte del Jet Stream,  los inviernos de nuestra latitud, qué flipe  para una climafriki  como yo, una súper-experiencia .

    Los hijos de Odín  que nos juntamos en este grupo, maravillosos, gracias a todos, en mi alma hay un gran salón para vosotros con bonitas vistas al Vätnajokull; me impresionó una barbaridad, que cantidad de nieve junta, hacía 15 años que no veía nieve (la última vez fue en la Sierra del Javalambre  y había un palmo).

    Conforme se iba acercando el día de llegar al campamento GLACKMA, hervía de emoción, pero el cansancio acumulado de días atrás  me  hacían mella, y en cuanto vi aquellos verdes sofás de la tundra junto al río de aforo, tomé posesión de varios de ellos, qué exquisitas vistas, ni en mis mejores sueños.

    Cuando comenzó Karmenka con sus aforos , pensé :  ¡levántate, so vaga! , ¡mira esa chica qué valiente es!. Era un esfuerzo titánico el que estaba haciendo Karmenka para mantener recto el tubo de la hélice, la coordinación de Tato y Emilio con las cuerdas que la sujetaban, ya que si no fuera así, a esta mujer ya la habrían recogido unas 3.000 veces en la desembocadura del río, pues la corriente hay momentos en que es muy fuerte. Dentro de mí se me removió el cerebro y pensé:

    “Esto es pasión y fe por lo que hacen y en lo que creen; merecen todo mi respeto y admiración.  ("son más forofos climatológicamente hablando que yo")

    Sobre el convite a cenar  en  el campamento Glackma, corramos un tupido velo, se me congelaron las manos  en el rio del glaciar, la próxima vez llevaré guantes de goma, jejejejeje.

    Y qué decir de la subida al glaciar con Míster Adolfo…: CHAPEAU!!  Qué gran honor fue para mí estar con LORD  ICE´S,  le hice un montón de preguntas  climatológicas, y sus respuestas fueron muy esclarecedoras.  Estoy deseando conocer los datos de las estaciones de aforos que tienen en la Antártida  para observar  las correlaciones que puedan existir con los eventos en el Pacífico Oriental y Central.

    Los conocimientos adquiridos sobre aforos, criokarst , hidrogeología glaciar, moulins , me han abierto otras puertas climatológicas .

    Solo tengo palabras de admiración y agradecimiento a las personas que han hecho posible que este  maravilloso viaje  se haya hecho realidad, pues ni en mi mejores sueños hubiese sido tan perfecto.

     Empar Landete Bermell

     Friklymatóloga

     Afiliada a GLACKMA y alumna del curso de descarga Glaciar 

  • ¡Una experiencia increíble! (Por Susana Pacheco)

    Algunos de los afiliados participantes en el curso de descarga glaciar, que impartimos en la estación de medida de GLACKMA en Islandia, nos relatan en el blog sus experiencias durante el mismo.

    Susana Pacheco rompe el hielo: 
     

    Hace poco más de una semana y ahora parece todo tan lejano... trato de volver a la “normalidad”, pero en realidad creo que me cuesta tanto porque no quiero hacerlo. La luz, los colores, el frío, el sonido del agua, los maravillosos paisajes vuelven una y otra vez a la memoria. Cuando viajas y disfrutas tanto, los buenos momentos quedan grabados en la mente y se convierten en compañeros inseparables.

    Además, poco antes de salir Gildo tomó en consideración mi propuesta de colaboración durante el viaje y decidimos que me encargaría de la coordinación del grupo. Desde aquí quiero darle las gracias porque me ha dado la oportunidad de conocer a un grupo de personas realmente especial. Y quiero también darles las gracias a ellos porque ha sido su interés, buen ánimo e ilusión los que han conseguido formar un magnífico grupo - “los hijos de Odín”- cuya recién estrenada amistad estoy segura perdurará.

    Ahora desde casa recuerdo la ilusión que tenía cuando me incorporé al curso de medida de descarga glaciar que Glackma organizaba en Islandia, aprovechando su campaña boreal. De verdad, os confieso que todas las expectativas se han cumplido. Ha sido un gran privilegio y una oportunidad única, poder compartir aunque solo fuese por unas horas, el intenso y valioso trabajo que Adolfo y Karmenka realizan durante sus campañas. Y el viaje por el sur de Islandia ha resultado espectacular. A un paso del Círculo Polar Ártico, esta isla es un increíble laboratorio natural que muestra la geología en vivo y en directo, con una actividad volcánica, tectónica y geotérmica realmente desbordante, que convive con un mundo de grandes glaciares activos que nos dan la clave para entender la repercusión del calentamiento global. ¡En síntesis una maravilla!

    Podría hablaros de muchos momentos especiales, de tantas imágenes increíbles que desesperadamente trataba de “atrapar” con mi cámara, pero serían tantos que incluso vosotros acabaríais agotados. Pero no renuncio a hablaros de uno o más bien de dos días especiales, precisamente los que coinciden con la visita al campamento Glackma, a los pies del hermoso glaciar Kviarjökull, ahora en retroceso, y a las horas que duraron los aforos para medir la descarga glaciar.

    La mayor parte de las veces la investigación se realiza en situaciones de soledad. El trabajo de campo se hace en condiciones duras con “miles” de problemas que van surgiendo y con grandes esfuerzos que llegan a dejarte agotado. Estas sensaciones que llevan tantos años experimentando Adolfo y Karmenka en ambos Polos, las han podido compartir “a pie de obra” con el grupo de expedicionarios y afiliados que nos hemos incorporado a la campaña boreal de Islandia 2012. Y os puedo asegurar que se les veía felices por ello.  Ahora entiendo, mejor si cabe, de donde obtienen esa fuente inagotable de energía que les hace continuar sin descanso. Los glaciares se han convertido en el nutriente esencial para sus respectivos organismos. Los datos que obtienen son cruciales para conseguir una investigación de calidad que ayude a comprender la evolución del calentamiento global que nos afecta.

    Me sentí mal cuando llegamos algo más tarde de lo previsto a la zona de aforos, y aún peor cuando  Adolfo, Gildo, Tato, Emilio, Jose y Gaby, nos empezaron a contar todos los contratiempos y problemas que habían ido surgiendo en el aforo de la mañana cuando llegaron a pensar que sería una misión imposible. ¡Y nosotros sin echar una mano!. Karmenka metida tres horas en el río, completamente helada, sujeta por cuerdas para que la fuerte corriente no se la llevase mientras se mantenía firme en un punto donde debía colocar la hélice que mide la velocidad. Cuando llegó donde nos encontrábamos aún estaba en proceso de recuperación, pero ver su sonrisa me hizo comprender que, a pesar de todo, habían tenido éxito en ese primer intento. La tarde resultó redonda hicimos prácticas ¡¡en agua a casi 0ºC!!, con el glaciar como telón de fondo. Además, pudimos ver a Karmenka en acción cuando el caudal del río subió lo suficiente. ¡Esta vez apoyamos todos!. Un día estupendo y muy productivo que concluyó todos juntos en el campamento compartiendo una suculenta cena y una animada charla. ¡Qué a gusto me encontraba!...aunque luego hubo que fregar los platos y ¡claro el agua seguía helada!!!!

    ¿Os ha parecido interesante?, pues aquí no acaba la cosa. Al día siguiente, un luminoso día nos da la bienvenida. Acompañados de Adolfo, Emilio (que nos enseñará técnicas de fortuna en progresión vertical) y Gaby (que está grabando las imágenes para un audiovisual sobre Glackma) nos vamos al glaciar. ¡Es increíble estar allí arriba!, camino despacio como si con cada paso los crampones fuesen a quebrar el hielo. Nos hemos dividido en dos grupos y a nosotros nos espera Adolfo ya sobre zona helada, piolet en mano, para explicarnos cómo se produce el drenaje en el glaciar. ¡Cuántos conocimientos y cuánto disfrutamos todos, quien enseñaba y quienes escuchábamos embelesados!. Adolfo es uno de esos profesores entusiastas que con sus palabras aumenta el interés de sus alumnos.

    Desgraciadamente la actividad termina, tenemos que volver al campamento.  Durante el regreso una pareja de skúas (págalos) parece muy contrariada con nuestra presencia en su zona de cría y comienzan una persecución sobre nuestras cabezas. Pueden llegar a ser peligrosos porque buscan golpear con el pico en la cabeza, ¡que se lo digan a Telmo que se puso de cebo para conseguir un espectacular vídeo del momento!.

    A Karmenka no la hemos visto desde por la mañana. Ha salido acompañada de Tato en busca de moulins ya que unos días más tarde llegará el equipo de “Al filo de lo imposible” para grabar imágenes sobre el trabajo que Glackma está realizando en relación con los glaciares.

    Llega la despedida y como siempre se hace dura. La experiencia ha sido tan estupenda y lo hemos pasado tan bien que me cuesta dejarles allí. Karmenka no ha vuelto todavía, es una pena no poder decirle adiós y darle las gracias por todo.  Adolfo y Gildo nos despiden, a su espalda sobre el glaciar una hermosa luz deja una imagen de postal. Me quedo atrás en el grupo, me cuesta irme, una llamada de Adolfo me hace volverme, su mano me dice adiós nuevamente, lo mejor ver la sonrisa en su rostro. Le veo feliz y eso me hace menos dura la partida.

    Sin duda, la experiencia ha merecido la pena y estoy segura de que repetiré en cuanto Glackma prepare un nuevo viaje al siempre sorprendente mundo de los glaciares.

    Susana Pacheco

    Asociada y voluntaria Glackma

  • Laki, una de las erupciones más largas de la historia

    Coladas de lava colonizadas por la tundra, que alcanza la costa sur de Islandia

    (Crónica recibida por teléfono satelitario) 

    Cambiamos de escenario completamente y del hielo pasamos al fuego. ¡Sí, así cómo lo oís! Islandia es una especie de enorme meseta con una altitud media de 500 metros. Una gran cantidad de fiordos recortan su costa, sobre todo al noroeste. Pero, ¿sabéis qué es lo que hace que sea un país tan especial? Esta isla se encuentra entre la  separación de las placas tectónicas Euroasiática y Norteamericana, en lo que se llama rift. En concreto, forma parte de la llamada Dorsal Mesoatlántica, que es la cordillera a lo largo de la cual la corteza oceánica se forma y se propaga.

    Además, la isla se ubica sobre una gigantesca caldera magmática donde se va acumulando el magma bajo la corteza terrestre. Es por tanto una isla de origen volcánico y hay una alta actividad geológica. Por otro lado, debido a la latitud elevada, tiene una gran extensión cubierta por glaciares, en concreto el 12% de la totalidad de la isla.

    Este rift o separación de las dos placas continentales cruza a Islandia de suroeste a norte. ¿Sabéis que se separa 3,5 centímetros al año? Muy significativo y asociado al rift son los volcanes activos que hay. Los volcanes más importantes son el Hekla con 1477 metros de altitud y Laki.

    A este último nos dirigimos, es el volcán de fisura más largo del mundo, tiene 25 kilómetros de longitud donde se encuentran 135 cráteres alineados. Desde la costa sur, tomamos la pista que nos conduce a este entorno tan peculiar. Ya desde la costa se observan los campos de lava (“hraun” en islandés) que tienen un promedio de 12 metros de espesor.

    La última erupción ocurrió entre 1783 y 1784 y duró 8 meses, ¡sí, una barbaridad! 225 días ininterrumpidos entre el primero y el último episodio, emitiéndose 565 km2 de lava. Murieron 9000 personas y el 75% del ganado. Vapores sulfurosos acidificaron el ambiente y gran parte de las muertes se produjeron por la neblina tóxica. La lluvia ácida generada afectó al menos a todo el hemisferio norte, viéndose comprometidas las cosechas.

    El ambiente está nublado, bastante. De vez en cuando la lluvia viene a saludarnos, pero es una lluvia suave, no cómo la de la fuerte tormenta de días anteriores. Y lo mejor de todo, cuando llegamos al extremo más norte de esta alineación kilométrica de volcanes de fisura, la niebla es alta y nos permite ontemplar estos 25 kilómetros de volcanes alineados hacia el sudoeste.

    El recorrido que hacemos por este paraje nos lleva día y medio, pues la pista sobre estas coladas de lava obliga a llevar una marcha lenta que ayuda a disfrutar del paisaje. Terminando el recorrido y regresando de nuevo a la costa  sur, observamos cómo la lluvia con una densa niebla baja se han apoderado del entorno por el que nos hemos estado moviendo. ¡Hemos tenido suerte!

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