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Blog: Karmenka desde los Polos

Alcanzamos Hirtshals, al Norte de Dinamarca

Resultó una acertada estrategia la que elegimos al programar el viaje, saliendo con antelación de España. A partir del viernes por la tarde, todo el sábado y el domingo hasta que llegamos a nuestro destino, el tráfico realmente se incrementó. La coincidencia del fin de semana con el inicio del mes de julio y de las vacaciones para muchos, creó unas condiciones nada cómodas para la conducción. Tremendos atascos en torno a cualquier ciudad, fuera del país que fuera, nos hizo emplear más tiempo del calculado inicialmente. La paciencia fue nuestra gran aliada y nos permitió recorrer estos 3000 kilómetros del trayecto.

Una vez llegado a nuestro destino, Hirtshals, al norte de Dinamarca, localizamos el lugar de salida del ferry, comprobamos que todo está en orden con nuestros billetes y nos disponemos a explorar los alrededores. Tenemos para ello la tarde del domingo y el lunes completo, pues hasta el día 3 por la mañana, a las 6:30, no es nuestra cita para embarcar en el ferry que nos llevará hasta Islandia.

Descendiendo un poco por la costa oeste de Dinamarca, alejándonos de Hirtshals, nos aproximamos a una playa tranquila, kilométrica… ¡Perfecta para echar unas carreritas! Es lo primero que hago nada más localizarla. Necesito estirar las piernas y desentumecer mis articulaciones después de tantos días de coche, sentada al volante o de copiloto. ¡Qué gusto! Poco a poco me empiezo a encontrar mejor. Después algunos ejercicios en la arena para estirar y finalizar con un bañito en estas aguas fresquitas y agradables, que devuelven al organismo la tonicidad que había perdido con tantos kilómetros de coche. Me quedo como nueva.

La tranquilidad nos acompaña y podemos seguir merodeando por el entorno de Hirtshals. El tiempo es agradable, nada del calorón que nos había asfixiado la última semana en España. Disfruto especialmente con estas playas inmensas e inacabables de toda la costa. Siendo asturiana, pero viviendo en el interior en Salamanca, le tengo un gran cariño al mar. Además la proximidad a los mares gélidos de la Antártida y el Ártico, cuando estamos trabajando en esas regiones, me ha dejado huella y de alguna manera, me siento especialmente cautivada por el mar. Por eso, ahora estas inmersiones a la costa norte de Dinamarca, me terminan de desconectar totalmente del ajetreo del mundo civilizado y poco a poco me voy preparando para la nueva etapa que comenzamos con nuestra campaña boreal. 

  • Explorando los alrededores de Hirtshals
  • Playas kilométricas
  • Tras unas carreras por la playa -  mucho mejor
  • Hasta la playa

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